La larga derrota

Por: | 01 de septiembre de 2008

“En España ha transcurrido mucho tiempo desde la guerra y la inmediata posguerra, que es de cuando datan las peores atrocidades, pero no se conocen casos de arrepentimiento público ni por los crímenes perpetrados durante la contienda, ni por las brutales represalias llevadas a cabo por el franquismo en la posguerra con la activa participación de jueces y militares”, escribe Paloma Aguilar Fernández en Políticas de la memoria y memorias de la política (Alianza). El comentario lo hace en el capítulo en el que compara las políticas de la memoria que se pusieron en marcha en Argentina, Chile y España cuando esos países salieron del oscuro túnel de sus respectivas dictaduras y empezaron a caminar hacia la democracia. En España no hubo arrepentimiento, no se pidió perdón. Tampoco la Iglesia española se ha disculpado a propósito de su “connivencia con el bando vencedor durante la contienda ni por su silencio cómplice, con algunas excepciones, bajo la dictadura”.

La delicada relación con el pasado. La necesidad de abrirse hacia el futuro evitando empantanarse en los viejos odios y rencores. La esperanza de que no se repitan nunca más los excesos y el horror. La urgencia de la reconciliación. La necesidad de justicia. La delgada línea que separa la memoria del olvido. El veneno del resentimiento. Son demasiados los elementos que influyen en las sociedades que salen de una dictadura y que luchan por conquistar y afianzar la democracia después de largos periodos en que han faltado las libertades más elementales. Los procesos de transición son enormemente complejos.

Y los españoles están muy contentos con el suyo: atrás, cada vez más atrás y más lejos, ha quedado el franquismo. Y habitamos una democracia robusta, sólida, que tiene ya unas raíces profundas. Por eso tiene un extraordinario valor el libro de Paloma Aguilar, y su voz está cargada de la valentía necesaria para señalar que todavía es necesario ir más lejos. Que la transición abrió España al futuro pero que, durante el proceso, se consideró necesario no escarbar demasiado en lo que había pasado.

Y lo que había pasado fue un golpe militar, una cruenta guerra en que hubo salvajadas en ambos bandos y una represión brutal cuando ésta terminó (“de la violencia ejercida por la dictadura sólo fue responsable el bando franquista una vez instalado en el poder”, escribe Aguilar). “El problema, en el caso español”, observa con extrema lucidez, “es que durante la transición todos consideraron que era demasiado pronto para que se adoptaran determinadas medidas de justicia transicional, mientras que hoy en día son muchos los que piensan que ya es demasiado tarde”. Es necesario, en este sentido, decir que no. Que nunca es tarde para ir completando las tareas que quedaron pendientes. Todavía hoy el Partido Popular “no ha condenado aún, explícitamente, ni el golpe de Estado de 1936 ni la dictadura que vino a continuación”. ¿Alguien lo entiende? ¿A qué espera ese partido para hacer lo que incluso de manera formal han hecho ya las instituciones europeas?

Hay 15 Comentarios

Es difícil, cuando alguien se siente agraviado y al mismo tiempo se considera parte de un colectivo, aceptar que el colectivo en cuestión fuese también causante de agravios de la misma naturaleza que el que a uno le duele.
Claro que es necesario seguir recordando. Sólo dejará de serlo cuando ya nadie identifique la barbarie con uno de los bandos o grupos. Cuando, además, todos sepan a qué lugar dirigir la mirada cuando piensa en sus difuntos. Si tal momento llega, podremos,realmente, olvidar. O mejor dicho: ya habremos olvidado. Coraje y fuerza vital para todos. Gracias, José Andrés, por el blog. Gracias a todos, por la mesura y la voluntad de entendimiento.

Yo tampoco creo que todos los republicanos fueran angelitos, Gaspard, y estoy por decir que tampoco creo que todos fueran demonios en el campo franquista, pero claro me cuesta más porque se sublevaron contra un gobierno elegido. Lo que pasó después son episodios de guerra, terribles, no creo que se pueda juzgar con el mismo compás o en la misma balanza.
Mi padre también descansa en el mismo país que el tuyo, Gaspard, sin poder volver y quería más a España que yo.
Parece como si abrir las fosas comunes fuera apelar a la venganza, como si se tuvieran que levantar cantando La Marsellesa y llamar a formar los batallones, cuando lo que se pide no es siquiera buscar justicia sólo es buscar paz : "descansar en paz" se dice y es verdad.
Pero esa verdad de las fosas comunes muchos las temen, ¿qué tienen que perder? ahora ya todos saben que existen que no son invenciones y existen por toda España.

