Ventana a Bogotá

Por: | 24 de agosto de 2007

A partir de hoy, y durante tres días, 39 escritores latinoamericanos menores de 39 años van a reunirse en Bogotá para tratar de literatura y de todo lo demás. Así que abro la ventana, saco el catalejo y apunto hacia allí. Veo al colombiano Juan Gabriel Vásquez y lo celebro, vaya si lo celebro. Hace unos meses leí su última novela, Historia secreta de Costaguana (Alfaguara), y al cerrar el libro me levanté con extrema tranquilidad, salí al pasillo y allí ejecuté unos cuantos pasos de baile. Estaba contento y decía: he ahí un tipo al que le interesan las palabras, sus ecos y recovecos, y la prosa que arman una detrás de otra y su capacidad de inventar mundos, sugerir emociones, contar la mierda de la política y señalar el sufrimiento.

Vasquez“Vine a Londres porque aquí la historia había cesado tiempo atrás: ya nada pasaba en estas tierras, ya todo estaba inventado y hecho, ya se habían tenido todas las ideas, ya habían surgido todos los imperios y se habían luchado todas las guerras y yo estaría para siempre a salvo de los desastres que los Grandes Momentos pueden imprimir en las Vidas Pequeñas”, dice el colombiano José Altamirano cuando llega a la capital inglesa desde su país que está a punto de padecer una de sus mayores crisis: Panamá ha decidido independizarse de Colombia y cuenta con el apoyo de Estados Unidos, muy interesado en consolidar sus intereses en la construcción del canal. Lo que cuenta la novela de Vásquez (la imagen es de una exposición del fotógrafo colombiano J. M. Múnera) es todo lo que sucede antes de aquello: la historia del otro Altamirano, padre del anterior y periodista, y la otra aventura de la construcción del canal, la que pretendieron llevar adelante los franceses de la mano de Lesseps, y fracasaron.

Hay todavía una tercera pata en la novela y se llama Joseph Conrad, que en su Nostromo contaba una historia semejante: el proceso revolucionario que conduce a un país latinoamericano a la independencia. Así que los Grandes Momentos (la aventura de construir un canal y las luchas políticas y guerras que desencadena), las Vidas Pequeñas (las de quienes padecen sangre, sudor y lágrimas (y muerte) para sacar adelante esos grandes proyectos que dan gloria a los próceres) y el Autor que da cuenta de unos y otras (el propio narrador de Juan Gabriel Vásquez y la enorme figura de Conrad).

La Costaguana de la novela de Conrad es la Colombia del libro de Vázques. Ésa es la hipótesis que moviliza los recursos del nuevo narrador de menos de 39 años. La vida y las peripecias y las obsesiones de Conrad se cruzan con las de los Altamiranos, luego está ese paisaje (el de Colón y sus alrededores) que devora la vida de los trabajadores del canal y la verborrea del progreso y las batallas por el poder y la gloria. Y hay también amor y soledad y dolor. Si los 38 escritores restantes que empiezan hoy en Bogotá sus negocios tienen esta envergadura, créanme que allí se está gestando algo serio. 

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Y si te ha olvidado mencionar la magia del río Magdalena, su calor, dolor y olor a fruta del Caribe; el libro también hace referencia a cosas bellísimas del país Locombia, absurdos que uno nunca sabe si son ciertos o no, pero que obligan a repensar el mundo. Recomiendo Informantes, del mismo autor, sobre uno de los dramas de ese país, un lugar que explican sus viejos, tiene tantas desgracias por algo tan fácil como su belleza extrema.

Que 39 escritores menores de 39 años vayan a reunirse durante tres días( para hablar de literatura) ,es una más que saludable iniciativa. Y no sólo en Latinoamerica. En cualquier rincón del planeta sería loable el hecho de que unos pocos o muchos escribidores ( y sobre todo jovenes) se reunieran para tratar cualquier tema referente a la realidad que les rodea, y que de alguna u otra manera determina esa busqueda constante y ese descontento innato que hay en cada autor.
Leía tiempo ha ,como respecto a este punto Vargas LLosa afirmaba en cierta ocasión que:" ..un escritor siempre es un descontento.Nadie que esté satisfecho es capaz de escribir."

Y en otro momento también afirmaba que la literatura .."es fuego,incesante incendio de todo valor deteriorado, podrido, que insiste en enmohecer la evolución imperturbable de la sociedad";...los escritores son algo más que locos benignos, que ellos tienen una función que cumplir entre los hombres....y que la razón de ser del escritor es la protesta, la contradicción y la crítica.." ( ver M.Vargas Llosa. "La literatura es fuego").
Contemplando el cuadro de su relato , y recordando lo anteriormente escrito , uno no puede dejar de insistir en lo positivo de esa " reunión" y acompañarle en su acertada afirmación Sr Rojo: algo serio se gestará en Bogotá.

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Sobre el blog

El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

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