Eros

De Oscars, miradas seductoras y gatillazos

Por: | 29 de febrero de 2012

¿No podremos volver a confiar en él después de esta película? Tras sentir su mirada perforadora en Shame, temblaremos si un tipo como Michael Fassbender se sienta enfrente de nosotras en el metro, tiritaremos de miedo y de deseo, de (muchas) ganitas y de precaución; todo en un cóctel tan difícil de tragar como de evitar.

Fassbender

Fassbender en una de sus muchas galerías de admiradores, mynewplaidpants

El protagonista de la perturbadora Shame de Steve MacQueen (que también ha sido un inquietante Carl Gustav Jung hecho a la medida de David Cronenberg en Un método peligroso) se merece un post para él solo.

En esta ocasión, sin embargo, tendrá que compartir estas líneas con un personaje antitético, otro guapo irredento, pero de perfil tranquilizador, sonriente, como es Jean Dujardin, premiado esta semana con el Oscar por su protagónico en The Artist.

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Así apareció hace unos día Jean Dujardin en The Hollywood Reporter

Dos hombres nacidos en los setenta; dos actores que empiezan a revelarse al gran público y que, según parece, no tocarán techo pronto; un alemán y un francés, los dos conquistadores de este Hollywood que añora los viejos éxitos y las gloria (pero no la Gran Depresión), dos personajes masculinos en franco contraste, blanco sobre negro y no precisamente en blanco y negro. Y dos películas, Shame y The Artist, con cimientos provenientes de argamasas tan distantes, y ambas admirablemente buenas.

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Jean Dujardin en The Artist.

A pesar de tanto detractor, creo que Jean Dujardin se merece este y todos los premios por ese George Valentin, galán del cine mudo de gestualidad inocentona y desbordada, que se resiste a “estar a la altura” de los tiempos, que enmudece porque solo sabe sonreír con música incidental, sin explicar nada.

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Polémico cartel de Los infieles, con Jean Dujardin. Pronto se estrenará en España.

Dujardin es expresivo y contagia entusiasmo a borbotones, le salen chispas por los ojos y nos convence de lo que sea con esos dientes de destellos (además, tan inocuo no será quien lo encarna si fue capaz de armar semejante escandalete posando para el afiche de promoción de Los infieles, la película que pronto veremos).

 

Escena de la fantasía de Peppy/Berenice Beijo con el traje de George/Dujardin, en The Artist.

Lo dicho: a The Artist la han tildado de liviana y demodée y, sin embargo, creo que es una fina metáfora de esta época de crisis económica generalizada y, en medio del descalabro, la industria del entretenimiento mostrando su incapacidad para adaptarse a los cambios tecnológicos. Aderezada, eso sí, con una exquisita y caricaturesca historia de amor a la antigua.

Su protagonista, y aquí llegamos al punto, es  un varón a la vieja usanza: un héroe galante, orgulloso, un caballero al que nunca se le adivinará un ‘bajo instinto’ (solo sentimientos sublimes) y mucho menos, un gatillazo sexual.

Frente a él, en este ring cinematográfico: el personaje de Fassbender en Shame (merecedor de la Copa Volpi en Venecia), un varón de estos tiempos, oscurito, sexy, bisexual, descomprometido, narcisista, un chico exitoso en la gran ciudad, que no necesita ser atento para llevar a cualquier ejemplar humano a la cama.

 

Tráiler de Shame, de Steve MacQueen.

Magnífica película, Shame (Vergüenza), ganadora en el último festival de Venecia y hoy también en cartel, habla del sexo desenfrenado como modo de expiar culpas o de estar desorientado, o de liberar insatisfacción existencial.

Fassbender

Michael Fassbender, protagonista de Shame, e intérpretre de C.G.Jung, en Un método peligroso.

