Elemental

El blog de novela negra de El País

Puede que el protagonista no sea lo que parece y que el asesino no resulte ser el que temíamos, pero este espacio sí lo es. Un blog de novela negra para comentar y compartir críticas e informaciones sobre clásicos y novedades del género. Realizado por periodistas de EL PAÍS de distinto origen pero con una pasión común.

Coordinado por Juan Carlos Galindo

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Papeles perdidos

Martin Bora, un hombre ético al servicio de un monstruo

Por: | 05 de febrero de 2014

 

PastorMartin Bora, el personaje de Ben Pastor inspirado en el oficial alemán Von Stauffenberg, es alguien complicado. Militar prusiano por vocación, tradición familiar y pasión; católico, caballero fiel, gran jinete, exdeportista de élite y hombre gran hondura ética. Es decir, alguien destinado a estar desubicado en la Ucrania en 1943, enfundado en el uniforme del Abwehr, el servicio de inteligencia de Alemania, potencia ocupante. Un hombre justo, o que al menos lo pretende, en el bando equivocado.

En Cielo de plomo (Alianza, traducción de Pilar de Vicente) Bora, marcado por la experiencia de Stalingrado, vuelve voluntario al frente del Este. Allí, rodeado de oficiales que que no quieren o no saben ver que el signo de la guerra ha cambiado de manera inexorable, el comandante ha de investigar una serie de muertes en un bosque cercano y, a la vez, interrogar a dos altos cargos soviéticos que, por razones distintas, han caído en manos de los alemanes. La presencia de estos dos comisarios políticos, con implicaciones personales para el protagonista, va a cambiar la vida de quienes creen que tienen un botín de guerra de gran valor. Una historia de traiciones y desesperación que funciona con precisión y que mete al lector de lleno en una trama perfectamente situada en uno de los momentos más importantes del siglo XX.

Con esta reseña, terminamos nuestra serie de repasos a lo último que han sacado algunas de las figuras más importantes presentes en BCNegra y que se inició con Un hombre sin aliento de Philip Kerr, siguió con Yo fui Johnny Thunders de Carlos Zanón y se remató con la revisión de dos libros de Peter James

 

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Consiga un ejemplar firmado de 'Esquivar la muerte' de Peter James

Por: | 05 de febrero de 2014

Locos de la novela negra, celebramos que el género está de fiesta con BCNegra para regalar, gracias a la generosidad de Roca Editorial, tres ejemplares de Esquivar la muerte, último libro de Peter James. Y firmados por el propio autor. 

Como siempre, sencillo. Responder a tres preguntas y enviar las respuestas correctas a [email protected] (sólo aquí, por favor, no en los comentarios ) con los datos personales, dirección y teléfono de contacto. Como siempre también, las respuestas se pueden encontrar en el post que escribimos recientemente sobre Peter James. Dense prisa que el autor se nos va mañana .  

1.- ¿Cómo se llama la esposa desaparecida de Roy Grace? 

2.- ¿Dónde se desarrollan las aventuras del superintendente? 

3.- ¿Cómo se llama su gran amigo en las novelas? 

Lo dicho, mr. Prisa: rojos y mujerío

Por: | 04 de febrero de 2014

Segundo relato de la escritora y periodista Cristina Fallarás sobre BCNegra. 

Lean el primer capítulo de esta serie aquí  y  todas las entregas de su particular relato aquí

 

POR CRISTINA FALLARÁS

La primera vez que posé mis ojos en Terry Lennox, éste estaba borracho, en un Rolls Royce Silver Wraith frente a la terraza de The Dancers.

Dicho queda.

–Se puede ser una persona perversa y no ser un psicópata.

Ni más ni menos, mr. Prisa, ni más ni menos eso declaraba ayer un  "especialista" –usted me entenderá, que para eso tiene medios– a los sospechosos que abarrotaban el lugar denominado La Capella, a toda luces su centro de reunión, ciertamente distante de cualquier actividad pía que su nombre pudiera evocar. Alrededor de 500 personas, que para sí las quisieran los de la última FamilyPerformance madrileña.

No hace falta que le diga que al primero que me encontré fue al comisario.

–Buenas tardes, Camarasa –mi tono no fue desafiante, pero sí claro: no intimaremos, perillán–. ¿Quién es aquel que encandila a las masas?

–Vicente Garrido –me ilustró con falsa amabilidad–. Ahí tiene a un escritor que se ha atrevido nada menos que a poner un psicópata en Valladolid.

"Cáspita, el alcalde", pensé para mis adentros, y no lo dije para que el otro no me sintiera cómplice.

Tras apuntar su nombre, partí al exterior, satisfecha como suelo al avanzar en mi trabajo, donde grande fue mi sorpresa al comprobar que otro medio centenar de radicales se alineaba en una larga cola. Pese a que intenté alcanzar mi destino –el bar Absenta, donde el dueño aún me fía– sin perder tiempo, debe usted saber que mi fama me acompaña.

–¡Fallarás!

Me sorprendió descubrir a la joven autora Ainhoa Rebolledo, a quien hacía más cercana a Javier Pérez Andújar o Miqui Otero que a los criminales vallisoletanos.

–Querida –indagué con pericia–, ¿qué anda haciendo una neo-tricotante como tú en esta interesantísima cola?

–Pues no lo sé.

–Me refiero a qué vienes a ver...

–Ya te digo, ni idea. ¿Qué están haciendo ahí adentro? –preguntó ladina.