El profesor y el sonido de la vida.

Recuerdo el
mágico tiempo
del amor melodioso,
y dulce e silente
el sueño regresa
en la tímida mente
que transforma
la vida en el
canto del sol:
espero la noche,
la siesta infinita.

Francesco Sinibaldi

Señor Rojo
Entro por primera vez en este su blog con humildad y esperando no ser fuente de
polémica y si fuente de dialogo.Comenta sobre el libro que su autora realza que en España nadie pidió perdón y es cierto. Comentarios del blog un señor Argentino habla de la fuerza y si lo piensa detenidamente creo que se confunde ó quiso decir otra cosa, Venecia nuestra muy amada Venecia pide olvidar, pero para olvidar primero se debe aclarar y dejar a cada uno en su sitio ó lo mas cerca posible de su sitio, el gran Gaspard nos habla de los excesos y los errores de dirigentes republicanos y yo le contesto que lo pagaron con el exilio y con el dolor de una guerra ¿los del otro bando el de los golpistas como lo pagaron? los curas sufrieron incendios y muertes ¿y del otro bando los curas vascos que laminaron después de la guerra civil por colaborar con los nacionalistas vascos? y en otro orden de cosas el llevar bajo palio a un dictador y no pedir perdón por ello y seguir viendo a los Roucos como si fueran unos continuadores pidiendo en una manifestación barbaridades contra un gobierno es algo que nos debería hacer pensar, podríamos seguir de un lado y de otro, que si la CNT, que si los falangistas etc, etc.Este verano leí los dos tomos de Hugh Thomas por quinta vez sobre la guerra civil española y me queda claro que fue una barbaridad, pero que es justo y necesario que enterremos a los muertos de los dos bandos y de los que no eran de ningún bando en su sitio con su nombre y con su familia, no reabre heridas el ser justos se reabre por las mentiras ó por las medias verdades.De Argentina por ser gallego nada mas que les puedo desear lo mejor de lo mejor y a todos los hermanos de América el decir lo que deben hacer con sus genocidas, le tengo respeto a su inteligencia y saben mejor que nadie lo que deben hacer y por el contrario los que dejamos que nuestro dictador se muriera en su cama no creo que tengamos mucha autoridad moral para dar consejos.
Saludos Paco

Marisa, el nombre que me pides es el de Luis Lucía Lucía, de Derecha Regionalista Valenciana.

La República ha sido idealizada, olvidando la Ley de Seguridad que impedía colgar banderas monárquicas y censuraba periódicos. Lo ocurrido en el 34 fue muy grave, así como la Quema de Conventos de mayo del 31. Azaña dijo que no movería ni un dedo para salvar un sólo establecimiento eclesiástico. Alcalá Zamora dimitió a fines del 31 por el artículo de la Constitución, y fue apartado ilegalmente en el 36 por Azaña de la presidencia.

Lógicamente, no tengo simpatía por el régimen posterior. Mi padre huyó para no acabar sus días en Ondarreta, y murió en el 74, con 77 años, sin poder volver. Está enterrado en el extranjero, como un criminal que no aguanta vivo el tiempo necesario para que prescriban sus delitos, mientras los asesinos tienen sus tumbas en territorio nacional.

Pero no me he creído, ni lo haré, la historia de buenos contra malos.

