Eros

Desnudos, despojándonos de capas y de vergüenzas

Por: | 03 de enero de 2012

Recién despiertos, hablamos de las alucinaciones hipnogógicas (esas cosas absurdas que se nos presentan en la transición entre la vigilia y el sueño), pero también de mis bragas. Él dice que se le aparecen formas, colores, algo claramente gráfico que se transforma. Yo le cuento que las mías, mis alucinaciones (no mis bragas), son relatos psicodélicos mezclados con fragmentos cotidianos, palabras y conceptos tan delirantes que anticipan la pérdida de conciencia. Él insiste en que le gustan mis bragas. Pero eso, cuando ya se ha hecho de día, por la mañana, y porque me he levantado y me ha visto a la distancia (que la noche anterior y de cerca, ni se fijó).

En nuestro sistema de cobertura en capas, la ropa interior es un gran tema de conversación y, sin embargo, afirmo desde aquí, contundente, que a los hombres no les interesa en lo más mínimo lo que nos pongamos (dicho esto, como comprenderán, sin ningún rigor y con un cierto afán provocador, ¡a ver si de una vez por todas se fijan en lo que usamos!).

Foto

La dama del perrito, desnudada por Fernando Vicente en la exposición Venus, Galería Gloria de Madrid.

A partir de tan arriesgada hipótesis heterosexual, consulto a una buena amiga gay: “¿A la hora de la verdad, a las chicas les importa la lencería?”. La pregunta salta en plena calle, mientras caminamos por la madrileña Fuencarral, uno de estos días de Reyes y compras voraces, y porque ella se ha parado en seco frente a un escaparate de secretos femeninos en encaje y admira las prendas a las que yo dejé de prestar atención hace tiempo.

Es que, me quejo: ¿para qué gastar dinero en cosas que a nosotras nos resultan incómodas y a los hombres ni les van ni les vienen?. “Nosotras sí disfrutamos de estos trapitos”, me confirma. Insisto, brazos en jarra: si los hombres quitan todo de un tirón, ¿qué sentido tiene soportar el escozor de las puntillas durante la previa? Ella me mira con indiferencia y propone entrar a ver lencería sexy.

Las telas suaves nos acarician. Adoramos la comodidad de los culottes de algodón sin puntillas en el elástico, los sujetadores de lycra sin encajes ni transparencias picosas y las pantys tupidas. “Claro" –responde una compañera de trabajo, otra de las encuestadas–, "yo siempre usé bragas de algodón y una vez, porque alguien me sugirió que a mi novio le gustaban esos conjuntos horteras de encaje, me compré uno, y si me lo he puesto una vez, es mucho, porque él ni se fijó”.

Mi compañera coincide conmigo: a los hombres no les importa más que quitar el obstáculo lo más ágilmente posible. La muestra, queridos lectores, es representativa (valga el humor y el amor al 100% cotton).

 
¿Quién no recuerda las tribulaciones sobre la ropa interior, según la infausta Bridget Jones?

Aquel de las compras navideñas fue un día ecléctico, de esos que te llevan de lo más prosaico a lo sublime y de las rebajas a la galería de arte. Y como las caminatas urbanas se prestan a la asociación libre (tanto como las hipnagogias), después de pasar por Gloria (Hortaleza 116) y ver la exposición “Venus” (abierta hasta el 14 de enero), de Fernando Vicente, pienso más allá de la penúltima capa con la que nos tapamos. ¿Qué hay debajo de la piel?

 Katsushika_Hokusai_-_Fukujuso  

Una ilustración que abona el género “Shunga” de Katsushika Hokusai (1760-1849).

Al artista plástico español Fernando Vicente se le ocurre dejar a María Antonieta con los sesos al aire y hacer posar a la más icónica de las amas de casa del american way of life con un trozo de tórax y del vientre en su propia mano. Revisita Las tres gracias de Rubens, y no solo les arranca tules y gasas, sino que lleva las insinuaciones hasta cavidades pélvicas, esternones y costillas…

Sugerente, y a la vez lúdica, la pintura de Vicente homenajea a los personajes clásicos del arte, al tiempo que los empuja a “ofrecer su intimidad más allá de los límites habituales”, como menciona el curador, jugando con la estética de las láminas que en las aulas se dedican a los órganos internos de nuestro cuerpo. Según Vicente, la bella Venus de Botticelli vuelve a nacer a pecho descubierto, mucho más allá de las glándulas tan apreciadas fronteras afuera de nuestras carnes, y dando cuenta de unos graciosos pulmones al viento. Y Madame Courbet, tan despreocupada con sus pechos fuera del agua, muestra una axila diseccionada con parte del bíceps a la vista… Como sea, el pintor e ilustrador nos evita la visión descarnada del tríceps de la modelo de Courbet, un músculo tan intrascendente en los brazos de las hembras y tan excitante en el macho.

