Eros

Los que lo derriten todo (hasta nuestra cordura)

Por: | 14 de febrero de 2012

Marlon_Brando
Marlon Brando en 'Un tranvía llamado deseo' de Elia Kazan (1951).

¿Qué porcentaje del tiempo juntos te tiene que conceder el caballero, escuchándote, para pasar la prueba espejo de lo-que-te-dedicará-en-la-cama?

Supongo que muchas nos lo cuestionamos mientras tomamos ese algo con ese alguien por primera vez, pero, además, hay datos elocuentes que llegan del otro lado del mostrador: un chico (a la sazón, ponía mucha atención a mis intervenciones) me habló una vez de esos porcentajes que algunos hombres usan para ir por camino seguro hasta su presa. No recuerdo exactamente las cifras, pero cualquier interesado en tomar lecciones al respecto solo tiene que escribir, en un buscador de internet, las palabras “trucos”, “seducción”, “lenguaje” y ensamblarlas en frases aleatorias hasta dar con los consejos y recomendaciones de otros individuos de su especie.

Por ahí he visto a algún seductor comentando que cada minuto que pasa un hombre escuchando a una mujer es una ración más de confianza que se gana. ¡Aha!

No sé cuántas preguntas del otro denotan cierto verdadero interés en ti, pero sí sé que si el sujeto en cuestión no te hace ninguna o mira para otro lado cuando comentas algo relacionado con su línea de diálogo resulta muy probable que a la hora del sexo vaya a lo suyo, raudamente, porque no te ha ‘visto’ antes y mucho menos te ‘verá’ cuando te desnudes (¡y para qué hablar de la sobremesa!).

Entonces, hoy, al cabo de aquellas confesiones y algunos experimentos fallidos, me pregunto: ¿habrá algún varón a medio camino entre aquel Woody Allen traumado por el abandono de Sueños de un seductor que pedía consejos al avezado Humphrey Bogart en cada escena con una chica y estos ganadores por antonomasia (que tú y yo conocemos), estos, sí, estos que sonríen con una distancia pasmosamente sexy de su objeto de deseo al tiempo que lo hacen sentir sujeto de todos sus desvelos y compromisos y que siempre terminan en la cama con quien se lo propongan?

 

Escena del museo de 'Sueños de un seductor', (1972) de Herbert Ross, con Woody Allen.

Si algo hay incuestionable es que en esto hay triunfadores empedernidos de las buenas artes amatorias y del galante desapego afectivo, como conceptos mutuamente dependientes. De esos señores que usan apenas una sonrisa para decirte “quédate” y otra, igualmente amable, para decirte “lárgate”, inequívocas ambas, y muy similares a las que han esbozado en los preliminares, mientras te miran absortos, con deseo, mientras te hacen preguntas sobre ti y admiran tus respuestas y tu rostro y tu pecho y tus manos.

 

En acción: Woody Allen y Humphrey Bogart en 'Sueños de un seductor'.

En este punto, casi todas tendremos en mente la sonrisa (o la mirada) de alguien que nos condujo suavemente pero sin distracciones a su lecho (o al nuestro) y, probablemente, diciéndonos cosas parecidas a “¿te importa que esta noche no hagamos el amor? … es que solo quiero mirarte y abrazarte con ternura” (huelga decir que siempre se hace el amor esa noche). O dirá, antes del sexo, por supuesto: “yo no soy muy de novias, tengo el cariño repartido, pero no me cierro a ninguna relación de pareja” (y ciertamente, como has adivinado, se despedirá para siempre con la misma sonrisa de admirador extasiado). Timing perfecto, palabras escogidas, la envidia de sus congéneres.

Un personaje de este tipo (sonrisa para comérselo, deseo sexual expresado y cubierto a diestro y siniestro y pose refractaria a cualquier relación convencional) es el de Adam (Devid Striesow) en la película Three del atendible director alemán Tom Tykwer, en cartel en las salas españolas. Adam hace investigación médica, tiene una postura muy abierta frente el asunto de la financiación de su laboratorio de células madre, tan abierta y expansiva como su orientación sexual. A diferencia de su actividad científica, Adam se maneja con autosuficiencia en terrenos emocionales: toma lo que le place y sigue su camino, solo y satisfecho. No desvelaremos aquí el resto de la trama, porque la película es mucho más que el atractivo Adam, aunque sí podemos decir que el “tres” del título hace alusión a un territorio relacional que va bastante más allá de lo que sugiere un trío amoroso tradicional.

 

Trailer de 'Three' ('drei', tres), de Tom Tykwer, hoy en cartel en las salas españolas.

Aquí tocaba hablar (y poner un ejemplo) de estos tipos atractivos que siempre se salen con la suya, porque derriten con buenas artes, y a veces hacen felices a los demás por un ratito, en contraposición a los que tienen que leer cuánto tiempo dejar hablar a la chica en el bar para poder tener alguna chance de éxito, más tarde. También, en contraposición a personajes más fáciles y reconocibles: estos seductores claramente despreocupados de su presa y algo torpes, a quienes se les notan las mañas de lejos, como el simpático Barney de la serie Cómo conocí a vuestra madre, tan popular entre los adolescentes.

 

Ted y Barney, dos reacciones frente a un supuesto embarazo en la serie 'Cómo conocí a vuestra madre'.

En fin, trucos hay para todos los gustos. A fuerza de ensayo y error los vamos desentrañando. Por ahora, no contamos con método más confiable. Y que en paz descanse el rey de todo esto, el derretidor de glaciares Marlon Brando, algunas veces con buenas artes; otras, no tanto.

Hay 9 Comentarios

Siempre me he preguntado cuánto hay de anorgasmia en las mujeres que van con viejos. Vedlo en mi post.

Aquellos de la cartera gorda , son los que tienen que pagar por que de seductores y de hacer derretir a una mujer con solo mirarla no tienen ni idea ( y de hacerla gozar lo pongo en duda). Una mujer se puede acostar con alguien por dinero, pero para disfrutar solo lo hara con el que realmente le guste, aunque no tenga ni para un refresco. Y eso es lo que les hace doler el ego a más de uno. Ahora en el momento de buscar estabilidad que es otro cuento hay que mirar un poquito de todo. Pero aqui como de lo que se trata en de pasarlo bien, la historia del dinero vuelvo y digo, es para los que de aquello nada de nada

Y lo mismo se podría decir de las mujeres respecto a dar la patada al día siguiente no?

En el gimnasio uno de 60 años pregunta a su preparador: ¿Qué aparato me aconseja para seducir a una jovencita?
Pruebe con el cajero automético

Quien se lo cree es porque quiere creérselo, porque necesita creérselo y eso hace más fácil la labor de seducción de quien no busca implicaciones sentimentales más allá de pasar un rato agradable. Por otro lado estos expertos seductores tienen un olfato especial para detectar a las necesitadas de atención, sonrisa agradable y buenos modales. Las mujeres, en general, son muy fáciles de engañar. Normalmente basta con halagarlas inteligentemente.

Pues a mí la "billetera gorda" me es indiferente. Para "billetera gorda" la que me haga yo con mi esfuerzo y trabajo. Me quedo con lo de la "follabilidad", es cierto que lo importante no es ser guapo, es el atractivo lo que más cuenta (y eso tiene mucho de actitud).

billetera gorda, con esa "arma" se gana siempre...

El tiempo que transcurre entre que conoces a un "seductor" y que vas a su lecho, lo ponen las mujeres.- No hay ningun artilugio válido para preciarse de seductor., salvo un bombonazo, famoso o con la billetera muy gorda.- Los simples mortales, efectivamente deseamos seducir, e indudablemente terminar en el lecho, pero quien toma mucho antesla decisición de que la cosa va a terminar en el lecho, sois vosotras las mujeres

No creo en ningún manual ‘Cómo seducir…’ o similar. Con unas maneras mínimas de educación y conducta lo importante sigue siendo la química. Sí, es un concepto muy manido pero es la realidad. Hay un lema, bastante conocido por la red y relacionado con esta idea que decía algo parecido a: No es importante ser guapo, lo que importa es desprender follabilidad.
Totalmente de acuerdo con ello.

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Sobre el blog

Ni enciclopedia ni consultorio sexual al uso. He aquí un rincón erótico festivo dedicado a las relaciones y la atracción entre seres humanos, esa faceta que nos hace la vida más placentera, tierna, amorosa, plena… Un blog coral, con cinco autoras de todo origen y condición, que apuesta por el juego, la provocación, lo sensual y el sexo como acto libre, adulto, compartido, real o ficticio, siempre divertido... Eso sí, si tu mirada no es amplia y tolerante, mejor no te detengas aquí. Coordina Analía Iglesias. No sólo se admiten firmas invitadas, sino que son deseadas.

Sobre las autoras

Anne Cé. Nació en el sur austral (Argentina), en un tiempo beatle y en un país con altísima densidad de psicoanalistas y jugadores de fútbol. Periodista, quizá incluso a su pesar, narra lo que se le ponga delante. Y narra, y narra. Un día descubrió que el simple roce de una clavícula le erizaba la piel y entonces comprendió por qué le gusta tanto abrazar a un hombre.

Esther Porta. Segoviana, fue becaria en el mítico Tentaciones y allí hizo de todo hasta que sus conocimientos de sexo la convirtieron en Beatriz Sanz. Y gracias a ella, publicó artículos semanales de sexo, dos libros y fue reclutada como sexperta guionista del programa de Canal +: 'Sex Pópuli'. Cuando casi se le había olvidado (lo de escribir de sexo...) se mete a bloguera. Y aquí está, con tantas ganas de sexo (del uno y del otro) como siempre...

Venus O'Hara, de Reino Unido, con raíces irlandesas. Modelo fetish, actriz y escritora. Licenciada en Ciencias Políticas y Francés, reside en Barcelona, ha sido columnista sexual en varias revistas, tiene su propio blog de fetichismo y es creadora de 'No sabes con quien duermes', un confesionario para personas que llevan una doble vida. Publicó su primer libro junto a Erika Lust, 'Deséame como si me odiaras', en 2010.

Tatiana Escobar, de Venezuela (1976), ha escrito ensayos y poesía en español. Traductora y editora, en 2004 abrió en Madrid junto a sus socios la primera boutique erótica de España, La Juguetería Erotic Toys, para no tener que vivir de la literatura. Desde entonces vive del sexo. Y escribe, a veces, para sus amigos.

. Madrileña. Soñó con escribir y pronto descubrió una vía: el periodismo. Pero como tampoco valía narrar sobre cualquier cosa, eligió suerte y remató la faena con un posgrado en Sexología. Ha trabajado en suplementos de salud y medios especializados. Con la práctica ha acabado por darle un toque más sensual a sus letras. Y con ellas sueña en escribir, ahora, un libro.

Ilustracion
Venus O'Hara, Anne Cé y Silvia C. Carpallo, según 'Mi Petit Madrid'.

Nuevo libro

El orgasmo de mi vida. Si ya no sueñas con príncipes azules, locos por pedirte en matrimonio, ni esperas que aparezca un millonario atormentado pero diestro en amores, con una Visa en una mano y un látigo en la otra, este libro es para ti. Porque El orgasmo de mi vida habla de eso, de mujeres realistas, lúcidas, independientes y eróticamente vivas, capaces de combinar esa cotidianidad que todas conocemos, con sus pasiones más salvajes. Ellas son las protagonistas de los relatos, sin guionistas que les digan lo que tienen que hacer, pero sobre todo, son las compositoras, directoras e intérpretes de los orgasmos más armoniosos de sus vidas.

Lux eróticaLux erótica. "Escribir sobre sexo era la propuesta y me sentí estimulada. Después de tantos años como periodista cultural y con mucha vida hecha en torno a la información y a la actualidad, tenía ganas de ponerle carne a la crónica. Porque nuestra más genuina actualidad como personas pasa por el relato del erotismo. Porque de atracción y de relaciones hablamos todo el tiempo en este tiempo occidental con ciertas libertades individuales garantizadas y rebosante de espíritu lúdico pero también algo desafectado y con nuevos descompromisos adquiridos...". Anne Cé.

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