Todavía hoy resulta imposible conseguir información del "juicio militar" al que fue sometido mi abuelo materno.
Mi abuela pagó a un sacerdote en Valencia para prolongar su vida,pero un día le comunicaron que mi abuelo iba a ser ejecutado.
El abogado que llevó el "juicio", por llamarlo de alguna manera, se llamaba Bonilla.
El año pasado fui al archivo del tribunal togado militar de Valencia y lo único que obtuve fue una discusión con su director, un individuo que no reúne unas mínimas facultades de educación para dirigir un lugar como ese; mentiras y un buen susto al encontrar en el suelo la palometa que sujeta la rueda delantera de mi bici.
He preguntado a diferentes personas acerca de como conseguir el expediente de mi abuelo,y todo son trabas o debes estar vinculada a alguna asociación.
Yo voy por libre.
Quería de paso comentarle a Gaspard, que si conoce algún caso concreto de persecución republicna a nacionalistas de derechas que lo mencione, de lo contrario es mejor que no haga conjeturas en el aire.
Yo se el nombre de un miembro de una familia muy de derechas de la capital, que fue escondido en casa de una familia republicana, cuando acabó la guerra varios miembros de esta familia fueron ejecutados y el escondido no movió un dedo por ellos, y no eran ni comunistas ni nada por el estilo.
Valencia fue masacrada Gaspard porque fue la última región en caer, no tuvo tanta suerte como Cataluña.
Respecto a Orwell te diré que se largó muy afectado debido a los enfrentamientos entre comunistas y anarquistas.
Desilusionado y abatido, cuando llegó a Inglaterra fue espiado por el servicio secreto y fue en ese momento cuando empezó a largar y a descubrir a sus antiguos amigos y camaradas comunistas, al mismo tiempo que crecía su aversión por el regimen sanguinario de Stalin.
Por último quería añadir que solo viven la derrota los cobardes los que no mueven un dedo por salvar la digniad de su país, mi abuelo nunca fue derrotado porque era un hombre valiente, luchó en el frente como una fiera gritando en primera línea:
" A la carga con ellos ".
Así es como lo recuerdo, corriendo a caballo arengando a los soldados temerosos.
Un hombre así puede ser herido o asesinado, pero nunca derrotado.

Nadie puede cambiar el pasado, los españoles a los que les tocó vivir aquella mierda bien lo sabian, sobrevivir y dejar atrás el miedo y la desconfianza fué la labor de toda una generación.
Hace unos años le preguntaron a hijo de un amigo (20 años) que sabía de Franco y dijo que era la antigua moneda Francesa.
El tiempo todo lo cura pero a la victimas no hay quien las compense. No obstante bienvenida cualquier iniciativa que suponga reconocer que aquello fué un horror posible gracias a la connivencia de muchos.

La justicia nunca resucita a los muertos, debe servir para curar heridas o mejorar su aspecto. Precisamente porque la mayoría no sabe ni recuerda es bueno insistir en la memoria histórica.Para que sepan. No hay que enterrar fantasmas, hay que poner nombres a los muertos de las cunetas.Y a sus verdugos. Sin venganzas, para saber y para que sepan que lo sabemos.

Leo con sumo interés lo que narra en su post y las réplicas de los comentaristas que le acompañan en el día de hoy .
Larga derrota .
Sí . Ha pasado ya mucho tiempo desde que aquella parte del ejercito faltando a su juramento se levantara en armas contra el Estado .
Y de que la acción fervorosa y decidida del proletariado aplastara de una vez y para siempre al fantasma del fascismo , y de que las casas fuesen registradas y ocupadas por los nacionalistas , y de que los republicanos marchasen como apestados fugitivos a Francia, y de que en los pueblos se marcasen las puertas de los rojos y de que en mitad de la plaza del pueblo fuesen despiadadamente asesinados hermanos de una misma casa, y de que mis abuelos no pudiesen dar de comer a sus hijos más que trigo guisado y dura algarroba . Ha pasado tantooo.. que ya ni los niños ni los jovenes , ni los adultos de mediana edad recuerdan o saben quién fue aquel dictador tan malo , ni conocen de aquella fatídica y fraticida guerra más que por lo que leen en los libros de Historia .
La transición funcionó y sirvió para reconciliar y para acercar posturas y para llegar a esta bendita democracia en la que hoy afortunadamente vivimos . Y es por eso que no entiendo esa tendencia y persistencia a seguir metiendo la mano en la herida ( tanto en un extremo como en el otro.. porque sufrimiento y barbaridades las hubo en ambos ,como en todas las guerras) y que no se olvide que donde hoy hay cicatriz un día hubo sangre y odio .
Reconocer, reconocer ... ¿ No implica eso el sentimiento de ver un poco la humillación del otro? .
¿ De qué sirve ahora reabrir otra vez todo aquel episodio del que la mayoria de los españoles ya ni saben ni recuerdan?
2008, estamos en el 2008 y sí ya es demasiado tarde para pedir una justicia que no conseguirá resucitar a los muertos.
Vivamos el presente en paz y enterremos los fantasmas para siempre .

