Los espacios vacíos

Por: | 14 de noviembre de 2007

Hay un inmenso silencio en las salas de Caixafòrum, en Barcelona, donde cuelgan una treintena de fotografías que Candida Höfer realizó en Portugal entre 2005 y 2006. Son imágenes de palacios, de iglesias, de salas de conciertos, de teatros, de bibliotecas, del casino de Lisboa, del mercado de Oporto. Espacios vacíos, donde es posible detenerse en cada uno de los detalles. La fotógrafa aborda los lugares cuando no hay nadie, y dispara. De ahí procede seguramente esa sensación de silencio, como si se hubiera dormido el mundo y detenido la circulación de las gentes y el vértigo de la vida.

Lo que uno observa en las imágenes de Candida Höfer son, por tanto, todos esos detalles que tantas Candida_1 veces pasan desapercibidos. La historia de cada lugar, el paso del tiempo que va llenando también a las cosas de arrugas y de experiencia. El mercado del Bom Sucesso de Oporto (en la imagen) ha perdido el barullo y las cosas han regresado a la quietud. Flores, sombrillas, cajas, las balanzas, los cacharros, los puestos abandonados. No hay nadie, pero la luminosidad es tal que parece que fueran enseguida a entrar las tropas de los humanos a seguir con su viejo cuento de comprar y vender.

Candida Höfer nació en Eberswalde en 1944. Se formó en la Kunstakademie de Düsseldorf. Allí estuvo con Bernd y Hilla Becher, la pareja de fotógrafos que con sus imágenes de ruinas industriales (siempre sin gente, siempre los edificios centrados en las tomas y como desgajados de su entorno), tan sobrias, frías y distantes, convulsionaron el panorama artístico y recuperan a las cosas como protagonistas esenciales del discurso artístico. La corriente de la Nueva Objetividad, así la han llamado.

De la exposición sobre Portugal, fotografías de tamaño medio, de unos dos metros por dos metros y medio (para hacerse una idea), me quedo con la imagen del interior del monasterio de Batalha (porque transmite una intensa espiritualidad, por su blancura y densa sobriedad) y con aquella del palacio de Ayuda que retrata las inmensas mesas de un salón que parecen esperar impecables a los comensales con todos los detalles preparados. Y, claro, las salas de conciertos y las bibliotecas. Ahí, en las imágenes de Candida Höfer, las notas de los instrumentos abandonados y solos parecen estar a punto de sonar, y los libros que se acumulan en las estanterías donde se guarda el saber ya se disponen a romper su silencio y dar cuenta de todos los conocimientos que los hombres han explorado, de todas las historias que se han contado, de todos los versos con que han cantado la belleza y el dolor, la melancolía y la furia, el amor y la muerte.

Hay 2 Comentarios

Interesante tu descripcion sobre el trabajo de esta magnifica artista, pero hecho de menos algo más sobre los motivos que la llevaron a realizar este tipo de trabajos. Recuerda que no todo el mundo tiene que conocerla..
Saludos

juas

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
https://www.typepad.com/services/trackback/6a00d8341bfb1653ef00e54f8272a28833

Listed below are links to weblogs that reference Los espacios vacíos:

El rincón del distraído

Sobre el blog

El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal