El rincón del distraído

Sobre el blog

El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

Una larga y grata compañía

Por: | 01 de julio de 2009

Tusquets cumple cuarenta años de vida, así que lo estamos celebrando, y yo me he ido a husmear en la biblioteca a ver lo que pescaba. Y lo que he pescado son unos cuantos libritos dorados, pequeños, delgados. Forman parte de la colección Cuadernos Marginales y, vaya, todos pertenecen al mismo autor: Samuel Beckett. Me he dicho que no hay mejor manera de felicitar a un editor que leyendo a sus autores, así que he vuelto a empezar Residua. Fue el título que abrió aquella colección, reúne cuatro textos de Beckett y el prólogo y la traducción son de Félix de Azúa. Yo lo compré en febrero de 1981, pero Tusquets lo publicó el año en que empezó su aventura, 1969. Leo en De una obra abandonada, la primera de las narraciones: "Los patos puede que sean lo peor, verse de pronto pataleando y tropezando en medio de los patos, o de las gallinas, cualquier clase de volátil, hay pocas cosas peores". Seguro que tiene razón, ya ven, es el inequívoco mundo de Beckett. Hmmm, ¡los patos!

Samuel beckett jane brown  

Sí, Tusquets cumple cuarenta años y el pasado jueves 18, Beatriz de Moura y Toni López Lamadrid invitaron en la sede de la editorial a una cena íntima, y se trajeron a medio mundo y parte del extranjero (y la cita siguió siendo íntima). Pero no debería hablar de estas cosas, que me pierdo, casi mejor seguir con Beckett (la foto es de Jane Brown y pertenece a la Nacional Portrait Gallery). Tusquets empezó con Residua, y muy pronto siguió con unos Relatos, y luego con Textos para nada, y Primer amor y Sin, seguido de El despoblador y Detritus… Todos esos pequeños volúmenes dorados están llenos de palabras que estremecen. Escribe Beckett en una de las piezas de uno de estos libros: "Variada, mi vida es variada, no llegaré a nada. Lo sé, aquí no hay nadie, ni yo ni nadie, pero no son cosas que deban decirse, así pues, no digo nada. En otra parte no digo que no, en otra parte, ¿puede existir otra parte en este aquí infinito?".

Entre los patos y la nada, he ahí un buen resumen de la marcha de las cosas. J. M. Coetzee dijo de Beckett (en Mecanismos internos. Ensayos 2000-2005; Mondadori, 2009) que "se decidió finalmente por la comedia filosófica como medio para su temperamento arrogante, escrupuloso, cargado de una angustia única y totalmente inseguro de sí mismo". Explicaba también que había conseguido definir "el estado de ánimo de una era", y lo hacía después de recordar que su nombre había quedado asociado, en la mentalidad popular, con Godot, el misterioso Godot, "que tal vez venga o tal vez no pero al que esperamos en cualquier caso, pasando el tiempo lo mejor que podemos".

Cuarenta años de lecturas para ir pasando el tiempo lo mejor que podemos, eso es lo que nos han ofrecido quienes trabajan en Tusquets. Beckett es sólo un nombre más de su catálogo. Con su humor y su visión desastrosa de todo (y sus patos). Es entrañable y frágil y brillante. Es de esos escritores a los que se ama de manera incondicional, como se ama también a sus editores, entre los que, en España, está Tusquets. Muchas felicidades.

El País

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