Los terroristas amables

Por: | 16 de agosto de 2012

La cita es larga, pero merece la pena: "Mucho se podría decir, por cierto, de la aureola de rigor y de verdad, así como de mortífera perfección e inaprensibilidad, que rodeaba y rodea a las Brigadas Rojas en el inconsciente colectivo y en esa parte del inconsciente colectivo que anida en las instituciones (la policía, la magistratura, el periodismo). Es un caso extremo lo ocurrido en un banco de cierta población del norte de Italia, a cuyas ventanillas se presenta un señor que, abriéndose la chaqueta y mostrando una pistola discreta y desganadamente, intima al cajero, diciendo que lo envían las Brigadas Rojas, a que lo conduzca al despacho del director, a quien exige, de nuevo en nombre de las Brigadas Rojas, ochenta millones de liras; se las dan, el hombre extiende un recibo, pide que lo acompañen a la puerta, ordena que no den la alarma ni denuncien el robo hasta la seis de la tarde (lo que se cumple rigurosamente) y desaparece; es un caso extremo, digo, y extremadamente gracioso, pero revelador de una mentalidad muy difundida". El texto forma parte de El caso Moro (Tusquets, traducción de Juan Manuel Salmerón), donde Leonardo Sciascia reconstruye el secuestro y posterior asesinato en 1978 del entonces presidente de la Democracia Cristiana por parte de las Brigadas Rojas. El episodio al que alude da cuenta de un inquietante fenómeno que desencadena el terror: esa aureola, a la que se refiere el escritor italiano --“de rigor y de verdad, así como de mortífera perfección e inaprensibilidad”--, que provoca en las sociedades afectadas una suerte de disponibilidad (no sé sabe bien si por miedo o por otra cosa) para favorecer sus desmanes. En aquel banco del norte de Italia todo fueron facilidades para el representante de la organización terrorista que realizó, con exquisitos modales, el asalto a mano armada. Mostró la pistola discretamente, preparó un recibo en cuanto le dieron la pasta, rogó que lo acompañaran a la salida. Da la impresión de que los empleados del banco actuaron como si colaboraran con una delegación de la Iglesia o con el inspector fiscal. 

De acuerdo: no pudieron hacer otra cosa ante la amenaza de la pistola. ¿Pero después? ¿Por qué no accionaron la alarma, cómo pudieron esperar hasta las seis de la tarde para avisar a la policía? Es ahí donde interviene ese inconsciente colectivo que se pliega ante las exigencias de los grupos radicales, incapaz ya de tomar distancias, dócil a cualquier exigencia, llamada, petición u orden de los terroristas. Es lo que parece seguir ocurriendo con ETA en el País Vasco. Se han retirado los de las pistolas, pero gran parte de la sociedad sigue coreando sus consignas y rindiéndoles pleitesía como si fueran héroes. ¿Qué mecanismo opera para que siga faltando el coraje para enfrentarse a tanto años de horror, destrucción y fanatismo?

Aldo moro 2
El caso Moro
es un libro que aborda con extrema lucidez los lacerantes conflictos que desencadenan en una sociedad, y en su clase política, las exigencias de los terroristas. Los interrogantes que abre son muchos, pero el mayor de ellos seguramente tiene que ver con un dilema trágico. Ante la barbarie del horror, qué tiene prioridad: ¿la abstracción de valores indiscutibles, como la razón de Estado, o la necesidad de maniobrar en las aguas pantanosas de la realidad para salvar una vida? La respuesta de la Democracia Cristiana ante el secuestro de Aldo Moro fue la de no ceder ante la barbarie. Y Moro fue asesinado (en la imagen, el coche (en la imagen, el cuerpo sin vida del político en el coche en el que fue abandonado). Sciascia, refiriéndose a las reiteradas peticiones del político democristiano para que el Gobierno negociara con los terroristas y su partido apoyara ese camino, escribe: "Moro pensaba que el canje podía aceptarse con 'realismo', o sea, por esa capacidad que tiene lo real de hacer posibles y lícitas cosas que abstractamente no son ni posibles ni lícitas. Aquellas cosas, al menos, de las que depende una vida humana. Una vida humana frente a unos principios abstractos: ¿puede un cristiano dudar en la elección?".

En uno de los momentos finales de aquel terrible secuestro, Sciascia recuerda la conversación del terrorista que se puso en contacto con un amigo de la familia para señalarle dónde podían encontrar el cadáver de Moro. Vuelve a subrayar entonces los buenos modales de aquel miembro de las Brigadas Rojas. Se toma tiempo, se refiere con respeto a su víctima, es tremendamente considerado con el dolor de su interlocutor. Quizá esos buenos modales, o las supuestas buenas causas que dicen defender (la revolución, en el caso de los italianos; la independencia, en el de los vascos), son los que confunden a quienes, al final, se dejan llevar por la corriente y son incapaces ya de reconocer el horror. Sciascia, a propósito de aquella llamada, apunta un escalofriante comentario: "Quizá aquel joven terrorista siga pensando que se puede vivir de odio y contra la piedad; pero aquel día, en el cumplimiento de aquel deber, la piedad penetró en él como la traición en una fortaleza. Y espero que la arrase".

Hay 11 Comentarios

Estoy de acuerdo con frydman. Y lo digo teniendo en cuenta que se ha seguido asesinando. No con armas de fuego, sino gracias a que parte del "servicio" de Osakidetza está en manos de E.T.A. Se pudo apreciar al ingresar al etarra De Juana Chaos, públicamente. Digo pública o masivamente, porque se publicó la identidad de la jefe de enfermeras de cierto médico de la planta hospitalaria.

Recientemente un médico urólogo cuyo hijo fue asesinado por E.T.A. escribía al secretario general de Instituciones Penitenciarias http://www.elmundo.es/elmundo/2012/08/23/baleares/1345725507.html.


¿Por qué el gobierno y los juzgados insultan a facultativos españoles haciendo creer al ciudadano que los médicos vascos están sobrecualificados y responden a la supercompetencia cuando los hechos demuestran que atentan contra protocolo médico Internacional?

Tratamientos no efectuados pese a ser pagados no ya con dinero público, sino por el propio bolsillo de la víctima o de sus padres; errores en diagnósticos... ¿Cómo denunciar, cómo posibilitar una inspección por parte de la O.M.S. o por asociaciones médicas, o por cualquier juzgado de instrucción a día de hoy? Ese día en que algunos afirman que la violencia de ETA ha cesado, simplemente porque no estallan bombas.
¿Será que su misión consiste en la desintoxicación de toxicómanos que manejaban bombas y drogodependientes camorristas a costa de reducir los parámetros de salud, de atentar contra pacientes prescindiendo de sus obligaciones deontológicas?
La violencia es una situación presente, no pasada. Y la victimización, doble.
Me cuidaré mucho para vivir el tiempo suficiente no por desearles la más horrenda de las muertes (Ya se que la humanidad no se tiene en cuenta). Digo tiempo suficiente para ser testigo de que la ley se cumple. Tiempo para ser testigo de que la violencia se condena. Tiempo para poder escuchar el grito del pueblo víctima en tribunales penales de estructura internacional.

Aldo Moro fue asesinado por orden de EEUU a traves de Gladio, pero bueno, la mentira al servicio del poder sigue siendo rentable.

Pertenecer a la jauría, perderse en algo más grande que uno mismo (como la trascendencia religiosa), acosar, guiados por los aullidos del jefe de la manada, a la víctima más accesible...
Aprendimos modelos sociales también copiando a los animales (así los domesticamos). Yo no tengo duda que aprendimos a cazar de los lobos, incluso el fútbol, tan universal, copia esos procedimientos: perseguir hasta cansar al enemigo y, al final, conseguir la presa. Si lo de los vascos fuera una guerra leal entre humanos, desparecida ETA, empezaría la reconciliación. Sin embargo, se magnifica el acoso. Los nacionalismos más repugnantes, recordemos, florecieron en tierras de lobos.

Brigadas Rojas? O Gladio...?

Resulta curiosísimo, pero solo en apariencia, ese respeto o falta de respeto de algunos para con las decisiones de los jueces según le vengan bien o mal a 'la política' de ciertas formaciones, formaciones de, al menos, tan dudosa reputación como otras. Respecto al caso Iosu Uribetxeberria, que en el fondo no vamos de mucho más, el Código Penal y las leyes penitenciarias contemplan que cualquier condenado en esas circunstancias sea puesto en libertad condicional, circunstancia esta que se cumple automáticamente con cualquier recluso, incluidos los criminales. Pero en el caso de Uribetxeberria el gobierno se lo está pensando por tratarse de un etarra; no lo haría en el caso de cualquier otro asesino que hubiera acabado con la vida de su pareja, con la de su madre o la de sus hijos. Que Uribetxeberria Bolinaga es miembro de una banda terrorista y responsable de un acto repugnante está fuera de toda duda, pero lo propio de un Estado civilizado es aplicar la ley sin más, al margen de la condición del delincuente. Y aparte de consideraciones legales, e incluso humanitarias, poner a Uribetxeberria en libertad, aplicando estrictamente la ley, significa hacer política, y política de sentido común, porque si ese preso, y todos los que en solidaridad con él se han puesto en huelga de hambre, persisten en ella, y la actitud intolerante del gobierno deja que se llegue hasta el final, tal como ocurrió con los del IRA, a los que el gobierno de la ultraliberal Thatcher dejó morir, el complicado trabajo que hicieron los gobiernos de Zapatero para acabar con la lacra de la violencia etarra habría sido en vano. ¿Qué importa más? ¿Terminar con la violencia etarra, o sostener a costa de lo que sea a un gobierno que, a escaso tiempo de haber llegado al poder, ha fracasado? Los 'pacifistas' de salón aburren y aun despertarían sentimientos de rechazo tremendos si ese pacifismo enmascarara intereses espurios.

Una diferencia es que las Brigadas Rojas no acabaron en el gobierno. ETA-Batasuna-Bildu, sí (ayuntamientos, diputación y pronto, muy posiblemente gobierno autonómico).

La diferencia entre las Brigadas Rojas y ETA es el apoyo popular. ETA ya no es el principal problema de España pero es muy preocupante que haya unos 300.000 ciudadanos claramente filoterroristas, que como mínimo comprenden y muy a menudo apoyan y, como dice el autor, "rinden pleitesía" a ETA. A todos los efectos son fascistas.

¿Quieres BAJAR DE PESO ? Entonces no comas esto: http://sn.im/24j16mp

Recientemente, la familia de y Olaciregi, a quien E.T.A. mató con varios tiros en la espalda, supuestamente por haber llamado anónimamente para informar de que el etarra Valentín Lasarte se encontraba en el pueblo de Oiarzun (al parecer, según los rumores, drogado y proclamando a gritos su identidad) comentó en un canal de televisión que lo que deseaba era que que se dieran cuenta de lo que han posibilitado. Ese sujeto omitido entiendo que alude a la sociedad. No solamente a la vasca, claro está. Pero el hecho de que alguien y digo supuestamente, (dado que no existe ni se suelen molestar en justificar los crímenes), sea delatado por un tercero para con su asesinato pretender silenciar la voz de las personas que detestamos la violencia o el crimen organizado; ilustra de nuevo aquel viejo refrán del espantapájaros: el del "miedo guarda la viña".
Yo creo que en estas situaciones hay que tomar partido. Pero parece ser que las Instituciones y representantes políticos prefirieron obedecer a los poderosos, o a cierto negocio, o al dinero, antes que al Estado de Derecho. Y como la mala educación perdura y al personal le gusta ganarse puntos, el hecho es que mayoritariamente se ha apoyado a las Instituciones, que no al sentido común o al Derecho o a la Justicia.
Hay que tener en cuenta los principios que rigen la vida de las personas que durante años han ocultado el problema: la victimización de las víctimas, la ley del silencio, la vulneración de la ley, la discriminación selectiva. En fin, la ausencia de democracia.
Así que entiendo que no existe justificación alguna para no denunciar los delitos o las violaciones contra los derechos humanos. Salvo la voluntad de medrar o la indiferencia. O , me inclino a pensar, que muchos más de lo que pensaba tienen un Corazón de Patata en el pecho. Si.

El problema es cuando se ha extendido la excusa terrorista para asustar y manipular a las sociedades occidentales. Y todavía seguimos picando en todo caso.

http://casaquerida.com/2012/08/13/nunca-serlo-y-jamas-parecerlo/

Señor Rojo, hasta aquí se lee bien, lee uno incluso bien desarmado, pero es justo cuando nos planta ante los ojos a ETA cuando se despiertan todas las alarmas: "Es lo que parece seguir ocurriendo con ETA en el País Vasco. Se han retirado los de las pistolas, pero gran parte de la sociedad sigue coreando sus consignas y rindiéndoles pleitesía como si fueran héroes." ¿Cree de verdad que nuestro mayor problema actual sigue siendo ETA? Al menos, ¿uno de los más graves? ¿Cree, por otra parte, que solo se mata al prójimo con pistolas y con bombas? Piense en libertad, si le es posible, y considere si no existen otros terroristas amables de mayor actualidad de los que, en este momento tremendo, podría haberse ocupado su piadoso teclado, echándole todo el valor que se le supone; algunos nos distraemos poco incluso leyendo.

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El rincón del distraído es un blog cultural que quiere contar lo que pasa un poco más allá o un poco antes de lo que es estrictamente noticiable. Quiere acercarse a lo que ocurre en la cultura con el espíritu y la pasión del viajero que descubre nuevos mundos y que, sorprendido e inquieto, intenta dar cuenta de ellos.

Sobre el autor

José Andrés Rojo

(La Paz, Bolivia, 1958) entró en El PAÍS en 1992 en Babelia. Entre 1997 y 2001 fue coordinador de sus páginas de libros y entre 2001 y 2006 ha sido jefe de la sección de Cultura del diario. Licenciado en Sociología, su último libro publicado es Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets, 2006), XVIII Premio Comillas. Correo: @elpais.es.

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