Mención aparte merece el tributo del madrileño a Hokusai, un artista japonés que abonó el periodo Edo (1603-1807) y que, con sus grabados, deslumbró e inspiró a Monet, Van Gogh, Degas o Toulose-Lautrec. Y es que Hokusai despoja de velos y cáscaras innecesarias a los personajes de sus "estampas del mundo flotante" y el sexo se vuelve, así, descarnadamente único, esencial y perturbadoramente contagioso. No deje el lector de apreciar El sueño de la esposa del pescador, si tiene dudas de lo que hablo.

 
Para los dibujantes que nunca se tomaron el tiempo de mirar, un vídeo-tutorial en el que un ilustrador enseña a historietistas principiantes a dibujar ropa interior femenina.

Para terminar, redimiré una prenda que puede llevarse sin más acompañamiento que la desnudez: las medias con ligas que dejan medio muslo indefenso.

Cuando pienso en cuánto pueden erotizarnos las representaciones artísticas de mujeres con pocas ropas, sensualmente trazadas, evoco con cierto cosquilleo la pintura del argentino Antonio Berni y especialmente Chelsea Hotel, un collage que plasma el espontáneo desvertir(se) de una chica en medias con ligas. Y esta sí es una prenda que no quiero perderme, ni antes, ni durante ni después (incluso, de las alucinaciones hipnogógicas). Una prenda que hay que ponerse y te pone (Venus recordaba días atrás la sensación del fresco bajo la falda, allende la liga). Por ello, desde aquí, proclamo: ¡gloria al último bastión de ropa que deseo de este lado, del mío, tanto como lo anhela el (o la) partenaire!

Hay 34 Comentarios

Muy buenooooo!!!!!!!!!!!!

Estoy de acuerdo contigo a la mayoría de los hombres le importa un pepino la ropa, pocos se detienen a admirar; pero considero que tenemos culpa en ello, luego de gastarnos dinero y OJO: no poco porque nada barata es!, permitimos que avancen sin detenerse a admirar nuestro cuerpo y por ende la ROPA que compramos para MODELAR para ellos, de lo contrario continuemos con la cómoda ropa interior de algodón y dejemos los sexy encajes!

No deberíamos complicarnos tanto, como dice un buen amigo, un buen aseo es suficiente!

Los estereotipos cambian pero no dejan de ser estereotipos. Que si los hombres tal y las mujeres cual...

Y tengo que añadir que no nos interesa tampoco el maquillaje. Entre menos éste, mayor placer del hombre.

Excelente articulo, es otra forma de ver el erotismo, me parece mas ilustrativo con obras fuera de lo común y sobre el trato que hay que dar a una mujer, ya que uno es muy ignorante o neófito se lee más elegante en como tratar ese cuerpo lleno de nervios que hay que estimular en toda su dimensión.

Pues a mis chicos siempre los puso mis tangas minúsculos y algo de lencería que uso para las noches especiales.Alguna vez llevé unas bragas tipo "de mi abuela" y causó un efecto frigidaire...

Queridas: Como todo en esta vida, no es tanto lo que llevas sino cómo lo llevas. Y la lencería es eso, una herramienta para realzar lo que tan bien algunas saben utilizar. No hay lencería provocativa. Hay mujeres provocativas que se sirven de la lencería... El tanga no es lencería, aclaro. El tanga nació donde nació y sirve para lo que sirve: para realzar los culos de gimnasio o de escuela de samba. Eso no es erotismo, sino mostrador de carne.

"a los hombres no les interesa en lo más mínimo lo que nos pongamos". Claro que no, a los hombres solo nos interessa lo que no os poneis. Nos interessa cuando no os poneis falda e si un cinturon ancho, quando no os poneis blusa e si dos tiras de tela que ensenãn todo. A los hombres nos interessa todo esse que no os poneis e si que nos pone a nosotros. Por eso vosotras os enpeñais en buscar cada dia quitaros casi toda la ropa e salir asi a la calle porque a nosotros es lo que nos gusta.

Noooooooo. No pierdas esperanzas que a "los Hombres" nos encanta la lencería (al menos a "los como yo"). Tanto que yo mismo se la compro a mi mujer!. Haz una media de los comentarios sobre tu nota y te darás cuenta de lo que hablo. Quizá el que no se fijó es por que le guste el rollito natural pero intenta con otro y verás.

El hombre que te suelta el sostén por debajo del jersey sin admirar tus encajes es un mal amante y de erotismo no entiende nada (a menos que sea un "aquí te pillo, aquí te mato" y en ese caso lo que debe soltar es la pieza de abajo)

A ver, para el polvo del sábado, sea rutinario o casual, efectivamente da igual lo que llevéis puesto. Hay un objetivo claro y todo lo demás son barreras.
Pero si tu mujer llega de trabajar un miércoles y se desviste delante tuya y ¡zas!, lleva un exitante tanga, el subidón espontáneo no tiene precio. Normalmente se quedará en eso en un subidón, porque te recordará que no es sábado y no toca, pero al menos...

En su momento se hizo un experimento donde se vestía con diferentes ropas (bonitas y feas) a diferentes mujeres, y lo mismo ocurría con el maquillaje. Se les enseño las fotos con los diferentes casos a varios grupos de hombres y estos siempre acababan eligiendo a las mismas como las más atractivas indiferentemete de como fueran vestidas o maquilladas. Lo que también se decía es que el hombre es el único animal que es capaz de autosugestionarse al ver a su mujer con una ropa diferente distinta y creer que en realidad es otra mujer lo cual le levanta el "ánimo". Lo mejor que puede hacer una mujer para atraer a su pareja es cambiar de ropa interior frecuentemente, simplemente le parecerá irresistible (ojo, también puede levantar suspicacias).

Jooo... pero si a mi me encanta la lencería. Desde el momento en que ya asoma por el borde de los vaqueros, o cuando se queda una parte del sujetador por fuera de la blusa. Sí, debo confesar que pocas cosas tan gloriosas como desvestir a una colega, de esas que van acicaladas como de trabajo, y encontrar esas braguitas que van sostenidas al vértigo. A veces prefiero ni quitarlas, y solamente las hago a un lado, porque es más lo que agregan, que lo que adornan.

No por tu mala experiencia puedes juzgar a todos los hombres por igual "blogera", yo como mucha "gente", nos gusta vestir bien y presumir de lo "llevao" , y también criticar lo que otr@s pueden llevar, pero el caso es que hay algun@s que se lo callan, quizás para no molestar o por envidia, y que creo que lo tuyo va con lo primero XD . A mi lo que me da rabia, es cuando la gente me dice "Oye eso que llevas es nuevo? Está guapo!" Cuando te lo llevas poniendo mil años y mira tú cuando vienen a fijarse, cuando el primer día que la compraste y te la pusiste nadie se fijó :( (sobre todo me pasa mucho con las mujeres, aunque puede entenderlo cuando lo dice alguien con edad)

Lo ideal es un vestido ligero y fácil de quitar y que os quedeis únicamente con unos zapatos con tacones muy altos y finos, a ser posible rojos. Si la moza está de buen ver lo demás sobra.

La propagación del tanga, con esos escapes tan habituales que se dan (ultimamente ya menos) por encima de la cuenca del culo, han deteriodado la prenda interior femenina hasta cuotas inimaginables, cuando compruebas que no pasan de ser bien feotes y baratos, con esas tiras o cordajes propias de un biquini.Colgados del tendedero no te digo na.¡Esos escapes, mujeres todas, son horribles (más cuando intentáis ocultarlo tirando del pantalón), por mucha atención que suscitéis en los machos cabríos! Pone más el anuncio (asomo) de unas braguitas de algodón debajo de unos vaqueros , por poner ejemplo, o un paseo en toda regla con esa prenda sola, que todo ese escándalo o carnaval.Por las prendas de ropa interior, las conoceréis.Y un culo bien recogido, con unas faldas de tubo, es lo debido.Abajo los tangas.

Las bragas de bridget jones cortan el rollo, pero si debajo de ellas está Irina Shack da lo mismo, o incluso le dá más morbo. Todo es relativo.

Sospechar de un hombre que se interese mucho de la ropa.

Pues en el caso de los hombres de mi vida, 50 y 50...

"A los hombres no les interesa en lo más mínimo lo que nos pongamos". Conmigo esta señora falla de pleno. Permita que le diga que esa frase echa por tierra todo el texto.

A mi si me gusta la lenceria en las mujeres. Es muy atractiva. Solo hay que ver la diferencia entre una pelicula de Marc Dorcel y otra cualquiera. Un cuerpo totalmente desnudo no resulta provocador.

De que hombres habláis?
Hay otros mundos y están en este.

A mí, lo de la lencería me pone tanto como el maquillaje y los peinados "arquitectónicos".


Braguitas de algodón, cara lavada y pelo a su aire, por favor. Lo demás son disfraces necesarios sólo cuando se ha perdido interés por lo esencial, y cuando llegas a ese punto, debes saber que no hay infinitos disfraces y que ninguno es mágico.

Llevo años sospechando que, en el fondo, a los hombres heterosexuales lo de la lencería les da más igual de lo que creemos las mujeres. A pesar de eso, a mí me encanta. Y me transforma. No me comporto igual con la ropa interior de algodón que con un conjunto sexy. ¡Me encantan las dudas de Bridget Jones con la lencería!

Mi mujer tiene la acertada idea de seducirme, provocarme y buscarme, sin braguitas pero con sujetador. Verla llegar al salón cuando estoy leyendo un rato antes de ir a dormir, me vuelve sencillamente loco. No salimos del sofá sin amarnos antes apasionadamente, y sin quitarle el sujetador.. Solo movérselo

A mi personalmente me ENCANTA la lenceria femenina, y como alguien dice por ahi, me gusta hacerlo cuando la chica la lleva puesta. ES más, si la lenceria es guapa, ni se la quito, ni la parte de arriba ni la de abajo. Y por supuesto los TACONES, que son realmente bonitos y me ponen na mas verlos

Creo que ellos tampoco se fijan en los vestidos. Goethe dijo que las mujeres con mucha fashion se visten en defensa contra otras mujeres. Son siempre las mujeres que critican a las famosas por sus vestidos e incluso por su físico. Lo mismo les pasa a las mujeres con rango ejecutivo en las empresas.

Siempre he tenido eso clarísimo: la ropa interior es, para ambos, un obstáculo más que un aliciente. Por eso jamás he gastado más dinero del estrictamente necesario, el excedente me lo reservo para la ropa "exterior", que es la que de verdad hace que un hombre te desee ( y no me refiero en absoluto a ir "vestida para matar"). Una mujer elegantemente vestida es infinitamente sexy...

La mayor parte de las veces, una mujer no está más desnuda que cuando lleva algo puesto. No es necesario que sea de encaje, claro que no, ni tampoco chanel nº5 como Marilyn, pero una simple liga o una braguita con transparencia o un tanga pueden hacer maravillas si se sabe mostrar. Está claro que hacerlo a oscuras (como le va a muchas mujeres) hace innecesario todo adorno, pero si se respetan luces y tiempo (eso es cosa de dos) el resultado creo que compensa y MUCHO.

Discrepo totalmente, no sé al resto de los hombres (porque generalizar no es bueno casi nunca), pero a mi me parece mucho más sugerente y excitante una mujer con lencería que desnuda totalmente, es más, si hay sexo con parte de ropa es mejor aun, bueno, es sólo una opinion.

http://elmejorhumorinteligente.blogspot.com/

Pues que quieres que te diga,me encanta leer esta sección,asi como la ropa interior, creo que todo merece su aprobación, tanto el momento de la sorpresa ante una maravilla de la lencería,como después, degustar el contenido, hay que valorar el hecho de adornar el acto (o su indescifrable intención),todo tiene su valor.

Todo depende del momento, en un aqui te pillo aqui te mato no puedes esperar que se fijen, ahora en un momento más pausado... http://sexo-gratis.tumblr.com/
Saludos.

Pues yo soy tío y me atrae mucho más lo que se sugiere que lo que se ve. De hecho encuentro más excitante un encuentro con luz tenue (que se vea lo justo, con ciertas sombras) que algo a plena luz. Es como que conecto mejor con mi yo más primitivo... de todas formas también hay gente que prefiere lo contrario.

Yo discrepo, creo que a los hombres les encanta la lencería sexy, tanto como a nosotras , el problema es que es un rollo llevarla (estamos de acuerdo) pero no es algo que te pongas todos los días. Pero a ellos el ir quitando capas y encontrarse con una capa así de sugerente, se entretienen al más con esta capa. Es el juego de sugerir e insinuar. Supongo que si habrá momentos de más ansia o personas más ansiosas que no esperan al juego , o momentos que no requieren tanta contemplación . el sexo a fin de cuentas no es siempre igual, a veces tienes más ansia y a veces te apetece más entretenerte por el camino.
http://www.recetariodesirena.com

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Sobre el blog

Ni enciclopedia ni consultorio sexual al uso. He aquí un rincón erótico festivo dedicado a las relaciones y la atracción entre seres humanos, esa faceta que nos hace la vida más placentera, tierna, amorosa, plena… Un blog coral, con cinco autoras de todo origen y condición, que apuesta por el juego, la provocación, lo sensual y el sexo como acto libre, adulto, compartido, real o ficticio, siempre divertido... Eso sí, si tu mirada no es amplia y tolerante, mejor no te detengas aquí. Coordina Analía Iglesias. No sólo se admiten firmas invitadas, sino que son deseadas.

