El amigo de los republicanos

Por: | 26 de junio de 2007

Cuentan que cuando el barco Massilia atracó en Buenos Aires camino de Chile, atiborrado de españoles que habían perdido la guerra, hubo un tipo que consiguió que algunos de aquellos muertos de hambre terminaran su viaje allí y no tuvieran por fuerza que seguir hasta Santiago. La leyenda pinta a un hombre desenvuelto y arrollador, que preguntó directamente por el capitán y que le exigió que dejara bajar a aquellos desdichados. El entonces presidente de Argentina, Roberto Ortiz, había negado la entrada a los republicanos y seguía empeñado en cerrarles las puertas en las narices. Pero Natalio Botana perseveró, y aquellos españoles desembarcaron en Buenos Aires. Cuentan que los esperaba con fajos de billetes y que se los iba dando para que fueran sobreviviendo.

El joven protagonista de Las patrias lejanas (PLaza & Janés), la novela que acaba de publicar en España el escritor argentino Pacho O’Donnell era uno de esos viajeros del Massilia, que se había embarcado en Marsella después de pasar un tiempo en Argèles-sur-Mer en uno de los terribles campos de concentración donde fueron a parar los españoles que perdieron la guerra y cruzaron la frontera francesa en marzo de 1939. O’Donnell cuenta que Natalio Botana había sobornado a los funcionarios del puerto para que bajaran la planchada del barco. La otra versión acaso infla el mito: Botana había hablado, delante de su capitán, directamente con el presidente Ortiz y le había dicho que de esos españoles se ocupaba él. Así que los contrató y les dio aquellos billetes para que fueran tirando.

Botana, un uruguayo hecho a sí mismo que había nacido en 1888 y que para entonces había acumulado una notable fortuna, era sobre todo célebre por haber fundado el periódico Crítica cuando tenía 25 años. Quiso hacer un diario popular: "sensacionalismo en la crónica roja y mucho espacio dedicado a los deportes”, explica Alvaro Abós en Al pie de la letra, su guía literaria de Buenos Aires. Pero contrató también a varios escritores de vanguardia. “Puede ser una paradoja que para hacer periodismo masivo se usara a literatos refinados, pero ese era el secreto de Botana, hombre que hacía de la contradicción una forma de vida”, añade Abós, responsable también de una biografía del ciudadano Kane de Buenos Aires. Así que allí estuvieron Borges y Roberto Arlt y muchos otros.

En 1930, Crítica llegó a tirar casi un millón de ejemplares. Su sede estaba en la Avenida de Mayo, donde se reunían los exiliados españoles, en un edificio de siete plantas. Botana estuvo casado con Salvadora Medina Onrubia, una mujer de ideas libertarias, feminista y, dicen, responsable del amor de Botana por la causa republicana. Era éste, en cualquier caso, un personaje excesivo que estaba fascinado por la sofisticación de sus amigos literatos pero que cultivaba también el trato con “los mafiosos que manejaban a golpe de pistola la reventa de diarios en la ciudad” (Abós). Al parecer fue amante de Blanca Luz Brum, la mujer del mexicano David Alfaro Sequeiros, que pintó un mural en Don Torcuato, la impresionante finca de Botana. 

“Dios me puso sobre esta ciudad como al tábano sobre el caballo, para picarlo y mantenerlo despierto”, proclamaba Crítica cuando ocurría algo importante y el diario tenía que pronunciarse. Ese diario que incorporó a tantos españoles, como al joven protagonista de la novela de Pacho O’Donnell, al que empleó como corrector.

Pero Botana dio también trabajo a otro español que llegó a Buenos Aires en otro barco, el Alcántara. Fue el general Rojo. Llegó con su mujer y seis de sus siete hijos el 30 de agosto de 1939. No tenía donde caerse muerto. El 4 de septiembre apareció su primera crónica sobre la II Guerra Mundial en las páginas de Crítica: había conseguido su primer trabajo.

Hay 23 Comentarios

Me pregunto ¿que pensaría el Gral. Rojo acerca de las humillantes deportaciones que sufren en forma diaria los ciudadanos lationoamericanos en España?

La Historia es la suma del itinerario de muchos hombres que al hacerla se fueron deshaciendo. Recordarlos, mediante homenajes de la sociedad y escritos literarios en todos sus géneros, permite la construcción de la conciencia histórica. Sin embargo, esta evocación, este uso público del pasado, no sustituye a la historiografía. Apoyar, desde la sociedad y la política, las iniciativas que afirmen el conocimiento riguroso del pasado es la mejor manera de acercar la verdad histórica a los ciudadanos.
El abuso del uso público de la Historia suele producir hastío y termina alejando a los ciudadanos del conocimiento histórico.

Leí tu nota, sumamente interesante. Me alegra mucho contar con tu blog. Yo soy argentino, estuve exiliado 20 años en España,también mi hogar.Si me permites haré una nota, con tus materiales, para el diario Rio Negro de Gral Roca Rio Negro. Patagonia Argentina.Si necesitas algo de tu interés puedes pedírmelo.Un abrazo. Alberto

Refrescar la memoria en verano no viene mal para saber de donde venimos,donde estuvimos y quienes somos...a los Republicanos Españoles es bueno desenpolvarlos del olvido cotidiano ,sus historias personales suelen ser novelescas y un espejo en el cual mirarnos .