Miradas lascivas en el transporte público, porno en la oficina, porno a toda hora y sexo casual, de pago o gratuito, pero ni un ápice de amor. Incluso más: el cariño como impedimento erótico, el afecto como obstáculo para el estallido eyaculador. Ni una relación amable que fertilice y, en cambio, un crescendo de desamor, éxtasis hormonal y perdición, con apenas algunas punzadas de dolor profundo, de calambres afectivos que se quieren eludir a fuerza de más desenfreno.

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Jean Dujardin en The Artist.


Entonces, recuerdo que en las viejas películas de amor no nos enterábamos si el señor de sombrero que se quedaba con la chica fracasaba en la cama ni había líneas perspicaces por complejo masculino alguno. Nunca sabremos si algún prócer del Hollywood dorado tenía en el libreto un gatillazo, justamente con su gran amor, con la mujer ideal, por excesiva exigencia o por inhibición. Así en The artist.

Y así en Shame, como en la vida, la trastienda esconde momentos de hombres bien dotados y seductores, erotómanos de traje y maletín, y también de camas sin erección. A todas nos ha pasado alguna vez con alguien con quien teníamos una enorme expectativa. Y luego hemos leído que cada vez les pasa más a los hombres en torno a los cuarenta, presionados por su propio afán perfeccionista, de machos cumplidores o intimidados por las nuevas mujeres que tienen mucha más experiencia que sus madres, que empiezan a pedir lo que quieren y que pueden comparar (¡ay, ese fantasma de los rankings!).

Hace algún tiempo, un amigo valioso que fue un gran amor veinteañero me confesaba que, a sus cuarenta y pico, él se “lleva mal” con el amor. Dice que, enamorado, se siente débil porque el amor lo “feminiza”, lo vuelve indefenso. Entonces, ha desistido. Enfrentándome con ese escepticismo, yo alego que sin amor todo se vuelve vulgar, pero luego veo Shame y exculpo a Fassbender (en él nada puede ser vulgar). Así de incoherentes, nosotras, algunas mujeres (deje aquí sus comentarios).

Por fin, más allá de la sensualidad pour la galerie y los escarceos de la trastienda, y de los méritos de The Artist y de Shame (y para terminar con el asunto de los Oscars), lo más seguro es que nuestra vida afectiva –al menos la de todos los días– se parezca más a la de la gente de la excelente Nader y Simin, una separación del director iraní Asghar Farhadi, ganadora de la estatuilla a la mejor película extranjera y una lección de realismo con arte. Aquí los dejo con el tráiler.

 
La vida y las desavenencias de una pareja en una ciudad cualquiera; en este caso, Teherán: Nader y Simin, una separación.



Hay 10 Comentarios

Dujardin, que tiempos!
buen articulo

Muy bueno, conocer sobre estos temas que a veces nos dejan en duda...

http://www.eclipsecali.com/

que profundo!!! viéndolo desde esa perspectiva el acto se convierte en todo un festín de sensaciones.

si el objetivo del acto sexual fuera la eyaculación, entonces el sexo seria aburrido, ¡ 5 miseros segundos de placer!, mientras se puede disfrutar de besos, caricias, sudor, posiciones, etc... sean creativos por favor...

asdfasdfs

pues yo viví una historia de esas....al principio él no paraba de hablarme de amor, de lo que me quería y yo que sólo quería lo que quería, no lo dejaba porque me daba pena y no sabía como decirselo....y cuando empezaba a sentir algo, bomba!! me dejó, sin miramientos y de la manera más cruel imaginable...todavía sigo con cara de gili.....as!! haha, en fin!! el hombre es el hombre y cuando sólo quiere sexo, sólo quiere sexo...pero la mujer....ay la mujer!! animal sentimental!!!

Perdón por mi incultura pero ¿qué sinifica protagónico?
¿Algo así como ser protagonista mientras agonizas?

