Se llama Shanti, pero lo que ha costado

Por: | 16 de mayo de 2013

Al fin tenemos nombre: Shanti. Han hecho falta casi tres meses de debates familiares para dar con el nombre de nuestro nuevo perro, el segundo que llega a casa; un nombre que nos convenciera y le pegara. La cosa no ha sido fácil. Todos sabemos que va a ser uno más de la familia y decidir cómo llamarle ha supuesto más discusiones que las del Concilio de Nicea, aunque más amistosas.  El nombre tiene un porqué.

IMG_1189[1]Mi primer perro se llamó Lunes. Va para dos años que murió. Con once años. Ya habíamos hablado que si teníamos otro perro este tenía que llamarse Martes, el siguiente de Lunes, claro. Lunes se llamó así porque lo encontramos en Villavieja de Lozoya (Madrid) un lunes, Primero de Mayo. Mi familia había ido a ese pueblo a celebrar el día de los trabajadores (una tradición mantenida que arrancó la abuela materna de Ana, mi mujer) y se encontró un chucho famélico, infectado de parásitos, de uno o dos meses de edad. Pelirrojo, larguirucho… una preciosidad. Murió en el verano de 2011.

Ya hemos pasado el duelo y teníamos gana de otro. No queríamos comprarlo ni buscarlo. Queríamos que se cruzara en nuestro camino. Mi hija Adela nos mandó la primera foto: es rubio, chucho también, y tiene pinta de que va a ser pequeñín.  Su cartilla de vacunación dice que es mestizo, pelo corto, marrón claro pajizo. De cara se parece al de Scotex. Es guapísimo (para mí).

El nuevo miembro de familia es el superviviente de una camada de cuatro cachorros, y como único a salvo del naufragio (nos imaginamos que al resto los han ahogado en el pueblo, que omito, en el que lo recogió Adela): por eso surgió también el nombre de Viernes, y no por ser pesados con los días de la semana, sino por el compañero de Robinson Crusoe. Pero, que Dafoe nos perdone, tampoco nos encajó. Para entonces Martes ya nos parecía un nombre chorra. Además, gritar por la calle Lunes nos parecía normal pero no nos vemos ahora berreando “Maaaartees” cada vez que dé la espantada. Y, atención, los expertos, los entrenadores de perros tienen estudios sobre esto: sobre las sílabas e incluso vocales que mejor sirven para que la mascota (puppy, tan anglosajón) aprenda rápido quién es.

IMG_1246[1]Si no se iba a llamar ni Martes ni Viernes, ¿por qué no Mayo, el mes en que por fin aterrizó en casa? Así lo llamamos unos días, pero no nos convenció. Mi hijo Mateo dijo que a él le pegaba que se llamase Flow (aunque ahora es más popero tuvo un idilio con el hip-hop). Nada, seguía sin pegarnos. ¿Portu, por Portugalete, por el origen de la rama materna de la familia? Nada. Al pobre perro lo llamábamos cada día de una manera y lo íbamos a volver loco (y también a los amigos y familiares, a los que un día le decíamos una cosa y al siguiente, otra). ¿Isco, estrella futbolística del (mi) Málaga, me sugirió un compañero? Nada.

Empezamos a pensar en que igual le poníamos nombre de persona, con el consiguiente cachondeo sobre si así se llama tal o cual amigo o pariente. ¿Santi? Santi empezó a sonarnos bien. Mirándole a la cara, le pegaba. Fuimos derivando. En mi casa pasamos ahora por un momento espiritual interesante, orientalizante, donde el yoga y la búsqueda interior se ha convertido en una forma de vida. ¿Shanti, del  sánscrito शािन्‍त śāntiḥ, que significa paz interior? Nos ha llenado el nombre, y con Shanti se queda y así empieza a figurar oficialmente. Y resulta, que, sin saberlo, hemos acertado: la “sh” es uno de los sonidos que recomiendan los expertos en este artículo de The New York Times. Que quede claro que fue uno de los nombres que surgió al principio, sin éxito y sin saber nada de NYT.

