Baldacci, rey conspiranoico

Por: | 07 de mayo de 2014

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El autor en Fort Benning en una imagen cedida por su web personal

No sé con qué tranquilidad saldrá David Baldacci de la casa del estado de Virgina en la que vive con su familia no lejos de donde nació en 1960. No sé si puede mirar a sus vecinos sin pensar que son peligrosos terroristas o traidores irredentos. No sé si, después de 27 novelas llenas de asesinos, atentados, espías y conspiraciones al más alto nivel puede dejar descansar su mente y salir a cenar con sus amigos. El responsable de la serie de los detectives y antiguos miembros del servicio secreto King y Maxwell (de los que ya hablaremos) y de las tres novelas del asesino, patriota y funcionario del Gobierno de EE UU Will Robie (absténganse bienpensantes) está de actualidad en España con la publicación de Día Cero (Ediciones B, traducción de Cristina Martín).

La novela, protagonizada por el militar e investigador John Puller tiene todos los ingredientes de los mejores libros de Baldacci: un personaje muy fuerte, acción, mucha documentación y una trama que se desliza, peligrosa y convincentemente, hacia las procelosas aguas de la conspiración.

John Puller tenía todas las cartas para terminar su carrera en el Ejército de EE UU como general de cuatro estrellas y todos los reconocimientos posibles. Hijo de un héroe de guerra temido y respetado, hermano de uno de los mayores cerebros que han pasado por el ejército en las últimas décadas y él mismo héroe de los conflictos de Agfanistán e Irak, Puller tenía el camino allanado. Sin embargo, todo se ha torcido, su padre tiene Alzheimer y su hermano está condenado por traición y aislado en una cárcel de máxima seguridad y él hace tiempo que se apartó de la burocrática carrera por el poder para ser investigador del ejército, dentro del Grupo 701 de Quantico.

Puller tiene que investigar la brutal muerte de una familia en una región apartada y decadente de Virginia Occidental, una zona que se ha entregado con desenfreno a la actividad minera y que vive los efectos medioambientales de la voracidad de quienes explotan los recursos. El hombre muerto es un coronel y de ahí que el caso se le encargue a Puller, personaje obstinado, duro, incapaz de separarse de su M11 ni para dormir, ultradisciplinado y justo o, como le define un jefe de la NSA “patriótico hasta la médula y más tenaz que un bulldog”.

¿Y la conspiración? Pues, como siempre con Baldacci, a la carta. Puller no tarda en darse cuenta de que algo no cuadra y que está en medio de una disputa en la que se implican poderes difíciles de controlar. No se puede contar mucho más, pero entran en juego el FBI, la NSA y otros factores. Las drogas, que golpean a una localidad deprimida y en vías de desaparecer bajo una nube de contaminación, y el odio hacia el dueño de las minas y de media región completan el panorama.

Sorprende ver la capacidad que tiene Baldacci, estudiante de derecho que se olvida de la ley y el orden tras el éxito de Poder absoluto (su primera novela, llevada al cine por Clint Eastwood) para retratar con precisión la vida en el ejército y, sobre todo, los entresijos, odios y luchas que se dan entre las agencias de seguridad de EE UU. Baldacci sabe de armas, códigos disciplinarios, departamentos, subagencias, operaciones secretas y luchas por el poder. También conoce el mundo millonario de los contratistas que asumen el trabajo que no puede o no quiere realizar el Estado y las luchas intestinas por quedarse con la mayor parte del pastel. Hoy en día, hasta el espionaje y la muerte se subcontratan

El autor es capaz de meterte el miedo en el cuerpo cuando te cuenta en Una muerte sospechosa (Ediciones B, como el resto de la obra publicada en España) que el sector privado y el Gobierno de EE UU luchan a brazo partido por ser los primeros en tener a su disposición las claves de la informática cuántica, algo que dejará desfasado todo lo que hoy conocemos. Baldacci, que no se corta ante nada, sitúa un caso de asesinato que han de investigar King y Maxwell en medio de una instalación supersecreta llena de prodigios y genios.

Algunas veces se le va la mano. Uno de sus mayores éxitos, Camel Club, va demasiado lejos en la conspiración y se acerca más a locuras como la de mi amado Jack Bauer, ahora que 24 está de vuelta. Sin embargo, la termino y lo primero que cruza mi cabeza es: “Espero que los malos no sean tan aplicados como los de Baldacci, o que al menos no lean esta novela”.

Otras veces prefiero mirar a otro lado, pero imagino que ya está pasando algo de lo que cuenta. En El sexto hombre, (una de mis preferidas) King y Maxwell vuelven a enfrentarse a lo más oscuro de la maquinaria de poder. Baldacci describe un mundo en el que auténticos superdotados analizan miles de datos cruzados para acabar con los malos y evitar atentados. Y mientras leo me acuerdo de Snowden y la NSA y no dejo de pensar que, en efecto, el éxito de las agencias de espionaje nunca se conoce y que el fracaso se cuenta en cientos, a veces miles de muertos.

Baldacci no es un grande de las letras. No lo necesita, no lo busca. Es un hombre metido en un mundo de conspiraciones, en el que nada es lo que parece. Un escritor que nos lleva de la mano por la cara b del Estado democrático, de la supremacía occidental, de la seguridad en la primera potencia del mundo. Algunos dirán que es el equivalente al fast food en literatura. Yo diré que lo lean, que se dejen llevar, que teman y disfruten.

Hay 3 Comentarios

Hola Sergio. Pues ya lo siento. Baldacci es otro tipo de literatura. Y sus excesos conspiranoicos no gustan a todo el mundo. Y a veces se pasa. Pero a mí, que reconozco cierta debilidad por ese género, me gusta. Gracias por compartir tu opinión. Saludos

a raíz de unos de tus comentarios en el skup, me leí "el sexto hombre"... sencillamente espantosa. tanto, que me dio la impresión de que este hombre no podría (ni podrá) producir nada bueno. con la cantidad de asuntos que hay por denunciar (este momento es muy propicio para los escritores de novela negra), se inventa una trama inverosímil e infantil.
al margen de los gustos, hay cuestiones que se pueden debatir ¿no?

Tiene buena pinta, me la apunto!!

http://areaestudiantis.com

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