Eros

Love + sex: muchos comienzos y un anticlímax (II)

Por: | 20 de abril de 2012

“Para no ir demasiado lejos, tomemos el caso de Adán y Eva”, escribía el poeta chileno Nicanor Parra en una de sus reconocibles piezas de poesía visual. Nadie más ingenioso que el último Premio Cervantes para mofarse de los principios (y los finales) del amor.

Continuamos hoy con los devaneos que nos ocupan desde el anterior post acerca de los infinitos comienzos y los seguros finales de las relaciones romántico-eróticas entre dos personas.

Tutori99
Una de las imágenes de la serie 'Sentimiento de agobio', de Ilde Sandrin. 

Hace algún tiempo, por influjo de mi admirado Enrique Vila-Matas, fui con ansias a repasar la obra del cineasta italiano Roberto Rossellini. Llegué a Viaggio in Italia (1954), con Ingrid Bergman y George Sanders, buscando ese no comienzo y quizá el no fin de la historia de un matrimonio en plena crisis.

Decía el escritor barcelonés que, en Viaggio in Italia, Rossellini había arrancado contando la historia desde cualquier punto, en medio de una situación intrascendente en la inmensidad del cosmos (más precisamente, cerca de Nápoles). A partir de la comprobación de esa libertad narrativa, Vila-Matas reflexionaba sobre el orden que había impuesto el franquismo como idea para todo, una noción que habían tenido que asimilar sin vueltas los españoles de su generación.

No cabe duda que para cualquier mandamás, las cosas empiezan por el principio y acaban en el final, en rigurosa fila militar. Y es que, a veces, nos sumergimos en la temporalidad de las puras sucesiones, sin gozar de ese ahora que ignoramos de dónde viene y adónde va, sin entender la densidad del presente, sus infinitas capas, sus improbables comienzos y no comienzos, igual que sus posibles finales o sus apenas puntos y seguido.

 

Viaggio in Italia, de Roberto Rossellini, con Ingrid Bergman y George Sanders.

Así volví a ver la película de Rossellini, preguntándome por las elecciones narrativas del director italiano, hasta un desenlace: cuando el personaje de Ingrid Bergman le dice a su marido que lo quiere (y yo creo que por puro miedo los dos se dicen que mejor seguir juntos). Entonces, Rossellini decide que allí mismo escribirá la palabra "fine". Me quedé pensando que el gran Roberto, y  posiblemente cada uno de ustedes, y yo,  sabemos que ese "te quiero" era apenas un punto y coma de otro final posible, del más seguro de los finales, que quedó fuera de metraje.

Mientras disfrutaba, días atrás, en el Teatro Real de Madrid, de Vida y muerte de Marina Abramovic, esa ópera de un tiempo sin límites entre lo folklórico y las maquinitas (exquisitamente usadas), con magnífica puesta de Bob Wilson, con el inmenso Willen Dafoe como maestro de ceremonias, emocionándome con la manera en que el amigo Antony canta la vida de la artista de Belgrado, volví a preguntarme sobre los comienzos, los recomienzos y los finales sinfinal.

 

Apenas una muestra de lo conmovedora que puede ser una ópera en este tiempo: Vida y muerte de Marina Abramovic.

Pensé en las idas y vueltas en el tiempo de la pareja, no solo porque en esta obra de arte total, este relojito perfecto que es Vida y muerte…, se alteren las partes del relato para ahuecarte más el alma con las cosas dichas muchas veces y en diferentes tonos, sino porque la artista elige hablar de una relación de amor-odio, ternura-venganza, perdón-humillación, desde un lugar confesional muy cercano a casi todos los mortales. Esa relación, que en algún momento se termina cuando “ya no soporto su olor”,  se reinicia porque… vaya a saber por qué, quizá porque somos así de contradictorios y de trágicos para leer nuestras emociones y hay momentos en los que creemos que vamos a morir bajo el cielo serbio sin la presencia del otro, momentos que preceden a anticlimax monumentales.

De no tolerar su olor o detestar el ruido que hace al respirar, pasamos a reconectar con el otro, mágicamente, con un mero rozarse la punta de un dedo. Así en la vida de Marina Abramovic como en la existencia entera. Y así en el sexo: de yacer desganados/as por la rutina a redescubrir a nuestro partner en un gesto mínimo, un beso justo en un lugar perfecto o una palabra que calce en nuestro deseo y lo desboque.

Y luego, por fin, con finales de ópera a toda orquesta o más prosaicos, nuestros vínculos también son objeto de relato (y de muchos relatos, incluso contradictorios): para empezar, el que escribimos para nosotros mismos y nuestra supervivencia, o para defender nuestra dignidad frente al  implacable juez interior, y los que ideamos para salir airosos ante los demás, por decirlo de algún modo.

Fotografía de Ilde SandrinHabitualmente narramos con algarabía nuestros escarceos y primeros encuentros amorosos, aunque nos cuesta ser igual de minuciosos o sinceros con los finales de amistades, novios, esposos o amantes. Yo elijo hacer autohumor (a medio camino entre la piedad y el autocastigo). Entonces, cuando me dejan, soy la primera en presentarme como la caricatura más absurda del rechazo y provocar mi propia risa. Y si te han dejado por teléfono, como me pasó no hace mucho, en plan “peinada y sin visita”, y con  proyectos románticos armados, puedes echar mano a más sarcasmo aun... Uno entre tantos mecanismos de defensa. ¿Tú cómo te lo cuentas?

Como sea, para la historia con mayúsculas que es la historia de la propia vida, siempre podemos parafrasear a Fidel Castro con aquello de “la historia me absolverá”.

 

Hay 10 Comentarios

Muy buenooooo!!!!!!!!!!!!

Muy buenooooo!!!!!!!!!!!!

Muy buenooooo!!!!!!!!!!!!

Muy buenooooo!!!!!!!!!!!!

A veces el anticlímax se produce antes del comienzo. ¡Mirad si no lo que no-empezó con un liguero y remató en una bañera!

Disfrutemos de la lujuria, el sexo y la pasión, hagamos el amor cada día y jamás digas que no.

Y luego, denostamos a la infidelidad... cuando debería considerarse un acto de amor el que un marido permitiese a su esposa liberar su sexualidad en camas ajenas o propia.

Chapeau

Chungo, muy chungo despertarte junto a alguien y caer en la cuenta que esa persona que ocupa la cama todas las noches es una perfecta extraña. Duele de cojones. Como dice Sabina: "Lo atroz de la pasión es cuando pasa, cuando, al punto final de los finales, no le siguen dos puntos suspensivos"
http://elgatocuanticodesheldon.blogspot.com.es/

Sencillamente magistral.
Suelen decirme que la mayoría de los relatos de desamor de mi blog tienen finales abiertos, y yo siempre respondo: "¿Y cual no lo tiene?". Porque en esta vida, lo único que marca, en realidad, un punto y final, es la muerte.
Y con respecto al humor como método de defensa contra el dolor, me parece el recurso más maduro y, desde luego, el menos indigesto. Yo también lo utilizo.
Me reitero antes de despedirme: Magnífica entrada.
Un saludo

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Sobre el blog

Ni enciclopedia ni consultorio sexual al uso. He aquí un rincón erótico festivo dedicado a las relaciones y la atracción entre seres humanos, esa faceta que nos hace la vida más placentera, tierna, amorosa, plena… Un blog coral, con cinco autoras de todo origen y condición, que apuesta por el juego, la provocación, lo sensual y el sexo como acto libre, adulto, compartido, real o ficticio, siempre divertido... Eso sí, si tu mirada no es amplia y tolerante, mejor no te detengas aquí. Coordina Analía Iglesias. No sólo se admiten firmas invitadas, sino que son deseadas.

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Anne Cé. Nació en el sur austral (Argentina), en un tiempo beatle y en un país con altísima densidad de psicoanalistas y jugadores de fútbol. Periodista, quizá incluso a su pesar, narra lo que se le ponga delante. Y narra, y narra. Un día descubrió que el simple roce de una clavícula le erizaba la piel y entonces comprendió por qué le gusta tanto abrazar a un hombre.

