El soldado 'loco' y los patos en el campo

Por: | 25 de mayo de 2010

Conviene dejar constancia del relato que hizo el padre Ramón Sánchez de León de lo que ocurrió ya casi al final de la batalla de Brunete: "De pronto, todos los combatientes, Saliquet y Franco incluidos, a eso de las doce del mediodía pueden ver, con enorme asombro, como aparece un soldado a caballo. Algunos creen ver que lleva debajo del casco una boina roja y que porta la camisa azul. Con bombas de mano va destrozando, uno a uno, todos los nidos de ametralladoras enemigas. Nadie comprende como ese 'loco’'puede sobrevivir y como no le alcanzan las balas enemigas. Franco cuenta que su aparición les hizo avanzar posiciones y se atreve a decir que les ayudó a ganar la batalla". El testimonio lo recoge Severiano Montero en La batalla de Brunete (Raíces), una oportuna síntesis de uno de los mayores enfrentamientos que se dieron en la Guerra Civil entre el ejército republicano y el ejército franquista. Unas líneas antes de incluir esa peculiar descripción de ese loco con boina roja y camisa azul, explica que Franco firmó el 21 de julio un decreto por el que declaraba a Santiago patrón de España, y que, al terminar la batalla, declaró: "El apóstol me ha dado la victoria el día de su fiesta".

Batalla de brunete gerda taro Pocos días después de que las tropas republicanas iniciaran en la madrugada del 6 de julio su avance hacia las posiciones enemigas de Brunete, los obispos hicieron público su apoyo a la causa franquista. La carta colectiva del episcopado español se dio a conocer el día 9: la Iglesia tomaba así partido de manera militante, y de forma enfática, por uno de los dos bandos. Cuando la batalla estaba a punto de terminar (en la imagen, un soldado republicano fotografiado por Gerda Taro), Franco les devolvió el detalle. Sin la ayuda de ese peculiar Santiago, que irrumpió en escena a caballo para cargarse con sus granadas los nidos de ametralladoras de los rojos, el triunfo no hubiera sido posible (eso dijo).

¿Triunfo? No exactamente. En la batalla no hubo un vencedor claro, y cada bando procuró atribuirse la victoria. Fue una escabechina terrible. Se calcula que del lado republicano hubo entre 18.000 y 20.000 bajas, y que en el franquista cayeron entre 15.000 y 17.000 hombres. En los momentos culminantes, llegaron a batirse unos 100.000 combatientes (50.000 por cada lado, aproximadamente). Los aviones de unos y otros se implicaron a fondo. Y el calor salvaje fue el telón de fondo sobre el que se desencadenó el mayor enfrentamiento que se había producido entre los dos ejércitos desde el golpe del 18 de julio.

Fue la primera maniobra ofensiva de la República. La mayoría de cuantos han estudiado la batalla destacan la excelencia de la preparación del embate y consideran que el efecto sorpresa fue rotundo: Brunete cayó en manos leales a las pocas horas. Poco después se confirmaba que el objetivo del plan se había cumplido, ya que Franco interrumpió el avance de sus tropas por el Norte y decidió trasladar a la zona centro a una parte selecta de sus mejores efectivos. La furia de la guerra vibró sobre los trigales que el viento batía en aquellos campos cercanos a Madrid. "Las balas zumbaban a mi alrededor y pude ver cómo caían hombres por todas partes", cuenta en Camaradas Harry Fisher, que formaba parte del batallón Lincoln. "Éramos como patos posados en el campo puesto que, aunque las espigas eran lo suficientemente altas como para escondernos, cualquier movimiento las agitaba y atraía la inmediata atención de las ametralladoras". Las todavía jóvenes fuerzas republicanas libraron una batalla durísima contra un enemigo mejor pertrechado. Severiano Montero ha sabido reconstruir, recuperando voces muy diferentes, y contraponiendo lecturas distintas del episodio, uno de los momentos más duros de la guerra. En el que emergen, aún con sus deficiencias, los valerosos combatientes republicanos. Los que le hicieron decir a Azaña, en su discurso de Valencia del 18 de julio, justo cuando se estaban batiendo en aquel frente, que del caos inicial de la guerra, “en un año, en menos de un año, ha salido un ejército formidable”.

Hay 1 Comentarios

me gustó mucho el relato, y la foto es muy buena

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
https://www.typepad.com/services/trackback/6a00d8341bfb1653ef0134819f2a6d970c

Listed below are links to weblogs that reference El soldado 'loco' y los patos en el campo:

El rincón del distraído

Sobre el blog

El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal