La mala novela negra caducará y morirá

Por: | 22 de octubre de 2015

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Llobregat, Minier, Ravelo y Barba | Foto: LAURA MUÑOZ


No es otra mesa de calvos en esta fría mañana en Getafe Negro, David Barba, el presentador rompe con esa hegemonía alopécica, pero sí otra mesa sobre la muerte de la novela negra. El propio moderador apunta directo al blanco desde el principio: el género tiene un problema, puede morir de empacho. Los invitados no pueden ser mejores para diseccionar y matar si es necesario al género: Bernard Minier, maestro del thriller francés al que entrevistamos hoy en EL PAÍS; Alexis Ravelo, premio Hammett, autor de La estrategia del pequinés o Las flores no sangran y Jordi Llobregat, director de Valencia Negra y autor de El secreto de Vesalio.

¿Cuántas novelas habrán caducado dentro de diez años? Ahí está la clave. Los expertos responden.

“Hay que separar el grano de la paja y cada vez hay más paja”, dispara Minier, que sigue insistiendo en lo que nos contó en la entrevista: las editoriales tienen que hacer su trabajo, tienen que seleccionar.

GN4“Es el tiempo el que dará la perspectiva”, apunta Ravelo, que se queja de que no existe la crítica. “¿Cuál es entonces el criterio, el número de ejemplares vendidos?” se pregunta el autor canario. “Porque si ese es el criterio, se confunde precio con valor”, remata. “Habría que empezar a decirlo: sólo hay dos tipos de novelas, las buenas y las malas”.

Jordi Llobregat pone el dedo en la otra llaga: “¿No hay demasiados festivales?” Y lo dice, en Getafe Negro, el organizador de Valencia Negra que, como era de esperar, no cree que haya exceso. “Una novela mala te puede servir de puerta para llevar al lector a una buena” cree Lllobregat. Empieza entonces el fuego cruzado porque Minier cree que el efecto es el contrario y Alexis tira de vozarrón para mediar. “Antes sabías que estabas leyendo novela de quiosco y mi ingreso en la literatura fue por ahí. El problema es que ahora estamos leyendo bolsilibros en tapa dura”. La mediación se convirtió en soflama, la discusión sigue.

La violencia nos salvará, o no

La conversación entre tres escritores que son grandes lectores se va a los márgenes. Ravelo y Minier encuentran un punto de acuerdo: los escritores no deben ser críticos, hace falta otra prescripción que nivele el totum revolutum de Internet. Como buen moderador, David Barba recupera el tono y enciende la polémica: “Leyendo  novela negra me aburro, no con toda pero me aburro”. ¿Tiene que haber crítica social? ¿Hay que pedirle a un autor de novela negra que aspire a ser Tolstoi?

GN3Ravelo: “Mis novelas tienen crítica pero no creo que sea imprescindible. Sé que estoy ante un buen texto cuando me está conmoviendo. Lo que tiene Dostoievski es que te lo pasas muy bien leyéndolo pero luego te haces preguntas. Y luego tienes que utilizar procedimientos literarios, material literario, lo que sólo se puede decir con palabras, con poesía. No se puede escribir una novela pensando en la adaptación al cine”.

Minier cita a Nabokov: “Un libro está hecho de detalles. No es suficiente con metabolizar una realidad social para escribir una novela. Hay que buscar los detalles y saborearlos. Si empiezas a leer Madam Bovary pensando que es una crítica a la burguesía estás empezando mal. Una novela tiene que hacer lo contrario que el proceso de simplificación de la realidad que se hace en los medios. No hago distinción entre novela y novela negra”.


Ataca Llobregat: ¿Estamos planteando que o eres Tolstoi o no vale?  

Barba: “Creo que es más: ‘o eres un fino psicólogo o no vale’” .

Ravelo: “Puedes ser un fino psicólogo y escribir de puta pena. Estudia todo el solfeo que quieras que si tienes una oreja frente a la otra no vas a ser Pavarotti en la vida”.

GN2Como si no fueran las once de la mañana de un jueves, con las pilas siempre a tope, Ravelo no para ni un segundo, analiza, cita, suelta: “Si hay un mal, es la violencia que habita en todos nosotros.  En la novela negra se pueden analizar todos los tipos de violencias. Yo hablo del crimen de cuello blanco, de la violencia estructural, que es mucho peor que el delito físico. Digamos que la novela negra me sirve para denunciar la violencia estructural, la que no habita en los políticos”. Tras la soflama, Minier bromea y asegura que no puede seguir, que su español no llega a tanto.  Sin embargo, llega a añadir: “Cada uno quiere un mundo en el que el Mal y el Bien se distingan claramente, pero eso no es así. En cada individuo, que es lo que me interesa, hay dosis de las dos cosas. El peligro es el manqueísmo, el color que me interesa es el gris”.

La conversación sigue, el Mal manda, a pesar de las quejas de Minier, las novelas sobrevivirán, negras, blancas y azules. Las buenas novelas, claro. El género negro será salvado por sus buenos escritores, por la literatura. 

Hay 3 Comentarios

El gran maestro de la novela negra Raymond Chandler es insuperable así surjan los supermanes de lo ---nuevo---policíaco.

Bueno. Una buena novela negra con una buena trama pero sin un argumento trascendente morirá. Graham Greene tenía novelas que se pueden entender como negras, que parecen ingenuas en su trama pero escapan por su tensión y su trascendencia. Y tú lees alguna novela sueca negra, llena de acción y corrupción interesante pero uno siente que es entretenimiento y que no cuenta nada de peso,como que es recurrir a recursos mecánicos,que le suenan a cosas anteriores.

A mí me da igual el color de la novela: negra, verde o rosa. Es la calidad lo que cuenta. ¿Que la novela negra está más o menos de moda? No importa: la esencia de las modas es pasar. Yo no leo con esos criterios.

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