Consultorio: ¿Cómo agrandar y optimizar un piso renacuajo?

Por: | 26 de abril de 2013

Con desparpajo y racionalidad a partes iguales. Las viviendas pequeñas deslumbran y doblan perceptivamente los metros con la irrupción de fogonazos de lucidez en escenarios perfectamentante milimetrados. Hay trucos de experto muy conocidos: una distribución abierta a las personas y a las vistas (interiores, además de exteriores), un equipaje ajustado a las necesidades esenciales (que suelen ser pocas) y una iluminación múltiple y a la carta. Pero un buen proyecto ofrece más: ideas que sorprenden. Chispazos de ingenio que estimulan y zarandean los paradigmas establecidos.    

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Plegar la casa a nuestras necesidades
Plegar la casa a nuestras necesidades

Proyecto 1: Desplegar posibilidades. Para no estar presos entre las cuatro paredes, el proyectista Héctor Ruiz-Velázquez rompe la dimensión ortogonal, estática y bidimensional de la vivienda multiplicando planos: plegando un espacio sobre otro. Una estructura de Dm colgada con unos tacos del forjado de hormigón forma insólitas geometrías triangulares. La zona de estar se cobija bajo el ala de una estructura que alberga arriba el dormitorio. La casa es un pliegue habitado. Un ejercicio de papiroflexia./PEDRO MARTÍNEZ

Estas soluciones se las dedico a Antonia, una andaluza que estrena piso (e independencia) en un estudio en Jaén que parece construído en su contra. A José María que lucha, en Madrid, para convertir un precario cubículo en un hogar. A Javi que me reclama proyectos para espacios minúsculos. Y, especialmente, a Andrea, que me ha enviado un e-mail impresionante que me ha removido mis 'cimientos'. Tras casi una vida dejándose mecer en los brazos de allegados y médicos, Andrea ha  empezando a vivir "por su cuenta en un apartamento de 33 metros cuadrados", para reivindicar su "derecho a ser persona y a ejercer de adulta". La tarea ("la gran aventura", como la califica ella) la encara con ilusión, pero también con muchas dudas. Sus demandas decorativas me las resume en un sucinto interrogante al final de la larga misiva (como si fuera una digresión). "¿Cómo agrandar y optimizar un piso renacuajo?", inquiere de refilón al despedirse. A fin de responder y ayudar a Andrea (y a Antonia, a José María y a Javi), en la metamorfosis de sus casas, he preparado este decálogo para contrarrestar la escasez de metros con ideas y atrevimiento.   

Para exprimir los interiores minúsculos, hay que abrir tanto la mente como los espacios a lo inesperado. Lo pequeño demanda imaginación y grandeza: amplitud de horizontes, además de un proyecto racional y un orden estricto y puntilloso.

1. Cambiar el 'xip' (o chip). Cuando la superficie es poca, toca olvidarse de lo convencional y organizar el espacio de otra manera (la nuestra). Todo tiene que ser a medida (a nuestra medida, a tu medida). No queda otra. Si pretendes encajar una casa estándar en un estudio de unos 30 metros cuadrados, el resultado es descorazonador y deprimente. Los muebles se vuelven gigantescos y los ambientes minúsculos. La solución es cambiar de escala y hasta romper los corsés ortogonales de los ángulos rectos. Se trata de desdibujar los límites para inventar atmósferas que nos estimulen, al tiempo que exprimen hasta el último milímetro con ingenio. Además de distribuciones abiertas y flexibles, almacenamientos integrados y compactos, e iluminaciones y muebles versátiles, hay que añadir puntos de vista nuevos y algunos recortes estratégicos.

2. Priorizar los espacios. Cuanto más pequeña es la casa, más importante es aplicar la tijera. La idea es quedarse con lo básico, con lo esencial. Vivir con menos. Necesitamos más metros, pero menos estancias si quieres que la amplitud te envuelva. Determina qué ambientes te resultan imprescindibles: un lugar para estar, comer, estudiar, dormir, guardar la ropa... Y define cómo deben ser éstos lugares (grandes, pequeños, fijos, rotativos), para que cumplan con las expectativas existenciales (y esenciales). Quizás no te importe que el salón se convierta, al llegar la noche, en un dormitorio. O no vivas como una renuncia prescindir del comedor si dispones de un gran vestidor independiente junto al cuarto de baño. Decidir qué áreas puedes sacrificar y cuáles compartir por horas es vital para encarar tanto la distribución como el equipamiento.