Ay, mr. Prisa, ya sabe usted –que para algo tiene Grandes y Monteros– que no hay rojos sin mujerío, y ya me perdonará que use dicho término, tan del gusto de los amantes de Pla, lo que no es mi caso. Pues sepa además que, como dejó claro la respuesta de Rebolledo, andan ellas muy crecidas.

Me atrevo a comentárselo porque hoy mismo, y siguiendo con mi búsqueda del culpable, me he personado en una reunión que bajo el título Violencia contra las mujeres reunía a lo más granado de las féminas con pluma. No crea, mr. Prisa, que me movía la cosa de género, no soy yo de ésas, sino la posibilidad de encontrar entre todo este rojerío alguien sensato que arroje luz sobre el caso que nos ocupa. No por otra razón me he lanzado en busca de la escritora llamada Verónica Vila-Sanjuan, con la ilusión que todo apellido compuesto provoca en mi anhelo de sensatez.

–¿Que quién es el culpable, dices? Pues un hombre, seguro.

Lo dicho, mujerío.

–¿Alguno en concreto, señora Vila-Sanjuán?

–Ha de ser sin duda, un racista o un imperialista –ha terciado la escritora Isabel-Clara Simó, que pese a no tener compuesto el apellido, sirve el nombre.

–Pero hombre al fin y al cabo–la insistencia de Vila-Sanjuán me ha sumido en un estado que me atrevería  a denominar “absentismo súbito”.

–¡No! –Ha exclamado Simó con énfasis–. El culpable también puede ser una mujer, que yo conozco mujeres impresentables, deleznables incluso.

Comprenderá, mr. Prisa, que dado el cariz que tomaba la conversación, me he lanzado a los brazos del primer hombre que cruzaba la sala, el joven Sebastià Jovani. Y no crea que mi gesto carecía de valor, ya que el tipo salía de participar en algo llamado “Catalunya, terra de crims”, y visto el patio, no ignoro que en estos lares corre una el riesgo de que el entrevistado se le autodetermine. Aun así:

–Querido Sebastià, dígame, por favor, ¿quién es el culpable de todo esto?

–Te digo, claro que te digo… Yo encuentro al culpable leyendo a Marx.

Juro que no he llorado, mr. Prisa.

–¿A Marx?

–Sí señora, a Marx. Busque usted en El Capital. Ahí no encontrará los nombres y apellidos de los culpables, desde luego, pero sí sus métodos. Empiece por ahí, si es el culpable lo que busca.

No he llorado, pero esta vez sí, he salido al trote y he logrado alcanzar la barra del Absenta, donde están al tanto de mis pesquisas.

–El culpable es el Papa bueno –he oído nada más entrar. E inmediatamente he podido asistir a una edificante discusión sobre la argentinidad que ha derivado hacia “la convexidad y la concavidad” de la realidad que nos aqueja.

Ajá, me he dicho, algo he sacado en claro: Están los de Pla y estamos los de Valle-Inclán. En el Absenta, sí.

PD 1. Disculpe que insista en la conveniencia de recibir un adelanto de esos honorarios que me prometieron. Si bien es cierto que en el Absenta soy invitada, no lo es menos que debo aceptar aquello que el dueño tiene a bien servirme. Hoy, sin ir más lejos, cuatro Chips-Ahoy. Usted comprenderá.

PD 2. Sé que le molestó enterarse de que la primera frase de mi artículo de ayer no la había escrito yo, sino Camilo José Cela. Sé que hizo usted el ridículo al alabar mi prosa. No se preocupe, yo también creí que era mía.

En busca del culpable. Informe #1

Por: | 03 de febrero de 2014

Reina del crimen
Ilustración de Fernando Vicente para la Reina del crimen, de Megan Abbot (ES POP EDICIONES).

Este blog tiene el honor de presentar a Cristina Fallarás, que desde hoy y hasta el viernes elaborará una crónica diaria de BCNegra. Periodista y escritora. Autora de Así murió el poeta Guadalupe (2009, Finalista del Premio Dashiel Hammett), Las niñas perdidas (2011, Premio L’H Confidencial de Novela Negra 2011 y Premio Hammett Internacional 2012 de novela negra, primera mujer en recibirlo ) y A la puta calle. Crónica de un desahucio (2013).

Todas las crónicas estarán recogidas en aquí.

CRISTINA FALLARÁS

Yo, señor, no soy mala, aunque no me faltarían motivos para serlo. Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en… En este punto exacto columpiaba yo mi indolencia el pasado viernes 31 de enero cuando el teléfono me devolvió con tal patada al mundo de los vivos que el pitillo quemó de nuevo el parqué.

Y ahí está el problema, justamente ahí, en este parqué que es la niña de los ojos de mi casera, su única exigencia: “Cuídeme este suelo como si fuera la piel de sus hijos”, dijo. “O me lo pagará”. De modo que cuando capté la voz de mi primer cliente en meses, un representante del Grupo Prisa cuyo nombre ignoro, ya se despedía: “… serán sus honorarios, y no olvide reportar un informe diario de su investigación”.

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Ocho grandes citas para exprimir BCNegra

Por: | 03 de febrero de 2014

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Un diseño de 'todojunto' para el programa oficial


BCNegra es una fiesta con todas las letras. El encuentro de novela negra, que empezó el pasado jueves y se prolonga hasta el próximo sábado, tiene el mérito de mantener un programa espectacular a pesar de la crisis, económica y sectorial.

Aquí se puede consultar el programa completo para que nadie se pierda nada, pero quería ir un poco más allá y recomendar algunas cosas imprescindibles. Todo el programa es magnífico, pero he querido destacar ocho eventos, a modo de guía, de apuesta personal.

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El País

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