EL SEXO es intercambio, no una competición ni el momento de que un hombre tenga que demostrar nada... Si queremos placer para todos, todos deben esforzarse. Ojo, no penséis que a nosotros siempre nos ha gustado sólo por que eyaculemos. Desgraciadamente demasiadas chicas se piensan que con abrirse de piernas y tumbarse ya está todo hecho... ay, que pobres. A partir de los 30 ó 35 muchas aprenden que no hay polvo malo, si una quiere. Saludos

Final de mes, la hipoteca, mi jefe, el aumento del IRPF, el Tribunal Supremo... Se me agotan los pensamientos para retardar la eyaculación... a ver... el golazo de Messi, el robo al Rayo, la paella del sábado, el suspenso de la pequeña, el precio del petróleo... Vaya, se me fue la mano: al final, gatillazo. Lo siento cariño, no es por ti.

Me quedo con una vida afectiva con un poquito de aquí y de allí. El realismo Nader y Simin es inevitable, y la locura sensual de shame la vamos biscando cada minuto.

Carla
www.lasbolaschinas.com

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Ni enciclopedia ni consultorio sexual al uso. He aquí un rincón erótico festivo dedicado a las relaciones y la atracción entre seres humanos, esa faceta que nos hace la vida más placentera, tierna, amorosa, plena… Un blog coral, con cinco autoras de todo origen y condición, que apuesta por el juego, la provocación, lo sensual y el sexo como acto libre, adulto, compartido, real o ficticio, siempre divertido... Eso sí, si tu mirada no es amplia y tolerante, mejor no te detengas aquí. Coordina Analía Iglesias. No sólo se admiten firmas invitadas, sino que son deseadas.

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Venus O'Hara, de Reino Unido, con raíces irlandesas. Modelo fetish, actriz y escritora. Licenciada en Ciencias Políticas y Francés, reside en Barcelona, ha sido columnista sexual en varias revistas, tiene su propio blog de fetichismo y es creadora de 'No sabes con quien duermes', un confesionario para personas que llevan una doble vida. Publicó su primer libro junto a Erika Lust, 'Deséame como si me odiaras', en 2010.

Tatiana Escobar, de Venezuela (1976), ha escrito ensayos y poesía en español. Traductora y editora, en 2004 abrió en Madrid junto a sus socios la primera boutique erótica de España, La Juguetería Erotic Toys, para no tener que vivir de la literatura. Desde entonces vive del sexo. Y escribe, a veces, para sus amigos.

. Madrileña. Soñó con escribir y pronto descubrió una vía: el periodismo. Pero como tampoco valía narrar sobre cualquier cosa, eligió suerte y remató la faena con un posgrado en Sexología. Ha trabajado en suplementos de salud y medios especializados. Con la práctica ha acabado por darle un toque más sensual a sus letras. Y con ellas sueña en escribir, ahora, un libro.

Ilustracion
Venus O'Hara, Anne Cé y Silvia C. Carpallo, según 'Mi Petit Madrid'.

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El orgasmo de mi vida. Si ya no sueñas con príncipes azules, locos por pedirte en matrimonio, ni esperas que aparezca un millonario atormentado pero diestro en amores, con una Visa en una mano y un látigo en la otra, este libro es para ti. Porque El orgasmo de mi vida habla de eso, de mujeres realistas, lúcidas, independientes y eróticamente vivas, capaces de combinar esa cotidianidad que todas conocemos, con sus pasiones más salvajes. Ellas son las protagonistas de los relatos, sin guionistas que les digan lo que tienen que hacer, pero sobre todo, son las compositoras, directoras e intérpretes de los orgasmos más armoniosos de sus vidas.

Lux eróticaLux erótica. "Escribir sobre sexo era la propuesta y me sentí estimulada. Después de tantos años como periodista cultural y con mucha vida hecha en torno a la información y a la actualidad, tenía ganas de ponerle carne a la crónica. Porque nuestra más genuina actualidad como personas pasa por el relato del erotismo. Porque de atracción y de relaciones hablamos todo el tiempo en este tiempo occidental con ciertas libertades individuales garantizadas y rebosante de espíritu lúdico pero también algo desafectado y con nuevos descompromisos adquiridos...". Anne Cé.

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