La soledad de Cuba

Por: | 12 de octubre de 2009

"En los primeros años de la Revolución Cubana, Fidel Castro se dirigía al pueblo de la isla con estas palabras: 'No les decimos crean, les decimos lean", cuenta Rafael Rojas en su último libro, El estante vacío. Literatura y política en Cuba (Anagrama). Era todavía en los tiempos del entusiasmo, cuando aún se celebraba  la caída de Batista y la llegada de los barbudos a La Habana, cuando nacían múltiples esperanzas y las viejas  ilusiones de igualdad y libertad parecían al alcance de la mano. Luego las cosas fueron cambiando, y lo que Rojas hace en su ensayo es ocuparse de los libros que ahora no se pueden leer en Cuba. La relación de autores y títulos pone los pelos de punta. La invitación a leer que hacía Fidel a los cubanos pertenece al más remoto pasado. Lo que desde hace tiempo ocurre en la isla es que los jerarcas del partido tienen sitiada a la ciudadanía y no la dejan leer más que lo que consideran estrictamente necesario. Y el que se salta las indicaciones se convierte de inmediato en "anticubano". Así están las cosas.  

Rafael rojas efe 
En un libro anterior, Tumbas sin sosiego, que ganó el Premio Anagrama de Ensayo de 2006, Rafael Rojas (la foto es de Efe) se dedicó a explorar la manera en que los intelectuales cubanos se enfrentaron al cambio brutal que se produjo en la isla en 1959 y trató también de las distintas formas que tienen de relacionarse con "los conflictos de la memoria" que derivaron de aquella experiencia. Desde el principio muestra como la deriva del castrismo, sobre todo a partir de su conversión en un régimen marxista-leninista en 1961, con la incorporación de nuevas "prácticas, valores, discursos y costumbres", ha ido provocando entre los cubanos una ruptura tal, una escisión tan grande, que las cosas tienen el aire trágico de una guerra civil. "Guerra civil, en el sentido pleno que le confieren historiadores como Ernst Nolde", escribe Rojas, "es la polarización de una comunidad desde el nivel familiar hasta el nacional, y experimentada en múltiples dimensiones: militar, política, ideológica, diplomática, cultural".

Con ese paisaje de fondo, Rojas recorre en ese libro las diferentes aportaciones de los intelectuales cubanos al debate público, su manera de entender el país que habitan, los desafíos de su futuro inminente, los mitos históricos que lo alimentan. "Un cubano se define por la sistemática ruptura con la seriedad entre comillas", decía, por ejemplo, Virgilio Piñera, que apoyó inicialmente la Revolución porque entendía (como Jorge Manach) que significaba la primera oportunidad histórica de pasar del "reino del choteo al reino del civismo", explica Rojas.

Hay en sus libros un  desgarro profundo, íntimo, lacerante, pero todos tienen también la extrema lucidez de quien aborda los hilos enmarañados del presente y los abismos insondables de un pasado tan cargado de conflictos --y borracho todavía de los afectos que la carga utópica de la Revolución derramó sobre el mundo entero-- con las armas transparentes de la razón y con la mirada corajuda de quien sabe que lo que para Cuba se avecina será muy duro. "La soledad de la isla es hoy mayor que en vísperas de la Revolución", escribe en Tumbas sin sosiego. Y también: "Cuba naufraga en las playas de Occidente, desprovista de una herencia liberal y republicana que reasegure su reinserción en la modernidad". Esa herencia podrían haberla encontrado en los libros, pero los comunistas cubanos, más que quemarlos como hicieron los nazis, los silenciaron. Si no circulan, no existen. Es otra manera de eliminar el debate público y de hundir a la ciudadanía. Pero lo que yo quería aquí era decir que Rafael Rojas es uno de los grandes pensadores de estos tiempos globales y quería, de paso, felicitarlo. Le han dado el primer Premio de Ensayo Isabel de Polanco por un libro sobre los republicanos que forjaron hace 200 años esa América hispana que ha tenido una historia tan llena de conflictos y fracasos. Un inmenso abrazote, pues: ¡enhorabuena!

Hay 5 Comentarios

Una noche llamamos al médico de urgencias,era cubano.
Me pareció una persona muy educada y con sentido del humor, que eso siempre se agradece cuando uno está malito.
Los niños revoloteaban a su alrededor haciendole todo tipo de preguntas.Yo les dije que salieran del dormitorio, pero el médico dijo que no molestaban, que le encantaba que estuvieran allí.
Tenía una nena de cuatro años a la que hacía un año que no veía porque no podía traerla a España.
Yo le pregunté por qué, y me respondió que el régimen no se lo permitía.
Su vida era una tragedia, y a pesar de ello no perdía su sonrisa y su voz era igual de reconfortante.
El régimen de Castro es una trampa de no futuro, un espejismo.
Sus opciones eran limitadas:
1ª Quedarse en Cuba y morirse de hambre en compañía de la familia.
2ª Venir a España para poder mantener a su familia, pero renunciando a su hijita.
¿Es esto futuro para un país ?

In the white tinture....

Touching the
side of a
flying intuition
you call the
delicate purpose
of a funny
blackbird, that
covers the green
fields and a
beautiful sun.

Francesco Sinibaldi

Cuando se habla de la Revolución (me pregunto qué Revolución, que 50 años después mantiene en su Dirección a las misma personas que la pusieron en marcha) los más 'adeptos' enarbolan la gran victoria que ha significado superar el analfabetismo. Efectivamente, es una gran conquista que todo el mundo sepa leer, pero ¿de qué sirve saber leer si nomás puedes poner tus ojos sobre lo que te 'orientan', o mejor, sobre lo que consideran que puedes o debes leer?
Alfabetizados, sí. Pero que se les considera meros adolescentes, sin capacidad para decididr qué les interesa y qué no, después de tantos y tantos años, también.

Me alegro del premio a Rafael Rojas. Quisiera pensar que éste y otros reconocimientos es modo y manera de decir que, cuando en la isla la realidad pueda ser otra, habrá que tener en cuenta a algunas personas del pensamiento.

Gracias por su reflexión.

Leer. Esa es la solución!
aquellos que defienden la revolución cubana deben tener presente que ésta con todos sus logros innegables tambien ha cubierto a Cuba con esa espantosa realidad: la de la ausencia de libros. Seguramente esto solo es posible en una isla, asi lo deseo al menos cuando pienso en otros paises de la America hispana que tratan de imitar a Cuba.

Buena recomendación. Cita en su post a Virgilio Piñera, un cubano marginado. Al que algo he leído. Recomiendo a quien le interese el poeta y narrador la semblanza que escribió Antón Arrufat, "Un poco de Piñera", incluido en "Antología personal" (Mondadori, 2001)

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
https://www.typepad.com/services/trackback/6a00d8341bfb1653ef0120a5dd631e970b

Listed below are links to weblogs that reference La soledad de Cuba:

El rincón del distraído

Sobre el blog

El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal