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Viven

Por: | 13 de julio de 2014

VALENCIA, CINE DE VERANO,EN LA CIUDAD ESCONDIDA,FOTO MONICA TORRES
El cielo se pinta de colores en imágenes que se mueven y personajes que hablan. Reclinada en el asiento de un coche contemplo el espectáculo con la fascinación que me brinda la nostalgia de los autocines.

Dos pájaros se posan en el lo alto de la gran pantalla y sus pequeñas sombras se proyectan en el celuloide. La noche es buena y suave. Mis piernas descansan en el salpicadero y son testigo de las estrellas suicidas de la madrugada. Por la luna, redonda y blanca como una pelota de pin-pon, transita una bicicleta que conduce un niño. En su cesto, cubierto por una sábana blanca, se distingue un dedo luminoso.

Observo la vida de los otros por las ventanas indiscretas de mis vecinos soñadores. Las historias fluyen en la intimidad de los vehículos. Los bocadillos, refrescos, pipas y frutos secos son los dueños de la noche. Pero también hay besos, manos y dedos que se deslizan por faldas y pantalones deseando amar.

Los cazadores de sombras siguen poblando el autocine. El perro del coche de al lado ladra enfurecido y salta por la ventanilla. Su dueño sale tras él a la carrera y su voluminosa silueta se adentra en la película. Se oyen gritos de protesta y desenfado. La danza de la ficción se apodera de la realidad.

En medio del desenfreno me reconforta experimentar que todavía viven estos lugares de cine y sueño que aspiraron en su día a ser lugares comunes. En la Comunidad Valenciana resisten con valentía y tesón el Autocine Star, el Autocine El Sur o el Autocine Drive in. Larga vida a todos ellos.

La pantalla se ha llenado de pájaros y la escena empieza a resultarme inquietante. Se anuncia el Fin. Es hora de aplicar el sexto sentido y abandonar este lugar. Quizás ésta sea la última noche. Cierro las ventanillas del coche y mis piernas abandonan su descanso. ¿Playa o montaña?

Con el pie pegado al acelerador me voy alejando de todo en mi forzosa huida. Hay pájaros por todas partes. Dejo atrás los momentos vividos, el discurso del Rey y esta ciudad de pozos de ambición y asaltos de poder. Y me dirijo a la nada, a la tierra de labranza de la página en blanco de la que surgí hace ya más de un año. Sólo me queda la tarea de aceptar mi vida sin mí. Incluso así, esta noche, la vida es bella, pues el fin, a veces, puede ser el principio de todo. 

Mujeres

Por: | 05 de marzo de 2014

Valencia,Mujer,literatura,Mercado,ciudad escondida,foto Monica Torres

Las luces se apagaron. Cuando las encendí, el comité de heroínas de la literatura universal estaba reunido al completo en plena sesión feminista. El comité central, presidido por la ingeniosa Sherezade, la indómita Medea y la insatisfecha e inmoral Emma Bovary, enumeraba la falta de igualdad salarial, la propuesta de la nueva ley del aborto y otras cuestiones del mundo contemporáneo ante las que se mostraban completamente indignadas. Tras ella, una lona extendida en la que se leía: Todos los días son 8 de marzo.

Lo tiempos han cambiado a través de los años, de los siglos. Bien lo sabe la astuta y perserverante Penélope; la vieja  y codiciosa Celestina, dueña de la sabiduría popular; la enamoradiza Julieta; la ingenua e inteligente Jane Eyre; la apasionada suicida Ana Karenina; la frívola luchadora Scarlatte O´Hara; la sensual y sufridora del triste provincionalismo Ana Ozores o la reconcorosa Tristana. Pero la lucha sigue en pie.

La violencia contra la mujer, la desigualdad laboral y salarial, la hegemonía masculina en los  puestos de poder y juntas directivas, el machismo y tantas otras cuestiones, siguen vigentes a pesar de los cambios.  La desigualdad entre los sexos es buena para la economía, es la acertada teoría de Saadia Zahidi, directora del Programa de Mujeres Líderes e Igualdad de Género en el Foro Económico Mundial .

Condenadas por la pluma de sus autores a la infelicidad y a desenlaces trágicos, criticadas y ensalzadas, los personajes femeninos, atrapados en sus corsés literarios, proclaman que no se resignan a  su destino impuesto. Fueron glorificadas por los escritores, es cierto, pero en la mayoría de los casos, el precio fue demasiado alto.

Los vientos del pasado cambiaron el paisaje, pero no borraron muchas de las piedras del camino. El derecho a decidir sobre la maternidad sigue en manos del poder establecido, que pretende manejar su autoridad sobre el cuerpo y la moral de la mujer con el Anteproyecto de Ley del Aborto. En señal de protesta, las mujeres literarias acuerdan inscribir su cuerpo en el Registro Mercantil para registrar el derecho a la posesión y libre uso del mismo. Y como rechazo absoluto a la posición de la Iglesia Católica en este asunto, firman una petición dirigida a la Conferencia Episcopal para ser excomulgadas.

Valencia,Mujer,Mercado,ciudad escondida,fotografia

También aprueban unirse al espíritu crítico de la Intifalla  y a su Intifalla Morada: Abortament lliure i gratuït. Para soltar tensiones, acuerdan participar en el Día de la mujer... !Deportista! 8 de marzo. Y para deleitar sus ojos, visitarán dos exposiciones: Dones per dones, un homenaje de diez reporteras gráficas de la ciudad a las mujeres trabajadoras -carniceras, fruteras, pescaderas, panaderas, etc.-del Mercat Central de Valencia, espacio que acogerá la muestra; y la exposición de arte "Mujeres que inspiran", que forma parte del Festival Miradas de Mujer.

Todo queda anotado por Alicia en el País de las Maravillas en un cuaderno de agua en el que toma nota de todo y redacta el acta de la reunión celebrada. Las palabras se diluyen y caen al suelo, del que empiezan a brotar flores, flores y más flores.

La primavera acaba de llegar y todas juntas recuerdan, recordamos, las palabras que escribió Anaïs Nin en su diario: "Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. Soy una neurótica, en el sentido de que vivo en mi mundo. No me adaptaré al mundo. Me adapto a mí misma". 

Un día más, como el de ayer o el de mañana, sigue siendo 8 de marzo.

Hambre

Por: | 28 de enero de 2014

Valencia, macarrones solidarios, Claudia Pignatario, foto Monica Torresjpg
El SOL todo lo ilumina, Y cuando es cuestión de DAR Y aparece el DAD al prójimo como si fuera a vosotros mismos, surge la solidaridad. Ese acto social, de colaboración mutua entre las personas, que brinda una mano a aquellos que atraviesan momentos difíciles. 

En el mundo en el que nací como ser de ficción, el hambre siempre es fábula o invención. Duele a las pupilas de los lectores, pero no mata. Ahí está, por ejemplo, Hambre (1890), la novela del noruego Knut Hamsun, que describe los efectos psicológicos del hambre en primera persona a través de un personaje sin nombre, sin pasado, sin edad... Un periodista arrancado de la vida,  atrapado en la hostilidad de una gran ciudad, que se muere de hambre por sus calles... Su lectura irrita, su historia quita el sueño, pero no mata.

Cuando el hambre ataca en la otra orilla de la ficción, ese inquietante lugar llamado realidad,se vuelve cruel y mortal. En las grandes urbes, atormenta y devora a sus víctimas y, como a mi compañero literario, las deja deambulando por las calles como perros perdidos. La arrogancia de la ciudad las confunde con el mobiliario público y la indiferencia los borra del paisaje humano. Pero ahí están...

El Macarrón solidario, un ser colectivo, los conoce muy bien. Por eso, sus integrantes, los macarronianos, ofrecen cada domingo un plato de esta comida, que ellos mismos cocinan en casa, a los estómagos sin recursos y vagabundos de esta Valencia turbia. Una iniciativa que parte de un matrimonio valenciano, Paula y Manuel, que va sumando cada día nuevos colaboradores que reparten las raciones de esta pasta a gente que pasa hambre. Pequeños gestos para combatir la adversidad.

Solidaridad como antídoto contra la indiferencia y la insensibilidad.

La realidad siempre supera a la ficción. Buen ejemplo de ello es la existencia del Banco de Alimentos de Valencia, cuyos créditos, sin intereses, son alimentos con los que cubrir una necesidad básica: comer. Las calles están llenas de historias para ser escritas. La solidaridad puede ser ignorada, pero también puede ser secuestrada y exterminada. Ahí está la gloriosa Consejería de Solidaridad y Ciudadanía de esta nuestra comunidad. Su ex consejero, un tal Blasco, cuyas acciones dan asco, desvió supuestamente fondos públicos de cooperación y proyectos solidarios para la compra de inmuebles en Valencia. Hambre de codicia y corrupción.

Uno, dos, tres, veinte, cuarenta, cien, dos mil manos unidas... Juntos podemos ser un continente en el que el sol lo ilumine todo.

Swing para desempolvar la alegría

Por: | 12 de noviembre de 2013

Valencia, ciudad escondida, Swing, Mònica Torres
En la Ciudad Escondida, lejos de la cloaca de los políticos corruptos dispuestos a silenciar la televisón pública, algo que debemos impedir, el swing se baila como una celebración de la vida para desempolvar la alegría desterrada.

Cuerpos que se mueven al ritmo del piano, el contrabajo y la trompeta. Giros de pies y rodillas. Manos hacia arriba y hacia atrás. Saltos y pequeñas acrobacias. Cuerpos que se conquistan para hacer sentir la fuerza de una conexión que los mueva en sincronía. 

La Gran Depresión. 1929. La opresión y la esclavitud de la cultura afroamericana se canaliza a través de la música y la expresión corporal generando una energía frenética. El ritmo y el baile del swing se convierten en una válvula de escape de la situación social. 

La Gran CorruPPción. 2013. La extorsión y la asfixia atrapa a la ciudadanía. Revivir el espíritu de fiesta y alegría es tarea complicada en plena catársis económica. Pero el swing desafía, prende el motor interior y el cuerpo vibra. 

El swing nocturno se instala estos días en Valencia con el Festival Swinging Undermoon, organizado por el Spirit of St Louis, un proyecto que nació para promover el Lindy Hop y el Jazz tradicional en la ciudad. Durante las noches del 14 al 17 de noviembre, el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MUVIM) se transformará en un gran salón de baile abierto hasta el amanecer. Swing hasta que llegue el alba para dejar volar el espiritu alegre y conquistar de nuevo los colores.

Valencia, En la Ciudad Escondida, Swing, Monica Torres
Hoy, más que nunca, a pesar de los pesares, ya sea a través del swing, la palabra, la protesta o el arte, urge desempolvar la alegría y defenderla, recordando a Benedetti, como una certeza:)

"Defender la alegrÌa como una trinchera, 
defenderla del escándalo y la rutina,
de la miseria y los miserables,
de las ausencias transitorias,
y las definitivas".
 
!Swing, swing, swing!


 


Del dolor al humor

Por: | 23 de septiembre de 2013

 PayaSoSospital , Valencia, En la ciudad escondida, FOTO Mónica Torres
Redonda y roja, pegada a un rostro, era la nariz de un payaso. La misma que entró por la puerta con la intención de convertir el dolor, en humor. Y lo consiguió. Nariz Roja le sacó una sonrisa al niño cuya vida se aferraba a la cama de un hospital público.

Esa misma sonrisa fue la que tintineó los cables que controlaban día y noche los latidos de un pequeño corazón en plena revolución cardiaca. Los sonidos del monitor aminoraron de repente su estridente canto. Las batas de los médicos se convirtieron en capas de superhéroes galácticos. Y el regimiento de jeringuillas dispuestas para la contienda se transformó en lagartijas con sombreros naranjas.

La sonrisa jugó, rió, taconeó, trepó por las paredes haciendo carreras, saltó a la pata coja, silbó, hizo el pino varias veces, se columpió por los rizos de una joven enfermera y venció, por unos instantes, al dolor.

Todo se tornó diferente, divertido, familiar, cercano a la vida. Fueron sólo unos minutos y Nariz Roja abandonó la unidad de cuidados intensivos y se despegó de la cara del payaso. Un payaso muy listillo se que se enfiló por el pasillo, con sus botines de charol, a paso lentillo y de cuyo bolsillo se desprendió un papelillo que quedó tendido en el suelo, junto a una pareja de grillos, y en el que podía leerse: PayaSoSospital. 

PayaSoS,Claudia Pignataro, Valencia, Foto Monica Torres
Por su parte, Nariz Roja se fue al parque a correr, corrimos juntas, y luego, tras kilómetro y medio de risas y efímeras alegrías, regresamos al hospital. Ella volvió con su payaso y yo volví junto aquel niño.

 

(Gracias y mil veces gracias a todos los Doctor Yasos que cultivan el encomiable arte de despertar las sonrisas a los más pequeños en los momentos más difíciles). 

 

 

En la ciudad escondida

Sobre el blog

A orillas del Mediterráneo y encabronada con la crisis, Claudia Pignataro levanta la alfombra de su ciudad, Valencia, para escarbar en la realidad y el deseo. Un meeting point con la cultura y la creación underground patrocinado por el arte de la insolvencia.

Sobre las autoras

Marta BorchaMarta Borcha es filóloga, periodista y experta en la gestión de la comunicación cultural. Autora del libro de relatos Las orillas del tiempo, su labor periodística se ha desarrollado en la prensa nacional durante más de 10 años. Colabora en revistas culturales y en festivales de cine y teatro.

Mònica TorresMònica Torres es fotógrafa. Desde hace 17 años trabaja con El País y colabora además con diferentes publicaciones de ámbito local y nacional. Apenas conoció a Claudia Pignataro quedó fascinada con su visión del every day life en la urbe."Ahora la ciudad también soy yo".

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