Camino del cielo

Por: | 31 de octubre de 2007

Desde el domingo hay ya otros nuevos 498 beatos. La ceremonia se celebró por todo lo alto y aquellos obispos, sacerdotes, monjas y civiles católicos que murieron víctimas de los desmanes que se produjeron en la retaguardia republicana durante la Guerra Civil española subieron por fin al cielo con todos los honores. Como mártires asesinados por defender su fe. Una señora, próxima a alguno de los agraciados por el Vaticano, aparecía por televisión comentando con los ojos vidriosos que lo que a ella le gustaría es estar también allí arriba. Fue entonces cuando me acordé de Slavoj Zizek, el filósofo esloveno que, en una entrevista reciente, comentaba que lo que no aguantaba de los católicos eran sus ritos paganos.

Y es que viendo las imágenes del tinglado sorprende que a estas alturas las cosas sigan funcionando en la Iglesia con discursos que se alimentan de jergas y conceptos e iconografías de la más rancia antigüedad preilustrada. Esto es así y a nadie le alarma, sin embargo, y menos a los obispos, que aprovechan los réditos que se derivan de este tipo de espectáculos. ¿Por qué entonces se sigue afirmando que en estas beatificaciones no había motivaciones políticas sino pura ceremonia religiosa?

Hay un punto donde todas las religiones se precipitan en el misterio. Lo sagrado es justamente aquello que nos supera, que nos excede, que está más allá. Y lo sagrado es justamente el ámbito que cultivan las religiones. Pero una cosa es eso, revelar que hay un momento en que las criaturas descubren que hay algo a lo que la razón no alcanza, y otra, aprovecharse de la buena fe y montar el circo. Y hacerlo como si aquí no pasara nada.

Las brutalidades que padecieron religiosos y civiles de creencias católicas durante la Guerra Civil no justifica, de ninguna manera, que la Iglesia no revise su papel, su miserable papel, como argamasa ideológica de la dictadura y su falta de coraje a la hora de denunciar los horrores que cometieron los ganadores y que, en realidad, esa Iglesia bendijo.

Cuando Zizek critica estos espectáculos paganos de la Iglesia, y uno de ellos es el de las beatificaciones, lo que muestra es el afán que conserva intacto de seguir alimentando supersticiones, falsos ídolos, becerros de oro. Con lo que se distancia del radical mensaje que da sentido a su tarea en el mundo. El que contó aquel que fue crucificado y que, frente al odio que jaleó la Iglesia durante la guerra y la posguerra, recomendaba la práctica del amor.

Hay 6 Comentarios

son los sinsabores de la guerra.

Lo de los beatos tiene gracia. Me pregunto: ¿De qué le sirve a la iglesia católica actual un 'beato'?
Más les valiera a los mjiembros de la jerarquía eclesiástica española empezar a respetar mínimamente las leyes y los decretos del Gobierno de la nacion y facilitar en vez de impedir a los 'católicos' que ya no lo son o nunca llegaron a serlo el poder ejercer su derecho a apostatar de esa religión.
Quédense con sus beatos, y dejen a los demás ser personas civilizadas y libres. Gracias.

Indudablemente la Iglesia catolica mira a una larga historia de apoyo a todo tipo de dictaduras (en la Alemania nazi, en las dictaduras latinoamericanas de los 60 y 70) y en la nacionalcatolica de Franco. Todo eso con contadisimas excepciones y poquitisimas condenas, en su mayoria individuales. Sin embargo gozó de adeptos y seguidores. Por eso es importante advertir que el ser humano es nomas susceptible al rito, al espectaculo y al show. Zizek no se da cuenta que los "ritos paganos" son eso? Un show necesario para deslumbrar!
Mi profundo respeto a las victimas de esa guerra. Y a la gente que vivió el calvario de la dictadura.

Victimas casi todos los de mi generacion,soy ´´niña de la guerra´´ por lo tanto mi padre que era maestro en Asturias,fué enviado a un campo de concentración en Africa, 3 años,le quitaron su escuela y mi madre se quedó sola con 5 niñas la mayor de 12 años tan perseguidos en un pueblo ´´facha ´´de Castilla y mucho hambre y frio....esos si smos ´´martires´´el papa y su séquito,hipócritas.....

¡Mártires mis abuelos, mis tios, mis padres y toda la generación que no pudo exiliarse y tuvo que tragar, y enfrentarse cada día durante cuarenta años a la vergüenza,la mentira,el acoso , mártir mi abuela que fue arrestada por llevar unos zapatos rojos, martir mi abuelo que fue arrestado por tener una barbería y hacer reuniones clandestinas,mártires mis padres y toda su generación que le fue arrebatado el derecho a la educación, y la libertad.Y mártires nosotros sus descendientes que tenemos que tragar todavía con derechas rancias y discriminadoras al mas puro estilo años 40.Es de verguenza ver como el papa les vuelve a dar el beneplácito sin darse cuenta que ya ,tan sólo por ese acto, ha perdido entre los demás católicos su credibilidad como infalible.Aunque claro que se pude esperar de un antiguo ss.Esperemos que esta pantomima no pase sino por eso mismo ,por ser puro teatro.

"Camino del cielo" pretende hablar de fé católica, y lo hace reidiculizando a la Iglesia; los cuentos de siempre:con esa cara ¿que se cree que sabe señorito?

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El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

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