Eros

Leer es sexy

Por: | 21 de febrero de 2012

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Vía Life at Willow Manor

Leer es sexy (escribir, no tanto). Eso pensamos las chicas que escribimos, es decir, que no desprendemos erotismo con nuestro gesto concentrado sobre el teclado (que suele estar acompañado de ceño fruncido tras las gafas de ordenador, tics de bocas torcidas, lenguas fuera, labios mordisqueados, dientes atrapando uñas o pellejitos).

En nuestro imaginario más kitsch (y algo sexista), en cambio, los hombres escritores sí son capaces de exhalar algo indescriptiblemente sexy. ¿Quién no recuerda al sufrido poeta, al irreverente Oliverio, el personaje de Darío Grandinetti en El lado oscuro del corazón de Eliseo Subiela? Todas querían comprenderlo y hacérselo saber, ¿o no?

Antes de volver al lado sexy de la lectura (que de eso va la cosa en este post), quería recomendarles una peliculita que se ha estrenado la semana pasada en los cines españoles: se llama Young adult y la firma Diablo Cody, la guionista de Juno, una chica con una mirada turbadora de su mundo, que seguirá dando mucho que hablar en los próximos años. La dirige el canadiense Jason Reitman, el director de Up in the air y, también, de Juno. La protagonista es una estupenda Charlize Theron en la piel (y en las ojeras) de una escritora de novelas para adolescentes que anda sin brújula en territorios del amor, tanto como para convencerse de que su novio del pueblo, el del secundario, es el tipo al que tiene que regresar (y si para ello hay que inventarse al chico de cero, pues para eso estamos las mujeres)…

 

Charlize Theron compone a una escritora medio fantasma y muy atolondrada en Young adult.

#Leeressexy es un hashtag que está circulando en Twitter. Por lo que he visto, salvo alguna honrosa reflexión sobre el asunto, la gente está redirigiendo la cosa a fotos de chicas bellas, con pocas ropas, leyendo o en pose de libro abierto. Por lo tanto, la cosa no me ha interesado más allá de la etiqueta que, no obstante, me ha disparado cientos de imágenes de hombres que me han gustado mucho, leyendo.

Es que, para muchas de nosotras, un hombre concentrado en un libro es (un bocado) irresistible.

Por supuesto, algunas tenemos algunos requisitos de calidad y estilo. Una vez, un hombre bastante apuesto, con el que me aprestaba a salir por segunda o tercera vez, me comentó que era fan de Ken Follet. Mi libido cayó por el suelo (y confesar esto me costará alguna etiqueta de hipster y tendré que tomármelo con humor). Volvamos: la omnipresente idea del bestseller me impedía fantasear con el buen señor, pero seguí resistiéndome a mis “prejuicios” literarios. Así, llegué a la cama, donde la visión de Los pilares de la tierra sobre la mesilla de noche me terminó de aguar la fiesta.

Otra cosa, muy otra cosa, pensé, sería tener a Daniel Day Lewis susurrándome un poema mientras me mordisquea la oreja, diciéndome que me duerma en sus brazos como un pequeño pajarito, o un lorito, o lo que sea, en el bosque, porque él me cuida. El que crea que exagero, que mire este fragmento de La insoportable levedad del ser, peli literario-filosófica bien ochentera (y para derretirse), sobre libro de Milan Kundera.

 

Daniel Day-Lewis y Juliette Binoche en el filme de Philip Kauffman La insoportable levedad del ser, sobre libro de Kundera.

El verbo literario nos puede a las chicas, a algunas chicas, a muchas chicas. En realidad, más que los escritores, mi debilidad son los libreros: saben tanto, leen tanto, son tan enigmáticos y meditabundos, generosos, atentos…

Libreria de viejo de karen, via life at willow manor

Mi primer affaire con un librero data de mis aproximadamente 20 años. Yo lo visitaba en la tienda, tomábamos ginebra Bols (marca típicamente argentina) en la trastienda y allí también tenían lugar los escarceos, que a veces subían bastante de tono (siempre se podía cerrar la puerta de cristal y poner el papelito de “vuelvo enseguida”). Este tendero, algo mayor y muy suelto en lo suyo, me dijo una vez que era muy grave que yo no hubiera leído aún Cien años de soledad. Por supuesto, al día siguiente devoré el libro de García Márquez para estar a su altura.

Otra pequeña anécdota más reciente de libreros/editores la relaté aquí, hace un par de meses. La tercera mencionable es una historia algo platónica, que me llevó a conocer a autores sublimes pero nada populares y a leérmelos a toda pasión, para poder volver a la librería a comentar lo que fuera con el recomendador. Con este último no hubo sexo al uso y, sin embargo, se quedó en mí para siempre en los textos de Julián Ayesta, un escritor español de la posguerra, y de William Saroyan, un norteamericano-armenio, cronista exquisito de la Gran Depresión.

¿Quién duda sobre el poder evocador y romántico de las estanterías pobladas de libros? Aquí, el episodio de Friends, en el que Ross descubre que hay un picadero franco en el sector dedicado a la Paleontología de la prestigiosa biblioteca universitaria, justamente el área donde se halla su tesis doctoral.

 

A propósito, Ross, el paleontólogo de Friends, o Leonard Hofstadter, el físico experimental de The big bang theory, pertenecen al rubro muy inteligentes, frikis o nerds, que te ponen desde su lado más excéntrico. Cautiva fantasear con sus locos cerebritos científicos o verlos leyendo manuales imposibles de programación como Real-time systems: design and implementation o nucleares opus como Radiation detection and measurement.

Las mencionadas encíclicas técnicas existen, como existe el ejemplar (en este caso, masculino) que las lee y que, a la sazón, me apunta que también las mujeres somos sexies leyendo, solas, en un bar o en un banco de la plaza. Y yo sin saberlo, le digo. “Claro, porque aparecéis enigmáticas, misteriosas, y eso también les da morbito a los hombres”, apostilla.

Como sea, a mí me alegra la vida y me arranca una sonrisa de emoción ver, en el metro, a un chico guapo leyendo literatura o filosofía. Si va con un libro de Kurt Vonnegut o de Kierkegaard, sin importarle lo que pasa alrededor, me lo imagino autosuficiente y a la vez lleno de dudas y curiosidades y me alcanza para la peliculita de ese trayecto.

Hay 23 Comentarios

Leer está bueno para matar el tiempo, pero si tenés algo más interesante que hacer, que seguir los pensamientos de otro, cuánto mejor.

Si sólo folláramos los que leemos, la industria del látex se iría a la quiebra. En cuanto al sexo, lo bueno de leer es que aumenta tus posibilidades de follar por la oreja (es lo que tiene seducir con tanto vocabulario e historias guarras como las que lo les cuento)

Ojala me hubiera comido una rosca por cada diez libros que he leído. Pero nada, oye. Supongo que además de leer, me tocaba entrarles.

Me encanta leer, y me seduce la idea de parecer sexy a los ojos de alguien que me ve leer... hace más interesante el ya de por sí atractivo hecho de leer...
http://intimsecrets.com/

Yo leía (y leo), pero un día decidí pasar a la acción y comencé a escribir con el propósito de seducir. En ello sigo y no me quejo. Como vosotras cuatro, que me tenéis sorbido el seso. Besos y enhorabuena, seductoras.

Leer es guay, al Faulkner, al Rimbaud o la propaganda del súper. Pero sexy, es el sexo. Juan, yo también lo he leído.

"Real-time systems: design and implementation"... eh! Ese libro me lo estudié en la carrera!!

Hipster o no, no hay líbido que resista a Ken Follet.
Hace unos años me regalaron un libro que se llama 'Las mujeres que leen son peligrosas'. En él aparecen obras de artistas que a lo largo de la historia han retratado a mujeres leyendo, de Rembrandt a Hopper y su 'Habitación de hotel'. No sé si son seductoras, pero muchas son desafiantes, y eso es lo que las hace atractivas.

Ahora, los escritores... ay los escritores. Son sexies sí.

Totalmente de acuerdo con todo lo que dices. Eso sí, me gusta ver leer a los hombres independientemente de qué libro sea el que lean Me encanta que me hablen de libros y me cuenten sus opiniones y sus gustos.

