“No hay sino tinieblas y misterio”

Por: | 15 de junio de 2009

Juan benet luis magan

"El hombre de letras que más me interesa es el que vive fundamentalmente de la incertidumbre; él sabe que el misterio que nos rodea no será esclarecido nunca (lo cual, en cambio, pregona el hombre de ciencias), sabe que fuera de ese pequeño ámbito iluminado del conocimiento, no hay sino tinieblas y misterio". La cita está tomada de un texto de Juan Benet (la foto es de Luis Magán), Escribir, que se incluyó en Infidelidad del regreso, uno de los libros que ha publicado cuatro. ediciones del autor de Herrumbrosas lanzas.

Hace unos meses que Debolsillo ha iniciado, a cargo de Ignacio Echevarría, la publicación de una Biblioteca Juan Benet que reunirá algunos de sus títulos más importantes. Ahí han aparecido de nuevo Volverás a Región (1967) y Una meditación (1969) con la inclusión de los cortes a los que obligó la censura franquista. Fueron esas dos novelas, densas y duras de leer, las que sacaron a Benet del anonimato y lo convirtieron en un autor que tenía algo que decir. Como lo dijo de una manera compleja, hay quienes lo han admirado por su lucidez y maestría y otros, en cambio, que lo han despreciado por ser demasiado difícil. Es un resumen un poco simple, les ruego me disculpen, de la conflictiva relación de Benet con el público, la crítica, sus colegas y los lectores.

El caso es que es una magnífica oportunidad de volver sobre sus libros --han aparecido también Un viaje de invierno (1972), La otra casa de Mazón (1973), Saúl ante Samuel (1980) y El aire de un crimen (1980)--, y para enriquecer esta reinmersión benetianale he ido echando vistazos a aquellos volúmenes, como el ya citado, que cuatro. ediciones ha publicado en los últimos años (Cartografía personal, Puerta de tierra y Una biografía literaria), y que incluyen ensayos que se encuentran con dificultad, artículos diversos sobre sus gustos literarios, piezas sobre los más variados temas, entrevistas, etcétera. Les copio algunas de sus ideas sobre esto y aquello:

"En una entrevista que, en su día, fue muy famosa, hecha hace treinta años, Faulkner le dijo a una periodista: 'El escritor de fuste, de raza, si para escribir una cosa tiene que matar a su madre, pues que la mate'. Ablandando la afirmación de Faulkner, si el escritor para escribir tiene que matar al público, que lo mate. Y si después de que lo ha matado, se muere de hambre y tiene que sacrificarse y trabajar como ferroviario, pues que trabaje como ferroviario. Pero si no tiene ninguna necesidad y no siente esa compulsión y está perfectamente concorde con su público, y ambos forman un buen maridaje, se combinan en sus servicios, tampoco hay por qué pedir acciones heroicas al escritor".

"Se ha dicho con frecuencia que un crítico es un creador fracasado (…). Yo, desde una perspectiva genética, opino en buena medida lo contrario: el novelista es un crítico fracasado, un hombre que por querer llevar hasta un límite imposible el conocimiento del arte que le apasiona –o de uno solo de los productos de su predilección– no encuentra otra salida que la creación, a la vista del rechazo que la obra de arte opone al conocimiento total analítico".

"Yo comencé a escribir desde muy joven, siendo estudiante, y, con excepción de algunos viajes fugaces, nunca había salido de Madrid, no conocía en absoluto el medio rural de España, entonces sentí la necesidad de inventarme una geografía propia, un medio rural abstracto donde empezaron a vivir mis personajes y los episodios en que se ven involucrados. Pero cuando acabé la carrera de ingeniero y me fui a trabajar al campo, al noroeste de la Península, tomé contacto con la vida rural, con la vida en la cual se desarrolla mi asunto novelesco y comencé a vivir la vida y el ámbito de mis personajes que se mueven a pleno campo, ni siquiera en pueblos, en zonas rurales muy recónditas, apenas comunicadas y casi despobladas. El trato que tuve con ese medio rural vino a materializar aquel país atrasado, hostil y empobrecido que yo, en abstracto, había intentado describir. Cuando lo ví y lo viví comprobé que aquellos rasgos muy propios de los montañas leonesas o asturianas se correspondían con los rasgos de mi  pueblo inventado, con los rasgos de Región. Mi obra en sus comienzos fue, pues, un boceto a lápiz que al conocer la realidad pude llevar al óleo".

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La lectura de este artículo me ha dejado una gran satisfacción. Se mueve en dos ámbitos: el de la personalidad del escritor,ese de la incertidumbre, el que se desempeña en un medio hostil, el que quiere compartir algo, no obstante que ese algo no sea precisamente un momento de "luces" en la vida, sino uno cotidiano, gris, intrascendente. El otro ámbito es el de la razón de los escritores, porqué se escribe como se escribe; no la idea de que para crear un mundo hay que matar a Dios, como lo dice Vargas Llosa en Historia de un Deicidio. Escribir con o sin argumento no es la discusión esencial. Tiene argumento el vagabundeo de Leopold Bloom, o la amargura de Harry Haller?, seguramente. Encuentro en estas líneas de José Andrés un punto de vista de enorme valor.

La figura literaria e intelectual de don Juan Benet es tan extraordinaria que un "post" como este siempre será bienvenido para darle la publicidad necesaria a este egregio escritor, desaparecido en plena y "provocativa" forma.
Tal y como se cita en el texto, la antología de entrevistas recogidas en "Cartografía personal" es impagable. Y yo, en particular, de la obra benetiana recomendaría fervientemente su "Otoño en Madrid hacia 1950", sencillamente arrebatador.
Saludos cordiales.

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El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

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