Eros

Roces al borde del espasmo

Por: | 03 de abril de 2012

Makart_Fuenf_Sinne
Los cinco sentidos, según Hans Mackart.

Hasta el aliento cercano de un compañero de clase o de oficina nos puede dar ese vuelco erótico inesperado, que unas veces incomoda y otras se disfruta. ¿Cómo no imaginar, entonces, que las personas con ciertas zonas del cuerpo insensibilizadas por accidentes o enfermedades puedan gozar hasta el éxtasis con un masaje de orejas?


 
Tráiler de la película Intocable, de Olivier Nakache y Eric Toledano. 

Recuerdo algún trabajo compartido en un curso intensivo de idiomas y, de repente, hacer un alto en la tarea concentrada, y desviar mis pensamientos al sentir la humedad cálida de la respiración del colega en mi cuello. Es lo que tiene esto de verse todos los días y en verano, durante varias horas... aunque, en realidad, también suele electrizarnos el tocarnos levemente con un recién conocido, sin querer, una única vez.

Ni hablar del rubor por la sensación que te sobreviene a solas y en público, cruzando las piernas en el metro, por ejemplo, o el agradable dolorcito pélvico del día después de una buena sesión, con el simple frotarse del caminar o al montar en bici, que te hace sonreír cómplice (y que te despierta ganitas renovadas).

Mientras más misterios son develados, más misterios nuevos abre el deseo. Y más incógnitas, el placer.

¿Por qué nos excitamos cuando tenemos muchas, muchas ganas de hacer pis: es la vejiga la que nos acaricia por dentro? ¿O con el miedo súbito y el chute de adrenalina?

¿Por qué me muero de placer si me tocas el antebrazo, incluso si apenas lo rozas sin siquiera apoyar del todo los dedos? ¿Por qué me erizo toda cuando me peinas con tus dedos, desde el nacimiento del pelo, y tiras fuerte hacia atrás? ¿Por qué me vuelves loca con un gesto mínimo pero decidido de tu mano en la ingle para indicarme que abra las piernas? ¿Por qué me erotiza tu olorcito a mi sexo perdurando en tu mentón, cuando ya nos hemos dado tanta satisfacción?

Infinito mar de subjetividades y experiencias asociadas a terminaciones nerviosas que los neurobiólogos no alcanzan a explicar cabalmente. No sé si las mujeres somos más o menos indescifrables que los hombres en este aspecto, pero sí que la ciencia empieza a prestar bastante atención a las sensaciones femeninas, a tratar de entender algunas razones.

Días atrás, leí la reseña de un estudio de la Universidad de Indiana, que demostraría que el simple ejercicio físico puede desatar orgasmos en las mujeres: al parecer, se ha documentado que el spinning, los abdominales, las pesas e incluso trepar por una cuerda pueden dar cosquilleos hasta el espasmo.

Es cierto: a veces no nos hace falta fantasear para sentir la inquietud del “bajo vientre” o un placer otro, más de cintura para arriba.

A propósito, dos películas en la cartelera española, la taquillera Intocable de Olivier Nakache y Eric Toledano y De cintura para arriba de Gianfrancesco Lazzotti, hablan del gozo de las personas con capacidades diferentes en lo relativo a la movilidad. La primera es una comedia satírica francesa, entretenimiento que llega con polémica y bien interesante; la segunda, una historia sentimental italiana sobre el encuentro de las imposibilidades o de cómo derribar barreras de distinta índole.

 
Trailer de la italiana De cintura para arriba.

No todo es genitalidad. Tampoco en momentos en que la tensión sexual se corta con cuchillo. Recuerdo haber escrito, hace unos años, un relato que giraba en torno a un encuentro, en apariencia inocente pero perturbador, entre dos personas que se han deseado largamente pero a las que las circunstancias les impiden ceder. Fresca en mí estaba la experiencia de uno de esos amores casi platónicos y muy profundos, compartidos y no consumados. Transcribo:

“Las largas piernas de Nico cruzadas a un lado de la mesa rozan las de ella. Se inquietan los dos, bajan la vista. Cerca del suelo, una de las sandalias de ella está resbalando peligrosamente hacia el abismo. Instintivamente, Nico apoya su pantorrilla en el extremo del zapato y lo empuja suavemente hasta que vuelve a calzárselo. Los dedos de ella han llegado al borde de la suela y encuentran la pierna de él, su vaquero. Ambos se ruborizan: han hecho el amor por primera vez”.

Hay muchos más pero yo recuerdo especialmente a dos maestros del cine, Martin Scorsese (con La edad de la inocencia) y Wong Kar Wai (con Deseando amar), transmitiendo esa tensión sexual que no se resuelve, ese deseo hasta la exasperación. Y nada menos que a Daniel Day Lewis y a Tony Leung, contagiándonos "el" ansia.

 
Tráiler de La edad de la inocencia de Martin Scorsese, con Daniel Day-Lewis y Michelle Pfeiffer electrizados de deseo y dolor.

A propósito de roces, muy otra cosa son los amigos-con-derecho-a porque en esos casos, la cosa suele ir a mayores, con confianza, casi sin preguntas, rubores ni respuestas. Pero estas cuestiones serán motivo de otra entrada.

Por último, van dos recomendaciones pedestres para el roce festivo sin límites (no hay que acercarse por allí si uno pasa por uno de esos tiempos social-fóbicos): la primera, un bar pintoresco en el barrio de El Palo, en Málaga, llamado El Pimpi La Florida, donde la fiesta siempre, siempre, sube el voltaje; la segunda, una celebración carnavalesca en la que frotarse es parte del concepto: la de Dunkerque, una ciudad portuaria en el norte de Francia.

¡Larga vida a los roces!

Hay 10 Comentarios

Muy buenooooo!!!!!!!!!!!!

Recuerdo especialmente dos erecciones ¿espontáneas? Una hace años. Muy compleja. Daría para hablar muuuucho.
La otra el pasado verano. Señora de cierta edad. Nos conocemos en un espacio atestado de gente, y en cambio, nos aislamos sin movernos de allí, incluso de quiénes nos acompañan. Cruzamos miradas dulces, sonrisas cómplices. Más tarde, piropos mutuos. Intentamos quedar en vernos más tarde. Es imposible.
Llega la inevitable despedida. Dulce, tierno y lujurioso (para nosotros), aunque casto (para quienes nos rodean) beso. Mientras, las yemas de los dedos de nuestras respectivas manos derechas se rozan… y mi sexo se yergue, apunta hacia ella… ¿para sentirla? ¿para que me sienta? ¿Llegó a sentirme?
Quizá el verano que viene pueda enterarme.

Aún recuerdo y nunca olvidaré la caricia en mi nuca de un músico de la orquesta con la que habíamos compartido concierto y que solo conocí esos dos días de ensayo y el día del concierto, de verlo por el auditorio y mirarnos con deseo pero sin hablar apenas lo protocolario y todo eso.
Él se marchaba -yo no sabía que no volvería a verlo ya, creí que vivía en mi ciudad- y al salir me tocó la nuca, me dejó completamente turbada y con un orgasmo allí mismo sólo de acariciarme la nuca mientras pronunciaba un viril adiós junto a mi nombre. Maravilloso.

Recuerdo mi 1ª vez con cariño y emoción. En la casa de un amigo del Colegio en el campo. Con mi novia de entonces, (que me duró 5 años, y aún sigo viéndola). Fue tierno y muy deseado. Casi como una ceremonia de iniciación. No hubo ni champagne ni estrellitas, ni fuegos artificiales... Estuvo rodeado de un sincero afecto. Las otras "inauguraciones" que no fueron tantas (un par creo), me parecieron que era utilizado...pero cómo decir que no!
www.arquiterapiaa.blogspot.com

"El zaguán donde te desnudé sin quitarte la ropa." Joaquín Sabina dixit :)))
Y es tan hermoso cuando sucede...

Un estudio relaciona la disfución sexual femenina con los asientos de la bicicleta.En muchos países se está optando por recoretar el final del sillín,al parecer su efecto es mas pernicioso que otra cosa.La presión que ejerce la 'nariz' del sillín se vincula con el entumecimiento en la zona genital femenina,según unos estudios de Yale.Mi consejo es,que si se va mucho en bici,mejor recortar la punta del sillín o cambiarlo por los que no lo llevan,creo que ya se venden en el mercado. Algo similar sucede con el hombre,los amantes de los trayectos largos se lo tendrán que mirar.

Pues sí, los caminos de la neuroquímica son casi indescifrables, pero cada vez menos. Ya hay muchas respuestas. Por lo demás, trataré de no tener esos "roces" andando en bici como sugiere la articulista, porque no tengo ganas de romperme la cabeza.

Dios...este blog empieza a darme cierto miedo...
Era ayer cuando intentaba explicarle a un proyecto de amante mi lectura de la erótica irresistible de los hechos no consumados; como ejemplo le puse la escena de las escaleras de Desando Amar(In the mood for love), cuando ella sube las escaleras de un siniestro pasaje, con la comida mientras él baja, y en ese estrecho cruce(esa película está llena de estrecheces) se rozan levemente...ese instante es, como bien dices, casi inexplicable.
Conmovedor.