Hay 34 Comentarios

Jorge, está claro que el nombre es Shanti. Y el apellido ¿es Andía? (como el libro de Pío Baroja "Las inquietudes de Shanti Andia"). Quien quiera el libro, puede descargarlo de http://www.gutenberg.org/ebooks/12848
Un amigo mío tenía un perro que se llamaba "Pérez Malumbres"...

¡Qué guapísimo Shanti! Un perrito precioso. Yo siempre he tenido animales. Antes vivía en un pueblo con mis padres y hemos llegado a tener 5 perros, todos salvo uno recogidos. Este uno nos lo regalaron, y era precioso, un bretón español guapísimo y supercariñoso. Convivió con Coco (un perrito pelirrojo que encontramos abandonado, más cariñoso y más bueno que nada). Coco murió, pero después vino Jess, una perra abandonada a la que algún desalmado hijo de p. había pegado una paliza. La curamos y se quedó con nosotros, su nombre viene del libro que leía mi madre por entonces. Rufo y Jess tuvieron un montón de cachorritos, y nos quedamos con uno blanco y negro que llamamos Tury. El nombre lo eligió mi hermano, porque le hacía gracia por el anuncio que echaban por la tele de Turiocio. Después, adoptamos a Jonás. Jonás era el perro de unos amigos, que por putadas de la vida, no pudieron cuidar más. A la vez que Rufo, adoptamos un gatito atigrado precioso, que nos encontramos en una zanja, maullando el pobrecito muerto de miedo... (mi madre pensó que era un pájaro, de chiquitín que era que no sabía ni maullar...). Lo llamamos Pitu, de Pitufo, que va a cumplir en breve 19 añitos. Pura leyenda que gatos y perros se lleven mal... Rufo y Pitu, y después Jess, eran como hermanitos, dormían juntos, y Pitu cuidó de los cachorros de la parejita. Luego vino "La Pichurrina", una gatita adoptada, su nombre era una derivación de Pitu. Murió al castrarla... Y adoptamos otra, "La Chiqui". Chiqui tuvo 5 cachorritos. 3 de ellos permanecen con mis padres, y son Bolita (le puse yo el nombre, como algo satírico, ya que era la más delgadina de la camada), Blanche y Adolfa. Adolfa en principio era Arlequín, porque pensamos que era macho. Luego de lo cambiamos. Ahora es Adolfa, porque le ha crecido una mancha negra en la naricilla que parece un bigote... Mal origen del nombre, la verdad, pero ella es más buena que nada. Otra gatita se la llevó un amigo. Y el último, es la felicidad de mi vida, ahora que vivo en una gran ciudad. Walter. El nombre viene de la serie Fringe, mi pareja y yo somos un poquito frikis. También responde a "Gordito" y derivaciones, a Walter-melón y a Bebé y otros apelativos cariñosos. Por ahora no podemos tener más, pero en cuanto podamos, adoptaremos todos los chiquitines que podamos.

Tengo un gato que llegó a mi vida cuando ya había decido no tener ningún animalito más, a pesar de que me gustan. Durante un verano vivimos en una casa de campo, era solo una casa para pasar los meses de julio y agosto.El primer día la madre de mi gato entró por la ventana y se empeño en ser admitida a toda costa (luego supe que había sido abandonada y buscaba el calor humano). Pasado unos días la gata parió 5 preciosidades. Estuvo muy pendiente de que asistiésemos a su parto y nos iba dejando a cada uno de sus bichitos para que nos ocupásemos de ellos; según iban naciendo les íbamos poniendo un nombre. Después del cuarto y cuando ya parecía que no vendrían ninguno más, salió el último, pequeño y atolondrado, daba vueltas sobre sí mismo sin encontrar sitio, por eso le llamamos Satélite. Cuando acabó nuestra estancia y, ante la imposibilidad de llevarlos a todos, por sorteo elegimos a uno y fue este último. Si yo hubiese sabido que b¡viviría conmigo tanto tiempo (14 años), no le hubiese llamado así pero, con ese nombre se quedó. A veces le llamamos Sat (que suena un poco como gato en francés). Todo el mundo se extraña del nombre y casi todos preguntan el porqué. Esa es la historia del nombre de mi queridisimo gato.