Esther Porta. Segoviana, fue becaria en el mítico Tentaciones y allí hizo de todo hasta que sus conocimientos de sexo la convirtieron en Beatriz Sanz. Y gracias a ella, publicó artículos semanales de sexo, dos libros y fue reclutada como sexperta guionista del programa de Canal +: 'Sex Pópuli'. Cuando casi se le había olvidado (lo de escribir de sexo...) se mete a bloguera. Y aquí está, con tantas ganas de sexo (del uno y del otro) como siempre...

Venus O'Hara, de Reino Unido, con raíces irlandesas. Modelo fetish, actriz y escritora. Licenciada en Ciencias Políticas y Francés, reside en Barcelona, ha sido columnista sexual en varias revistas, tiene su propio blog de fetichismo y es creadora de 'No sabes con quien duermes', un confesionario para personas que llevan una doble vida. Publicó su primer libro junto a Erika Lust, 'Deséame como si me odiaras', en 2010.

Tatiana Escobar, de Venezuela (1976), ha escrito ensayos y poesía en español. Traductora y editora, en 2004 abrió en Madrid junto a sus socios la primera boutique erótica de España, La Juguetería Erotic Toys, para no tener que vivir de la literatura. Desde entonces vive del sexo. Y escribe, a veces, para sus amigos.

. Madrileña. Soñó con escribir y pronto descubrió una vía: el periodismo. Pero como tampoco valía narrar sobre cualquier cosa, eligió suerte y remató la faena con un posgrado en Sexología. Ha trabajado en suplementos de salud y medios especializados. Con la práctica ha acabado por darle un toque más sensual a sus letras. Y con ellas sueña en escribir, ahora, un libro.

Ilustracion
Venus O'Hara, Anne Cé y Silvia C. Carpallo, según 'Mi Petit Madrid'.

Nuevo libro

El orgasmo de mi vida. Si ya no sueñas con príncipes azules, locos por pedirte en matrimonio, ni esperas que aparezca un millonario atormentado pero diestro en amores, con una Visa en una mano y un látigo en la otra, este libro es para ti. Porque El orgasmo de mi vida habla de eso, de mujeres realistas, lúcidas, independientes y eróticamente vivas, capaces de combinar esa cotidianidad que todas conocemos, con sus pasiones más salvajes. Ellas son las protagonistas de los relatos, sin guionistas que les digan lo que tienen que hacer, pero sobre todo, son las compositoras, directoras e intérpretes de los orgasmos más armoniosos de sus vidas.

Lux eróticaLux erótica. "Escribir sobre sexo era la propuesta y me sentí estimulada. Después de tantos años como periodista cultural y con mucha vida hecha en torno a la información y a la actualidad, tenía ganas de ponerle carne a la crónica. Porque nuestra más genuina actualidad como personas pasa por el relato del erotismo. Porque de atracción y de relaciones hablamos todo el tiempo en este tiempo occidental con ciertas libertades individuales garantizadas y rebosante de espíritu lúdico pero también algo desafectado y con nuevos descompromisos adquiridos...". Anne Cé.

Inglés para pervertidosInglés para pervertidos."Se dice que la mejor manera de aprender un idioma es a través del sexo con un extranjero. Pero ¿qué haces si estás en la cama y no sabes qué decirle? Con Inglés para pervertidos puedes aprender todas las palabras y expresiones que siempre has deseado saber, desde lo más elemental al sexo más salvaje. El libro cuenta con ocho capítulos centrados en las partes del cuerpo, la cama, el LGBT, las compras sexis, el lado oscuro, el porno, el chat y la salud sexual. Cada capítulo contiene vocabulario, gramática y unos ejercicios muy originales que no encontrarás en ningún otro libro. Aprende todo lo que tu "English teacher" no se atrevería a enseñarte nunca. Y... si te cansas de estudiar, el libro incluye un montón de fotos mias para distraerte". Venus O'Hara.

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