La mala conciencia

Por: | 16 de junio de 2008

La historia de Europa está manchada de horrores. Basta ver el siglo XX y detenerse en la maquinaria de destrucción de los campos nazis y soviéticos para enrojecer de vergüenza. “La experiencia del mal transformada en rutina burocrática”. Así resume esa época Pascal Bruckner en La tiranía de la penitencia. Ensayo sobre el masoquismo occidental (Ariel, traducción de Emilio G. Muñiz). Un ensayo que analiza la parálisis que produce en el presente la mala conciencia por lo que sucedió en el pasado. Antes de Auschwitz o del Gulag, los europeos ya revelaron que su insaciable afán de riqueza no necesitaba de maquillaje alguno, y se comportaron como monstruos en los otros lugares del mundo que fueron conquistando en su avance imparable. En las colonias. La cuestión es: ¿se transmite de manera hereditaria la condición de víctima y la de verdugo? ¿Implica el “deber de la memoria” la pureza y la corrupción “automática de los nietos ni de los bisnietos”?

En este presente lleno de complicaciones, ¿tenemos los que lo vivimos un viejo compromiso histórico con las víctimas que padecieron los desmanes de Occidente? A juzgar por muchas de las actitudes e iniciativas (o, acaso, falta de ellas) de las llamadas izquierdas parece que sí. El gran problema es que justamente esas actitudes e iniciativas (que no son tales) tienen poco que ver con las viejas aspiraciones de lo que se llama izquierda. Bruckner llama la atención, sobre todo, a propósito de la falta de transparencia de muchos intelectuales y formaciones de izquierda a la hora de situarse frente a la emergencia del terrorismo islamista.

Habla de “fenómeno asombroso” cuando advierte “la fusión entre la extrema izquierda atea y el radicalismo religioso”, señala que “los trotskistas, los altermundistas y los tercermundistas utilizan a los islamistas como arietes contra el capitalismo liberal”, escribe  que si “la ultraizquierda corteja con semejante constancia a esa teocracia totalitaria, tal vez sea menos por oportunismo que por afinidad real” y sentencia que la verdadera pasión de esa izquierda no es la libertad sino “la servidumbre en nombre de la justicia”.

Me han resultado provocadoras y estimulantes las reflexiones de Pascal Bruckner, más allá de que a veces su virulencia resulte excesiva y de que su vehemencia pueda resultar sospechosa de aplaudir iniciativas demasiado agresivas. Me ha interesado, sobre todo, cuando se piensa en la emergencia en Latinoamérica de esos regímenes nacionalpopulistas (Venezuela, Bolivia, Ecuador...) que se apellidan de izquierdas (cuando ni el nacionalismo ni el populismo lo son, ni pueden serlo). Quienquiera que los critique, por aquello de las herencias de los males de los verdugos, es tachado de neoliberal o de neocolonialista. Con lo que la izquierda termina evaporándose y quedan los que se sienten autorizados para utilizar la fuerza para ajustar viejas cuentas pendientes con Occidente. Y de paso quien sabe si suicidarse como sociedades libres.

Hay 4 Comentarios

mala conciencia como una reaccion muy humana frente a lo pasado. Cierto. Pero cual es al consecuencia de ello? no solo el afligirse por lo que pasó. En Alemania esta mala conciencia marcó terriblemente a todas las generaciones despues de la II Guerra.
Imagino que algo similar pasa en Espana por aquello de las colonias y el saqueo de las tierras del Potosí. Sin embargo no considero que un "compromiso historico" -y a lo mejor imperativo- sea de provecho.
Los regimenes llamados nacionalpopulistas son efectivamente en parte reaccion, teatral y virulenta a tantas cosas que hizo Occidente en el pasado. Por cierto su discurso de "defender lo nacional ante el latrocinio extrangero" bien podria ser usado por corrientes de derecha nacionalista. En suma de izquierda nada.

Aunque considero las reflexiones del filosofo medio acertadas creo que tiene una retorica un poco agresiva y tintes de filosofo del imperio..si tiene razon al considerar las hipocresias de la izquierda en Europa que en mi opinion ya de izquierda tiene bien poco..sin embargo sus afirmaciones deterministas y casi absolutistas dejan ver ese plumero de soberbia y arrogancia que padecen como mal endemico algunos filosofos de este siglo nacidos en este engendro llamado Europa...En mi opinion, ahi coincido con el autor,el pasado no es culpa de estas generaciones, pero es su obligacion velar para que dichas barabaridades no se repitan(no a cualquier precio,vuelvo a coincidir con el)..justo lo contrario que se esta haciendo ahora, una vez mas recurriendo al egoismo y a la salidas faciles o violentas ante los nuevos conflictos y ahi es donde Bruckner desvaria y mucho..
Felicitaciones por el blog.

Un saludo

sí Susi es el mismo, lo sabías.
A mi lo que más me choca en esa actitud, no de Brukner, de todos, es el reconocimiento de los errores pasadoscon palabras. Lo que cuenta es el valor de las palabras que los actos no siguen. Alguien se arrodilla o no, pide perdón, todo lo más elige un día de conmemoración y sigue tan tranquilo, y su pueblo con él, su faena para acrecentar el Hambre y el Dolor... de los demás, de los mismos.

“La cuestión es: ¿se transmite de manera hereditaria la condición de víctima y la de verdugo? ¿Implica el “deber de la memoria” la pureza y la corrupción “automática de los nietos ni de los bisnietos”?”
A la primera pregunta, pues parece ser que sí en muchos de los casos, la segunda, no tiene sentido, el término “pureza”, tan contundente, anula todo lo demás.

“Me han resultado provocadoras y estimulantes las reflexiones de Pascal Bruckner, más allá de que a veces su virulencia resulte excesiva y de que su vehemencia pueda resultar sospechosa de aplaudir iniciativas demasiado agresivas.”
Es este el mismo Pascal Bruckner que firmaba cartas y peticiones a favor de Donald Rumsfeld y de la invasión de Irak??? El que afirma que Sarkozy es el verdadero heredero de Mayo 68???

“ ... en la emergencia en Latinoamérica de esos regímenes .... (Venezuela, Bolivia, Ecuador...) que se apellidan de izquierdas...”. y yo pregunto ¿quién los apellida “nacionalpopulistas”?

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El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

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