"Cien años de Soledad" no me gustó naaaada y lo siento en el alma, tardé dos meses en leerlo y, entre medias, me leí otros tres libros. García Márquez tiene obras mucho mejores, para mi gusto (por supuesto), nunca entenderé por qué ésta es la más aclamada. Eso sí, el vocabulario que utiliza es inigualable, con tanta riqueza de descripción y palabras... pero en fin, aburrido a más no poder (perdonadme, de veras).
http://plumadepandora.blogspot.com

Quien de verdad lee, sea hombre o mujer, en lo que menos piensa es parecer sexy. Tal vez, debido a ello, resulta atractivo para quien está un poco harto de tantas fórmulas estereotipadas, necias y vacías con que se nos bombardea en los mass media sobre que hacer para ser sexy.

Y yo que creía que cuando me ponía a leer en la playa y al levantar la vista del libro para coger un cigarro veía algunas mujeres mirándome con deseo era por mi cuerpo y en realidad era porque estaba leyendo a Bolaño, Cohen, Amis...

este blog me recuerda a las típicas revistas femeninas tontorronas tipo cosmopolitan...

Pues es verdad que a mí un hombre leyendo me puede parecer sexy y que me recite bellas poesías al oido aún más, pero me ha dolido eso de que las biblias técnicas sólo las leen ellos. Aunque no seamos muchas, cada vez somos más las mujeres con perfil científico o ingenieril que leemos biblias técnicas y también literarias. Por favor, un poco menos de machismo y de cliché...

Supongo que las tías(" ver, en el metro, a un chico guapo leyendo") son como los tíos en casos parecidos, solo que nosotros somos más discretos. La tía puede ser muy..., pero como dijo aquel ¿ acaso no te has fijado en el par de tetas?

Y si el chico no es guapo y lee, no le interesa. Pero si es guapo y no lee, si. Si es guapo, no lee, juega al futbol entonces se le tiene envidia y se llama CR7.

Insufrible! si para coger rico, se requiere un alto nivel educativo, eso explica por que Europa se esta despoblando. Ya me imagino a estas chicas seducidas por un cultisimo pero canibalisimo Hanibal Lecter

jolin que exigentones nos estamos volviendo: quedaos con la foto del culo y yasta!!!

He pasado años leyendo en el tren y ninguna tia se me ha puesto delante, ni he visto insinuación alguna; al contrario cuando he estado sobado si que note que alguna me habia estado mirando en fin ...

Sí que es verdad, Martin Zelaietan.Estoy de acuerdo.Cada día escriben más tonterías estas mujeres que no pasan de leer twiters y luego se creen capaces de leer ¡Cien años de soledad! ( lo de cien años creo que no lo captan) en un solo día si tienen que acostarse con un librero o cualquier piltrafa que diga que lee.Por mi parte decir que sólo me ponen las marujas que leen el Hola o el Pronto.Al menos estas son más sinceras.Otra cosa ¿hay "gafas de ordenador" como hay gafas de buceo o de piscina? ¡Insoportable levedad del ser!!!!!!!!!: "Mi libido cayó por el suelo (y confesar esto me costará alguna etiqueta de hipster y tendré que tomármelo con humor)." Mi libido está igual después de leer toda esta gansada.

Nunca había leído tantas tonterías juntas en un artículo periodístico ¿En qué planeta habita Anne Ce?

Claro que cirucla el hashtag, a partir del blog de Lecturalia http://www.lecturalia.com/blog/2012/02/13/leer-es-sexy/ y que llegó a portada de Meneame.

Por fin! Un artículo que cae en lo que ya sabían los clásicos. EL eros está en el fondo del conocimiento. Hoy en día esa visión está completamente desgajada

HAY QUE LEER EL KAMASUTRA

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Sobre el blog

Ni enciclopedia ni consultorio sexual al uso. He aquí un rincón erótico festivo dedicado a las relaciones y la atracción entre seres humanos, esa faceta que nos hace la vida más placentera, tierna, amorosa, plena… Un blog coral, con cinco autoras de todo origen y condición, que apuesta por el juego, la provocación, lo sensual y el sexo como acto libre, adulto, compartido, real o ficticio, siempre divertido... Eso sí, si tu mirada no es amplia y tolerante, mejor no te detengas aquí. Coordina Analía Iglesias. No sólo se admiten firmas invitadas, sino que son deseadas.