Aunque lejos ( San Diego, Ca.)del Madrid que me vió nacer (Abril del 1931), por razones personales he sentido hondamente tú narrativa sobre Los Republicanos, que todavia hoy nos ayuda a recordar y celebrar aquella repatracion ofrecida por Argentina a aquellos vencidos - pero no - acabados republicanos. Y es que paralelamente a la llegada del general Rojo a Buenos Aires, mi madre con mis dos hermanos y yo llegaríamos a su Zaragoza natal, mi padre - víctima de la guerra - yacia en aquellas sierras madrileñas de Gascones y/o Buitrago.
Y a tí, José Andres, y demas descendientes del general Rojo, felicitaciones por tan honorable final.
Suerte("keep punching!) con tú blog


Enhorabuena, me gusta esta manera de estar distraido y aprovecho para felicitarte por el libro. un saludo
Paco Camas

Hola Rojo, encantada de tenerte también en el ciberespacio. Después de haberte conocido en Santillana, ya no es lo mismo que antes. Bicos y que nos distraigas al mismo tiempo que nos documentas, así en este riconcito no quedamos tan aislados, aunque yo optimista.

Sobre los historiadores: «No somos la musa histórica, sino el valet de chambre de su señoría,para quien nigun hombre es un héroe», W. M. Thackeray.

La web del momento: www.cerezasladulce.com


Fantástico.
Minutos antes leía sobre Botana en un texto de 1984, y el personaje reaparece, más perfilado, en tu blog. Gracias, me ha venido como anillo.
Para despistado, centras muy bien las dianas.

Hasta mañana.

No sé si éste es un lugar apropiado para mostrar la indignación que me ha producido hoy la lectura en EL PAIS de la columna de Rosa Montero titulada "Mentiras", construida en torno al famoso "oro de Moscú". Desconozco la autoridad científica que pueda acreditar la Sra. Montero para demonizar de forma tan rotunda -y, en mi opinión, simplista y sectaria- ese episodio histórico. Recientemente, el profesor Moradiellos ha publicado una amplia biografía del Doctor Negrín, donde se aborda el asunto del oro de Moscú a partir de las más solventes investigaciones historiográficas. Si la Sra. Montero dispone de fuentes científicas que le permitan sostener una opinión tan infamante como la que hoy expone en EL PAIS, debería explicarlas. Por supuesto, cada uno puede opinar lo que quiera, pero lo que no se puede es dar por cierto, sin un soporte consistente, un perfil unidimensionalmente insultante de un capítulo tan complejo de nuestra historia reciente. Esa descalificación inmotivada, es pura frivolidad tendenciosa, propia de algunos mercaderes de la historia, que uno aspira a no encontrar en un periódico serio. Esperemos que, sin tardanza, algún historiador como Julián Casanova, el propio Moradiellos u otro, pueda restablecer sin demora una aproximación seria a un capítulo que no puede despacharse de forma tan maniquea como lo hace la Sra. Montero.

No tan ditraído, Rojo.
Cada mañana te leo con el café, no faltes.
O no te olvides...

Linda historia, lástima que ya no se recibe tan bien a los inmigrantes

Mucha suerte, Rojo. Que tu bien orientada distracción te ayude a perderte por la blogosfera. Y que nosotros lo leamos y disfrutemos.

Hola Rojo. Qué bueno tenerte tan cerca todos los días con un blog distraído y cultural. Desde Bruselas, a falta de playa y gin-tonic, te seguimos hasta nuevo aviso. Ana

Que Andrés Rojo desde España reviva a Botana y Crítica, es demasiado emocionante. Actualmente soy estudiante de cine en uno de los ex- galpones de Crítica: las aulas están bajo ese techo. Gracias Rojo y buena suerte con tu blog.

Muy interesante conocer algo de la vida de este tipo de personas.

No sé qué voy a hacer. Ya leía el blog de Juan Cruz a escondidas en el trabajo porque no puedo esperar a la noche cuando llego a casa, pero también me está pasando contigo y sólo llevamos dos días.

Muy bella la entrada de hoy.Me encanta aproximarme a temas como el de "Las patrias lejanas" y celebro que haya sido de la mano de alguien próximo a D.Vicente Rojo.

hola Rojo enhorabuena por tu blog. un beso de Paula y Cristina.

Rojo, por mucho que te parpetes en Alejandro Rossi, tu despiste no es de manual, es galáctico, que lo sepan tus blogger fans. Yo ya lo soy desde ayer. Un beso, Manti

aquí te pillo, rojo. suerte con el blog. voy a reenviar tu entrada de ayer a Alejandro Rossi. Publicamos Edén en septiembre, sí, y también el Manual del distraído (en Debolsillo). Suerte y salud de c.

Nice blog, click and see my artwork:
http://www.saatchi-gallery.co.uk/showdown/index.php?showpic=28207

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El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

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