Reinventar la casa para San Valentín

Por: | 13 de febrero de 2013

En vez de colonias, bombones o corbatas, mañana regalaré -y me regalaré- una casa lúdica para disfrutar del día de los enamorados a plenitud. No estoy pensando en vestir mi vivienda de fiesta (uf, sólo de pensar en ello, se me cae la libido a los pies). Mi propuesta es romper con mi casa, para despojarme de algunas obligaciones y quehaceres. 

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                     Siempre se puede regalar la luna porque está en casa./ALBERT FONT

Por un día, sólo por un día -y como hago cada año-, voy a quebrantar alguna de las reglas pactadas (y que hacen que mi casa funcione), para concedermos - a mi y a mi pareja- un día de diversión. El objetivo es reservar (tras la jornada laboral) todas las energías al amor, al romanticismo, al diálogo, a la complicidad, al desenfreno… O a lo que se tercie (y surja explorando la parte derecha de nuestros cerebros). ¿Quién se apunta a algunas trasgresiones domésticas?


31. Preparar una lavadora (¡sólo prepararla!). No se trata de ponerse hacer la colada el Día de San Valentín. Es una manera doméstica -y un tanto burda, lo confieso- de proponer un streptease. Para suministrar material a la máquina, ¡toda la ropa fuera! Y a divertirse (donde se decida o se pueda)

2. No hacer la cama. ¡Deshacerla! Poco a poco, con arte o a lo bestia. Todo depende de cómo pille el cuerpo. Se admiten técnicas variadas (desde crear una tippy naïf a desencadenar una guerra de almohadas en distintas versiones, incluidas las subtituladas). Que cada uno se monte su película.

3. Gritar, cantar y bailar. O proyectar  hasta un festival, si vuestra casa es un bunker, con paredes insonorizadas con corcho, puertas estancas, persianas herméticas y ventanas con cristales con doble cristal y cada uno de distinto grosor (porque una ventana con cámara no es antiruidos). Como mis muros son de papel y mis vecinos extra-sensibles al incremento de decibelios, yo opto por poner musica suave y bailar agarrados bajo la lluvia de la ducha termostática (que proporciona agua a una temperatura constante y prefijada, independientemente del caudal).

3. Escribir mensajes en las paredes. No hace falta ser ni Susanna Tamaro o Miquel Barceló para emocionar con una frase o un dibujo. Se trata de currarse una declaración de amor. En un muro acabado con pintura de pizarra, es fácil escribir (o transcribir) con tiza un poema de hasta catorce versos endecasílabos (como el Soneto 129 de William Shakespeare). Pero hay más opciones. Si hay que pintar la habitación (como en mi caso), yo aprovecho para afilar lápices y carboncillos con los que pintar mensajes y corazones. Dentro de unos días -aprovechando el fin de semana- pasamos el rodillo y la habitación queda impecable.

24. Encender una fogata.  Basta con unas cuantas velas para propiciar la magia de un ambiente en semipenumbra. Yo utilizo velas 100% de pura cera de abeja (como éstas de la firma Cerabella), porque duran más tiempo, apenas producen humo y desprenden un olor refrescante que mejora la respiración y el descanso. "Al parecer -así lo aseguran algunos terapeutas- quemar cera de abeja pura produce iones negativos. Y los iones negativos son cómo aspiradoras naturales, que limpian el aire de polvo, moho, virus, bacterias y otros muchos contaminantes”

 

Nota importanteJuro por mi flexo Tolomeo de Artemide que realizar los ejercicios es  más excitante que leerlos. Vamos, que mucho os tiene que gustar leer, para no  poneros manos a la obra.

Hay 2 Comentarios

Raul, por favor, deja de buscar fallos a la gente y disfruta un poco la vida ;)

Interesante sugerencia la suya y, ahora, le haré algunas mías:
Escriba "libido" (sin tilde).
Use correctamente los signos de admiración; se deben abrir.
Debe escribir "Se admite todo tipo de técnicas" ("todo tipo" es singular, no plural).
Atentamente.

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¿En tu casa o en la mía?

Sobre el blog

Abordar la casa y sus aledaños desde el punto de vista de la gente que la inventa, la construye y la disfruta con ideas frescas, desprejuiciadas y transversales. Para ayudar a soñar a la mayoría en su día a día.

Sobre la autora

Ana Martínez Nebot

. Estudié periodismo para conocer a las personas que cambian las cosas. Trabajé en revistas económicas para financiarme la carrera. Impulsada por la pasión me centré en la decoración. Y descubrí que las cosas y las casas cambian a las personas.

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