Por suerte estas cosas tienen cierto toque de inexplicabilidad, y por eso son eróticas de repente alguien que ni te imaginabas pasa te roza y te excitas o te mira y te montas una peli tu solita de tres rombos........
http://www.recetariodesirena.com

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el blog

Ni enciclopedia ni consultorio sexual al uso. He aquí un rincón erótico festivo dedicado a las relaciones y la atracción entre seres humanos, esa faceta que nos hace la vida más placentera, tierna, amorosa, plena… Un blog coral, con cinco autoras de todo origen y condición, que apuesta por el juego, la provocación, lo sensual y el sexo como acto libre, adulto, compartido, real o ficticio, siempre divertido... Eso sí, si tu mirada no es amplia y tolerante, mejor no te detengas aquí. Coordina Analía Iglesias. No sólo se admiten firmas invitadas, sino que son deseadas.

Sobre las autoras

Anne Cé. Nació en el sur austral (Argentina), en un tiempo beatle y en un país con altísima densidad de psicoanalistas y jugadores de fútbol. Periodista, quizá incluso a su pesar, narra lo que se le ponga delante. Y narra, y narra. Un día descubrió que el simple roce de una clavícula le erizaba la piel y entonces comprendió por qué le gusta tanto abrazar a un hombre.

Esther Porta. Segoviana, fue becaria en el mítico Tentaciones y allí hizo de todo hasta que sus conocimientos de sexo la convirtieron en Beatriz Sanz. Y gracias a ella, publicó artículos semanales de sexo, dos libros y fue reclutada como sexperta guionista del programa de Canal +: 'Sex Pópuli'. Cuando casi se le había olvidado (lo de escribir de sexo...) se mete a bloguera. Y aquí está, con tantas ganas de sexo (del uno y del otro) como siempre...

Venus O'Hara, de Reino Unido, con raíces irlandesas. Modelo fetish, actriz y escritora. Licenciada en Ciencias Políticas y Francés, reside en Barcelona, ha sido columnista sexual en varias revistas, tiene su propio blog de fetichismo y es creadora de 'No sabes con quien duermes', un confesionario para personas que llevan una doble vida. Publicó su primer libro junto a Erika Lust, 'Deséame como si me odiaras', en 2010.

Tatiana Escobar, de Venezuela (1976), ha escrito ensayos y poesía en español. Traductora y editora, en 2004 abrió en Madrid junto a sus socios la primera boutique erótica de España, La Juguetería Erotic Toys, para no tener que vivir de la literatura. Desde entonces vive del sexo. Y escribe, a veces, para sus amigos.

. Madrileña. Soñó con escribir y pronto descubrió una vía: el periodismo. Pero como tampoco valía narrar sobre cualquier cosa, eligió suerte y remató la faena con un posgrado en Sexología. Ha trabajado en suplementos de salud y medios especializados. Con la práctica ha acabado por darle un toque más sensual a sus letras. Y con ellas sueña en escribir, ahora, un libro.

Ilustracion
Venus O'Hara, Anne Cé y Silvia C. Carpallo, según 'Mi Petit Madrid'.

Nuevo libro

El orgasmo de mi vida. Si ya no sueñas con príncipes azules, locos por pedirte en matrimonio, ni esperas que aparezca un millonario atormentado pero diestro en amores, con una Visa en una mano y un látigo en la otra, este libro es para ti. Porque El orgasmo de mi vida habla de eso, de mujeres realistas, lúcidas, independientes y eróticamente vivas, capaces de combinar esa cotidianidad que todas conocemos, con sus pasiones más salvajes. Ellas son las protagonistas de los relatos, sin guionistas que les digan lo que tienen que hacer, pero sobre todo, son las compositoras, directoras e intérpretes de los orgasmos más armoniosos de sus vidas.

Lux eróticaLux erótica. "Escribir sobre sexo era la propuesta y me sentí estimulada. Después de tantos años como periodista cultural y con mucha vida hecha en torno a la información y a la actualidad, tenía ganas de ponerle carne a la crónica. Porque nuestra más genuina actualidad como personas pasa por el relato del erotismo. Porque de atracción y de relaciones hablamos todo el tiempo en este tiempo occidental con ciertas libertades individuales garantizadas y rebosante de espíritu lúdico pero también algo desafectado y con nuevos descompromisos adquiridos...". Anne Cé.

Inglés para pervertidosInglés para pervertidos."Se dice que la mejor manera de aprender un idioma es a través del sexo con un extranjero. Pero ¿qué haces si estás en la cama y no sabes qué decirle? Con Inglés para pervertidos puedes aprender todas las palabras y expresiones que siempre has deseado saber, desde lo más elemental al sexo más salvaje. El libro cuenta con ocho capítulos centrados en las partes del cuerpo, la cama, el LGBT, las compras sexis, el lado oscuro, el porno, el chat y la salud sexual. Cada capítulo contiene vocabulario, gramática y unos ejercicios muy originales que no encontrarás en ningún otro libro. Aprende todo lo que tu "English teacher" no se atrevería a enseñarte nunca. Y... si te cansas de estudiar, el libro incluye un montón de fotos mias para distraerte". Venus O'Hara.

TWITTER

Nuestros autores en Twitter

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal