Brunetti en Barcelona, humor y dudas sobre la existencia del 'tartan noir'

Por: | 05 de febrero de 2016

 

Mixgeneral
Paco Camarasa, Louise Welsh, Donna Leon, Antonio Lozano, Denise Mina y Peter May ayer en Barcelona

Jueves y BCNegra alcanza sus últimos metros. La jornada preparada para la emoción, con la entrega a Donna Leon del XI Premio Pepe Carvalho que otorga el Ayuntamiento de Barcelona. Hace frío en Barcelona. Y sólo falta la niebla para que tengamos que tirar de la risa y sentirnos un poco más primaverales. Y parece que Paco Camarasa y el equipo de la organización han estudiado el parte meteorológico, porque traen una primera mesa llena de sorna y jocosidad. Una de risa para templar. 

Pueden leer aquí el resto de las crónicas de BCNegra.

Risa crime

Calatayud, Salem y Solana. Moderados por Marc Balcells, ocupan la primera mesa del jueves. Y el humor que muestra un escenario tremendo. La denuncia con sonrisa. Porque la ironía lo puede (casi) todo.

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Teresa Solana

Teresa Solana y la boda de la heredera de un multimillonario neoyorkino. Un chico de Puigcerdá que ha crecido entre los embutidos de su familia. Y un poquito de polonio 210 porque “a mi me gustan mucho los venenos”, dice la autora. Campanades de boda, que edita Grup62, nace de la realidad de una noticia: hindú que desposa a su hija en Barcelona al más puro lujo asiático. Jet set, rubias y ricas y casi famosas en el círculo apretado de la sofisticación. Imposible, asegura Teresa, que no se den situaciones cómicas antes tales circunstancias. Solana, caracterizada por su humor británico, presenta en esta BCNegra el cuarto de los casos de sus gemelos Masdéu: un asesinato en el más fashion de los escenarios y el poderío de un New York-Barcelona en avión privado contra los charcuteros ricos de Barcelona. Muy negro. Muy burlesco. Pero “no quiero dar ninguna lección moral”, cosa que consigue a través de la ironía y el humor. Bienvenidos al crimen de glamour y cuello blanco.

Rafa
Rafa Calatayud.

Las artes y las ciencias. Los grandes chanchullos valencianos. Que no están. En La vida te matará (Alrevés), de Rafa Calatayud, ya empezamos por una muy real sentencia desde el título. Ha querido crear un escenario a medida de los primeros miserables, para la gente pequeña y mala. Va así: los rusos y una despedida de soltero. Conejos. Que se cruzan y enseñan la cara más mezquina de la ciudad. Aquí “no somos grandes mentes criminales, como los suecos”, por eso desmantela los mecanismos de la novela negra utilizando la agudeza.

Y le es inevitale, se nota, no mentar el cine y hacerlo partícipe de la charla que nos ocupa: “En Tarantino algo tan terrible y oscuro y censurable como el Ku Klus Klan vale mas que diez mil denuncias a través del humor”, relata una escena de Django (la d no se pronuncia) donde los integrantes de este grupo que predica la supremacía de la raza blanca, discuten por los agujeros a través de los que ven cuando se disfrazan para hacer de malos. “Es más denigrante que cualquier insulto directo. El humor lo patea todo”.

El autor defiende el hecho de utilizar el reflejo de una sociedad tan rancia, oscura y sumamente patética como mecanismo de activación de la risa. Por simple exageración de la realidad. Si quieren comprobar que sí es posible la combinación rusos-despedida-conejos, van a tener que leer a Calatayud, que no se inmuta en afirmar que “la despedida de soltero de la novela fue la de mi hermano” porque todo lo que ha escrito es, de algún modo, real: “Lo he visto, me lo han contado o ha sido un bulo que se ha expandido como la pólvora”.

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Carlos Salem

Desde el cielo, aunque ha decidido bajar a la Tierra, Diosito. El dedito para arriba de En el cielo no hay cerveza (Navona) de Carlos Salem. Salem presenta al hermanastro de Jesús, hijo menor de Dios: dotado con un micro-pene luminoso que es capaz de hacer que una mujer entre en éxtasis con su sola presencia y que a esta se le regenere el himen, recupere la virginidad y decida meterse a monja. ¿Les hace gracia?. Pensándolo bien, es un gran despropósito.

