Lo que nadie me dijo antes de tener un perro (1) Amor a 5 bandas

Por: | 10 de junio de 2013

Un perro ata mucho, me advirtieron, debes sacarlo tres veces al día, no podrás volver a viajar con la libertad que lo hacías antes, vivirás estresada por la obligación de volver a casa (¡tantas horas solo!) y mil historias más de esclavitud. 

Cecilia Jan ha escrito en el gran blog De mamas and de papas los pequeños cambios que nadie te cuenta antes de tener hijos. A mi no me contaron que en la tarea diaria del paseo me toparía con otros perros, adosados a sus dueños por bandas anchas, cordones flexibles o lazos invisibles de apego. Primero conoces sus nombres, miras hacia abajo, a la infinita variedad de animales que sacuden la cola cuando te acercas o se dejan oler por la incansable Matilda. Después observas al hombre o la mujer que sujeta la correa. Unos, los menos, pasan de largo, incómodos ante el trance de intercambiar dos palabras. Igualmente, sus perros resultan esquivos o distantes. Qué coincidencia. Otros te sonríen tímidamente pero están dispuestos a revelar el apelativo del perro si preguntas. Aunque pronto cortan la comunicación con un "¡Vamos!", dirigido a su compañero. 

Y luego, una noche tan desapacible como lo han sido casi todas este invierno, atisbas el único foco de calor en el descampado: un ladrido y un cigarro que se enciende. El sonido proviene de un teckel con cara de chiste y lengua descolocada que mueve frenéticamente el rabo al descubrir a mi perra. Una chica embutida en botas y plumas negro habla por teléfono con un sin manos mientras fuma. Se mueve en círculos, o sea que, o discute con el novio o la cosa va de trabajo. Al acercarme compruebo que el lenguaje en clave significa conversación con el jefe o alguien así. Los perros echan a correr, persiguiéndose el uno al otro para descansar solo con un cuerpo a cuerpo digno de la lucha libre más telegénica.

Colgado el teléfono, me recibe una sonrisa amplia como el paisaje oscuro que nos rodea. La conversación, mientras contemplamos la danza animal, recorre los tópicos: edad (9 meses), nombre (Trufo), inclemencias del tiempo (vaya asco de invierno). Poco más recuerdo. No sé si fue esa noche o alguna posterior la chavala, a la que no echaría más de 25 años, dice algo de su "marido".

Otro día, Trufo arrastra con su correa marrón a un chico igualmente joven, pero trajeado. Es el famoso marido, amigable como su mujer. Ampliamos los detalles sobre nuestros respectivos perros, que repiten ritual. Unas veces solas, otras acompañadas, varias veladas de lluvia, viento y frío dibujan nuestros trabajos, gustos y costumbres. Cuando vuelvo a casa, me doy cuenta de que me llevo mucho más que el barro pegado a los zapatos y un contacto del Whatsapp.

Andrea
Tres de cinco: Trufo, Andrea y Matilda.

Trufo y Matilda se citan a diario. Cuando llega uno, el otro echa a correr como si no hubiera un mañana. Una tarde recibo un mensaje: "Ha ocurrido un incidente". Con una cerveza, Andrea y Jesús me cuentan que su perro se ha fugado del descampado, ha cruzado la calle y se ha plantado en mi portal. Matilda ladraba en la terraza. 

Trufo se ausenta varios fines de semana. Sus dueños viajan mucho. Matilda le echa de menos. Yo también, pero a los tres. Vuelvo de un viaje a casa (había muerto un tío mío) y me invitan a cenar jamón y tomates de Extremadura, el lugar de origen de Jesús. Habían pensado que así me ayudarían a digerir unos días dolorosos. Es la gran orgía de los perros y nuestra primera cita. El vino y la noche abren puertas. Descubro que los dos ejecutivos son inteligentes, generosos, mucho, rápidos y divertidos. Desde entonces, al paseo le sigue una cerveza, una cena improvisada, planes para ofrecer en casa los productos de nuestra tierra. Cuando se va Jesús de viaje, los cuatro restantes cenamos siempre juntos una dieta de confidencias, aire libre y profusos lametones de Trufo.

Un día el teckel enferma. Le van a hacer una ecografía, porque llora, está inquieto y no quiere comer. Alicia, la veterinaria, dictamina: "Lo que le pasa a este es el celo de Matilda". Nos quedamos boquiabiertos. Trufo es capaz de oler a una manzana de distancia la primera cita de mi perra con la reproducción. La solución es una terapia de choque: les juntamos, Matilda le suelta un bufido cuando el otro intenta montarla y listo.

No. No me dijeron que aquella cachorra de dos kilos me regalaría pequeñas intimidades en un descampado inhóspito, señaladas por un mechero que se enciende y una tarde que se apaga. Que entraría con desparpajo en un piso alquilado donde pretendió robar una lasca de jamón y el agua de su colega. Que observaría en mi casa como Trufo destripaba sus juguetes uno a uno, sin preocuparse demasiado, porque al fín y al cabo, era él y no otro la máquina devoradora. 

Trufomatilda
¿Ya te han dicho donde está Andrea?

Tampoco me dijeron que la joven auditora se volvía loca pinchando mi música favorita fruto de atacar mis cedés después de haberse ventilado media botella de Ribera del Duero. Ni que el alto ejecutivo, que es un fiera de los números y un buen negociador, convirtió el malecón de La Habana en el mejor escenario romántico.

Andrea se va hoy a trabajar a Nueva York. Ella dice que Trufo y Matilda, ensimismados con sus morreos, no notarán su ausencia. Pero sé que no son tan tontos y que nos mirarán a Jesús y a mi preguntándonos donde diablos se ha metido esa mujer de uñas cuidadosamente pintadas y sonrisa infantil.

PD: No soy la única. Espero que me contéis vuestras particulares historias de amor perrunas. Así me consoláis.

Hay 15 Comentarios

me encanta los perros

si queres adotar o compara un perro en España te recomiendo esta web http://www.elsegundamano.es/perros

Envidia me dais de vuestros comentarios, yo tengo tambien un precioso perro "Blass" pero el problema es q esta lejos. Ahora nos hemos tenido que trasladar, como siempre por trabajo, a Argelia y aqui no son muy bien recibidos los perros y ademas nuestras horas de trabajo son un poco largas para poder tener a Blass solo todo el dia en casa. Asi muy a nuestro pesar Blass se quedo en españa con los padres de mi marido. Pero el mejor recibimiento que se puede tener nunca es el de Blass cnd llegamos a España, da lo mismo el tiempo que tardemos en volver el siempre, llorara, ladrara, saltara y se volvera loco para recibirnos y se metera entre las piernas de mi marido diciendo " yo esta noche me quedo con estos". Lo peor es el dia de hacer las maletas que al principio se quedaba en casa, pero viendo q se decidaba a sacar las cosas cnd nosotros las metiamos decidimos no hacerle pasar por ese mal trago y llevarlo de nuevo a casa de mis suegros para poder hacerlas y que el no sufriera. Y mañana de vuelta a españa unos dias y a tener el mejor recibimiento del mundo.

¡Buenos días Ana!

Me pongo en contacto contigo para invitarte a un evento que estamos organizando con bloggers de mascotas el próximo jueves día 20 de junio. Queremos presentaros a una experta en comportamiento canino y que podáis preguntarle vuestras dudas, sobretodo enfocadas a la relación de perros y niños.

Como sabemos que eres un apasionada de los perros y de los animales, nos parece que puede interesarte. Si te interesa, haznos llegar tu e-mail y te enviaremos toda la información.

¡Gracias!

Dicen que el mejor amigo del hombre es el perro pero ¿somos el mejor amigo del perro?

Jeje, que graciosa historia.La verdad que no lo había pensado así, pero teniendo un perro puedes encontrar amistades interesantes!!!y conocer a esa gente de tu barrio que solo ves paseando a su perrito. Yo no tengo perro de moemento,jiji, asi que no puedo aportar mi historia.

Perdón por la tardanza Ana! no puedo decir que he hecho amigos, como te ha pasado a ti, porque nos hemos mudado de casa (y de país! ahora vivimos en francia). Pero voy conociendo a los otros perros y dueños del barrio y de paso practico el idioma, que no hablaba ni una palabra al llegar. A Frida (que es un yorkshire de 2 kilos) le apasiona un pastor alemán enorme y precioso que pasea por aquí. Su dueño y yo nos partimos de risa porque parecen un caballo y una pulga. Las conversaciones son sencillas, así que el idioma me da. Ellos no lo saben pero los vecinos perrunos son casi las únicas personas con las que hablo por ahora! Lo malo y bueno de Frida, es que le gustan los animales y las personas casi por igual. Cuando va por la acera y ve a alguien le salta encima corriendo. A la gente simpática y no con demasiada prisa le hace mucha gracia y en general es la fiesta. A las que les pilla mal, no le hace ninguna y se la quitan de encima y ella me mira con sorpresa y decepción. La verdad es que creo que cuando controle un poco más el francés Frida y yo nos haremos con el barrio!
Y Viviana, lo de adoptar, tienes razón.. A veces lo pienso y me da algo de miedo las secuelas del carácter, pero tienes razón que es lo más sentido tiene. Aún no me lanzo a tener otro ( que Frida tiene 10 meses y me ocupa mucho!!) pero si lo hago seguramente adopte.

Tengo una perra cruce de grifon de nueve años que merodeaba por la finca de unos amigos cuando rondaba el año de edad. Yo ya había tenido perros y hacía años que no tenía otro. La vi y me enamoré de ella, flaca y llena de pulgas como estaba. El veterinario me confirmó la ausencia de microchip y las secuelas de una mala alimentación en la dentadura. Me la quedé. Al principio, ya en casa, ni se movía, se sentaba y no hacía nada, ni movía el rabo, parecía ausente. Temblaba de miedo cada vez que me veía barrer... ¡pobre perra!, decíamos, ¿qué vida habrá tenido?
Al mes y medio nacio mi primer hijo. Todos decían que estábamos locos...
¡Sí, locos por ella, y ella es todavía la más loca de todos!

Creo que, en mi comunidad, a los únicos vecinos que conozco son a los dueños de otros perros :P

Me encanta hablar con otros dueños de perros y compartir experiencias. Os pongo el link a Ladrando al Mundo donde hablo sobre una de ellas...

http://ladrandoalmundo.blogspot.com.es/2013/02/triston-se-llamaba-stone.html

Gracias!

Yo tengo una sombra desde hace 11 años que es una perra de aguas. Cuando hace un año decidimos trasladarnos a Australia por trabajo de mi marido tuvimos un gran dilema pensando si aguantaría el viaje, la cuarentena, una separación traumática para la perra más mimada del hemisferio norte. Aunque no faltaron familiares dispuestos a quedársela, no podía ni pensar en empezar una nueva vida sin Neva, así que nos arriesgamos. Fueron un par de meses duros para ella y para nosotros. Le ha costado un poco acomodarse a su nueva vida pero hoy, 9 meses después, vuelve a ser ella y más mimada aún porque aquí en Australia son unos apasionados de los perros y encima al ser de una raza desconocida para ellos las gracias y mimos que recibe de la gente son increíbles.

Viviana, se ve que no has leído bien.

Despues de 12 años de felicidad con nuestra Vilma, cruce de labradora con desconocido, su muerte nos ha dejado desamparados, aunque unidos como siempre. Supongo que mas adelante tendremos nueva mascota, pero ahora su recuerdo impide su reemplazo. Besos a tod@s l@s "mascoter@s".

Por favor JJ no compres. ADOPTA. Hay muchos perros abandonados en perreras y protectoras que podrían ser maravillosos compañeros para tu perro, y tu puedes darles un hogar!

Mi esposo y yo hemos llegado a Madrid hace tres meses. Tenemos dos perros salchicha (teckel les llaman aquí?), llamados Pancho y Mostaza. Venimos de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, donde los perros nacieron hace tres y dos años respectivamente. Vivíamos en una casa con jardín, así que al llegar a Madrid y alquilar un piso, fue todo un reto para toda la familia. Aprendimos mucho paseando en la calle a Pancho y Mostaza. No hemos hecho amigos como tu, pero si que conocemos varias personas con sus respectivas mascotas. Con algunos conversamos un rato en la plaza, con otros nos animamos y intercambiamos mimos (de mascotas, por supuesto, jaja). Es muy cierto que estas son solo algunas de las cosas muy bonitas que no te dicen cuando vas a traer un perro a tu casa. Saludos, Marianela.

Gracias, JJ. Tu historia consuela y anima. ¿Has hecho amigos con tu perra?

Yo tuve un perro de pequeña, lo adoraba. Y cuando lo robaron, seguí echandole de menos y me prometí a mi misma que algún día cuando fuera adulta compraría uno. Luego ya de adulta, me fui a vivir con mi pareja, y me propuso comprar uno. No llevabamos mucho tiempo viviendo juntos, cuando apareció con una chucha pequeña y temblorosa. A mi casi me da algo, estuve dos noches sin dormir... es mucho compromiso, me quitará libertad, duran muchos años, estaré haciendo mal... A los 3 días comprendí que sería incapaz de deshacerme de ella jamás. Es lista, divertida, traviesa, cariñosa... Es lo mejor que pudimos hacer. Tiene una personalidad fascinante. Ahora somos 3, es así de facil. Si vamos a hacer una excursión, es parte de la gracia que ella pueda retozar por ahí si es campo, u olisquear una nueva ciudad. Por la calle todo el mundo se para porque es super sociable y al final, todo el mundo tiene una gracia para ella, y de paso entablas conversación. Ahora ya me fijo siempre en los otros perros. He descubierto que me encantan. Me encanta ver las distintas personalidades de cada uno. No me arrepiento de tenerla, si no todo lo contrario. Me tengo que controlar para no comprarle un "hermano". Creo que son una fuente de felicidad.

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Sobre el blog

El día en que un chiquitajo o un gigante peludo entra por la puerta cambia tu vida. Aunque nadie te hable en casa, tú ya tienes asegurados fiesta, perplejidad y cariño. Somos unos cuantos autores con ganas de contar su peculiar verdad sobre perros y gatos. Coordinados por Matilda, una schnauzer (superdotada, cómo no) adicta a los calcetines de Ana Alfageme

Sobre las autoras

Ana AlfagemeEn una de sus vidas, Ana Alfageme es periodista en EL PAÍS, donde durante 26 años ha saltado desde la información científica y social a los sucesos y la cultura. Hoy trabaja en proyectos especiales. Su aventura más nueva y apasionante es compartir techo con Matilda y sobrevivir para contarlo aquí.

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