Un zurcido en una pared

Por: | 19 de junio de 2008

Hace ya unos días que ha empezado PHotoEspaña y por todas partes hay exposiciones. Conviene tomárselo con calma. Para disfrutar de las cosas hace falta tiempo y es tan desmesurado el programa que uno igual termina por ir de un lado a otro como un moscardón enloquecido, posándose a gran velocidad sólo un instante en los centenares de imágenes que llenan Madrid. Bien vista, es una opción posible: la borrachera vertiginosa, y quedarse con el pelo revuelto y el ánimo anfetamínico. Otra posibilidad es decantarse por la lentitud. Poder pararse y escuchar literalmente cómo pasan las horas en el Hotel Palenque. Es la península de Yucatán, y estamos en 1969: Robert Smithson (New Jersey, 1938--Texas, 1973), ese artista que empezó muy cerca del minimalismo y que terminó marcando la naturaleza con sus imponentes intervenciones y que fue morirse muy joven en un accidente de aeroplano, está recorriendo la zona de México donde habitaron los mayas. Toma fotos de ese viejo hotel. Lo están reformando. Las cosas que observa no van a ningún sitio, simplemente están.

Decadencia y renovación. Las fotografías que tomó Robert Smithson de aquel hotel le sirvieron para Robert_smithson_hotel_palenque pensar justamente eso: cómo liquidamos el pasado y cómo levantamos el futuro. Ahí, en un remoto lugar de Yucatán, en un viejo edificio, fue disparando con su cámara. Y se fue metiendo en las resonancias y los laberintos de un mundo que no era el suyo. Lo que la exposición del Reina Sofía muestra es la conferencia que dio en 1972 a los estudiantes de arquitectura de la Universidad de Utah. Fue pasando entonces las diapositivas que hizo del Hotel Palenque, y fue contando lo que iba pensando. Parece una improvisación de jazz sobre la melodía de un ruinoso edificio en territorio maya.

Smithson empieza hablando de la importancia de la serpiente en el universo maya, y su fuerte simbolismo no abandona ya sus comentarios: ese destartalado hotel que está sometido a un proceso de rehabilitación no tiene centro. La diapositiva, por ejemplo, muestra una rampa y una palmera, y Smithson habla de laxitud y relajamiento. Observa unos pilotes y señala que parece que están ahí sin ningún punto de apoyo. Todo parecía espontáneo, comenta. Y dice que cuanto se hacía era producto del azar, como si las tareas sólo se ejecutaran con la idea de agradar a alguien en su vida diaria.

Ladrillos, andamios, un montón de cemento, una escalera, un puente, una piscina vacía, una torre, una columna, los techos, guijarros, un jardín circular. Una grieta en una pared: y entonces Smithson advierte cómo la han arreglado. Parece el zurcido hecho por un cirujano. O una serpiente. Las horas fluyen, se van deslizando, reptan. Hay una silla abandonada en lo que queda del viejo salón de baile, ahí justo en el rincón circular donde tocaba la orquesta. La imagen exacta de la fugacidad del tiempo.

Hay 4 Comentarios

Maririu: por si te interesa smitson tiene una pàgina web con muchas imágenes de su trabajo :www.robertsmithson.com

Maririu: por si te interesa smitson tiene una pàgina web con muchas imágenes de su trabajo :www.robertsmithson.com

bueno sigo
quería decir que la primera (y única foto) no me parecía bastante, o me había dejado hambrienta, porque la descripción de la exposición te atrae, pero cuando no estás ni puedes ir a Madrid te quedas con las ganas

difícil comentar lo que se ve cuando no se ve.

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El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

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