El estilo del mundo

Por: | 18 de septiembre de 2008

Eso era lo que decía Tupra, que era el estilo del mundo. Y cuando lo decía estaba pensando en cuanto hay de traiciones y zozobras, de chapuzas y violencia, de heridas incurables y vacilaciones, de aflicciones, tormentos, daños involuntarios. El mundo rueda, y todo el ruido y la furia que arrastra pasan por encima de las benévolas y timoratas consideraciones de los mortales. Tupra es un tipo de unos cincuenta años que trabaja en los servicios secretos británicos y que ha ido perdiendo los escrúpulos conforme iba teniendo noticia directa de ese estilo e iba conociendo las maneras que se gastan en las cloacas de la historia. Tupra es uno de los personajes de Tu rostro mañana (Alfaguara), la última novela de Javier Marías, y es un caballero que parece tener tan claro cómo funcionan las cosas, y que es capaz de exhibir lo que ocurre con tal impudicia, que produce vértigo.

El desafío de Javier Marías (la foto es de Gorka Lejarcegi) ha tenido finalmente una envergadura de Javier_maras_por_gorka_lejarcegi casi 1600 páginas y es seguro una de las novelas más ambiciosas escritas en español en los últimos años. Me llama la atención haber advertido una atmósfera de velado rechazo a este proyecto de Marías en círculos muy diversos de escritores y críticos. Hablo de rechazo porque tengo la impresión de que muchos de los que cuestionaban la obra ni siquiera la habían leído. Ocurre con frecuencia: que la percepción que se tiene del personaje público se impone por encima de su trabajo.

Y lo que ha hecho Javier Marías en esta obra es penetrar en una zona de la condición humana llena de complejos pasadizos y encharcada de fango. Para hacerlo ha ejercido uno de los recursos que mejor maneja y con los que más lejos puede llegar: el estilo. Habrá quienes lo consideren moroso, con una querencia excesiva por el ritmo, demasiado distante en su elegancia impávida, demasiado cargado de repeticiones, fascinado por los círculos que lo arrastran y lo dominan y lo hacen girar y girar, y volver e insistir en un puñado de temas, en unas cuantas materias, en unos motivos que, como si fueran musicales, van y vienen, y emborrachan.

Pero es justo ese estilo, lleno de digresiones y que a veces parece irse del todo de los asuntos que lo ocupan  (aunque regresa siempre), el que le permite hurgar en ese estilo del mundo que decía Tupra. Porque ahí donde va a tocar, donde toca y saca a la luz y cuenta y refleja, todo está envenenado. Lo está, por ejemplo, el lamentable asesinato de Andreu Nin durante la Guerra Civil, y lo está la pérfida delación (por falsa) del padre del narrador que realiza uno de sus mejores amigos al terminar la contienda. Es jodido saber lo que llegaron a hacer los servicios secretos británicos durante la Segunda Guerra Mundial y también es duro comprobar cómo también el propio narrador se decanta por la violencia cuando tiene que lidiar con un turbio asunto. La imposibilidad de conocer qué rostro será el que tengamos mañana (y el que tendrán los otros) y la certeza de que estamos habitados por lo peor y que lo peor puede saltar en cualquier momento. De eso trata esa novela, a esos precipicios baja. Y lo hace con maestría.

Hay 14 Comentarios

A mi me sucedió lo mismo con la novela. Un saludo desde el Congo.

A mi me sucedió lo mismo con la novela. Un saludo desde el Congo.

Pues se equivoca de medio a medio la ibicenca adoptada de pantalón y chaquetilla.
No hay odio , y visceral mucho menos , en ese espiritu que galopa desbocado guiado por la velocidad que da la Libertad de expresar lo que va pensando . Y no la hay , porque en esta parte del mundo no se conoce ese sentimiento. Y no se preocupe que no hay cuidado de perdernos ,porque mi espiritu y yo nos queremos tanto que jamás nos separamos ,y el día que lo hagamos será para morir juntos .
Palabras a palabras remiten .
Se pasó el escritor ,y con el mismo pudor y tacto que el pone en sus rectificaciones , hay que decirlo.No pasa nada.
No hay nada malo en criticar cuando algo no gusta .
No he leido sus 1600 páginas , ni las leeré , pero por si no lo ha entendido,
era "autor de culto" para mí .
Y no tengo porque dar más justificación por lo que no es sino la manifestación de una decepción que quizá acabe curada por el bálsamo del tiempo.
En cuanto a las roscas que me como , pues mire , no le cuento porque a lo mejor se me va a poner colorado y porque es de mal gusto hablar en público de lo privado.
Muy buenas tardes tenga caballero.


