Maj Sjöwall y Per Wahlöö muestran las vergüenzas del mito sueco

Por: | 23 de enero de 2013

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Lo sentimos. Suecia no es un paraíso. No. Es un país carcomido por la imposibilidad de un sueño, dominado por la ineficacia de un Estado gigantesco y burocratizado, feo, en el que la policía es un mal necesario. En el mejor de los casos. Ese es el esquema que, siguiendo su estilo habitual, desarrollan Maj Sjöwall (1935) y Per Wahlöö (1926-1975) en su décima y última novela, Los terroristas, que el jueves publica RBA y de la que hoy adelantamos en exclusiva el primer capítulo.

Escrita y publicada por primera vez en 1975, la última obra de los padres de la novela negra social, de los fundadores de la corriente nórdica de la ficción criminal (que tan buenos y malos resultados literarios ha dado hasta hoy) Los terroristas es una novela impecable, un retrato certero de tres formas de terrorismo y, sobre todo, una crítica despiadada de un país que no es como nos lo han contado.Publicada en el año de la muerte de Wahlöö, marido y compañero en la tarea de escribir y en el activismo político y social de Sjöwall, iba a ser de todas formas la novela que cerrase la carrera de su detective.

Por cierto, un apunte. Padres de la novela negra sueca que no están siempre muy contentos con sus hijos. En una excelente entrevista que publicamos mañana a Maj Sjöwall realizada por Aurora Intxausti, la escritora confiesa que no le gusta Henning Mankell porque es aburrido y le falta humor. Ahí queda eso.

Lea el primer capítulo de Los terroristas.

 

Los_terroristas_300x459Se trata, pues, de la última aventura de Martin Beck, un policía con una vida sentimental sin sobresaltos, separado de Inge, enamorado de la vital Rhea. Beck es un inspector meticuloso, genial, tenaz, que ha ganado en matices y cicatrices a lo largo de las 10 novelas de la serie, pero a quien, como bien dice el maestro Dennis Lehane en el prólogo de esta edición , “su carga de melancolía no le lleva al grado de autocompasión masoquista que tan a menudo enmascara la cosmovisión trágica del clásico héroe duro”.

La oscura muerte de un productor de cine porno que se aprovechaba de adolescentes incautas; el destino de la pobre Rebecka Lind, una joven que sabe muy poco del funcionamiento del sistema y termina atrapada y destrozada por él y una trama de terrorismo internacional con senador conservador estadounidense incluido se entrelazan a lo largo de las páginas de Los terroristas para conformar un conjunto adictivo, envolvente, algo frío a veces, es lo que tienen los nórdicos, pero con buenas dosis de humor y mucha calidad.

La trama terrorista, con la banda criminal, ultraprofesional e internacional ULAG dedicada en cuerpo y alma a generar el caos que beneficie a los regímenes racistas, domina la segunda parte de la novela, que mejora en cada página. Pero, como en otras obras de Sjöwall y Wahlöö lo interesante es que los autores utilizan la seguridad, la lucha contra el terrorismo y el puro devenir de la acción para realizar una crítica destructiva sobre la sociedad sueca de la época.

He aquí algunos extractos deliciosos (La traducción de esta excelente edición es de Elda García Posada).

“Gran parte de la policía metropolitana eran considerados unos corruptos, unos matones ignorantes o unos sinvergüenzas en uniforme que se dedicaban a dar órdenes estúpidas y brutales (...) "Detrás de todo esto gobernaba un partido que se hacía llamar socialdemócrata, pero que, con los años (recordamos que estamos en 1975) ya no era ni socialista ni democrático, ni en la pequeña medida en que lo había sido siempre, y cuyo nombre constituía una cortina de humo cada vez más delgada para un puro poder estatal capitalista” (...) "Hoy en día, el estado de abatimiento de Martin Beck se debía más bien al hecho de ser consciente de que él era un oficial de relativo alto rango en una sociedad donde nunca nada parecía mejorar".

 

Suecia es, además, siempre según los autores, un sitio feo de feos amaneceres y un país insolidario que construye una central nuclear a media hora en ferry de sus vecinos daneses. Y todo esto en los setenta, en plena era Olof Palme, histórico primer ministro al que no tienen empacho, no en la novela, sí cada vez que han hablado, de calificar de “estafador”. Lo extraño es que los creadores de Martin Beck hayan sobrevivido tanto tiempo en ese infierno.

Como me decía el escritor Maurizio de Giovanni en una entrevista reciente “descubrir que tras la fachada linda y limpia existe el mismo odio y muerte que existe en otros sitios, quizás sea un alivio”. No sé si un alivio pero, muchas veces y esta es una de ellas, sí una auténtica gozada literaria.

Hay 47 Comentarios

Yo he descubierto recientemente (Roseanna, El coche de bomberos que desapareció y El asesino de policías) a estos autores y estoy gratamente sorprendido por lo actuales que suenan sus historias y sus protagonistas.

En Suecia (país que adoro) no hay, efectivamente, Berlusconis y demás, pero el sistema tenía (y tiene) sus fallas, y lo único que hacen los autores es ponerlas al descubierto. Creo que sus libros no deben leerse como diatriba (o panfleto) contra un país o un gobierno en particular, sino como una reivindicación de mayor justicia social en general. Uno de mis pasajes preferidos de la novela es aquel en que la joven Rebecka Lind acude a su abogado y este se ofrece a redactar en su nombre una carta al primer ministro. Cuando ella vacila preguntándose si le va a salir muy caro, él responde: "Mi postura es la siguiente. Si una persona que ha cometido un delito o ha perjudicado a la sociedad de alguna forma tiene derecho a un abogado de oficio gratis, entonces una persona totalmente inocente no debería tener que pagar costosos honorarios por obtener asistencia jurídica." Estoy por mandárselo al señor Gallardón tras la subida de las tasas judiciales...

¡Muchas gracias! Precisar que la obra de un autor no hispanohablante está traducida puede parecer una obviedad sin importancia, pero no lo es. De hecho, incluir el nombre del traductor requiere un esfuerzo mínimo pero marca una gran diferencia cualititativa entre una reseña y otra y sobre todo, entre unos reseñadores y otros.

Me parece repugnante este panfleto asqueroso. Cualquiera que haya viajado a Suecia sabe que lo que se dice en el mismo es una vil mentira. Esto tiene, o debe tener, una explicación: se están cargando la sociedad del bienestar; el mejor referente son los países nórdicos: ¡ A por ellos! ¿Cual es tu referente, China, Arabia Saudí, Cuba, Corea del Norte?

La vida de santos no vende. La vida de diablos, vende a montones. La biografía de la Madre Teresa de Calcuta, solo la leén unos cuantos "locos". En cambio, cuando Berlusconi publique su autobiografía, empezando por el Papa y sus cardenales, la gente hará colas interminables para comprarlas. Eso lo saben muy bién todos los escritores de la novela policial sueca. Despotricar contra Suecia y los suecos, es dar muestras de un parroquialismo de novela.
En Suecia hay fascistas, racistas, criminales, etc., hay de todo. Hay también burocracia y otros males. Pero, siempre en menor cuantía que en cualquier otro país de la Tierra. No hay en cambio, Berlusconis, ni Rajoys, ni Guindos, ni Sanz de Santa María, ni , sobre todo- y eso es lo mejor que tiene Suecia- Roucos Varelas

Rectificar (o completar) es de sabios. Chapeau, señor Galindo

Pues si llegan a vivir en España, llenan una biblioteca de dos pisos

Juan Carlos, gracias por la rectificación y por la reseña!

Me flipa que El Pais salga ahora conque la socialdemocracia sueca es un bulo y que asi lo demuestran esta pareja tan entrañable de comunistas.
En que quedamos Grupo Prisa? Salimos por la izquierda o que onda?

Me gusta la reseña, aunque hecho en falta el nombre del traductor.

Señor Galindo, gracias por su reseña. Y por su respuesta a las personas que le han escrito para decirle que no estaba el nombre de la traductora. Si no es mucho pedir, ¿podría ponerlo en la entrada de este blog? Muchas gracias. Saludos cordiales.

muy buena reseña pero se echa de menos el nombre de la barquera, de la traductora. ¿Quién es? Se merece creo, pues, también una felicitación en este caso!

Hola a Marta, Elda, KV364, Manuel Serrat y otros. Los comentarios en un blog están para compartir, disfrutar, criticar , corregir y aprender. Tomo nota. Mención incluida. Si no me extiendo más es porque no sé sueco y no puedo comparar con el original aunque, en efecto, bien escrito en español está. Gracias.

Pues me tranquiliza saber que en todos los lados cuecen habas...

http://elmejorhumorinteligente.blogspot.com/

A los lectores nos gustaría saber a quién debemos esos "extractos deliciosos" en castellano. Gracias.

Bueno, si los suecos son tan abominables como todos los demás pueblos de la tierra, habría que preguntarse al menos cómo hacen para "manejar" esas abominaciones y llegar a vivir tan bién .....

Oι συγγραφέες γράφουν τα βιβλία τους σε όλες τις γλώσσες.

¡Qué bien escribe en castellano ese sueco, Galindo!

Lo más sorprendente es que unos autores suecos escriban en tan delicioso castellano.

Δεν βλέπω το όνομα της μεταφράστριας.

Δεν βλέπω το όνομα της μεταφράστριας.

Buena reseña: pero se echa en falta una referencia al traductor, máxime cuando se publican citas literales y se puede descargar el primer capítulo, que -recordemos- es español no está escrito por Sjöwall/Wahlöö, sino por su traductora...

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