En el oscuro infierno

Por: | 13 de junio de 2010

Dicen Owen Horsley, en el fragmento de una entrevista reproducida en el programa de mano, que desde el principio Declan Donnellan y Nick Ormerod hablaron de que la pareja "estuviera en el centro y que todo lo demás fuera un coro revolviéndose, cambiando y reaccionando ante ellos". El primero es el director y el segundo el diseñador del Macbeth que la compañía británica Cheek by Jowl ha presentado en el Festival de Otoño en Primavera, en Madrid, en las naves del Matadero. Horsley es el ayudante de dirección de este montaje que ha prescindido de cuanto es secundario para dejarlo todo en las manos de doce actores: "No querían que fueran caras y personajes reconocibles porque no querían salirse del viaje de la pareja en el centro de la obra". Y es verdad: Will Keen (Macbeth) y Anastasia Hille (Lady Macbeth) recogen la tensión entera que estalla cuando se precipitan hacia el infierno. Por no haber, no hay ni brujas: es el coro el que pronuncia sus presagios como voces que resuenan en las paredes de las almas rotas de ese par de monstruos, que rompen la sagrada regla de respetar la vida del otro para conquistar la cima. Shakespeare coloca la feroz desmesura del deseo de poder en la alcoba donde un hombre y una  mujer retozan. Cheek by Jowl no ha traicionado esa honda verdad.

Cheek by jowl macbeth 3 Lo que tiene este Macbeth es que resulta demasiado próximo. Se adelanta al proscenio y las culebras que le hierven en el entendimiento le dictan unas palabras que va diciendo al público como si fueran parte de una confidencia. No hay nada en el escenario salvo unos cuantos biombos en los laterales, construidos con tablas de maderas, y unos cuantos cubos, hechos también con listones de ese material. Los actores van de negro y son actores que tienen cuerpos de gimnasio y se pasan el tiempo corriendo. Como si pudieran escapar a alguna parte, cuando no. Y es que no hay manera de escapar de la maldición de la sangre y el miedo.

Todo lo han centrado, entonces, en la pareja que trama y conspira, y finalmente procede. Hay tanta poesía en los parlamentos de Shakespeare que sus héroes parecen estar cuatro estaciones por delante (o cinco o mil) en la expresión de esos minúsculos matices que modelan la conducta de los hombres. "Yo temo a tu naturaleza / demasiado repleta por la leche de la bondad humana / como para tomar el camino más breve" (traducción de Manuel Ángel Conejero, Vicente Forés, Juan V. Martínez Luciano y Jenaro Talens, en Alianza), dice Lady Macbeth cuando ve que al otro lo acechan las dudas. Y Macbeth se retuerce: "Si todo terminara una vez hecho, sería conveniente / acabar pronto…". De eso trata esta obra, del infierno; "¡Ven noche, espesa, ven y ponte el humo lóbrego de los infiernos / para que mi ávido cuchillo no vea sus heridas, / ni por el manto de tinieblas pueda el cielo asomarse / gritando ‘¡basta, basta!". Y el cielo no se asoma, y todo es destrucción y muerte. Y dolor y locura. "Se ha derramado el vino de la vida y sólo quedan / posos para gloriarse en la bodega", dice Macbeth. "Nada se tiene, todo está perdido / cuando nuestro deseo se colma sin placer", comenta su mujer.

Cheek by jowl macbeth 2
En la puesta en escena de Declan Donnellan sólo hay un momento que rompe la extrema desnudez con que retrata ese trágico viaje a la destrucción, y es en la escena del portero (interpretado esta vez por una suerte de decadente cabaretera), la única cómica del texto de Shakespeare y que constituye un gozne en la obra: cuando las cosas se han hecho, hechas están y no hay escapatoria. Esos personajes de negro, que se mueven casi siempre entre sombras, que bailan y se reúnen y se retan y se consuelas y se asesinan, se desplazan vertiginosamente alrededor de ese agujero negro que son los Macbeth, él y ella. Las maneras de la corte de Escocia estarán muy lejos, pero Cheek by Jowl traen magistralmente al presente el oprobio y la infamia. Es verdad, la vida es una historia contada por un idiota, llena de ruido y furia, y que nada significa.

Hay 1 Comentarios

Las naves de un antiguo matadero pueden ser el mejor escenario para Macbeth.

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El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

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