Una transformación fulminante

Por: | 04 de agosto de 2008

Tuvo que ser en 1969 o 1970. Ocurrió en La Paz, en la avenida Arce, por la tarde. No me acuerdo del mes. Mis primos acababan de instalarse en la ciudad, venían de no sé dónde. Así que los volví a ver después de una larga temporada. Ya llevaban unas semanas, habían hecho amigos. Cuando llegué los adultos no estaban. Entramos al salón con el tercero de mis primos y estaban allí los dos mayores y unos cuantos amigotes. Escuchaban discos. A los pocos minutos tenía sobre las rodillas un montón de ellos y los iba mirando como quien ve un prodigio: tuve en mis manos el segundo de Led Zeppelin, unos cuantos de los Beatles y los Stones, y Grand Funk Railroad, Jimi Hendrix, Dylan, Cream, el In-A-Gadda-Da-Vida de Iron Butterfly, los Blues from Laurel Canyon de John Mayall, el Dèja Vu de Crosby, Stills, Nash & Young… Alguno de los que estaba allí se acercó para adoctrinarme sobre este último, explicándome con todo detalle quién era cada uno. La música que salía por los altavoces sonaba a gloria y, después de aquello, ya nada podía volver a ser lo mismo.

Nunca se llega a saber con precisión cómo el pasado dibuja nuestras maneras del presente, de dónde han salido estas manías y estas pasiones, aquella afición, ese interés, los afectos, las ideas, las complicidades, los valores, las creencias y los miedos. Hay veces, incluso, en que la tarea de verbalizar las trazas de nuestra identidad resulta peligrosa: se tuercen los datos para ajustarlos a una idea demasiado precisa de lo que se quiere ser. Y uno al final siempre es un poco más o un poco menos de lo que se propone (por suerte).

El caso es que han pasado cuarenta años de la revolución francesa de mayo del 68. Y llevamos ya una temporada larga de volver atrás y de escuchar y leer a cuantos estuvieron allí. Fueron doce meses de mucho ruido los de aquel ya remoto año. Se levantaron los adoquines de París, pero los afanes de poner patas arriba el mundo estallaron por doquier: en Berlín y Varsovia, en Tokio y en Roma, en Berkeley, en Praga, en México... No tiene mucho sentido mezclar todas las revueltas porque cada una de ellas tuvo sus características precisas. Fuera por una o por otra cosa, el caso es que había un hartazgo y la voluntad de parar el mundo y de darle la vuelta.

Los protagonistas de aquello, los que estuvieron allí, nos lo han ido contando estos últimos meses. Nada puede añadir a esa retahíla quien entonces sólo tenía diez años. Salvo volver a los restos que quedaron de aquella época. Más que la furia de las barricadas, lo que les llegó a muchos de mi generación fue un montón de discos. He estado mirando los que se publicaron en 1968 y muchos de ellos estaban en aquella casa de la avenida Arce. Así que el viaje de este verano será por aquellos vericuetos. A los más pequeños no fue un adoquín de París el que les cambió la vida: fueron un alarido o un riff de guitarra, un puñado de sonidos que les torció definitivamente el alma.

Hay 4 Comentarios

¡si hubiera sido un año! pero la efervescencia no duró ni un mes.
Para los estudiantes de Nanterre empezó el 22 de Marzo del 68 pero no se contagió a la Sorbonne hasta Mayo, las noches de las Barricadas fueron la semana del 11 de Mayo luego la huelga general y la mayor manifestación hasta la fecha el 13 de Mayo, De Gaulle se fue a consultar al Ejército... la manifestación de la derecha el 30 o 31 de Mayo con André Malraux a la cabeza...etc..
¿Sabes cómo se terminó todo? los días siguientes era Pentecôte. Volvieron a dar gasolina y el pueblo se fue a la playa.
Nadie le llama revolución o los pocos que también le llaman revolución a la Guerra Civil española.
Pero tienes razón la música había cambiado en la misma época.

YA toca otra de estas..!!!

Pero con guillotinas!!!..como en los buenos tiempos!!!..que mariconada fue esa de levantar adoquines!!!... como se nota que eran todos hijos de la burguesia!!!...

Y en España... pues claro... musikita... el sonido de los bufones!!!!...

saludosssssssssss!!!

In the air.

I live in the
air: beautiful
young birds
escape in the
darkness like a
timid idea of
a youthful dream,
and the sun fades
away describing
my mind.

Francesco Sinibaldi

Recuerdo los titulos que mencionas! Ya en aquella epoca te perfilabas como un erudito (salvando las distancias y las posibilidades de discografia de La Paz de aquellos años claro) de la musica!
Bienvenido de regreso!

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
https://www.typepad.com/services/trackback/6a00d8341bfb1653ef00e553cc6e678833

Listed below are links to weblogs that reference Una transformación fulminante:

El rincón del distraído

Sobre el blog

El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal