Me ha besado el alcalde, tal vez voy a morir

Por: | 06 de febrero de 2014

Cuarta entrega de la particular visión de BCNegra que Cristina Fallarás está ofreciendo a los lectores de EL PAÍS.

Pueden consultar todas las entregas aquí. 

CRISTINA FALLARÁS

Hoy jueves 6 de febrero, 69 años exactos después del nacimiento de un mulato llamado Marley, Bob Marley; fecha en la que los católicos, cuando existían, celebraban San Ángel de Furcio, San Mateo Correa y el muy San Pablo Miki según la Santopedia; hoy a las 18.33 de la tarde, las 18 treinta y tres en punto de la tarde, yo, su fiel y, más que humilde, miserable contratada he recibido el ósculo tan temido. Ósculo de alcalde, óculo político. Temblando aún, procedo a detallarle este extremo, mis últimos avances y el anterior (ab)uso del punto y coma que sabrá perdonarme.

Total, que en cuanto he llegado a la Plaza de Sant Jaume –como seguro ignora, sede de los poderes catalanes por el pueblo electos y entre el pueblo selectos–, me he percatado de que se había corrido la voz. De lo nuestro. Sólo había que ver la entrada del hoy llamado Consistorio y ayer conocido como Casa del Pueblo. Ah, qué recuerdos, mr. Prisa, el pueblo… si yo le contara. Pena que ustedes, mr. Prisa no llegaran a conocerlo, o no partieran a conocerlo, no sé, o no osaran… ejem, me pierdo, como ve, pero es que, míster, qué calentón el pueblo, otro gallo les cagaría a Roucos Gallardones, si supieran ustedes…

Perdón! Retomo.

Que a la puerta de “el sitio” me esperaba la manifestación con su pancarta y todo: “Ayuntamiento estás matando la Cultura”, podía leerse. Dentro iban a premiar a Camilleri, supongo que otro rojo. Pero no se me asuste con la muerte, míster, que eso de la Cultura ni late ni respira, o sea que no es susceptible de fiambrizar. Otro día le explico de qué trata la muerta esa, la Cultura. Nada que le interese. Por ahora le basta con saber que murió, y que fue en un caso anterior.

Así sucedió todo:

Cruzo el coro de deudos culturales. Saludo cortésmente. Cruzo la puerta y me recibe una mujer modelo Deotrosbarriosvengo que me suelta: “Pase y hasta lueguito”. Joder, hasta lueguito, joder, joder, joder, algo tenía que haberme olido.

–Vengo a ver al alcalde –le suelto por si acaso.

–¿Por lo de Montalbano? –me responde, y juro que temí un Montalbanito.

–¿Ha muerto Montalbano? ¡Confiese, Deotrosbarrios!

–Ay qué mona –suelta y sigue su curso.

Cruzo las ayquemonas. Cruzo la estatua de un tal Joan Miró. Saludo a la Cultura, en paz descanse. Cruzo un cuerpo desnudo de Marès y un fruto de Clarà. Saludo al hombre macho. Subo 31 escalones y saludo a la periodista que hubo en mí: Cuenta siempre los escalones, Fallarini, y los dientes postizos y las veces que el otro dice “no tiene sentido”. Cruzo una nueva Ayquemona, modelo trueque: ella da un traductor y yo a cambio le entrego la tarjeta sanitaria de mi primogénito, más un resto de aceite de cannabis y otro de Ketchup, creo, que lleva adheridos. Cruzo y cruzo y vuelvo a cruzar como beben los peces en el río hasta que al fin:

–Daniel Vázquez Sallés, por la memoria de tu padre, pájaro en Bangkok, tatuaje, rosa de Alejandría, delantero y pianista, dime: ¿Quién es el maldito culpable de todo esto? –suplico por satisfacer su encargo de usted.

–El autor, Fallarás –su serenidad precede, está claro, precede mucho–. El culpable siempre es el autor.

Y entonces, segundos después de tal aseveración, tras darme la vuelta para seguir lo mío, que es lo suyo, míster, entonces llega el beso. Y podría decirle que ha sido un beso frío como el culo de la estatua de Marès despelotada, frío como la pancarta que reclama la salud de una muerta, frío como la sensación de que el culpable respira en mi nuca… podría decirle todo eso, pero lo cierto es que el alcalde Trías no besa frío ni besa caliente, no sabe nada pero nada ignora, no sé siquiera si es alcalde, llegada a este punto. Pero un beso es un beso, mr. Prisa, y un beso del poder ya sabe usted qué es, y más a estas alturas. ¡Pues yo lo he recibido! Quién sabe si mañana, míster, seguiré en este mundo para un último informe.

Suya temblando,

C.

PD 1. Ya no le pido nada. Sé que ha enviado a un par de emisarios a la ciudad condal. Que sean ellos quienes le den los datos accesorios.

PD 2. Ayer arranqué, por supuesto copiando a Andreu Martín. Por el informe de hoy no se preocupe. Ya ni fuerza me queda.

Hay 4 Comentarios

Buenísimo, y que se prolongue!

Joder! qué lección de política!

Qué bien me lo paso!

Bien por Mr. Prisa por contratar a semejante escritora!

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