Francisco Peregil

La escena de la pizza y el policía

Por: | 13 de mayo de 2014

 

He visto la misma escena en Argentina muchas veces a lo largo de dos años. Y no me gustaría acostumbrarme nunca. La última vez fue hoy mismo. El policía llega al restaurante vestido con su uniforme negro, se dirige  al horno de donde salen las pizzas, charla un rato con los cocineros de forma amigable y se marcha con varias pizzas. Sin pagar, de gañote, por la cara. Sale con paso calmo, seguro, como haría cualquier padrino. La sociedad lo tiene asumido. Lo he visto en pizzerías baratas y en restaurantes italianos bien caros cuyo precio medio del almuerzo equivale a un tercio del salario mínimo.

Hoy le pregunté a la camarera por qué sucedía tal cosa. Disculpen que no reproduzca los argentinismos, pero lo que me contestó fue esto:

 

A ver… Hace más de un año nos robaban, pero mal. Venían los chorros hasta dos veces por semana. Y se llevaban la plata nuestra, la de los clientes… Y desde hace un año está más cuidado el barrio.

 

Traducido: me das comida, no te roban. No me das... y puede que te roben. El contrato no está escrito en ningún lado, pero cada día se puede ver la misma escena en las calles de Buenos Aires: los coches de policías delante de las pizzerías. Pregunté en otro restaurante y me dijeron:

 

En realidad se trata de una especie de cortesía que se le ofrece al que brinda un servicio público. Porque todo el mundo sabe que no ganan lo que deberían.

 

Los maestros están mucho peor pagados que los policías y todavía no veo que los inviten en ninguna pizzería por ser maestros. A los que recogen la basura, tampoco. Le comenté la escena a un colega porteño y me comentó riéndose:

 

Seguro que los ladrones que robaban en el primer restaurante le daban una parte de lo robado a los policías. O sea, que plata sí que les llega.

 

La escena viene de muchos años atrás. Los policías vienen comiendo gratis desde antes de que llegara al poder Cristina Fernández en 2008, antes de Néstor Kirchner (2003-2007), de Eduardo Duhalde (2002-2003), de Fernando de la Rúa (1999-2001), de Carlos Menem (1989-1999) y Raúl Alfonsín (1983-1989). La estampa mafiosa atravesó  Gobiernos de todo signo político. Por no hablar de la dictadura (1976-1983). La sociedad ha asumido este acto mafioso con tanta naturalidad que cualquier día de esto lo veremos convertido en un  reclamo turístico. Los extranjeros terminarán haciéndose fotos con el policía y sus pizzas cerquita de la pistola.

Posdata: El vídeo que encabeza esta entrada pertenece a la serie Los simuladores, que se emitió en Argentina en 2002 y 2003. Lo incorpora gracias a @VioletaAlustiza, quien a través de Twitter recomienda ver el principio y el minuto 48:04. Buenísimo. Pero inútil: los policías siguen extorsionando a los comercios.

Hay 2 Comentarios

3,2,1....¡¡¡venga, a insultar al periodista por decir algo por todos sabidos pero que no queda bien decirlo publicamente!!!!

Que yo me acuerde en los años 60 al 70 existían las cooperativas de la policía, era un monto de dinero que aportaban cada negocio a la seccional del barrio , se consideraba tan legal que colgaba en la caja el recibo y encuadrado el cartón donde indicaba a que comisaria pertenecía el local

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Sobre el autor

es el corresponsal para Sudamérica de El PAÍS. Está radicado en Argentina y su área de trabajo incluye Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Uruguay, y Paraguay.

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