Ellas Ganan

Sobre el blog

Los Juegos de Londres 2012 fueron los de las mujeres. Por primera vez prácticamente todas las delegaciones enviaron competidoras y las españolas brillaron más que nunca. 11 de las 17 medallas olímpicas de la selección tenían su sello, reflejo de una realidad imparable: el deporte femenino, aunque marginal en muchos casos, es una realidad.

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Sobre la autora

Amaya Iríbar

. Redactora de Deportes desde 2007, antes en Sociedad y Negocios. Escribo de pequeños deportes y del negocio del fútbol y estuve en el equipo de redactores en los Juegos de Londres.

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Amaya Iríbar

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Missy es la mejor

Por: | 27 de marzo de 2014

Todo el mundo conoce a Sebastien Vettel, a Rafael Nadal y a Marc Márquez, tres de los galardonados el miércoles con los Laureus del deporte en la lejana Kuala Lumpur. ¿Y a Missy Franklin? Pues mucho menos. Ella es, según estos premios que viene a ser como los óscar del deporte, la mejor deportista del año pasado. Mejor que la mediática Isinbayeva y que la simpática velocista jamaicana Fraser-Pryce, que también estaban entre las candidatas.

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Missy Franklin con su Laureus. GETTY

A Missy Franklin le llaman la Phelps femenina y la apodan Misil Franklin, lo que da idea de que sus fuertes son la velocidad y la potencia. La nadadora estadounidense logró cuatro oros y un bronce en los Juegos de Londres en el verano de 2012, los primeros de su vida, y un año después, en los Mundiales de Barcelona, sumó a su cuenta seis oros más, pleno de victorias en las pruebas que se presentó y un récord para una mujer. Franklin es especialista en pruebas de espalda, pero en la capital catalana añadió un triunfo en 200m libre.

 

Decía Sergi López el verano pasado que, como todos los grandes campeones, Missy Franklin es inexplicable. "Su estilo libre es único. Su brazada, heterodoxa". Tan especial, que sería imposible que otros nadadores intentaran copiarla.

Su cuerpo tiene mucho que ver. Franklin mide 1,85 metros y pesa 75 kilos y tiene brazos largos y piernas potentes como mandan los cánones de la natación moderna. 

Sus padres son canadienses instalados en Estados Unidos y por eso se llegó a publicar que podía elegir representar al vecino del norte. Pero no.

Tras los Juegos Olímpicos Franklin no solo ha aprendido a ganar más y mejor (y a sonreír siempre abiertamente cuando lo consigue) sino que el año pasado cambió de vida. Dejó la casa familiar en Colorado para estudiar y entrenarse en la californiana Universidad de Berkeley.

No debió ser un cambio fácil para una hija única que, según ha declarado en múltiples ocasiones, considera a sus padres “sus mejores amigos” y que dijo a The New York Times que había sido muy difícil admitir que, tal vez, no volvería a vivir nunca con ellos.

Al margen de lo que ya ha conseguido, lo mejor de Franklin, que aún no quiere ni oír hablar de los Juegos de Río pero que sabe que acudirá a sus segundos Juegos con la presión de los campeones,  es que tiene un largo futuro por delante, muchos Mundiales y al menos un par de Juegos porque solo tiene 18 años. Y ya es la mejor deportista mundial del año.

 

 

El País

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