Tengo un gato que llegó a mi vida cuando ya había decido no tener ningún animalito más, a pesar de que me gustan. Durante un verano vivimos en una casa de campo, era solo una casa para pasar los meses de julio y agosto.El primer día la madre de mi gato entró por la ventana y se empeño en ser admitida a toda costa (luego supe que había sido abandonada y buscaba el calor humano). Pasado unos días la gata parió 5 preciosidades. Estuvo muy pendiente de que asistiésemos a su parto y nos iba dejando a cada uno de sus bichitos para que nos ocupásemos de ellos; según iban naciendo les íbamos poniendo un nombre. Después del cuarto y cuando ya parecía que no vendrían ninguno más, salió el último, pequeño y atolondrado, daba vueltas sobre sí mismo sin encontrar sitio, por eso le llamamos Satélite. Cuando acabó nuestra estancia y, ante la imposibilidad de llevarlos a todos, por sorteo elegimos a uno y fue este último. Si yo hubiese sabido que b¡viviría conmigo tanto tiempo (14 años), no le hubiese llamado así pero, con ese nombre se quedó. A veces le llamamos Sat (que suena un poco como gato en francés). Todo el mundo se extraña del nombre y casi todos preguntan el porqué. Esa es la historia del nombre de mi queridisimo gato.

Mi perra se llama TAY, mi mujer tuvo una hace muchos años y se llamaba así por eso le pusiomos ese nombre, la encontramos despues del verano de 2011 en la puerta del cortijo de las Palmeras en Zurgena con con dos o tres meses, muy pequeña y estropeada, con un ojo fuera de la orbita por algún golpe recibido, la llevamos al veterinario para que la operase con el proposito de entregarla mas tarde a una perrera que hay por la zona, pero cuando salio de la operación y la tuvimos en los brazos cambiamos de idea y la tenemos con nostros, una mas de la familia, es encantadora, lista agradecida y muy tierna, es tuerta pero tiene un perfil precioso, dice el veterinario que es de origen bodeguero andaluz, menuda y blanca con manchas marrones.

La nuestra se llama Olivia (pero la llamamos la Oli) porque nos la encontramos en el olivar de mi suegro; abandonada, esquelética, a punto de morir. Todos la adoramos. Es muy cariñosa, agradecida, juguetona, la que más se alegra cuando ve entrar a alguien por la puerta. Aún no entiendo por qué la abandonaron. Tampoco entiendo por qué la pegaban. Sólo doy gracias de que se cruzara en nuestro camino buscando algo de pan y agua. Nunca pensamos adoptar a un perro pero esto debia ser el destino. Ahora nuestras vidas son mucho más alegres y divertidas con ella en casa.

Que casualidad! Mi perra tambien se llama Shanti. Es una Akita, de 5 años. Es enorme y peluda, pero muy juguetona. Cuando juegas con ella te hace sentir como si estuvieras jugando con un oso. El nombre le viene muy bien, porque la pobre es muy asustadiza y ansiosa, asi que necesita paz interior.
Saludos a todos.

Yo tarde unos... 25 años en tener a mi propio Gobolino, un gato negro de un cuento que me encantaba de pequeña. Después llegó Petronila, por otro cuento de la misma colección y por ser Reina de Aragón. Tontita de amor me tiene la peque. Lo de los nombres de los animales es muy interesante, siempre pregunto a la gente cómo se llaman los suyos, aunque pocos me gustan tanto como los de mis gatetes. Aunque lo que importa que tengan un significado, o al menos para mí.

yo tengo.dos perritas, un.bassethound que se llama luana y un mestizo que se llama keka, son para comerselas , queria escribir para dar la.bienvenida al blog y decir que me.encanta!!, los canes son una parte importante de mi.vida

el mio se llamaba ROPER, era la época de la serie inglesa en la TV de la familia ROPPER y... mi marido es argentino: ROPER, al vesre, es PERRO....!!!!

Bueno, en vez de Viernes, otra opción podría haber sido Kofi, que es viernes en ghanés.
De hecho, a todos los que conozcas que se llamen Kofi (sin mencionar...), es muy probable que vengan de ahí y segurísimo que han nacido un viernes.
Lo único es que Kofi suena un poco como Coffee en inglés, pero vaya, su color no anda lejos, sobre todo si tenemos en cuenta lo aguao que es el café inglés.