Sobre las autoras

Anne Cé. Nació en el sur austral (Argentina), en un tiempo beatle y en un país con altísima densidad de psicoanalistas y jugadores de fútbol. Periodista, quizá incluso a su pesar, narra lo que se le ponga delante. Y narra, y narra. Un día descubrió que el simple roce de una clavícula le erizaba la piel y entonces comprendió por qué le gusta tanto abrazar a un hombre.

Esther Porta. Segoviana, fue becaria en el mítico Tentaciones y allí hizo de todo hasta que sus conocimientos de sexo la convirtieron en Beatriz Sanz. Y gracias a ella, publicó artículos semanales de sexo, dos libros y fue reclutada como sexperta guionista del programa de Canal +: 'Sex Pópuli'. Cuando casi se le había olvidado (lo de escribir de sexo...) se mete a bloguera. Y aquí está, con tantas ganas de sexo (del uno y del otro) como siempre...

Venus O'Hara, de Reino Unido, con raíces irlandesas. Modelo fetish, actriz y escritora. Licenciada en Ciencias Políticas y Francés, reside en Barcelona, ha sido columnista sexual en varias revistas, tiene su propio blog de fetichismo y es creadora de 'No sabes con quien duermes', un confesionario para personas que llevan una doble vida. Publicó su primer libro junto a Erika Lust, 'Deséame como si me odiaras', en 2010.

Tatiana Escobar, de Venezuela (1976), ha escrito ensayos y poesía en español. Traductora y editora, en 2004 abrió en Madrid junto a sus socios la primera boutique erótica de España, La Juguetería Erotic Toys, para no tener que vivir de la literatura. Desde entonces vive del sexo. Y escribe, a veces, para sus amigos.

. Madrileña. Soñó con escribir y pronto descubrió una vía: el periodismo. Pero como tampoco valía narrar sobre cualquier cosa, eligió suerte y remató la faena con un posgrado en Sexología. Ha trabajado en suplementos de salud y medios especializados. Con la práctica ha acabado por darle un toque más sensual a sus letras. Y con ellas sueña en escribir, ahora, un libro.

Ilustracion
Venus O'Hara, Anne Cé y Silvia C. Carpallo, según 'Mi Petit Madrid'.

Nuevo libro

El orgasmo de mi vida. Si ya no sueñas con príncipes azules, locos por pedirte en matrimonio, ni esperas que aparezca un millonario atormentado pero diestro en amores, con una Visa en una mano y un látigo en la otra, este libro es para ti. Porque El orgasmo de mi vida habla de eso, de mujeres realistas, lúcidas, independientes y eróticamente vivas, capaces de combinar esa cotidianidad que todas conocemos, con sus pasiones más salvajes. Ellas son las protagonistas de los relatos, sin guionistas que les digan lo que tienen que hacer, pero sobre todo, son las compositoras, directoras e intérpretes de los orgasmos más armoniosos de sus vidas.

Lux eróticaLux erótica. "Escribir sobre sexo era la propuesta y me sentí estimulada. Después de tantos años como periodista cultural y con mucha vida hecha en torno a la información y a la actualidad, tenía ganas de ponerle carne a la crónica. Porque nuestra más genuina actualidad como personas pasa por el relato del erotismo. Porque de atracción y de relaciones hablamos todo el tiempo en este tiempo occidental con ciertas libertades individuales garantizadas y rebosante de espíritu lúdico pero también algo desafectado y con nuevos descompromisos adquiridos...". Anne Cé.

Inglés para pervertidosInglés para pervertidos."Se dice que la mejor manera de aprender un idioma es a través del sexo con un extranjero. Pero ¿qué haces si estás en la cama y no sabes qué decirle? Con Inglés para pervertidos puedes aprender todas las palabras y expresiones que siempre has deseado saber, desde lo más elemental al sexo más salvaje. El libro cuenta con ocho capítulos centrados en las partes del cuerpo, la cama, el LGBT, las compras sexis, el lado oscuro, el porno, el chat y la salud sexual. Cada capítulo contiene vocabulario, gramática y unos ejercicios muy originales que no encontrarás en ningún otro libro. Aprende todo lo que tu "English teacher" no se atrevería a enseñarte nunca. Y... si te cansas de estudiar, el libro incluye un montón de fotos mias para distraerte". Venus O'Hara.

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