Salem: un premio, una limusina y un método suicida

Por: | 20 de mayo de 2014

SALEM
Salem, con Carlos Zanón, recibe el premio en Valencia


Carlos Salem
(Buenos Aires, 1959) no para, no está en su estilo. A caballo entre un sitio y otro nos cuenta algunas de sus impresiones tras recibir la pasada semana el Premio a la Mejor Novela en Valencia Negra 2014 por Muerto el Perro (Navona Negra). Sobrado, socarrón, sincero y pendenciero, el poeta, showman y antes que nada escritor puro y duro entra de lleno en el machismo, sus sueños y la vida. La entrevista es breve, también por culpa de este bloguero que no da abasto. 

Muerto el perro, empieza el éxito . Segunda edición, premio en Valencia.. ¿Qué ha pasado? Yo creía que los marginales no vendían libros y menos con una apuesta tan negra, tan ácida, le pregunto. “La segunda edición ya se agotó hace una semana, así que vamos por la tercera”, me asegura antes de explayarse. “¡Será que todo el mundo se está volviendo marginal! No es la primera que una novela mía tiene un premio, pero el de Valencia Negra es especial, porque votan los lectores. La culpa es de Piedad, la protagonista, porque muchas lectoras me dicen que empatizan con ella, una mujer que un día decide que dejen de tomarla por tonta”.

Piedad, recuerdo para quienes no conozcan la novela (ya escribimos sobre ella en Elemental), es una mujer de alta clase social, mojigata y que ha vivido engañada y atontada toda su vida. Pero su marido muere y su existencia da un vuelco, toma las riendas, dice basta y se lanza al ruedo de la vida y la muerte, el sexo y el dolor. Y lo que venga.

“Temía” - dice un hombre que parece no temerle a nada-  “que las lectoras me tomaran por un listo que pretendía decirles lo que deben hacer. Pero por suerte, pasó lo contrario. Supongo que perciben el respeto genuino que siento por ellas, que no se basa en corrección política si no en la sinceridad”.

Ya, ¿Y qué hacemos con gente como Cañete? “Los tipos como Cañete dicen representarnos, pero no es así: creo que la mayoría de los españoles ya no son/somos tan gárrulos”, dice el poeta hispanoargentino, tan de Madrid, tan porteño.

En una reciente conversación regada con un buen vino y unas cervezas, me aseguraba sin pestañear que la crisis le había impedido ser millonario, ir en limusina. Le pregunto, claro. Y me responde, faltaría más. “Sigo yendo en metro. Las fans de la poesía y la novela, bienvenidas sean, sobretodo porque deciden por su cuenta. Parte de mis lectores de poesía se han asomado a mis novelas. Pero también hay un trabajo previo: en siete años he pasado de ser inédito a publicar 18 libros. No creo en las modas, no me interesan; aunque si un día me da para limusinas escribiendo lo que quiero escribir... Me compraría un un buen jeep”.

Salem no cierra la puerta a volver a utilizar a Piedad como ya ha hecho con otros personajes que salen en varias novelas. El rey de todos ellos, sin discusión, es Soldati. Argentino místico y misterioso, aventurero, soldado de fortuna, gourmet y cocinero y un conquistador irredento, muchos piden una novela con él. ¿Dónde para? “Seguro que anda bailando un tango con su sombra, para imaginar que es Piedad. Mucha gente me pide una novela en la que él sea protagonista, pero se siente más cómodo como secundario, una especie de Sancho, pero argentino, golfo y con buen fondo”.

Soldati, #Follamantes y el método suicida

¿En qué anda metido ahora? ¿A qué es lo último que no ha sido capaz de decir que no?  

“A un libro que reúne algo de mi participación poética en twitter de estos años, con unos breves relatos descarada y libremente inspirados en los cronopios de Cortázar. Se titula #Follamantes y lo presento el 22 de mayo en la Sala Clamores, arropado por poetas y cantautores amigos” me cuenta.

Trabajador insaciable, Salem escribe sus novelas en su cabeza, las moldea de pie, andando, y luego las plasma. Un método “suicida” que se completa con una diversificación propia de un estajanovista con déficit de atención. “Creo que es mi método suicida lo que me mantiene vivo como escritor. Estoy puliendo la versión definitiva de El hijo pequeño de Dios, una novela muy negra y muy delirante, que sale a fin de año en Francia y el que viene en España.  Y trabajo con entusiasmo en otra, más dura de lo habitual en mí, que habla sobre la tentación de tomarte la justicia por tu mano. También en la adaptación al cómic de relatos míos para dos álbumes, y en una nueva serie juvenil, ya que después del verano finaliza la primera. El hijo del Tigre Banco, y me fascinó la experiencia de tratar con un público tan joven”. Lo que les decía. No para. Lean y disfruten.

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