Camille Verhoeven, el policía enano, colérico, brutalmente humano

Por: | 27 de enero de 2016

Lemaitre
Lemaitre en una 'fotinski' en Segovia| Foto: DANIEL MORDZINSKI


A veces es difícil encontrar autores que se atrevan con personajes distintos y a la vez bien construidos. Los hay, claro, que se crean en contra del cliché, pero no siempre consiguen su objetivo. Creo que el género negro es el género de los personajes y aquí hemos ido trayendo en pequeñas píldoras algunos de nuestros más amados en la serie Los detectives de nuestra vida.

Hoy, vengo a hablarles de Camille Verhoeven, la creación del escritor francés Pierre Lemaitre, un personaje del que me enamoré desde el primer momento, que respira verdad y dolor, al que vuelvo una y otra vez.

Con este post iniciamos una serie con claves y lecturas para BCNegra, donde Lemaitre y su policía van a ser parte estelar del programa. Aquí les dejo el post con todas las actividades. Lean y disfruten.

“Camille Verhoeven es un metro cuarenta y cinco de cólera. Un metro cuarenta y cinco es poco para un hombre, pero si hablamos de cólera concentrada, es mucho. Sin contar que para un policía, la furia no es una virtud esencial. En el mejor de los casos, es una ventaja con los periodistas pero, sobre todo, es un dolor de cabeza para sus jefes, los testigos, los jueces, sus colegas y de alguna manera todo el mundo”. Así aparece descrito en Rosy & John (la recopilación de una novela por entregas publicado bajo el título de Les grands moyes) este comandante de la brigada criminal de la policía de París de 40 años, que debe su nombre a Camille Pisarro y a una madre artista y fumadora demencial a la que también debe su corta estatura. Es calvo, nos lo presentan con 40 años y estudió derecho en la Sorbona con altas calificaciones.

Pero no se lleven a engaño. No se trata del típico personaje malencarado y punto. Es un ser profundo, de convicciones más allá de lo imaginable, enamorado una vez y para siempre, buen compañero, mejor policía. De hecho, es un policía excelente, como se puede ver en la trilogía que nos regaló Lemaitre (Travail Soigné, aquí mal traducida como Irène y de la que ya hablamos; Alex, Rosy & John y Sacrifices) y en la que se desarrolla el personaje en toda su amplitud, en todo su dolor, en toda su incomprensión por una sociedad que no le acepta y que él tampoco ama.

Si hay que definir a este policía entrañable se puede hacer por sus silencios, en el coche, donde nunca lleva música, en los interrogatorios (y aquí Lemaitre hace un gran esfuerzo para remarcarlo. Hay algunos simplemente memorables, por ejemplo, en Sacrifices) en sus paseos, en sus reflexiones desesperadas por intentar cumplir con su deber.

Cuando estuve entrevistando a Lemaitre en Segovia, en el Hay Festival de 2014, me dio algunas claves sobre el personaje que no pude incluir en la entrevista y que ahora comparto con ustedes:

“Este personaje es una mezcla entre mi padre y yo. Mi padre era una persona muy pequeña. Cuando creé mi primer personaje de novela negra pensé en él, que por aquel entonces ya había muerto. Es una de las grandes influencias de mi vida y por eso veo normal inspirarme en él. Yo luego aporto mi parte porque tengo una visión muy dolorosa de la existencia. Ese personaje está un poco entre mi padre por el tamaño y el dolor y la visión de la existencia, que es lo único que pongo de mí en la novela. Mis libros están muy lejos de mí. No son autobiográficos. La única cosa que está cerca de mí es Camille. También era mi primera novela y tenía un problema añadido: necesitaba un personaje que pudiera manejar. Me habría costado dar vida a un personaje muy alejado de mí”.

Es complicado contar mucho más sin desvelar algunas cosas esenciales que ocurren en la primera novela. Si ustedes son amantes de los personajes y de ver su evolución les recomiendo que empiecen por el principio porque en las siguientes se cuentan algunos aspectos de las anteriores. Lo que se ha publicado es lo que va a haber. Lemaitre no ha querido explotar más esa vena. Así me lo explicó en su momento: “Creo que ese personaje ha dicho todo lo que podía decir, ha contado una tragedia humana, un hombre que ha sufrido lo suficiente y creo que se merece una retirada y creo que voy a empezar a hacer sufrir a otro”.

Les invito a que a se metan en el mundo de este personaje marcado por el dolor, lector de James Ellroy, Hadley Chase, Simenon u Horace McCoy. Creo que no se arrepentirán. Vive le noir!!

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Voy por la mitad de "Alex". Lo empecé el otro día que tenía cita con un médico y me habían advertido por teléfono que tendría que esperar hasta tres horas. Me he acostumbrado a opinar sobre un libro cuando aún no lo he acabado. ¿Se puede ser justo con quien es tu pareja cuando todo ya ha acabado? De tener que opinar sobre una relación en curso, ¿no es mejor dar esa opinión cuando aún no se sabe cómo terminará? Libros como amores. Amores que no duran, como los libros. Con la salvedad de que los buenos libros se pueden repetir. No sé en qué terminará esta lectura. Por ahora vamos por buen rumbo. Sopla el viento. El capitán es juicioso, conoce su oficio y es más bien reservado y parco cuando cuenta sus historias. Pero mejor así: para que cuando nos vayamos a dormir podamos completarlas, convirtiéndonos en los propios capitanes de las extensiones que toda buena historia crea en la mente del lector. Gracias, Galindo.

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