Pues no sé qué pensarán en el New York Times pero mi perro se llama Juande -Juan De Dios en su cartilla- y nunca ha tenido una crisis de identidad. Otra cosa es que grites su nombre en el parque y un señor que se dé la vuelta, lo que aún no nos ha pasado, pero vaya, que sin SH responde desde el primer día divinamente.

Pues no sé qué pensarán en el New York Times pero mi perro se llama Juande -Juan De Dios en su cartilla- y nunca ha tenido una crisis de identidad. Otra cosa es que grites su nombre en el parque y un señor que se dé la vuelta, lo que aún no nos ha pasado, pero vaya, que sin SH responde desde el primer día divinamente.

Es interesante como cada un o de nosotros escojemos el nombre de nuestros animales de compañia. Mi gata que apearecio un dia en la puerta de mi casa, hambienta y muerta de frio se llama Mrs. Miua-Miau porque durante las primeras semanas que la tuvimos en casa maullaba a todas horas.... cuando estaba contenta, cuando tenia hambre, miedo, o simplemente para decirnos que esta aqui. Ya se ha acostumbrado a la casa y a nosotros y es algo mas sileciosa pero el nombre se le ha quedado.

En España no amamos a los animales, ni a las plantas, ni respetamos la Naturaleza. Todo lo que hay en el Universo ha sido puesto por Dios para compartir, en armonía, la vida todos juntos. Me apena mi querida España por lo mal que trata a los animales. Se oyen barbaridades de descerebrados que cometen cosas inimagibles por sú crueldad. No las cito. Pero mientras no desaparezcan las corridas de toros, toros embolados, corre bous, cucañas, etc. no cambiaremos. Tampoco comprendo lo que hacen algunos cazadores con sús amigos, cuando no les sirven no solamente los matan o abandonan, algunos los hacen sufrir enormemente antes de morir. ¿Como es posible que haya seres tan perversos?. Pienso que quien es capaz de hacer eso ana criatura que compartió con ellos parte de sú vida, es capaz de hacer lo mismo con un semejante. ¡Que horror!.

Por los años que tenemos mi mujer y yo, 75 (cada uno, no entre los dos, claro) decimos lo contrario que nuestros amigos que escriben aquí: "si mí perrita me faltara, no sé que haría sin ella". Nosotros, por la edad, estamos deseando tener otro perrito, pero hay que ser responsables y, el día que faltemos, ¿que sería de nuestra nueva mascota?.

He enviado dos comentarios. Uno cortito, en plan humorístico y el otro más extenso y, algo debo de hacer mal pues no los véo publicados.

Bueno, ya hablando en serio, debo decir que tengo 75 años, ahora tengo dos gatitos recogidos de la calle que estaban malitos. Una lleva conmigo unos 9 años y el otro 7. Ella, pesa 3,6 kg. y él cerca de 9 kg. Antes, siempre habíamos tenido perro. Un pastor alemán, que me engañaron al comprarlo, pues parecía más un pastor protestante, pues no callaba, se llamaba Eros y murió muy joven, con 7 años por parvovirosis; está enterrado en un cementerio para animales. El otro, un Schnauzer gigante, de 40 kg., negro, una de las criaturas que más he querido en mí vida, como a un familiar muy allegado, por lo guapo y bueno que era. También murió con 7 años por leishmania, y eso que le pusimos durante más de un año unas inyecciones carísimas que nos traían de Andorra (costaban la mitad que aquí, en Bcn). Este fué incinerado. Cuando se nos muere alguna de nuestras mascotas, mi mujer y yo lloramos desconsoladamente, y tardamos mucho tiempo en levatar cabeza. Ahora, a pesar de los gatitos (Brando y Mini), cada perro que veo en la calle no puedo evitar el ir a saludarlo y preguntar a sú dueño/a cosas sobre él. Decía que a pesar de los gatitos, suspiro por volver a tener un perrito,. pequeño, pero no comprado, recogido de la calle o de una perrera, pues estos están condenados a muerte. Pero no lo queremos hacer, no tenemos que ser egoístas. Con los años que tenemos, coger un perito joven nos iba a sobrevivir y ¿que sería de él?. Ya tengo hecho un pacto con mís dos hijos para que, cuando faltemos la mujer y yo, si nos sobreviven los gatitos se hagan cargo de ellos, pero, claro, si encima les impongo un perrito, no sé, no sé. Contaría más cosas, pero no quiero cansaros. Un saludo. No olvidemos que los animales también han sido creados por El Señor y, a pesar de lo que me dicen los curas que he preguntado, algún día compartiran El Cielo con nosotros y los demás seres queridos.

