Una débil voz

Por: | 25 de junio de 2008

Cuando Life publicó en 1954 su reportaje Un hombre piadoso, que se ocupaba de los trabajos del médico y teólogo alemán Albert Schweitzer en Lambaréné, en la zona francesa del África ecuatorial (la actual Gabón), el fotógrafo W. Eugene Smith abandonó la revista de manera definitiva. Llevaba ya tiempo metido en una gresca interminable con los responsables de poner en página sus imágenes. Entendía que las trivializaban. La experiencia con Schweitzer, que fue Premio Nobel de la Paz en 1952, y que entre otros proyectos construía por entonces un hospital para leprosos en aquel lugar medio olvidado de África, había sido muy difícil para Smith. Schweitzer quería meter las zarpas en su trabajo: exigía que no lo fotografiara si llevaba las gafas puestas y quería influir en los encuadres. Smith consiguió que las cosas no se fueran a pique allí, pero no aguantó más con Life. Estaba obsesionado con la composición total y lo que hacían en aquella revista, una de las mejores de aquellos años, era quedarse a medio camino.

Entró entonces en Magnum y aceptó el encargo de tomar unos cientos de fotografías de Pittsburgh, el Weugene_smith_pittsburgh lugar donde estaba localizada gran parte de la industria pesada, para un capítulo sobre la historia de la ciudad que preparaba Stefan Lorant. No tardó en agotar el presupuesto y de volcarse en hacer aquello a lo que no llegaba Life: una mirada total sobre las cosas, que incluyera las imágenes pero también música y fotografía. Su entusiasmo lo llevó al delirio. Hizo unas 15.000 imágenes. Y se encerró en una buhardilla en Manhattan después de abandonar a su familia para sacar adelante el proyecto. Se alimentaba de alcohol y anfetaminas. La exposición Más real que la realidad, que puede verse en el Teatro Fernán Gómez de Madrid en la programación de PHotoEspaña, recorre la trayectoria de W. Eugene Smith (Wichita, Kansas, 1918-Tucson, Arizona, 1978) y muestra aquellos días. El despliegue de las imágenes sobre una pared de la buhardilla, los diseños de las páginas, el afán de encontrar la mejor manera de contar qué es una ciudad. Y hacerlo de manera total, cubriéndolo todo: de un banal gesto a la construcción más sofisticada. Fracasó. Tres años después, su vertiginosa y salvaje dedicación quedó reducida a una entrega de 32 páginas con 88 imágenes. Poca cosa para una ambición tan desmedida.

Curiosa historia. Smith, heredero de la tradición humanística occidental, quería colaborar con sus imágenes a cambiar el mundo. Ahí están sus trabajos sobre la Segunda Guerra Mundial, sobre un médico rural, sobre una aldea española en pleno franquismo (no soportaba que su trabajo que pretendía ser crítico con la dictadura terminara en Life como un reportaje de evocación nostálgica del mundo rural), sobre una comadrona en Carolina del Sur… Y ya después, su implacable denuncia de los horrores que produjeron los vertidos de mercurio al contaminar las aguas de Minamata, un pueblo de pescadores de Japón.

Quiso alcanzar la verdad liberándose de los estrechos márgenes de una publicación convencional, y fracasó. Quería que el periodismo gráfico cambiara el mundo, quería convertir en arte las fotografías que publican las revistas. Con el tiempo aceptó la humildad de su oficio: “La fotografía es solamente una débil voz pero a veces, tan sólo a veces, una o varias fotos pueden llevar nuestros sentidos hacia la conciencia", escribió, "las fotografías provocan en ocasiones emociones tan intensas que llegan a actuar como catalizadores del pensamiento”. Pues eso: que no se pierdan la exposición.

Hay 2 Comentarios

-tiene razón sastre, al leer el texto te entran unas ganas locas de ver la exposición y de acordarte de esa voz W Eugene Smith, no tan débil.
gracias

No creo que exista nadie que tras leer este texto quede indiferente ante este fotógrafo, W. Eugene Smith. Qué ganas de visitar su exposición y su vida a través de ella. Gracias, Rojo

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Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

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