El vuelo de una hoja

Por: | 10 de septiembre de 2008

Más Pavese, que para eso es su centenario. Y no encuentro mejor manera de acercarme a su novela El bello verano que con una imagen de otoño. Ha caído una hoja de un árbol y sopla una brisa que la levanta y sacude, la empuja a revolotear un poco en el aire, y luego la deja caer al suelo un poco más allá. No hay más. Ginia sale de vez en cuando con su amiga Rosa, vive con su hermano Severino, trabaja en un taller de costura. Luego está Amelia, que es modelo, y con la que hace buenas migas: “Ser libre como lo soy yo es algo que da rabia”, dice de sí misma. Salen de paseo, charlan, van a un café, toman una copa, hablan de todo. Un día Amelia lleva a Ginia a conocer a un pintor: le parece que entra en un nuevo mundo, que se le abren miles de posibilidades. Luego se distancian, hay un extraño misterio en Amelia, parece que tiene algo con su hermano. Ginia piensa que lo mejor es disfrutar del verano “porque al cambio de estación algo tenía que suceder”.

La hoja se levanta sólo unos metros y revolotea un instante. Hay que estar allí, ser hoja, para conocer Cesare_pavese_ii ese infinito vértigo de abandonar el suelo firme. Un día Amelia y Ginia se acercan a visitar a Guido, un pintor. Les abre Rodrigues, un tipo al que habían conocido ya, escribiendo en la esquina de un café. Los dos viven una vida que nada tiene que ver con horarios y disciplina cotidiana. Hay una botella de vino, unos cuantos vasos. Amelia se quita los zapatos, se tumba en el sofá. Apaga la luz. Todo está oscuro, afuera en Turín está lloviendo, Guido anda de un lado a otro, habla, sólo se ve la punta roja del cigarrillo de Amelia.

“El mito es aquello que acontece-reacontece infinitas veces en el mundo sublunar y no obstante es único, fuera del tiempo, así como una fiesta recurrente se desarrolla cada vez como si ésa fuera la primera vez, en un tiempo que es el tiempo de la fiesta, de lo no-temporal, del mito”, escribió Pavese en un texto sobre el mito que publicó en 1950. Lo que quería hacer en su literatura era eso. Atrapar esas situaciones que suceden una y otra vez, que siempre están ahí, que forman parte de las biografías de todos, y que sin embargo cuando pasan parece que pasaran por primera vez, que fueran únicas. Ginia es la joven que descubre la vida, eso es El bello verano.

La chica que trabaja en un taller, que se ocupa de su hermano en casa, que siente un poco de vergüenza de sus amigas obreras, que queda fascinada por una mujer desenvuelta y atrevida, que un día entra en el estudio de un pintor y que luego, un tiempo después, murmurara su nombre y se arrojará en su cama. Es Turín, están las colinas. Un día Amelia le da a Ginia un beso rápido en los labios. La hoja revolotea, la brisa la sacude una vez. Luego la sacude otra vez. Y así van las cosas.   

Hay 2 Comentarios

"La hoja se levanta sólo unos metros y revolotea un instante".
Emociona e impresiona el vuelo de esa hoja y el recorrido que hizo por ese "bello verano" .
Me hubiese gustado haber leido la novela para poder corresponder con un comentario que sobrepasase el citar esa bellísima poesía-frase y colocar los cuatro calificativos amables con los que se suele despachar esto de comentar en los blogs a los que nos acercamos.
No , no la he leido .
Resulta tan atractivo el cuadro que nos ha pintado ,que quisiera leerla , pero ya va faltando el tiempo y es imposible embarcarse como antaño en dos o más libros a la vez. Un libro es para saborearlo y si realmente te atrapa ,no es extraño que a veces volvamos sobre nuestros pasos para recrearnos en lo que nos bebimos de un solo trago. Y claro, eso se lleva lo suyo.

Hace mucho , mucho tiempo .. tanto que apenas si puedo recordar un rostro, una fecha ,( 1979 ) , una dedicatoria y algunas notas sueltas de un lejano paisaje , alguien me regaló " El oficio de vivir" y recuerdo que me tardé bastante en leerlo porque me atrapó y nada más . El libro lo olvidé y de Pavese nunca más supe.
Ayer, leyendo en otro blog que estamos en el centenario del escritor ,y activado el mecanismo del recuerdo , me he localizado el libro ( doradas las hojas por el beso del tiempo) y estoy dispuesta a visitarlo.
Imposible dejar de hablar en pasado , pero me recuerdo que aquella persona, amante de la poesía , decía que era una pena que no se le hubiese reconocido a Pavese aquella exaltación de la realidad más inmediata a través de sus poemas-relato más que después de su muerte.
Suele ocurrir a menudo.

lo leí con asombro y pasión, con tus palabras comprendo y me explico ese mi apasionamiento al leer ciertos libros, no porque hablen de mí, que no, sino porque "esas situaciones ... suceden una y otra vez, ... siempre están ahí, ... forman parte de las biografías de todos, y... sin embargo cuando pasan parece que pasaran por primera vez, que fueran únicas" y la historia de Ginia Pavese nos la hace vivir como eterna

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El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

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