Cuando el caballo galopa

Por: | 16 de junio de 2009

Hay un cadáver en la plaza de uno de los pueblos de Región, el territorio imaginario que levantó Juan Benet para que sus criaturas vivieran en sus confines, y nadie de la zona sabe de quién se trata. Al capitán Medina le tocará intervenir en el asunto y tendrá, además, faena porque dos reclutas se le han escapado del cuartel. El doctor Sebastián visita a la anciana Tinazia Mazón, empeñada en cumplir su último capricho, y ha vuelto Fayón después de varios años en el exilio. A Amaro, un hombre de la montaña, le proponen un negocio turbio. La Fajón se ha instalado en la zona y regenta el bar Doria, que ejerce de prostíbulo encubierto. Hay en esta historia una violación, una persecución, balazos, una venganza. Es El aire de un crimen, que Debolsillo acaba de rescatar en la biblioteca que dedica al autor de Una meditación.

Juan benet chema conesa

Cuando se publicó esa novela, después de quedar finalista en el Planeta de 1980, las habladurías sobre la oportunidad de que un escritor como Juan Benet (la foto es de Chema Conesa) se hubiera presentado a ese premio terminaron por ocultar la propia relevancia de su propuesta. Un tipo oscuro, fino e inteligente y que hacía literatura de altos vuelos compitiendo en un certamen de vocación tan comercial: algo chirriaba ahí. Así que se pusieron en marcha dos discursos para salvar la incongruencia. Muchos explicaron que aquello no era más que otra boutade del escritor, y otros decidieron colocar la novela en la estantería de las obras menores de Juan Benet. De lo que se trataba era de borrar una afrenta inconcebible: que un gran maestro coqueteara con los escaparates.

En El aire de un crimen está, sin embargo, el mundo de Benet en estado puro. Escribir novelas con argumento, contaba en aquellos días, "es lo más fácil del mundo". "Una vez abocetado, el propio argumento y los personajes tiran del escritor como unos caballos de las bridas. Lo difícil es escribir una novela sin argumento". Así se pronunciaba el autor y, no se sabe muy bien por qué, se debió de entender que defendía la dificultad como criterio de excelencia literaria. O así lo entendieron algunos, a los que les dio por despreciar, pongamos por caso, la facilidad de deslizarse con patines sobre el hielo y que, en cambio, celebraron el reto de subir montañas con la mochila cargada de pedruscos.

El aire del crimen es eso: deslizarse sobre la límpida superficie de un soberbio artefacto literario. ¡Imaginen como ha de volar quien se despoja de pronto del enorme peso de sus desafíos! Benet acababa de terminar una novela en la que había invertido siete años, Saúl ante Samuel ("un libro pesadísimo, quizá el más pesado que me he propuesto nunca"), y escribió El aire de un crimen en un mes, siguiendo el rastro de cuatro capítulos que había elaborado un poco antes. En sus páginas está Región y está la complicada trama de los deseos y las ambiciones del hombre, están los enigmas que lo han obsesionado (¿cómo se atraviesa de pronto esa sutil línea que separa lo correcto de lo incorrecto?), están la presencia trágica de la Guerra Civil y las ruinas morales de la España de finales de los cincuenta (con sus episodios de sexo sórdido y la mediocridad propia de un mundo fantasmal). Y, efectivamente, recorres el libro galopando sobre un corcel salvaje que avanza implacable para precipitarse en las zonas más oscuras de ese viejo y gastado e inservible mecanismo, el alma humana. Una joya. 

Hay 3 Comentarios


¿Recuerdas la película que se hizo, José Andrés? Con Ovidi Montllor, un espectacular Paco Rabal y no recuerdo ahora si una inicial maribel Verdú...

De la película pasé al libro. No es una obra menor, es, como dices, Región en estado puro. Y Debolsillo, como corresponde a la estela dejada por un editor como Joan Díaz, sigue en una línea de exigencia y de recuperación admirable, parecida a la de Lumen. Recuerda la publicación de Roa Bastos, uno de los grandes americanos que menos interés despertaron en España...Aunque, leyendo "Hijo de hombre", uno se pregunta si en este país o, en algún lugar de Europa, alguien se habrá enterado de que hay literatura del Chaco en el país que perdió esa guerra...no sólo "Sangre de mestizos", del curioso Céspedes. Yo dejé a un colega (y, naturalmente, no lo he recuperado) el texto de una tesis doctoral americana sobre la novelística boliviana de la generación del Chaco.

Bueno, me he ido de tema en una conversación con quien sabe del tema, pero era el elogio a este tipo de editoriales que nos salvan el catálogo.

Me parece esupenda tu apuesta por este libro, José Andrés, porque, en efecto, en su momento desde ámbitos más propios de un sanedrín literario que de una crítica rigurosa, este “crimen” benetiano fue muy maltratado, entre otros prejuicios ridículos, porque, como muy bien señalas, “coqueteaba con los escaparates”.
Sin embargo, con este asumido reto personal, Benet no dejaba de mostrar su personalidad creativa y lúdica y su talante zascandil y travieso.
Por algo, con motivo de su fallecimiento en enero de 1993, Félix de Azúa declaró que:

“Don Juan ha sido siempre más joven que sus propios discípulos. A partir de los 40 años es muy difícil mantener con vida la curiosidad. […] Sólo es joven quien todavía no se ha reconciliado con el mundo y sigue investigándolo sin fatiga. Don Juan no se resignó jamás.”

(“Don Juan”, EL PAÍS, 6 de enero de 1993).

Es algo así como Jimenez Los Santos, pequeñito, acomplejado y con mala leche ???

http://comielotrodia.wordpress.com

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El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

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