Ellas Ganan

Sobre el blog

Los Juegos de Londres 2012 fueron los de las mujeres. Por primera vez prácticamente todas las delegaciones enviaron competidoras y las españolas brillaron más que nunca. 11 de las 17 medallas olímpicas de la selección tenían su sello, reflejo de una realidad imparable: el deporte femenino, aunque marginal en muchos casos, es una realidad.

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Sobre la autora

Amaya Iríbar

. Redactora de Deportes desde 2007, antes en Sociedad y Negocios. Escribo de pequeños deportes y del negocio del fútbol y estuve en el equipo de redactores en los Juegos de Londres.

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Las 'three' amigas

Por: | 17 de marzo de 2014

Hace unos meses pedí a Faustino Sáez, uno de nuestros especialistas en baloncesto, que analizara el buen momento de las selecciones femeninas. Ahora es Javier Lafuente a quien recurro para que cuente el papel que han tenido tres futbolistas españolas, con todas las dificultades que supone para una mujer ganarse el sueldo con un balón, en los éxitos del Bristol en Inglaterra. Estas son sus reflexiones:

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Keka Vega, Natalia Pablos y Laura del Río. / @keka20vega

A algunos les sonará por la comedia musical; otros quizás hayan aprendido español con el programa que lleva su nombre, pero Three amigos, amigas en este caso, cobra sentido en Bristol a partir del fútbol. Es el apodo que recibe el combo formado Laura del Río, Natalia Pablos y Keka Vega, las tres jugadoras españolas que lideran al modesto equipo subcampeón de la Copa y de la Liga inglesa. Un trío con mucho bagaje que ahora disfruta de otra forma de concebir el fútbol femenino. Lejos de España, claro.

Fue Laura del Río, una de las jugadoras más importantes que ha dado el fútbol femenino español, la primera en llegar. En 2012, su etapa en el Philadelphia Independence había acabado; también su periplo por Estados Unidos. La idea de regresar a España no pasaba por su cabeza, le picaba la curiosidad de probar en Inglaterra. El Bristol, el equipo más modesto de la incipiente Super Liga (WSL), que afrontar su cuarta temporada después de heredar la Women´s Premier League, tocó a su puerta. De eso hace ya tres años. Del Río se ha convertido en el estandarte del club, subcampeón la temporada pasada. “Es un equipo muy familiar, hasta que llegué yo habían tenido, creo, solo una jugadora holandesa; fui la primera extranjera con bagaje en llegar”, explica desde Inglaterra la jugadora que, con el tiempo, sería la anfitriona de Natalia y Keka.

Natalia Pablos ha decidido esta temporada volver a compaginar la Liga española con la inglesa, que arranca el próximo 17 de abril, con la española, donde ha pasado los primeros cuatro meses del curso, en su Rayo, claro, del que la ariete es algo más que un emblema. La experiencia inglesa le surgió tras un amistoso entre España y Escocia. Su amiga Del Río le comentó que en Bristol andaban buscando a una goleadora y decidió probar. Con las dos allí, la llegada de Keka Vega fue cuestión de meses.

Las diferencias con España resultan, siendo eufemísticos, grandes. Las tres coinciden en señalar que la mayor, a nivel deportivo, es el tipo de fútbol que se practica: el físico y la rapidez priman sobre la técnica, más visible en la Liga española. Es fuera del campo, sin embargo, donde más notables se hacen las diferencias. “A llegar, me sorprendió sobre todo la trascendencia que tiene aquí el fútbol femenino, la cantidad de partidos que retransmiten, el apoyo que las niñas tienen en sus colegios para fomentar que sigan jugando…”, cuenta Natalia. “Sobre todo te llama la atención el crecimiento que está teniendo, en dos o tres años va a ser sin duda la mejor Liga, superará a la sueca”, concede Keka. “Aunque estés en un club humilde, como este, aquí tienes las instalaciones a tu disposición siempre: el gimnasio, el fisio…”,  añade. Todo ello pese a que la WSL se sigue considerando una competición semiprofesional. “Es un calificativo, porque yo aquí me siento como una profesional; prefiero que sea así que no al revés”, comenta Del Río.

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Laura del Río celebra un gol con el Bristol Academy.

El fútbol femenino en España podría sufrir un punto de inflexión a partir del próximo 5 de abril. Si la selección vence ese día a Italia, a domicilio, prácticamente sellaría el pase hacia su primer Mundial. “Sería muy importante para nuestro deporte conseguir la clasificación”, asegura Natalia Pablos, consciente de que sería un paso grande, pero sobre todo simbólico, no definitivo. Laura del Río, sin embargo, no termina de verlo claro. “Me encantaría decir que todo va a cambiar, pero no creo. Seguramente muchas niñas querrán a empezar a jugar, pero, ¿dónde van a hacerlo? ¿dónde van a entrenarse?”.

“Es increíble ver cómo trabajan aquí con la base”, incide Keka Vega: “Las niñas juegan ya desde el college, y, sobre todo, nadie se pregunta por qué juegan al fútbol”, añade la jugadora, que, en sus horas libres, dirige junto a Laura uno de los equipos del Bristol Academy. Algo que anima a Natalia, aunque ahora dedique esas horas que le dejan los entrenamientos, a esforzarse para mejorar su inglés. Una cuenta pendiente en el que sería un nuevo partido juntas de las Three amigas.

El País

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