Ayala y el desconcierto

Por: | 03 de abril de 2008

Cuando en 1983, Francisco Ayala volvió a escribir un prólogo para la nueva edición que por entonces iba a publicarse de su Tratado de sociología, comprobó que no había nada que retocar del texto del mismo. Comentaba que resultaba sorprendente que así fuera, más en un título de esas características, y luego explicaba que lo que él había contado ahí era el desarrollo de la sociología hasta la Segunda Guerra Mundial (su Tratado apareció en 1947). “Como si nada hubiese cambiado, volvieron a ponerse en circulación las mismas ideas que desde finales del siglo XVIII habían servido para facilitar el tránsito desde la monarquía absoluta a la democracia burguesa, y se reimplantaron los mecanismos jurídico-políticos entonces diseñados para tal fin”, escribió en aquel prólogo refiriéndose al mundo que surgió de la guerra. No tuvo que tocar nada de su libro porque las cuestiones fundamentales no habían cambiado. Con una rotunda afirmación –“¡estoy harto de Ayala!” –, el escritor granadino inauguró ayer el Hay Festival Alhambra.

Tiene 102 años y conserva el sentido del humor. Ayala estuvo en el Carmen de los Mártires para Palacio_medina_sidonia_madrid_grana presentar el cuarto volumen de sus Obras completas (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores), que reúne en sus más de 1200 páginas dos de sus libros: el ya citado tratado y su Introducción a las ciencias sociales. Lo acompañaron Carolyn Richmond, su mujer y editora de este gran proyecto (con la colaboración de Toni Munné), y los periodistas Emma Rodríguez, Fernando R. Lafuente y Juan Cruz.

“No ha superado el mundo el estado de marasmo en que aquella catástrofe lo sumió y se encuentra cada vez más hundido en el desconcierto”, escribió también Ayala en aquel prólogo de 1983, en el que advertía del profundo desajuste “entre las instituciones políticas vigentes y la realidad social que bajo ellas había crecido”. Aquel viejo Estado que surgió a finales del XVIII, y que con el tiempo se había articulado en torno a la separación de poderes, las libertades individuales y el gobierno emanado del pueblo mediante sufragio, se veía desbordado por la nueva sociedad de masas y la progresiva incorporación de tecnologías cada vez más sofisticadas. ¿Ha cambiado algo desde entonces? El desconcierto, desde luego, permanece.

Para ilustrar ese desajuste entre leyes y vida, Ayala puso en su prólogo dos ejemplos. Con el telón de fondo de la Declaración Universal de Derechos del Hombre (1948), escribió: “el proclamado derecho al trabajo le parecerá una burla sangrienta a quien no encuentra ocupación; y el derecho a una nacionalidad, al palestino expulsado de su tierra natal”. El drama de la inmigración que llega a Europa procedente de los países árabes y la terrible herida palestina: ¿no son dos cuestiones que van a resonar estos días en el Hay Alhambra? Este jovial caballero de 102 años ya las apuntaba en un texto de 1983.

Hay 4 Comentarios

Que distinta a la actitud de Ayala la de Américo Castro, que retocaba y cambiaba sus textos con el paso del tiempo, para quien en el ámbito de lo humano no habían verdades absolutas sino históricas.

¿qué es la sociología? ¿una ciencia definitiva que se felicita y no se interroga?
¡vaya!

Uno no sabe qué pensar sobre esto. ¿De verdad no había pasado nada en la sociología entre 1947 y 1983? Acepto que las condiciones sociales puedan ser cíclicas - lo cual ya es aceptar, pero bueno. Aceptado eso, ¿debemos tragar también con lo que sugiere Ayala? Es decir, ¿debemos aceptar que la teorización sobre esas condiciones también se ha congelado - durante casi 40 años! - y que él no tenga que cambiar nada de su libro? ¿Ninguna teoría o enfoque novedoso sobre esos 'mismos fenómenos sociales', ninguna nueva conceptualización? ¿Y debemos jalearlo por ese conservadurismo académico? Venga ya...Mucha gente estamos bastante hartos de que el provincianismo académico español campe a sus anchas (por muy Ayala que sea quien dice la barbaridad).

Yo de mayor qiero ser Ayala. Bueno, de mayor quiero ser Rojo y de más mayor, Ayala.

Que ustedes lo pasen bien por Granada donde, como diría Juan Cruz, Hay un festival.

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El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

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