Larga derrota? repito lo que dije hace un tiempo. Seguramente es necesario tiempo tiempo tiempo para que una sociedad pueda mirarse a los ojos. En Alemania 40 anhos despues del final de la guerra el Presidente Weizsäcker en su famosísimo discurso reconoció lo importante que es tener el valor de mirar las cosas y llamarlas por su nombre, crimenes y hechos heroicos de los unos y de los otros. Esto es 40 anhos despues de la derrota de los nazis. Aplicando esa aritmetica tendremos que esperar hasta el 2015 para ver primeras muestras que el pasado espanhol ha sido positivamente superado.

Gracias, Miguel.

Recomiendo sobre el tema 'Jesus Besteiro', biografía de Patricio Blas Zabaleta y Eva de Blas Martín-Merás.

Profundo respeto,Gaspard,ante esa historia supongo que tan próxima.

Hubo una Tercera España que clamó “no, no era eso” y fue fustigada por ambos bandos. La derecha nacionalista valenciana, por ejemplo, fue encarcelada y torturada por los republicanos y encarcelada y enviada al exilio por los franquistas.

Nada de salvajadas espontáneas fueron el asesinato del líder de la oposición, las checas en las que acabó el sobrino del mismísimo ex presidente del PSOE, UGT y las Constituyentes, Besteiro, ni el terror revolucionario en la retaguardia. Igual de falso es afirmar que la violencia republicana fue desorganizada como sostener que la guerra había comenzado en realidad en octubre del 34 y, por tanto, era culpa de la izquierda. El terror organizado por el PSUC en la Barcelona de la primavera del 37, cuyo horror se encontró de frente Orwell de vuelta del frente, es el mismo del capitán anarquista que detuvo la carnicería de Paracuellos de regreso de tierras catalanas.

En un país tan provinciano, tan replegado, que apenas cuenta en el mundo, todo se pasa por el tamizador de la política nacional, rojos contra fachas. Y los del medio, a elegir. Pues no. Un nacionalista vasco, irujista, vagamente comprometido con la República, “católico pero anticlerical”, como Canalejas, tuvo que dejarlo todo. Propiedades, negocios, recuerdos, patria, en septiembre del 36. Los requetés carlistas navarros avanzaban desde el Bidasoa. Donosti tuvo la suerte de que a los republicanos en retirada no se les ocurriera repetir la feliz idea de quemar la ciudad, como hicieron con Irun. Habría ardido apenas 123 después del pillaje de Wellington, que ayer, 31 de agosto, marcó otro aniversario. Dejó una casa en el Paseo de Francia, y huyó al país de mismo nombre, sin poder volver jamás. Fue una derrota casi eterna, de 38 años, hasta que acabó en vísperas del fallecimiento del dictador. Una vida robada, materialmente plena pero sentimentalmente destrozada.

Los hay tontos y con reflejos. El Franquito de Aznar calla sobre el dictador. El director de los informativos de la TVE franquista, altavoz del régimen que asesinaba en el paredón en septiembre del 75, fue más rápido. Un ganador puro.

Ah, no, Miguel, de Argentina. ¡No podemos equiparar la violencia de los dos lados, ni digamos que lo único que varió fue “quien tenía más poder de hacer daño!. Analícemos por qué y cómo consiguieron ese poder. No vale el “todos somos iguales” y hoy te tocó a ti, y mañana a mí , ser victima o verdugo. En España, por ejemplo, claro que también hubo ( como dice Rojo en su magnífico comentario de hoy) “salvajadas por ambas partes”, pero quién provocó el Golpe de Estado contra un gobierno legal, y la guerra que continuó, son los culpables, casi absolutos, de todo lo que pasó después. En Argentina qué le voy a contar…
La larga derrota que da título al blog continuará mientras no recuperemos la mayor parte posible de la memoria histórica. En Argentina y en España. Podremos y, al cabo de los años,tendremos que convivir pero hay delitos para los que no son posibles ni el olvido ni el perdón. Hagamos pues más grueso el trazo de la delgada línea que separa la memoria y el olvido.

Me encanta tu artículo José; así como hubo salvajadas de ambos lados es necesario combatir el resentimiento que parece inevitable: en mi pais (argentina) si bién se juzga a los militares no se advierte que tb se reconozca ( con sabato ) que la violencia estuvo en ambos lados, lo unico que varió fue quién tenía más poder de hacer daño. Te mando un abrazo

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El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

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