Desde luego, está claro que Marías no deja indiferente. No entiendo cùo,o se le puede tener tanta tirria personal a alguien que no se conoce personalmente. En fin.

Milagros contente un poquito hija, se nota que no te comes una rosca hace años.
Divo, incongruente, avasallador, endiosado, apoltronado, te baja el apetito sexual, estas bonitas palabras que le dedicas a Marías denotan casi un odio visceral, tienes que haberlo pasado francamente mal leyendo su obra, tanto que tu espíritu libre qva desbocado sobre un caballo o tú libremente vas a caballo de un caballo desbocado.
Ves con cuidado a ver si te tira y tienes que seguir corriendo tu solita detrás de tu espíritu para no perderlo.
Como decía Ibsen , la mayoría siempre se equivoca.

Hola Cristino, perdón Cristina.
Es que un tío de mi abuela se llamaba así Cristino, vaya coincidencia. Me pregunto si eres especialsta en literatura comparada, crítico literario... Das a entender que el Sr. Marías ha plagiado a otro autor pero no dices quién.
Cuando se acusa a un escritor de algo tan vulgar hay que saber argumentar y apoyarte en el autor plagiado.
Yo no he leído el libro, pero leo siempre que puedo los artículos de D. Javier en el suplemento del País.
Además de ser un excelente escritor es una persona honesta incapaz de hacer algo así.
Con tu escrito has corroborado lo que he dicho anteriormente, la enviddia es el deporte nacional.

Ni pensamientos de meter la cucharita en este plato .
Leer al Sr Marias disminuye mi apetito sexual y me da dolor de cabeza, así que ni por asomo se me ocurriría meter los ojillos y la cabeza en las 1600 páginas de " Tu rostro mañana" . Con su pan se lo coma .

He dicho que no pensaba mojarme las manos en este agua, pero al leer los sucesivos comentarios he venido a topar con un calificativo "paletero" que ha servido como espuela desbocadora de este espiritu libre que llevo dentro.
Y ahora sí que no puedo controlar algo que no lleva riendas . A galopar, a galopar ...
A D. Javier le he leido desde ni me acuerdo , y nunca me dejó indiferente . Su lengua ha sido casi siempre tan afilada y genial como su pluma , pero ocurre que cuando un escritor se coge su fama y se alpotrona en el endiosamiento y eleva su imagen de provocador hasta la incongruencia y el mal gusto , pasa que se pasa de pueblo ,y es por eso que sus lectores entonces abrimos los ojos y decimos :
"Vas listo".
No hay envidia ni paletismo en reaccionar rechazando lo inaceptable sino todo el derecho del mundo a opinar que no se puede andar por el mundo con el complejo de divo subido y avasallando .
Cuando compañeros y criticos le vienen cuestionando será por algo. No siempre es la envidia la encargada de mostrar la cara que cada cual se merece.

Soy lectora habitual de Marías y Tu rostro mañana no es la novela que más me ha gustado. Me parece excesivamente violenta y de final decepcionante. La idea central de la obra es absurda. Por lo demás, puede que sea su mejor novela.

No entiendo lo del rechazo, es más bien paletería.
No creo que la envidia sea el primer defecto español sino más bien la torpeza y la desidia. Se nota incluso en el ambiente intelectual: antes que pensar por sí mismos o adquirir cierta destreza en la expresión y los juicios se copia a cualquiera.

Hay muchos países que reportan los mismos vicios y en realidad es que hablan de ellos (los españoles y los austriacos hablan de la envidia, pero no los suecos y sí hay suecos envidiosos y a lo mejor no hablan de ello porque es tabú); aunque puede que el hablar de ellos sea la excusa perfecta para no cambiarlos. Lo de la envidia, lo mantienen siempre los envidiosos.

Después ve ver la foto de D. Javier Marías me compro hoy mismo el libro, está realmente guapo.

para George Sand:
para responder tu pregunta sobre el "deporte nacional" en Bolivia basta leer los titulares de la prensa de las ultimas semanas. Peleas + conflictos + amenazas y un largo etc. Sintetizando digamoslo asi: el deporte nacional en Bolivia es el afan de autodestruccion. Muy lamentable.
saludos

Marías es un escritor incómodo, porque dice verdades sin hacer ruido, penetra sin estridencias pero seguro. Su estilo es moroso, es cierto, pero lo hace muy bien y consigue crear así su mundo particular.
Si esta obra de Marías la hubiese escrito un americano, aquí estaríamos aplaudiendo con las orejas, como ha pasado con "La conjura de los necios" de Kennedy O'Toole, "La broma infinita" de David Wallace, o incluso con "2666" de Bolaño. Claro, que Marías tiene una desventaja: no se ha suicidado ni se ha muerto de cáncer prematuramente. Sigue vivo, es madridista y no tiene visos de que vaya a morirse. Lo siento, Javier, lo estás haciendo muy mal para convertirte en mito. País...

Me sorprende que exista un cierto rechazo a la impresionante obra de "Tu rostro mañana". Reconozco que me costó entrar al principio, seguramente debido a mi torpeza intelectual, pero una vez dentro del mundo de Marías, su lectura es de las que te dejan tocada. Y recuerdas pasajes donde se te puso la carne de gallina y mantienes la historia y le das vueltas y vueltas. Y te alegras de poder comentar con otros que también leyeron "Tu rostro" aquellas reacciones humanas, aquella violencia que te revuelve... En fin, y terminas por quitarte el sombrero ante uno de los mejores escritores de lengua castellana. Desde mi punto de vista, que no es ni del escritor ni del crítico. Simple lectora.

El único libro que he leído de Marías es Corazón Tan Blanco. Después de leer la radiografía de Rojo acerca de Tu Rostro Mañana, aprecio una evolución en el estilo del autor.
Quizá es un Marías más descarnado, menos diplomático, menos español y más europeo.Un Marías hiperrealista que quiere hacernos conscientes de nuestro lado menos bueno.
Se debería enseñar en los colegios una asignatura que se llamara " Cómo sobrevivir en el mundo real ".
Yo no se en Bolivia cual es del deporte nacional, pero en España el número uno es la envidia, seguida de la traición y ya en menor medida está la zafiedad, aunque ahora se ha vuelto a poner de moda el caciquismo.
Yo conozco a un cacique, esto es el colmo del hiperrealismo,pero es cierto. Me he retrotraido al siglo diecinueve y le aseguro que no ha sido una experiencia muy agradable.
Quiero leer esta novela, pero antes debo terminar de leer la biografía de su abuelo.
El Servicio Secreto Británico, detectó en sus bases del Pacífico los cazas japoneses.
Norteamérica tuvo tiempo suficiente para estar alerta y sacar los barcos de Pearl Harbour,pero la mayoría de aquellos navíos estaban listos para el desguace, como el Saratoga.
Creo que la mayoría de los marines que murieron eran negros o hispanos, otra razón más para que no les representara una gran pérdida a los rostros pálidos.
Lo que no entiendo, es por qué no evitaron esta masacre, no necesitaban excusa para participar en la Segunda Guerra Mundial, era evidente que Europa necesitaba su ayuda,pero no a este precio.

"Y la explicación ha de ser simple, de algo tan compartido por tantos: es sólo que sabemos, y lo detestamos; que no toleramos ver; que odiamos el conocimiento, y la certidumbre, y el convencimiento; y nadie quiere convertirse en su propio dolor y su fiebre… ¿Cómo puedo no conocer hoy tu rostro mañana?"

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El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

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