El nombre no me gusta pero el perro me encanta!

Como decía mi perro, ¡cuanto más conozco a mí dueño más quiero a mí Hitler!. Claro que era un pastor alemán.

Qué cosita tan divinaaaaa!!!!!!! Una hermosura el nuevo integrante de la familia, y un hermoso nombre, pero con esa cara de travieso creo que les dará poca paz!!! :) En mi familia los animales son un integrante más, y por lo tanto tienen nombres acordes: de muy pequeña tenía un caballo llamado Horacio y un cerdo llamado Alfonso. me crié con un perro llamado Sebastián, y mi primer perro mío mío fue mi adorado Julián (nombrado así en un honor a un tío abuelo que quiero mucho). Julián hizo de mi vida algo mucho mejor durante 12 años. Cuando se murió (qué horror, yo estaba de viaje!!!) dije lo mismo que todos los que perdemos a nuestros amigos: Nunca más!!!! La determinación me duró menos de 3 meses, ahora hace ya 10 años que Dominique, una caniche toy, me llena de alegría y me hace inmensamente feliz. Qué seria yo sin ella????????? Saludos desde el sur del mundo :)

Qué cosita tan divinaaaaa!!!!!!! Una hermosura el nuevo integrante de la familia, y un hermoso nombre, pero con esa cara de travieso creo que les dará poca paz!!! :) En mi familia los animales son un integrante más, y por lo tanto tienen nombres acordes: de muy pequeña tenía un caballo llamado Horacio y un cerdo llamado Alfonso. me crié con un perro llamado Sebastián, y mi primer perro mío mío fue mi adorado Julián (nombrado así en un honor a un tío abuelo que quiero mucho). Julián hizo de mi vida algo mucho mejor durante 12 años. Cuando se murió (qué horror, yo estaba de viaje!!!) dije lo mismo que todos los que perdemos a nuestros amigos: Nunca más!!!! La determinación me duró menos de 3 meses, ahora hace ya 10 años que Dominique, una caniche toy, me llena de alegría y me hace inmensamente feliz. Qué seria yo sin ella????????? Saludos desde el sur del mundo :)

hehehe.

Shanti shanti! Es lo que tienes que decir al conductor de un auto rickshaw en la India para decirle tranquilo que quiero llegar vivo:-).

También sirve para decirle a alguien que se calme cuando está muy acelerado.

Mi primer perrito se llamaba Duque, por su porte, aunque era chucho vulgaris , como los otros que he tenido. El segundo Lacán , era un perro filosófo y asceta. El tercero fue Nina, maternal y dulce y la de ahora es Luna, sí, porque es toda blanca, pero atiende a Lunita, Lunera y Luni .A todos les debo grandes momentos de cariño cómplice.

Flow mola más, sin duda.

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Emperrados

Sobre el blog

El día en que un chiquitajo o un gigante peludo entra por la puerta cambia tu vida. Aunque nadie te hable en casa, tú ya tienes asegurados fiesta, perplejidad y cariño. Somos unos cuantos autores con ganas de contar su peculiar verdad sobre perros y gatos. Coordinados por Matilda, una schnauzer (superdotada, cómo no) adicta a los calcetines de Ana Alfageme

Sobre las autoras

Ana AlfagemeEn una de sus vidas, Ana Alfageme es periodista en EL PAÍS, donde durante 26 años ha saltado desde la información científica y social a los sucesos y la cultura. Hoy trabaja en proyectos especiales. Su aventura más nueva y apasionante es compartir techo con Matilda y sobrevivir para contarlo aquí.

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