Tu perro es superdotado (y no porque lo digas tú )

Por: | 07 de mayo de 2013

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Pienso que mi cachorra de schnauzer, Matilda, no es normal. El día que llegó a casa, al ver su cuna en forma de caseta, entró a dormir sin dudar. Aprendió a sentarse en aproximadamente cinco minutos. Tras un par de meses y un par de reprimendas, no he vuelto a recoger excrementos. Si le hablo deTrufo, el teckel al que somete a diario a una estricta dieta de revolcones, carreras y mordiscos en las orejas, gime y se lanza a la terraza a ver si le ve. Si lloro, me lame las manos. Podría contaros más, pero noto cierta humedad resbalando por el cuello e imagino vuestros gestos de vomitar.

Vale, el cariño transforma la percepción. Supongo que resultamos estomagantes porque realmente sentimos que nuestro perro no solo es irresistible, guapo y adorable. También que es el más listo de su especie y de todas las demás.

Resulta que un antropólogo evolucionista viene a darnos la razón. Brian Hare, científico de la Universidad de Duke (Carolina del Norte, Estados Unidos) y doctorado en Harvard, acaba de publicar The genius of dogs, (El genio de los perros, que Ateles Editores lanzará en español en septiembre). Se trata de una amena puesta al día de cuantas investigaciones se han realizado sobre la conducta perruna, incluidas las suyas. Supone también un repaso a una fascinante historia, la de la relación única entre la especie humana y la canina. Desmonta la sobada afirmación de que el perro es un animal tonto, dependiente y desnudo de soberania por estar domesticado. Le da la vuelta a nuestra trayectoria común. Ha sido un asunto colaborativo, altamente social, una epopeya de acercamiento y comunicación en la que más bien somos nosotros los domesticados. "Aunque hay muchos amantes de los perros, la mayoría de la gente no sabe cuan importantes han sido en nuestra propia evolución y en como llegamos a convertirnos en humanos. Queríamos que la gente supiera que sus mejores amigos no solo son bonitas mascotas, forman parte de un cuadro mucho más amplio", relata Hare por correo electrónico. Ha escrito el libro junto a su esposa, la periodista y científica Vanessa Woods, "los perros pueden ayudarnos a entendernos a nosotros mismos. Y sobre todo, deseábamos darles reconocimiento. Han desarrollado un talento único como ningún otro animal del planeta".

Solo recientemente se han multiplicado los experimentos de conocimiento, en el que también participa su propio Centro de Cognición Canina de Duke."Nunca ha habido una época más emocionante para los amantes de los perros", sostiene. "La investigación realizada en la última década ha sido tan importante que queríamos compartirlo. Hasta ahora no existían referencias donde se pudiera encontrar lo último en investigaciones sobre perros. La gente solo podía confiar en artículos periodísticos o leer los publicados en revistas científicas. Queríamos sintetizar los hallazgos y organizarlos de manera útil"

Uno de los descubrimientos básicos destacados por Hare y Woods es que los canes se relacionan como niños de 9 meses. Son capaces de entender nuestros gestos e indicaciones, algo que no está al alcance ni siquiera de nuestros primos hermanos, los grandes simios. Y en eso tuvo mucho que ver un labrador llamado Oreo.

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Brian Hare retratado por Gretchen Mathison.

“Dog guy” ("tipo con o de perro” se define Hare. Su inseparable cachorro bautizado por la galleta favorita de la infancia lanzó el eureka. Él lo cuenta así: “Empecé a trabajar con perros por casualidad. Era un estudiante de 19 años en la Universidad de Emory (Atlanta, Georgia) y colaboraba con un impresionante profesor de Psicología, Mike Tomasello. Fue uno de los primeros en comprobar que los bebés desarrollan poderosas capacidades sociales ya a los 9 meses. Es cuando empiezan a entender que es lo que los adultos tratan de comunicarles cuando señalan algo. Los bebés también comienzan a mostrar cosas a los demás. Siempre que te ven apuntar un pájaro o cuando indican su juguete favorito, se inician en construir capacidades cruciales de comunicación. Al prestar atención a las reacciones y gestos de otros así como al fijarse en lo que los otros se fijan, los bebés empiezan a leer las intenciones de los demás. Mike sabía que nuestros parientes màs próximos, los grandes simios, no pueden entender los gestos humanos, así que pensó que quizá esa capacidad era exclusiva de nuestra especie. Pero como tantos dueños de perros, yo había pasado incontables horas lanzando pelotas a Oreo. Si perdía una, le ayudaba a encontrarla señalando el lugar. Cuando Mike me dijo que un chimpancé no podía seguir las indicaciones de un hombre para conseguir comida, yo exclamé: “¡Mi perro puede hacerlo!”, y así empezó todo”. 

El libro recalca el paralelismo entre bebés y perros. Sabemos lo irresistibles que son ambos y por eso pregunté al investigador por qué queremos tanto a nuestros canes. "Nuestra relación con los perros se ha hecho tan cercana que ha cambiado nuestra psicología. Interactuar con un perro puede bajar tu tensión arterial y elevar los niveles de oxitocina, beta endorfinas y dopamina, que están asociadas con el placer y los sentimientos amorosos. A los perros también les afecta nuestra relación con ellos y pueden experimentar subidas de oxitocina. Incluso prefieren pasar más tiempo con nosotros que con otros perros". 


Chaser, la border collie que sabe latín.

Hare destaca los más importantes hallazgos: que sí, lo perros entienden lo que les decimos con palabras, "algunos han aprendido más de mil términos. Y no solo eso, lo hacen de manera similar a los niños, incluso organizándolos en categorías". También confirma que no estoy loca si pienso que sé lo que me dice Matilda cuando gruñe bajito ("Venga, que es hora de jugar") o emite un ladrido corto mientras retrocede ("Ya me he cansado. Dame el calcetín de una puñetera vez"): "Entendemos lo que nos dicen los perros de cierta manera", escribe, "podemos distinguir ciertos tipos de ladridos, por ejemplo, los que alertan sobre los intrusos" 

Cuando abro la puerta de la terraza por un sitio distinto, Matilda se detiene frente al habitual y no lo entiende, algo que, dado que la tildo de superdotada desde el primer día, me desconcierta. El libro también tiene respuesta para eso: el mundo físico no es su fuerte. "Los lobos son mucho mejores cuando afrontan obstáculos y las ratas lo son tambien para buscar la salida de un laberinto. La conectividad deja a los perros perplejos y aunque poseen un conocimiento básico del estado sólido, se muestran confusos cuando entra en juego la gravedad". ¿Y pueden encontrar los perros perdidos el camino a casa? Bueno, mi perra giró en la dirección correcta hacia la puerta de la casa de mis padres la segunda vez que la llevé. "Pese a las noticias de canes con habilidades similares a los de un GPS y aunque puedan utilizar señales o marcas, usualmente no lo hacen. Cuando se trata de orientación, los perros usan una aproximación egocéntrica". Vamos, que, como dice el libro, si pierdes a tu mascota, ya puedes salir a buscarla o confiar en el chip.

¿Hay muchos o pocos perros geniales? "No existe el concepto de perros 'inteligentes' y 'tontos'. Es una vuelta atrás a una versión lineal de la inteligencia, como si esta fuera una taza de café más o menos llena. Distintos perros son buenos en distintas cosas. El chucho babeando en tu zapato puede no parecer el más brillante, pero desciende de una larga estirpe de perros exitosos y es miembro de la más exitosa especie de mamíferos del planeta, excepción hecha de una, la nuestra. Ten la plena seguridad de que es un genio".

"Debido a que los perros son criaturas sociales, pueden resolver un amplio abanico de problemas que no podrían por si mismos, observando a otros, un humano u otro perro, solucionándolos antes", mantiene Hare. ¿Una respuesta a la incansable curiosidad que veo en casi todos los canes que me cruzo, incluida la mía?

Matilda
Matilda fotografiada a los dos meses por Uly Martín

Solo me queda saber si Matilda es más lista que un pastor alemán o viceversa. "Se rumorea que la raza más avanzada es el border collie, pero no hay un solo estudio científico que lo haya probado", responde el investigador, "para hacerlo, se necesitarían al menos 30 perros de cada raza. Deberían ser cachorros criados y sometidos a controles de manera similar. Si tomas en cuenta todas las razas incluidas en el American Kennel Club o todas las del mundo, necesitarías entre 6.000 y 12.000 cachorros, décadas de trabajo, millones de dólares y un millar de estudiantes graduados. Evidentemente, nadie lo ha hecho". 