Encima de todo, que te hagan sentir ridículo en un programa de televisión que ven miles de personas. Eso desata su furia. Pero es que no sabe, le salen las cosas mal y, aunque se desata la rabia y la gente que considera “non grata” comienza a ser asesinada, alrededor pasan cosas que no consigue controlar. Toda la trama para denunciar a la prensa del corazón. Pues “quería hablar de lo que la gente es capaz de hacer por fama. Esta prensa ha hecho mas daño que la corrupción; antes los niños queríamos ser astronautas, ahora quieren ser tronistas”. Hace daño esta frase, por real. 

Después de escuchar a los invitados de la primera mesa del jueves, queda claro que el difícil arte de hacer reir en la novela negra es uno de los mecanismos más sinceros y complicados. Capaz de arrancar una sonrisa desde la situación más desastrosa. Y, probablemente, por su causa. Imaginen que quieren abrir las aguas y provocan un tsunami…  

La buena noticia de continuidad por partida triple para terminar el round 1. Y una nueva etiqueta made in Camarasa: risa crime.

McIlvanney

 

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William McIlvanney

 

Denise Mina, Louise Welsh y Peter May.Tienen en común la ciudad de Glasgow. También los premios inernacionales, que no nombraré para no ocupar la mitad de esta entrada. Todos ellos multitarea, ya que se han desarrollado en diferentes y variadas disciplinas como el cine, televisión, teatro y cómic, de las que han aprendido economizar el lenguaje. (Re)unidos hoy por el recuerdo a William McIlvanney, el autor y referente de la novela negra escocesa recientemente fallecido. Que quiso estar y no pudo: que iba a venir y nos lo quitaron. A él, gracias por el tartan noir que ha dejado en herencia.

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De arriba a abajo, Denise Mina, Louise Welsh y Peter May

Es curioso el hecho de hacer coincidir a tres autores de género escoceses y comprobar que tienen más caras coincidentes que las mostradas a priori. Pertenecen a una hornada de autores que han hilvanado los pespuntes marcados por William: ese mix perfecto de humanismo y descripción exhaustiva de los procedimientos policiales, sin duda big bang de este género. Claramente influenciados por el hardboiled de Chandler y Hammett, caracterizado por una visión sin esperanza y bastante cínica del mundo. Tremendo nombre para una etiqueta, ¿verdad?

Y surge la duda del término en la mesa. Aunque Denise Mina dice conocer el secreto, después de entrar en un debate sobre si esta denominación es fruto de editores, un movimiento artístico al que se van uniendo cada vez más autores o, simplemente, una argucia de venta. Parece que el autor Ian Rankin, según Mina, se encargó de sembrar la broma cuando le dijo a otra autora su próxima novela sería tartan noir. Fuera de la clasificación y la broma, Peter May, Denise Mina y Louise Welsh dicen sentirse cómodos sea cual sea la explicación, ya que es bueno sentirse dentro de un movimiento social que, además, parece estar en pleno desarrollo; cosa que “podría significar que los editores están buscando al siguiente tartan noir”, dice May cuando Antonio Lozano pregunta sobre el peligro de extinción. Sobre todo “da pie a que se hable de temas que no se estaban tratando y sirva de aliento para próximas generaciones”, añade el autor. Pero de nuevo los tres coinciden en “escribir lo que saben escribir”, como dice Welsh, sin pensar en ninguna etiqueta.

Peter, Denise y Louise dejaron sus respectivos trabajos para lanzase a la aventura de escribir; Peter arriesgó su trabajo como guionista de televisión, muy bien pagado, por hacer realidad su sueño y no tener que arrepentirse de no haberlo intentado. Para ello, su mujer se encargó de “subvencionar” su nueva ocupación; Denise dice no haber arriesgado nada, ya que su trabajo como académica “lo hacía muy mal”. “Siempre he pesando que todo lo hacía fatal”, se ensaña, “y cuando le dije a mi marido que iba a escribir me dijo que estaba perdiendo el tiempo. Entonces, me puse a escribir en la única habitación que teníamos en el piso donde vivíamos mientras él dormía”.

Asegura que sintió una emoción intensa al enseñarle a su marido, jocosa, el dinero que estaba ganando con sus novelas; por su parte, Louise abandonó su puesto de trabajo en la tienda de libros de segunda mano sin remordimiento ni pena alguna. “No se lo conté a nadie”, dice, “y mi familia y amigos se enteraron por la portada de The Guardian en la que apareció una foto mía”. Y es gracioso saber que sintieron más sorpresa por el contenido de la novela de Welsh que por el hecho en sí.

Pero siendo un homenaje a McIlvannye, lo que quiere saber Lozano es la influencia que ejerce sobre ellos, y encontramos las primeras diferencias: Peter May reconoce una clara influencia, que comparte con la producción de los años setenta, y sintió como revelación el hecho de que William escribiera sobre nuevos temas. Sí, dice May, una influencia enorme.

Louise Welsh cree que, cualquier persona que haya leído su obra, ha tenido que ser influenciado de un modo u otro por el estilo McIlvanney y asegura haberlo sentido como el empujón que necesitaba para escribir novelas de género, siendo escocesa, y demostrar que se podía llenar el vacío que sentía al reconocer las novelas como masculinas. El mismo vagón, aunque con matices, al que se sube Mina; ella conoció a William en el bar donde solía trabajar como camarera. Allí alternaban autores y uno de ellos resultó ser McIlvanney: tan polite y bien vestido y masculino. Denise asegura que se queda con sus frases-maravilla para guardar (esas que permanecen), pero que no soportaba mucho el tono macho impreso.

Se abrió esta mesa hablando de una ciudad: Glasgow, de la que Denise asegura que “parece que la guerra acaba de terminar” y que está hecha de recuerdos porque ha sido destruída y recuperada muchas veces; Peter, que no vive allí, reconoce que “no encaja conmigo porque se reinventa constantemente. No es mi lugar. Me pone muy nervioso”. En contra de la concidencia May-Mina, Louise afirma que por supuesto tiene un lado muy oscuro pero que no nos olvidemos que “la oscuridad no existe sin la luz” y habla de su ciudad como escena artística estupenda y a la que no le da miedo ser intelectual, aparte de ser uno de los lugares de la Tierra con más espacios verdes.

Se cierra hablando de otra: Barcelona. De la que los tres se han enamorado un poquito y por diferentes motivos; Peter y Louise recalcan el comprtamiento de la gente en la ciudad y el modo enq ue los lectores quieren al género e, incluso, entienden de él. Por su parte y porque “Yo no soy tan profunda”, Denise pide saber si es legal llevarse una pata de cerdo porque “me compré un bocadillo de jamón y sólo podía abrir el pan y decir te quiero, te quiero, ¿dónde estabas?”.

 

Estamos de premio

 

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La horda festivalera sale del recinto del Conservatorio del Liceu y se dirige al Ayuntamiento de Barcelona, para participar de la entrega del XI Premio Pepe Carvalho, otorgado a la creadora de Guido Brunetti, Donna Leon. Un espacio en en que representantes políticos, así como culturales, esperaban ansiosos la intervención de esta dama del crimen.

Ada Colau, alcaldesa del Ayuntamiento de Barcelona, fue la encargada en entregar el galardón a una Donna Leon emocionada, agradecida y dispuesta a no dejar escapar la oportunidad de hablar de la importancia de la ecología en sus novelas.

3Paco Camarasa se deshizo ene logros hacia la autora y su personaje, Un Brunetti que ya podría haber compartido experiencias con Carvalho, detective de Vázquez-Montalbán. El premio representa el recordatorio del gran responsable del resurgimiento de la novela negra en los años setenta, cuando Manuel Vázquez-Montalbán se hizo un hueco en la educación íntima y sentimental de varias generaciones de lectores. Hace especial hincapié en la similitud entre la Barcelona de Carvalho y la Venecia que Leon le hace vivir a Brunetti.

El jurado, formado por Jordi Canal, Andreu Martín, Sergio Vila-SanjuánRosa Mora, Daniel Vázquez Sallés y Paco Camarasa, decidieron  conceder el Premio Pepe Carvalho 2016 por unanimidad. Porque Donna destaca, claramente, entre los autores que han sabido crear una guía de vida de Venecia, al igual que Vázquez-Moltalbán lo hiciera con Barcelona, ambos ejemplos brillantes y cercanos de la novela negra mediterránea, a pesar del origen norteamericano de la autora.


Y con la ceremonia concluída, premiada y autores, al igual que editores y medios de prensa, atravesaron una Barcelona fría y oscura hasta el Centro Cultural del Borne, donde compartieron vino y risas. Y un pequeño speech del comisario de BCNegra para agradecer a los integrantes del equipo el esfuerzo de conseguir que todo salga tan bien como lo está haciendo. Y el deseo de superarlo en 2017.

Mientras llega, sigamos disfrutando de esta edición 2016 al ritmo de vive le noir.

 

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