‘Let Me Love You’

Por: | 19 de agosto de 2008

En una de las secuencias de Blow Up, el protagonista de la película de Antonioni termina en un tugurio donde toca un grupo de rock. Es necesario, allí, prestarle atención al guitarrista que aparece a la derecha del escenario. Tiene unas maneras secas, un nerviosismo estricto, un peculiar estilo deshilachado y de urgencia, como si tocara pensando en otra cosa y tuviera que salir zumbando cuanto antes. Hace años que no veo el filme, pero en su día, más que Antonioni, más que Cortázar (su relato Las babas del diablo es el origen del argumento), más que David Bailey (el mítico fotógrafo del swinging London que inspira el personaje central), más que David Hemmings (el actor que lo interpreta), más que la banda sonora de Herbie Hancock, más incluso que las modelos que son fotografiadas, lo que me rindió fue ver tocando en aquel antro a Jeff Beck (también toca Jimmy Page, pero no es lo mismo). En 1968 grabó Truth. Era su primera aventura en solitario después de los Yardbirds, el grupo con el que aparece en Blow Up, y había fichado a un cantante con una voz rasposa que raspaba de verdad: Rod Stewart.

En aquellos tiempos, en ese Londres enloquecido, un día apareció una pintada en el metro que afirmaba Cream_wheels_of_fire de manera lacónica: “Eric Clapton is God”. Podría ser. En el 68, y quién sabe si para confirmar la rotundidad de aquella sentencia, Clapton se manifestaba como un ser procedente de las alturas cuando pisaba el wah wah en White Room. Es difícil que Dios toque tan bien. El tema abría el disco doble Wheels of Fire, de Cream. Ahí estaban también el bajista Jack Bruce y el batería Ginger Baker y con aquel álbum querían demostrar de manera abrumadora que eran los mejores. En Internet es fácil acceder a la transcripción del solo que hizo Clapton en Crossroads, que abría el disco en directo.

¿Pero si Clapton era Dios, qué era entonces Jeff Beck? ¿Un Dios mayor? ¿Uno menor? ¿El Espíritu Santo? Jeff_beck_truth Pues sí, el Espíritu Santo. La divinidad a la que no se nota tanto, la que sólo se deja sentir, la que menos legisla, la que ni invade, ni molesta. Hay que escucharlo en Truth. En ningún caso tiene la arrogante presencia de su colega. Y si Clapton hacía en White Room una exhibición de wah wah, Beck utiliza el pedal en I Ain’t Superstitious pero sólo para poner unos cuantos adornos. Discretos.

No tuvo Beck la gloria de sus colegas. Quizá porque no era tan amigo de avasallar y prefería colocar perfectamente cada nota en su sitio. En Let Me Love You va desplegando sus habilidades: dialoga con el cantante, lo sigue, mete unos rasguños, en un solo cambia varias veces de registro, corta, sacude, y pone la guinda. En Blow Up se ve cómo el amplificador le está haciendo la pirula. Y cómo se va cabreando. Hasta acabar rompiéndolo todo. Ese estilo deshilachado, eso nervios tan estrictos...   

Hay 3 Comentarios

Leo por casualidad (y no poco retraso) este breve pero intenso post. Tomar a JB como punto nodal de Blow-Up, convertirlo en eje secreto de la película (o de su recuerdo) representa, además de un encantador "blow up" en sí mismo, el punto de partida para recuperar una figura sencillamente enorme. Y eternamente reivindicable, por cierto.
No sé si ha oído usted los últimos discos del Sr. Beck, donde experimenta con la electrónica con una genuina alegría y mala leche, sin preocuparse por otra cosa que por disfrutar con lo que está haciendo, ni perder ni por un segundo ese aire que tan bien describe vd. en estas líneas.
Queda dicho.

Lo que mas me intriga Rojo es como consiguieron evolucionar desde el Crossroad de Robert Jonhson. Las esencias son las mismas, no reinventaron los temas, si no que los modificaron para buscar como decir de otro modo lo que ya se había dicho. Me intriga como la experimentación de la que sin duda surgieron estos sonidos no destrozaba las canciones de los autores de blues clásico, como tenían una conciencia de respeto por sus maestros.

Por otra parte que decir de los Yardbirds (Clapton, Page, Taylor, Beck, Mayall), ¿quien era allí el genio?

Un saludo,

MANU

Estimado Mr. Andrew Red o Red Devil,
con la mejor intención de todas, le escribe un australiano sorprendido,gratamente,mientras surfea por la red y comprueba la fuerza de la lengua anglosajona en su blog, puesto que lleva al menos 5 ó 6 títulos en la lengua de Keats o McCartney o Lennon. Ya que habla el mismo idioma que este isleño, uno se encuentra más acompañado en estas aguas-mares internacionales.
Saludos,
Greetings,
Armstrongfl

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Sobre el blog

El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

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