Volver a pensar

Por: | 10 de octubre de 2008

Cuando tenía 24 años, a Baruch Spinoza se le aplicó el herem. Se trataba de una maldición eterna que prohibía a todos los miembros de la comunidad judía a la que pertenecía relacionarse con él, compartir el mismo techo o comida, dirigirle la palabra, leer sus libros. Tal era su condición de apestado que incluso hubo alguien que decidió pasar a mayores e intentó apuñalarlo en una calle de Ámsterdam. ¿Qué había hecho para merecer ese tratamiento aquel joven que tanto sabía de la Tora y el Talmud, que frecuentaba con familiaridad la cábala, las matemáticas y la filosofía, que hablaba hebreo y holandés, pero que se manejaba también con el español, el francés, el griego, el latín, el portugués y el italiano, que había leído a fondo a Descartes? Pues había defendido que la única sustancia es Dios, que Dios no sólo es lo espiritual sino también lo espacial. Spinoza sostenía que todo es Dios y a los rabinos se les pusieron los pelos de punta pensando que era un panteísta, y lo fulminaron con el herem. Así que Spinoza dejó Ámsterdam en 1660, aquella ciudad donde brillaba entonces un grupo de médicos, pensadores y herejes, y se fue a un pequeño pueblo de Leiden y luego a los alrededores de La Haya. Lo cuenta Fernando Savater en La aventura de saber (Debate).

El libro recoge los perfiles de 26 filósofos que han marcado el pensamiento occidental. Savater (la foto es de Gorka Lejarcegi) se Savater_2 apresura a señalar que no es estrictamente un libro que haya escrito. Es un libro que ha hablado. Surgió, como antes habían surgido Los diez mandamientos y Los siete pecados capitales, de un proyecto televisivo realizado por Tranquilo Producciones. Savater lleva la batuta, propone, orienta, sugiere. La idea era hacer una serie de programas de divulgación filosófica, que recogiera el legado de lo que se ha ido pensando desde los griegos hasta ahora. Establecida la ruta, y tras un proceso de selección de imágenes con que cocinar cada capítulo, Savater habla: cuenta, explica, cuestiona. Invita a pensar.

La serie se ha exhibido en Argentina y en otros países latinoamericanos con buena acogida. Muestra que la filosofía no es un ejercicio de especialistas, ni de eruditos, ni de profesores. Subraya que su vocación no es resolver duda alguna sino más bien provocarlas, y establece los puentes que acercan la filosofía a la vida. Todos estamos atravesados de conflictos y los rumiamos. En esa aventura algunos fueron más lejos. Acercarse a sus obras y a su pensamiento es también una aventura, y merece la pena.

Que "todo es Dios" quizá no quiera decir gran cosa, por lo menos para el profano. Lo que hace Savater con Spinoza (como con Platón, Aristóteles, Santo Tomás, Hobbes, Nietsche, Marx, Adrono, Sastre o Foucault, entre otros) es poner en escena lo que eso significa, las resonancias que tiene, los caminos que abre, los horizontes que despeja. Y así, de pronto, entran las pasiones. Porque Spinoza justamente las reivindicaba como parte de nuestra naturaleza. Sin ellas, sin aceptarlas, no se puede acceder a un "conocimiento verdaderamente racional". Eso ya resulta mucho más cercano. Y luego estalla la alegría de Spinoza, y empezamos a tratarlo como nuestro contemporáneo.

Hay 10 Comentarios

No tenía noticia de que Fernando Savater había elaborado una serie de televisión sobre temática filosófica. Se ha emitido en algunos países de Latinoamérica, según nos informa el autor del blog. ¿Sería posible que se atreviera a programarla Televisión Española, tal vez en la Segunda Cadena? ¿Acaso no sería una buena idea? Sin embargo, en la España actual las buenas ideas no gozan de demasiada estimación.

Spinoza sintetiza la ética del librepensador. Los judíos ortodoxos son igual de radicales que los ultracatólicos, lo más llamativo es que su persecución se produzca en una tierra que les recibió con los abrazos abiertos huyendo de una España podrida por la Inquisición.
Los perseguidos se convirtieron en perseguidores, la sinrazón de la Inquisición anidó en la ortodoxia judía.
Tal vez todo sucedió así porque seguían siendo españoles y portaban el gen de La autodestrución.
Por otro lado creo que el Sr. Savater perdió su frescura el día que decidió unirse a su socia Rosa Díez, la eterna imitadora de....

Yo puedo con Spinoza y no puedo con Savater.

Siempre nos dejas con la miel en los labios, siempre con ganas de más, el problema es que hay demasiado donde elegir y hay que selecionar, esa es mi misión, saber decidirme por tantas golosinas para leer que me ayudan a reslover esto de la existencia.....

¡Spinoza! Lo estudié en la carrera. Interesante. ¿Habla Savater de su "Ethica more geometrica demonstrata", es decir, ética demostrada al modo geométrico, a partir de principios impepinables (que no lo son, por cierto)?
Otro libro que invita a pensar (supongo que el de Savater, si lo dice usted, lo hace): "El amor a la sabiduría", de Etienne Gilson. Quizá el autor le parezca casposo, pero le prometo que vale la pena. Son unas conferencias a diversos estudiantes. Lo digo porque, al leer su artículo, me ha venido a la cabeza algo así como "mira, resulta que dicen lo mismo".

