Cómo excavar una buena tumba

Por: | 06 de octubre de 2011

El padre de Marcus Messner está preocupado. Teme que su hijo dé un paso en falso, y todo se vaya al garete. Así que está encima de él, lo acosa, le encantaría que nada de lo que hiciera supusiera peligro alguno, que no se descarriara, que no sufriera malas influencias. ¿No será que toda esa obsesión por cuidarlo le viene de que Estados Unidos está enviando a sus jóvenes a luchar en un remoto rincón de Corea? En la Segunda Guerra Mundial murieron dos primos de Marcus, y eso marcó a la familia. Son judíos, viven en un barrio de Newark, su padre tiene una carnicería que sigue los preceptos kosher. Son gente sencilla y humilde: Marcus Messner acaba de entrar en Robert Treat, una pequeña universidad situada en el centro de la ciudad, y es el primero de su familia en tener una educación superior. Sin embargo, no aguanta la presión del padre, que vigila cada uno de sus pasos, y decide irse. Se matricula en Winesburg, una pequeña universidad de humanidades e ingeniería situada entre el centro y el norte de Ohio. Así que deja su casa y se larga a empezar una nueva vida. No tarda mucho en sentirse atraído por una chica, Olivia Hutton. Quedan un día, cenan, aparcan el coche que le ha dejado un compañero cerca del cementerio, se besan. La escena es uno de los grandes momentos de Indignación (Mondadori, traducción de Jordi Fibla), la novela que Philip Roth publicó en 2009. "Me la ha chupado", exclama un rato más tarde Marcus Messner, incapaz de creérselo del todo. Vaya, ¿no será justo este el paso en falso que su padre tanto temía que diera?


Philip roth 4 Los críticos fueron en Estados Unidos duros con Indignación. Suelen serlo con las últimas (breves) novelas de Philip Roth (la imagen es de hace unos años): seguramente siguen teniendo en la cabeza algunas de sus grandes obras y le exigen más, no se conforman. Indignación forma parte de un subgrupo de novelas que Philip Roth ha bautizado Némesis: novelas cortas. Las otras son Elegía, La humillación y la propia Némesis. J. M. Coetzee escribió que, si se las compara con El teatro de Sabbath (1995) o Pastoral americana (1997), "son aportaciones menores al canon de Roth". "Su tono general es discreto, lleno de remordimiento y melancolía; están compuestas, por así decirlo, en tono menor", añade. Si son piezas que ya no tienen la "intensidad" del "inmenso" Roth de otros tiempos, Coetzee se pregunta si ofrecen a cambio algo novedoso. Y recuerda entonces un momento donde el protagonista de Elegía visita el cementerio donde están enterrados sus padres y, conversando con el sepulturero, obtiene una detallada explicación de "cómo se excava una buena tumba". Nada más que un puñado de páginas que se leen con gran placer, observa Coetzee, y que enseñan "cómo excavar una tumba, cómo escribir, cómo enfrentarse a la muerte, todo en uno".

No es poca cosa. Indignación está también llena de esas explicaciones a las que se refiere Coetzee. Por ejemplo, describe con todo detalle cómo se evisceran los pollos: "…abre el culo, mete la mano, agarra las vísceras y sácalas: asqueroso y repugnante, pero había que hacerlo". Si en Elegía, en el episodio del sepulturero también hay una lección sobre cómo enfrentarse a la muerte, lo que enseña esta historia de los pollos está relacionado con el sentido del deber. "Eso es lo que aprendí de mi padre y lo que me gustó aprender de él: que haces lo que tienes que hacer", dice Marcus Messner al principio de la narración.

El sentido del deber con el telón de la guerra de Corea al fondo, esa es la cuestión. Marcus Messner va a hacer lo posible por evitar que lo alisten, y eso pasa por tener un impecable currículo académico. Así que estudia mucho y tiene excelentes notas. Algo sin embargo se tuerce (el paso en falso), y no tiene que ver precisamente con su relación con Olivia Hutton. Tiene que ver con la indignación: una legítima indignación contra las anticuadas maneras de la universidad de Winesburg, con sus obligaciones religiosas que nada tienen que ver con la educación laica. El joven indignado se carga de razones, y se ciega y se precipita. Hacer lo que se tiene que hacer: bueno, siempre hay márgenes de maniobra y la vida está llena de pequeñas y grandes concesiones. Pero el indignado no está dispuesto a ceder, y termina en Corea. Los críticos habrán sido duros con esta novela, acaso no repararon en toda la sabiduría que contiene. En sus breves páginas, Philip Roth dibuja, con la lucidez de quien ha perdido hace tiempo la ingenuidad, las largas sombras que acechan a los que creen tener la razón de su lado. 

Hay 5 Comentarios

In the breath...

Simply, like
the sunshine
in the middle
of a luminous
thought, you
live with a
certain idea.

Francesco Sinibaldi

dan ganas de leer el libro tras un analisis asi!

Relato de una tarde. Me lo he fumado del tirón hoy mismo, plácida tarde dominical. La novela tiene muchas lecturas: Las Tribulaciones de estudiante Torless; Nietzsche y la forma griega de encarar el destino del hombre, de cara; Cortázar de Rayuela y sus contingencias que todo lo trastocan; el Holden inconformista de El Guardián; incluso al currante de la canción Movin' out de Billy Joel.

Tengo ganas de leer 'Indignación'. Philip Roth es un autor magnífico. Su sencillez al escribir me gusta tanto como su dureza. De él he leído 'Némesis' y 'Me casé con un comunista'.

Un apunte: las tumbas no se "excavan", se levantan. Lo que se excava es la fosa.
Un saludo.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
https://www.typepad.com/services/trackback/6a00d8341bfb1653ef014e8c102680970d

Listed below are links to weblogs that reference Cómo excavar una buena tumba:

El rincón del distraído

Sobre el blog

El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal