La maleta de Agustí Centelles

Por: | 29 de mayo de 2008

Cuando las tropas franquistas estaban a punto de entrar en Barcelona en febrero de 1939, Agustí Centelles metió en una maleta más de cinco mil negativos con imágenes que habían tomado él y otros fotógrafos durante la guerra para el Ejército Republicano de Cataluña. Su misión era protegerlos y, así, cruzó la frontera con la maleta a la espalda y con la maleta entró, primero al campo de concentración de Argelès-sur-mer y, después, al de Bram, y en ambos lugares pudo ocultarla. En 1943, ya fuera del campo, se unió a la Resistencia para combatir contra los nazis desde un laboratorio, pero sus compañeros fueron detenidos por la Gestapo y Centelles decidió volver a España. Antes de cruzar la frontera en 1944, dejó la maleta a una familia de campesinos. Ahí estuvo, escondida en un granero de Carcasona, durante 32 años.

Ahora que han vuelto a recuperarse miles de imágenes y papeles y trabajos y objetos de tantos de los Centelles que fueron derrotados en la Guerra Civil y que tuvieron que esconder quiénes eran para sobrevivir a la represión, si se quedaron en España, o que llevaron sus cosas en sus hatillos o sus baúles de un lado a otro, si salieron al exilio, me he acordado de la maleta de Centelles cuando he podido ver la maleta del general Rojo. La primera estaba llena de negativos, que habían atrapado el dolor y el sufrimiento de las víctimas del golpe fascista y el entusiasmo y la valentía de cuantos se comprometieron a defender la República. La segunda viajó de España a Francia y de ahí a Argentina y a Bolivia (y luego de regreso) cargada de papeles. Órdenes, directivas, informes, cartas, recortes de prensa, planos, notas, apuntes, croquis y cuanto pasó por las manos del mayor responsable del Ejército Popular de la República. Cuentan lo mismo: el afán de un pueblo de combatir y resistir el avance de unas tropas que un grupo de militares levantaron contra un régimen legal.

En una exposición de las imágenes de Agustí Centelles que se celebró el año pasado en Madrid, se contaba que la obsesión principal del fotógrafo por esconder aquella maleta se debía sobre todo a la necesidad de proteger a los que aparecían en los negativos de la brutal represión que puso en marcha la dictadura franquista al terminar la guerra. De hecho, si esa maleta estuvo en un granero de Carcasona durante 32 años fue porque Centelles no fue a recuperarla hasta que murió el tirano en 1976.

Sólo entonces pudieron recuperarse esas imágenes que con tanta transparencia resumen una época. Los guardias de asalto disparando protegidos por un caballo el 19 de julio de 1936 para evitar que triunfara el golpe en Barcelona. Los milicianos que salen a combatir al enemigo. La lucha en el frente de Aragón. La salida de civiles de Teruel. Los bombardeos de Lérida, con el inmenso dolor de aquella mujer ante un hombre muerto, y que resume en su rostro la desesperación y la impotencia. Nunca más.

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A la vuelta a España, los "fotógrafos oficiales" los que habían entrado en Barcelona con los golpistas LE IMPIDIERON QUE PUDIERA HACER INFORMACIÓN GRÁFICA, tuvo que dedicarse a hacer fotografía de estudio y publicidad.

La memoria de la maleta de Agustí Centelles es la MEMORIA DE TODOS, FELICIDADES POR EL BLOG.

El escritor cubano Alejo Carpentier , tiene también una historia parecida.La madre que era rusa , migró durante la Segunda Guerra Mundial a Francia, a casa de unos campesinos que guardaron durante años una maleta que contenía anotaciones de un Carpentier muy joven y varias cosas de valor sentimental , que el escritor pudo recuperar en el desván de la casa , muchos años después , incluso cuando ya no existían los que la habían escondido .Esta historia está narrada en un libro con el titulo de ´´La Maleta Perdida´´

El escritor cubano Alejo Carpentier , tiene también una historia parecida.La madre que era rusa , migró durante la Segunda Guerra Mundial a Francia, a casa de unos campesinos que guardaron durante años una maleta que contenía anotaciones de un Carpentier muy joven y varias cosas de valor sentimental , que el escritor pudo recuperar en el desván de la casa , muchos años después , incluso cuando ya no existían los que la habían escondido .Esta historia está narrada en un libro con el titulo de ´´La Maleta Perdida´´

La historia de la maleta de Capa y Taro me recordó esta otra, bastante mas llena y de un fotógrafo que está, por lo menos, a la altura de aquellos maestros.
Y el miedo de Centellés era muy atinado: Acabo de leer un libro, Memorias de Espartania, que cuenta como las instantáneas de un fotógrafo de pueblo, que retrató a todos los obreros para sus carnets de la UGT o la CNT, incidentes violentos durante la guerra, etc. llevaron a la muerte a muchos inocentes. Se presentó a las "autoridades" el dia en que llegaron al pueblo y se las enseñó, fueron la unica prueba en innumerables "juicios sumarísismos" de los que les gustaba celebrar a aquellos asesinos. Los que tuvieron la mala suerte de pasarpor delante de su objetivo, aunque fuera por casualidad, no lo contaron.
El libro probablemente no se hara famoso, sobre todo porque está escrito por Antonio Fernández (dificil de recordar, ¿verdad?) pero es el mejor retrato de esa época que he leído, y soy un vicioso del tema. Describe las relaciones sociales y laborales en la zona de Cieza, en Murcia, detalla muy bien el ambiente, los conflictos propios del campo y de su industrialización (el esparto fue una mina de oro muchas décadas y necesitaba de mucha mano de obra) y los milagros y anécdotas de la cultura campesina, desaparecida ya. Mereceria ser un best seler o por lo menos que fuera lectura obligada en las escuelas.

Toda maleta de un fugitivo es la de Agusti Centellas. En los anhos treinta los socialdemocratas alemanes enviaron toda su documentación a Suecia temiendo lo que venia y vino. Los politicos sudamericanos desarrollaron una asombrosa capacidad de enviar documentos al exterior en los terribles anhos de las dictaduras militares. La maleta de un fugitivo es evidentemente muy atractiva para los organos de repression que reciben servidas las pruebas de acusación contra sus presas. Sin embargo el principal equipaje de un fugitivo no es lo que lleva en su maleta, ya de pos si de un gran valor emocional sino el dolor del tener que escapar. Tal debe haber sido el caso del Gral Rojo y de los tantisimos fugitivos de esa y otras guerras. Ayer y hoy.

Estuve en esa misma exposición en Barcelona hará más de un año. En esa ocasión varios artistas actuales dedicaban obras al fotografo, que se exponían junto con sus imágenes. No tengo palabras para describir la calidad de la muestra. Impresionante.

Marta
www.martamontoliu.blogspot.com

Me hace usted llorar.

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El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

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