Todo junto, pero no revuelto
Todo junto, pero no revuelto
Proyecto 2: Explorando las dimensiones de la privacidad. En un espacio decimonónico, oscuro y pequeño, el proyectista Héctor Ruiz-Velázquez alumbra una vivienda abierta tipo loft donde todo está unido pero no junto. Es un suficiente un gesto curvo para generar un espacio propio para la zona de estar con home cinema, y una entraplanta para independizar el dormitorio del ajetreo./PEDRO MARTÍNEZ

3. Convertir el salón en el epicentro de la vida. Un espacio global y multifuncional donde descansar y reunirte con los amigos, leer, ver la televisión, jugar, estudiar, comer y hasta cocinar vuelve el espacio amplio. Con paneles móviles, muebles versátiles y transformables, y un estudiode iluminación que permita diferentes encendidos para modelar varias atmósferas, el salón se puede ir adaptando como un camaleón a distintas exigencias a lo largo del día. Para incentivar el descanso, proyecta una zona de estar cómoda y a medida. Como mínimo, elige asientos que, sin contar el respaldo, respeten 0,80 m de fondo para poder tumbarte protegiendo la zona lumbar y las cervicales. 

4. La cocina que sea compacta y ubícua. Puede abrirse al salón o inscribirse en un rincón. La idea es que ocupe poco espacio en planta y que, cuando no se use, se mimetice en el lugar como si fuera un mueble. La tendencia es apostar por una cocina en un frente, con armarios y hasta electrodomésticos bajo una encimera amplia y despejada que respeta 0,40 m libres al lado del frigorífico (de cajones) y la cocina, y 0,60 m junto al fregadero. Otra opción que gana adeptos es disponer en el centro una estructura prefabricada monobloque, formada por módulos fijos o móviles que acogen lo básico (frigorífico, armarios, fregadero, vitrocerámica y campana) y permite, más adelante, trasladar la cocina fácilmente y sin apenas obras.

5. El comedor con mucho uso. Disponer una mesa para cuatro o seis comensales en posición central ocupa entre 6 y 8 metros cuadrados. Si la mesa funciona como despacho y hasta como tablero de plancha, el comedor da mucho juego. Pero si apenas se usa, porque se come habitualmente en el sofá, el comedor es una zona estéril. Entonces, es mejor disponer un tablero plegable (abatible o escamoteable bajo la encimera de la cocina) para contar con un comedor ocasional (o de quita y pon). Y proyectar una superficie de desayuno con una encimera corrida de 0,35 m de fondo con taburetes altos.

Cuando la recta se hace curva Cuando la recta se hace curva 2
Proyecto 3: Un giro inesperado vuelve la recta curva. Con un armazón de DM, Ruiz-Velázquez convierte el pasillo estándar e interminable de su piso en Madrid en una estructura sinuosa que dibuja una bienvenida fluida. Basta para dinamizar toda la casa y generar espacios en su vaivén: un baño de cortesía, un dormitorio y hasta una cocina./ PEDRO MARTÍNEZ

6. Proyecta miradas interiores. Los metros son los que son, pero pueden crecer perceptivamente si integras visualmente los ambientes. Cuando los ojos y la luz circulan sin cortapisas entre un espacio y el siguiente los metros se doblan visualmente. Hacer que la casa mire al exterior funciona. Pero crear miradas interiores, también. Frente a los espacios estancia, las habitaciones que se hablan entre sí, que se miran y forman un todo fluido rompen las barreras espaciales y propician las intercomunicaciones y los encuentros. Generan espacios vivos. Las intimidades se pueden establecer con deniveles en el suelo o en el techo, luces, alfombras, colores y muebles bien posicionados. Mejor armarios murales de doble cara que tabiques y, sobre todo, aberturas que unan y separen (o agranden y menguen) los espacios. 

7. Cerramientos móviles. Una puerta estándar es una despilfarradora de centímetros. En su barrido copa entre 1 y 1,5 metros cuadrados (una superficie ideal para crear desde un office hasta una cabina de ducha). Los cerramientos correderos (aunque menos estancos, en general), propician comunicaciones fluidas y a la carta. Combinando paneles fijos y móviles, y tanto traslúcidos como transparentes, es fácil proyectar muros de impacto que separan ámbitos, pero sin dividirlos de forma permanente. ¿Por que no reivindicar lo flexible? Al pasar la luz y la vista, se crea continuidad visual. Para recuperar la utilidad de los muros, se pueden empotrar las puertas dentro de éstos con sistemas prefabricados tipo premarco. En el mismo espesor de un tabique (de 9 a 12,5 cm), cabe la puerta. Y según el modelo de premarco elegido, este tabique puede ser curvo y acoger el cableado en su interior.

Una entreplanta 2 Una entreplanta 28. El dormitorio reclama un espacio propio y recogido, pero no necesariamente una estancia cerrada. La tendencia es que el dormitorio participe de la casa, para abrirlo a la vida durante el día. Si la altura del techo lo permite (a partir de 3,5 m), se puede disponer la cama en una entreplanta que construya la independencia con distancia. Otra idea para que el dormitorio no colonice el estudio es proyectar camas que pueden camuflarse (y sin esfuerzo) bajo una tarima o tras un mueble (lo que transforma el salón en un dormitorio sólo al llegar la noche). Si la cama se deja vista, lo ideal es una cama-tarima adosada a la pared y ligeramente elevada con cajones-armarios donde almacenar la ropa de cama (desde unas cuántas sábanas hasta un práctico edredón que cubra todas las estaciones y elimine la necesidad de mantas y colchas).

 

9. Potenciar el orden. No basta con achicar el número de espacios. Hay que reducir el número de cosas. El equipo de la casa (toallas, vajilla, sartenes...) tiene que ser mínimo, y cada cosa tiene que disponer de un sitio. Si los objetos se descontrolan, el espacio se vuelve caótico y parece, todavía, más diminuto. El secreto para tener armarios que pasen desapercibidos es pegarlos a las paredes. En vez de muebles dispersos, muros de almacenamientos empotrados y compactos que dejan el centro despejado. Eso sí, para que estén dónde los necesitas (el armario de las toallas junto al baño y el de los abrigos cerca de la entrada) y cuenten con el fondo justo (0, 60 m ropa colgada y 9-14 cm geles) lo mejor es planificarlos junto con los ambientes. Entonces, es más fácil y más rápido (y tambien más barato), proyectar módulos de pared a pared y hasta el techo, sustituir los tabiques por armarios abiertos por los dos frentes y diseñar altillos bajando el techo hasta 2,50 m de altura (mínimo a respetar 2,30 m).

10. Agenciarse muebles versátiles. Para variar de ambientes sin cambiar de muebles, yo apuesto por sofás modulares que dan pie a variar configuraciones, mesas rectangulares (1,30x0,90m) ideales tanto para trabajar como para comer, y sillas-butaca con ruedas y tapicerías desenfundables (y lavables en casa) porque funcionan igual en un comedor que en un estudio. También me resulta práctico contar con algunos asientos apilables (mejor que plegables), un par de mesitas nido que, desplegadas, acogen juegos infantiles o buffetes improvisados, y hasta 2 o 3 taburetes regulables en altura a fin de usar los estantes de 0,90 m de alto como barras multifuncionales.

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..pero a quién c.! le interesa esto ?...

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Sobre el blog

Abordar la casa y sus aledaños desde el punto de vista de la gente que la inventa, la construye y la disfruta con ideas frescas, desprejuiciadas y transversales. Para ayudar a soñar a la mayoría en su día a día.

Sobre la autora

Ana Martínez Nebot

. Estudié periodismo para conocer a las personas que cambian las cosas. Trabajé en revistas económicas para financiarme la carrera. Impulsada por la pasión me centré en la decoración. Y descubrí que las cosas y las casas cambian a las personas.

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