Finalmente, algo sobre nosotros, insospechado para mi. Sabíamos que los perros pueden ser terapéuticos, y The genius of dogs también lo aborda. Atención a lo que dice Hare que nos hacen nuestros amigos peludos: "Tener un perro puede convertirte en más inteligente (en ciertos tests), más atractivo y más seguro emocionalmente".

Así que ya sabéis. Y por cierto, bienvenidos a este blog, que nace el mismo día en que Matilda cumple seis meses. 

La imagen que abre este post ha sido facilitada por los premios de fotografía mundiales de Sony (Sony World Photography Awards) Una de las obras de la fotógrafa noruega Andrea Gjestvang cuyo trabajo 'Un día en la Historia' retrata a los supervivientes de la masacre de Utoya. EFE/Andrea Gjestvang 

Hay 86 Comentarios

Para la autora y para el investigador: el perro más inteligente ??? prueba con el Perro de Aguas Español, o "turco andalú" y ya me dirás !!!

este comenantario no gustara,creo que deberiamos recordar que las mascotas y el perro en particular a sufrido a manos del hombre una seleccion salvaje y caprichosa para disenar una criatura que se amoldara a los gustos del ahora su amo, estos experimentos que se siguen haciendo, imaginen que cambiasemos el perro por otra especie y comenzasemos ahora la seleccion de animales aptos para nuestros se nos llamaria de todo, los no aptos se sacrificarian sin piedad creariamos seres con extremidades desproporcinadas por que son bonitos asi, o con tendecias asesinas para elevar nuestro estatus, imaginen que lo hacemos a los monos o con humanos para tener mascotas que nos alimenten el ego danos 15000 anos y lo verias natural

Me ha encantado tu artículo, enhorabuena, yo acabo de entrar en este mundo perruno y me siento más feliz que NUNCA a su lado.

Me encantó el post, felicidades por tu blog y felicidades a Matilda!

Me parece de muy mal gusto ilustrar este post, algo frívolo (con todos mis respetos), con una imagen de una víctima del atentado de Utoya en el sofá con su perro. Sinceramente, me parece una falta de respeto.

Se supone que los fans de este blog son así como amantes de los animales y se preocupan por su bienestar, son empáticos y tal ¿Cuántos de ellos son veganos? ¿O es que una cría de marranillo, un pollo, un conejo, una perdiz, un ternero, un atún, una vaca lechera no merecen el mismo cariño y protección que su perrito o gatito?

He de reconocer que convivir con un perro hace conocerte mejor, me estoy dando cuenta de rutinas que ni siquiera sabia que tenia hasta que mi perro me lo ha mostrado y desde luego te hace ser un poco menos egoista.

P.D. Por cierto Rodolfo, a ver si te pilla la policía local de tu pueblo/ciudad/aldea/pocilga o donde sea que vives y te meten un buen puro por cerdo.

Una monada este blog!... me apunto a seguirlo. Tengo un perro criollo que rescatamos de la calle, es una monada.

rodolfo es un tipo desagradable, que cuando escribe yo lo leo como si fuera caca de persona, así que mejor se recogía y no venía por aquí.

xxx

Para quien dice lo del anuncio de sillon de cuero: posiblemente esta muchacha, victima que sobrevivio a la matanza de Utoya, se apoye en sus perros mucho mas de lo que tu crees para lograr recuperarse. Yo creo que esa es la razon por la que esa foto esta en este reportaje. Los animales, y los perros en particular, canalizan TUS emociones. No se pasan moviendo la cola como tontos todo el tiempo, que es como se los suele caricaturizar. Sienten cosas antes de que tu mismo las sepas: durante dos semanas mi perra estuvo pegada a mi noche y dia. Si iba al baño, se quedaba sentada fuera en la puerta. Al cabo de las dos semanas me entere de que yo estaba embarazada. Por otro lado, nosotros no nos damos cuenta, pero somos su objeto de observacion predilecto. Nos estan mirando todo el tiempo. Tengo dos perras: una terranova de tres años y una pastorcilla alemana de 9 meses que aun esta aprendiendo los "codigos" de la casa: saber cuando estamos listos para sesion de caricias, cuando se tiene que quedar tranquila en su rincon, cuando "no esta el horno para bollos", etc. Y la pequeña observa a la grande sus reacciones y sigue el ejemplo. Se "enseñan" entre ellas, son muy graciosas. En su mundo las intenciones son directas: no hay ironia, no van con segundas, ni engaños. Es por eso que los queremos. Nosotroos somos una familia de "dog guy" y cada dia, gracias a la ayuda de mi Nina y mi Lily, enseño a mis hijas el amor por los animales, como mis padres me lo enseñaron a mi, porque estas cosas...son una cadena.Gracias por el blog.

Hola a tod@s, mi mujer y yo compartimos la vida con Duna, una sher-pei, preciosa y muy inteligente, suena cursi pero creo que ella nos hace mejores personas. No hay animal más noble.

para RODOLFO : los mojones de mis perro los recojo; en cambio los míos los reservo para metertelos atí en lo boca; mamón, amargao, no entiendo tu encono con los canes siendo un hijo de perr como eres.

Estoy de acuerdo contigo. Yo tengo tres perritas. No son mis mascotas. Son mis perritas y forman parte de mi familia.

Gracias por el blog. Me parece una idea estupenda y lo seguiré con mucho interés. Yo también soy perrera y tengo una boxer que es maravillosa.

Enhorabuena por el artículo, yo también tengo una perra y coincido en muchos de tus comentarios. Y como decía en algún sitio que vi no hace mucho, mi perro no es una mascota, es mi perro y es de mi familia.
un saludo y disfruta de Matilda, es una mónada!

Rodolfo, el tema de las cacas es algo insoportable y lo abordaremos aquí. Pero no hace falta desacreditar a los dueños 'buenos' y a quienes piensan en los demás

Hola. Felicidades por la idea del blog. Mi pareja y yo compartimos piso con Kuko, Laila y Loiro, esto es, dos perros y un gato. Nunca los he visto como superdotados, pero es porque trato de aminorar mis impulsos. Obviamente les quiero y para mi/nosotros son especiales. Mis perros y mi gato lo comparten todo y la relación que se establece entre especies diferentes es curiosa y digna de observar: humanos, cánidos y felino esforzándonos por entendernos (y a veces soportarnos). Y os aseguro que funciona. De nuevo, felicidades por el blog. Pienso seguirlo.

Hola hola! mi perrita Chiqui, de ahí Chiquitona, es lo mejor que me ha pasado en los últimos tiempos. Ya es un poco mayor, 12 años, pero disfrutamos de nuestra compañía día a día sin pensar en el futuro (si lo pienso se me rompe el corazón). Bienvenidas.

mi perro echa unos zurullos emocionales muy bonitos, tan bonitos que los dejo en la calle para que los disfruteis todos

cuanta tonteria con los perritos, anda y recoger las mierdas de vuestros chuchos¡¡¡¡

Para el comentario de las 12:59. Es un Dogo de Burdeos

Ah! y el perro grande de la primera foto, creo que es un Dogo de Burdeos.

Mi bóxer, Ronso, no es tan listo como otros perros que he tenido (mestizos y una dobermann), pero realmente es un crack para las emociones. Sabe animarte cuando estás triste, te deja tu espacio cuando estás enfadada, sabe jugar con los niños pequeños de manera suave y bruta con nosotros cuando le queremos dar caña... es el perro con más inteligencia emocional que he visto nunca.

Nuestra Lunita también es una schnauzer cuando oye hablar de Tita Chuches se debajo de un marco con foto y gime porque sabe que la doy golosinas de perro y eso a pesar de que me ve de ciento en viento. Para mi que va a ser superdotada.

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Sobre el blog

El día en que un chiquitajo o un gigante peludo entra por la puerta cambia tu vida. Aunque nadie te hable en casa, tú ya tienes asegurados fiesta, perplejidad y cariño. Somos unos cuantos autores con ganas de contar su peculiar verdad sobre perros y gatos. Coordinados por Matilda, una schnauzer (superdotada, cómo no) adicta a los calcetines de Ana Alfageme

Sobre las autoras

Ana AlfagemeEn una de sus vidas, Ana Alfageme es periodista en EL PAÍS, donde durante 26 años ha saltado desde la información científica y social a los sucesos y la cultura. Hoy trabaja en proyectos especiales. Su aventura más nueva y apasionante es compartir techo con Matilda y sobrevivir para contarlo aquí.

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