“La solución de Spinoza se basa en el poder de la mente sobre el proceso emocional, que a su vez depende de un descubrimiento de las causas de las emociones negativas, y del conocimiento de la mecánica de la emoción. El individuo ha de ser consciente de la separación fundamental entre los estímulos emocionalmente competentes y el mecanismo desencadenante de la emoción, de modo que pueda suplir los estímulos emocionalmente competentes razonados capaces de producir los estados sentimentales más positivos… Finalmente, la solución de Spinoza implica que el individuo reflexione sobre la vida guiado por el conocimiento y la razón, en la perspectiva de la eternidad (de Dios o ) Naturaleza y no en la perspectiva de la propia inmortalidad.” (Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobiología de emoción y los sentimientos, Crítica, Barcelona, 2005, 250-251; 254-255)
Naturaleza

Antonio Pino

Hace días, hablábamos de Pavese. Leí uno de los ensayos que acaban de publicarse en Lumen, aquel en que hace una feroz crítica de Faulkner (cualquier crítica a Faulkner me parece un acto de ferocidad, pero, en este caso, la inteligencia de las apreciaciones añadía aún más sabor a metal de carnívoro cuchillo al mensaje). La crítica a "Santuario", presentada como una mala novela negra, desbordada por su ambición, con seres robóticos y ensimismados (podría haber hablado de Mann, un especialista en el Innerlichkeit y de la cultura alemana en lo que se refiere al ensimismamiento), se atribuya a un vano esfuerzo de imitación de Sherwood Anderson. Vaya por delante la reivindicación de éste: aquella edición de "Winnesbugh, Ohio" que aún conservo en Alianza de Bolsillo
es una pieza cuyo olvido debe dolernos. No me extraña que Pavese se conmoviera con Anderson, porque su atmósfera sí que establece semejanzas. Entre Anderson y Faulkner sucede algo distinto: una maestría que actúa como punto de referencia moral, no como asidero de un naufragio estilístico. La indiferencia de Faulkner está lejos de serlo: es una depurada técnica que nos empuja a la acción, no una manera de que el autor nos sustituya colocándose en medio de la historia mientras nosotros la contemplamos. ¿No aprecia Pavese toda la sabiduría que hay, en "Santuario", en la simple narración del ir y venir por la casa de los contrabandistas mientras la muchacha raptada tiene miedo encerrada en su dormitorio, sin que ni una sola vez se nos hable del miedo? Que viva Anderson, el dolorosamente olvidado, con su narración acerca del maestro al que acusan de pedofilia confundiendo el vicio y la ternura. Que viva McCullers averiguando en qué consistía la moral de la novela sureña al compararla con el realismo ruso. Que vida Faulkner y su lirismo violento. Que viva Pavese, que esta vez se equivocó, o fue injusto o tuvo, como tanta gente, un primer encuentro con el genio que nos desconcierta.

La Filosofía (así, con mayúscula, en forma de torva asignatura de bachillerato) se presenta a los jóvenes como un obstáculo más que como un puente al conocimiento o al puro deleite emocional. Luego, cuando creces (lo cual sólo significa que maduras en todos los sentidos de esa palabra), te queda el recuerdo de la aspereza del conocimiento a memorizar, de extrañas teorías que nada tienen que ver con lo que sientes, con lo que sufres, con lo que tratas de comprender. Un aprendizaje que me recuerda al de la mala enseñanza de la poesía, que evita la difusión de lectores que no busquen ni confesiones no pedidas sobre la intimidad que a nadie importa a no ser que la experiencia literaria tenga validez propia. Convivimos con los maestros alguna vez? ¿Nos conmueve la humildad de Kant ante la tarea de conocer o nos reconocemos en las impetuosas ganas de vivir de Nietzsche? ¿Nos ayudan a comprender y a comprendernos? ¿Son nuestros contemporáneos? Quizás, demasiadas barreras a salvar en nuestra formación y, por ello, la necesidad de obras como las de Savater. A veces, se cuela por la literatura, como cuando Winter habla, en EL HAMBRE DE HOFFMANN, del individuo que sólo encuentra sentido a lo que le ocurre leyendo la ética de Spinoza. ¿Volveremos a casa alguna vez y abriremos las páginas de cualquiera de los 26 para conocernos mejor, para tolerarnos mejor, para ser, si no mejores, más conscientes de eso que llamamos, con voluntariosa vaguedad, las emociones?

Me ha traido aquí un motivo diferente, pero parece todo confluye.

Al leer "Spinoza", la primera idea era que te referias a Antonio Damasio, que tiene un libro que se llama "Buscando a Spinoza". Damásio fue enrevistado por Punset y de ahí mí recuerdo, de la divulgación.

No sé quién es 'Spinoza', pero voy atando cabos.

El caso es que queremos que Manolo HH vuelva a su programa "La Noche Menos Pensada", y que su archivo de AUDIO de RNE sea GRATUITO, como lo son las BIBLIOTECAS PÚBLICAS.

Para estos estamos recogiendo firmas de personas que dejan mensajes llenos de sentimientos y recuerdos, que han vivido escuchando este programa de radio.

por favor, visita nuestra página.
http://salvemoslanochemenospensada.blogspot.com

Manifiesto: http://www.firmasonline.com/1firmas/camp1.asp?C=1820

Pero, Rojo, escribe más!
¿Qué referencia voy a tener, si no?
JUAN CRUZ

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Sobre el blog

El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

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