Sobre las autoras

Anne Cé. Nació en el sur austral (Argentina), en un tiempo beatle y en un país con altísima densidad de psicoanalistas y jugadores de fútbol. Periodista, quizá incluso a su pesar, narra lo que se le ponga delante. Y narra, y narra. Un día descubrió que el simple roce de una clavícula le erizaba la piel y entonces comprendió por qué le gusta tanto abrazar a un hombre.

Esther Porta. Segoviana, fue becaria en el mítico Tentaciones y allí hizo de todo hasta que sus conocimientos de sexo la convirtieron en Beatriz Sanz. Y gracias a ella, publicó artículos semanales de sexo, dos libros y fue reclutada como sexperta guionista del programa de Canal +: 'Sex Pópuli'. Cuando casi se le había olvidado (lo de escribir de sexo...) se mete a bloguera. Y aquí está, con tantas ganas de sexo (del uno y del otro) como siempre...

Venus O'Hara, de Reino Unido, con raíces irlandesas. Modelo fetish, actriz y escritora. Licenciada en Ciencias Políticas y Francés, reside en Barcelona, ha sido columnista sexual en varias revistas, tiene su propio blog de fetichismo y es creadora de 'No sabes con quien duermes', un confesionario para personas que llevan una doble vida. Publicó su primer libro junto a Erika Lust, 'Deséame como si me odiaras', en 2010.

Tatiana Escobar, de Venezuela (1976), ha escrito ensayos y poesía en español. Traductora y editora, en 2004 abrió en Madrid junto a sus socios la primera boutique erótica de España, La Juguetería Erotic Toys, para no tener que vivir de la literatura. Desde entonces vive del sexo. Y escribe, a veces, para sus amigos.

. Madrileña. Soñó con escribir y pronto descubrió una vía: el periodismo. Pero como tampoco valía narrar sobre cualquier cosa, eligió suerte y remató la faena con un posgrado en Sexología. Ha trabajado en suplementos de salud y medios especializados. Con la práctica ha acabado por darle un toque más sensual a sus letras. Y con ellas sueña en escribir, ahora, un libro.

Ilustracion
Venus O'Hara, Anne Cé y Silvia C. Carpallo, según 'Mi Petit Madrid'.

Nuevo libro

El orgasmo de mi vida. Si ya no sueñas con príncipes azules, locos por pedirte en matrimonio, ni esperas que aparezca un millonario atormentado pero diestro en amores, con una Visa en una mano y un látigo en la otra, este libro es para ti. Porque El orgasmo de mi vida habla de eso, de mujeres realistas, lúcidas, independientes y eróticamente vivas, capaces de combinar esa cotidianidad que todas conocemos, con sus pasiones más salvajes. Ellas son las protagonistas de los relatos, sin guionistas que les digan lo que tienen que hacer, pero sobre todo, son las compositoras, directoras e intérpretes de los orgasmos más armoniosos de sus vidas.

Lux eróticaLux erótica. "Escribir sobre sexo era la propuesta y me sentí estimulada. Después de tantos años como periodista cultural y con mucha vida hecha en torno a la información y a la actualidad, tenía ganas de ponerle carne a la crónica. Porque nuestra más genuina actualidad como personas pasa por el relato del erotismo. Porque de atracción y de relaciones hablamos todo el tiempo en este tiempo occidental con ciertas libertades individuales garantizadas y rebosante de espíritu lúdico pero también algo desafectado y con nuevos descompromisos adquiridos...". Anne Cé.

Inglés para pervertidosInglés para pervertidos."Se dice que la mejor manera de aprender un idioma es a través del sexo con un extranjero. Pero ¿qué haces si estás en la cama y no sabes qué decirle? Con Inglés para pervertidos puedes aprender todas las palabras y expresiones que siempre has deseado saber, desde lo más elemental al sexo más salvaje. El libro cuenta con ocho capítulos centrados en las partes del cuerpo, la cama, el LGBT, las compras sexis, el lado oscuro, el porno, el chat y la salud sexual. Cada capítulo contiene vocabulario, gramática y unos ejercicios muy originales que no encontrarás en ningún otro libro. Aprende todo lo que tu "English teacher" no se atrevería a enseñarte nunca. Y... si te cansas de estudiar, el libro incluye un montón de fotos mias para distraerte". Venus O'Hara.

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