Eros

Goce fálico, sí, pero no antes de tiempo (2)

Por: | 11 de junio de 2012

Para quedárselo o por adorarlo, el falo está en cuestión. Hace unos días, hablábamos del deseo fálico y de cierta reticencia femenina a rendir culto a tan simbólico órgano del que, sin contradicción alguna, las mujeres hacemos gozoso uso.

Faloforia

Mujer portando un falo, símbolo del dios Dionisos, para un acto ceremonial.

La adoración del pene, sin embargo, estuvo presente desde el inicio de los tiempos, aunque nos detendremos brevemente en los albores de nuestra civilización y en el falo como desencadenante de ciertas manifestaciones artísticas.

Cuenta Alexandrian, en Historia de la literatura erótica, que los griegos iniciaron el camino: “La antigua comedia griega, según dice Aristóteles en su Poética, nació de esas fiestas anuales en honor de Dionisos, dios del vino y de la hybris (ebriedad, desmesura). Dionisos había sido descuartizado en su juventud por los titanes, pero Démeter, diosa de la vegetación, había reunido los pedazos para hacerlo resucitar. Llevar un falo al templo de Dionisos era cumplir un acto piadoso: se participaba en el renacimiento del dios aportándole el órgano esencial de la generación, del cual le privaban los Titanes. En la ciudad y en el campo se formaban los largos cortejos llamados faloforias”.

Allí estábamos las mujeres recogiendo los trozos para recuperar a nuestro macho con poderío fálico, pensará más de una, con una sonrisa de lado, imaginando las procesiones en las que las familias blandían falos como si fueran cirios o penes postizos adosados al cuerpo, y en las que se cantaban odas humorísticas subidas de tono. Alexandrian sugiere que aquellas “celebraciones jubilosas” que incluían farsas, fueron los “primeros bosquejos de la comedia antigua”.

Satiro

Sátiro en el British Museum: una figura roja de la escuela ática psykter, en torno a 500-490 a. C.

Una cosa es cuidarlo o hacer sátira y otra, rendirle tributo, así, solemnemente. Recuerdo una escena de la película Promesas del Este de David Cronenberg con Nikolai/ Viggo Mortensen peleando, desnudo, contra uno de los malos, en un sauna. Vapor y cuchillos. Y las mujeres en la sala, tensas, emitíamos algo que no llegaba a interjección (“sssss”). ¡Qué ganas de cruzar la pantalla y pedirle a Viggo que se pusiera los pantalones para las luchitas!

Se cuida en tanto se usa. Y se usa cuando llega el momento, no antes. Esto que digo no lo digo en vano: lo digo porque hay hombres que adoran mostrar sus buenos atributos y lo hacen antes de hora, a destiempo, en plan exhibición estatuaria para el éxtasis de la fémina en cuestión. Estamos en los besos, empiezan las caricias y el señor que nació con suerte no se aguanta las ganas de exhibir sus virtudes, sin importarle si tenemos ganas de disfrutarlas justo en ese momento. E insisto: no nos interesa ritual de aprobación alguno: nos gusta usar lo que se creó para ser usado. Así que ¡a cuidar el timing!

 

Viggo Mortensen y Naomi Watts protagonizan las 'Promesas del Este' (2007) de David Cronenberg.

Evitaré ser demasiado asertiva porque ya imagino las flechas prestas para la batalla de sexos. Diré entonces que intuyo que entre los hombres sí hay una mística fálica acusada, en tanto poseen un órgano que, simbólicamente, los acerca a lo divino. Y las mujeres, como comentábamos en el anterior post, ni tenemos ni perdimos nada que nos haga fantasear con semejante potencia.

Por ejemplo, en el terreno político internacional, hay hombres que se regodean con las erecciones destructoras. Veamos la perspectiva psicosexual sobre la que escribía William J. Broad, días atrás, en The New York Times, a propósito de la situación armamentística de Pyongyang: “Desde el principio, la era nuclear abundó en alusiones sexuales. Los altos mandos militares bromeaban sobre el simbolismo fálico de sus grandes misiles y cabezas nucleares y hablaban de castrar al enemigo (…). En la actualidad, la lente psicosexual ayuda a explicar por qué Corea del Norte, además de una pobreza extrema y otras aflicciones abrumadoras, se enfrenta a la burla internacional por su incapacidad para ‘levantarla’ (…)”. 

Misiles norcoreanos
Misiles soviéticos Scud dispuestos en ramillete erecto.

La turgencia peneana cubre de gloria al más desvalido de los varones entre los varones. Y en esto del lugar privilegiado que ocupa un pene erecto como emblema de la reparación y la recuperación del honor, nada mejor que la parábola que Elias Canetti incluyó en Las voces de Marrakech. Impresiones de viaje (un libro de 1954) sobre un burro acobardado en la plaza de Djema El Fnaa. En El asno lúbrico, Canetti narra un espectáculo que se sucede cada noche en la plaza marroquí, en el que el animal es obligado a “bailar” con una música mientras su amo le pregunta cosas y le da golpes con un bastón cada vez que el burro no responde. La gente ríe.

El escritor cuenta su perplejidad y la mañana siguiente: “El burro estaba allí al igual que la noche anterior. El pellejo parecía bajo un sol radiante aún más raído que por la noche. Lo encontré más miserable, más famélico y más viejo todavía. De súbito, sentí alguien a mis espaldas y escuché unas palabras fuertes, pero que no comprendía, dichas al oído. Me di la vuelta y perdí de vista por un instante al animal (…) Me volví de nuevo hacia el asno. No se había movido de su sitio, pero sin embargo no era ya el mismo pollino. De entre sus patas traseras, sesgado, colgaba de pronto un miembro descomunal. Parecía más duro que el garrote con el que se le había amenazado la noche anterior. En el breve intervalo en el que me diera la vuelta, se había operado en él una prodigiosa transformación. No sabía lo que hubiera podido ver, oír u olfatear. Tampoco lo que le habría pasado por su cabeza. Con todo, esa miserable, vieja y débil criatura, ahora a punto de reventar (…) aún poseía tanta voluptuosidad en su interior para que su mera estampa me liberase del efecto de su miseria. Pienso con frecuencia en él. Y me repito a mí mismo, cuánto quedaba aún de él cuando yo ya nada veía. Deseo para todo ser atormentado semejante disposición en la desgracia”.

Hay 54 Comentarios

Querida compatriota:
Lamento desilusionarte, pero por más dogmática que te pongas, este asunto va por pueblos; es decir, para gustos, colores.
Porque más de uno podrá certificar que hay señoras que responden al estímulo visual con agradecido ímpetu.

[...]cierta reticencia femenina a rendir culto a tan simbólico órgano del que, sin contradicción alguna, las mujeres hacemos gozoso uso[...].

Creo que serìa màs apropiado decir "sin contradiccion alguna, las mujeres heterosexuales hacemos gozoso uso". Hay millones de mujeres que no hacen uso del pene ni falta que les hace, y no por ello son menos mujeres.

Hay que eliminar el lenguaje discriminatorio no solo en la forma, también en el fondo.

sexo por sexo, puede servir para ahogar fuegos internos, cierto, como también los calma el dedo o la muñeca, pero sexo y persona, sexo con respeto, sexo con nombre, sexo con besos, sexo con alguien, esto es divino.

Anne, lo que te seduce, te enamora, te apasiona y te hace gozar, o todo lo contrario, no es el falo sino lo que hay detrás. ¿Te gusta a ti que se refieran a las mujeres como chochos, o coños o, simplemente, hembras? Hombres y mujeres debemos hallar nuestro significado sobre la tierra y tratar de ser felices aunando nuestras diferencias, estamos condenados a entendernos o a tratar de hacerlo; el lenguaje -y discurso- sexista son palos en las ruedas de la convivencia entre los sexos. Se merece el trato que se otorga, tenlo presente.

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Sobre el blog

Ni enciclopedia ni consultorio sexual al uso. He aquí un rincón erótico festivo dedicado a las relaciones y la atracción entre seres humanos, esa faceta que nos hace la vida más placentera, tierna, amorosa, plena… Un blog coral, con cinco autoras de todo origen y condición, que apuesta por el juego, la provocación, lo sensual y el sexo como acto libre, adulto, compartido, real o ficticio, siempre divertido... Eso sí, si tu mirada no es amplia y tolerante, mejor no te detengas aquí. Coordina Analía Iglesias. No sólo se admiten firmas invitadas, sino que son deseadas.

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Anne Cé. Nació en el sur austral (Argentina), en un tiempo beatle y en un país con altísima densidad de psicoanalistas y jugadores de fútbol. Periodista, quizá incluso a su pesar, narra lo que se le ponga delante. Y narra, y narra. Un día descubrió que el simple roce de una clavícula le erizaba la piel y entonces comprendió por qué le gusta tanto abrazar a un hombre.

Esther Porta. Segoviana, fue becaria en el mítico Tentaciones y allí hizo de todo hasta que sus conocimientos de sexo la convirtieron en Beatriz Sanz. Y gracias a ella, publicó artículos semanales de sexo, dos libros y fue reclutada como sexperta guionista del programa de Canal +: 'Sex Pópuli'. Cuando casi se le había olvidado (lo de escribir de sexo...) se mete a bloguera. Y aquí está, con tantas ganas de sexo (del uno y del otro) como siempre...

Venus O'Hara, de Reino Unido, con raíces irlandesas. Modelo fetish, actriz y escritora. Licenciada en Ciencias Políticas y Francés, reside en Barcelona, ha sido columnista sexual en varias revistas, tiene su propio blog de fetichismo y es creadora de 'No sabes con quien duermes', un confesionario para personas que llevan una doble vida. Publicó su primer libro junto a Erika Lust, 'Deséame como si me odiaras', en 2010.

Tatiana Escobar, de Venezuela (1976), ha escrito ensayos y poesía en español. Traductora y editora, en 2004 abrió en Madrid junto a sus socios la primera boutique erótica de España, La Juguetería Erotic Toys, para no tener que vivir de la literatura. Desde entonces vive del sexo. Y escribe, a veces, para sus amigos.

. Madrileña. Soñó con escribir y pronto descubrió una vía: el periodismo. Pero como tampoco valía narrar sobre cualquier cosa, eligió suerte y remató la faena con un posgrado en Sexología. Ha trabajado en suplementos de salud y medios especializados. Con la práctica ha acabado por darle un toque más sensual a sus letras. Y con ellas sueña en escribir, ahora, un libro.

Ilustracion
Venus O'Hara, Anne Cé y Silvia C. Carpallo, según 'Mi Petit Madrid'.

Nuevo libro

El orgasmo de mi vida. Si ya no sueñas con príncipes azules, locos por pedirte en matrimonio, ni esperas que aparezca un millonario atormentado pero diestro en amores, con una Visa en una mano y un látigo en la otra, este libro es para ti. Porque El orgasmo de mi vida habla de eso, de mujeres realistas, lúcidas, independientes y eróticamente vivas, capaces de combinar esa cotidianidad que todas conocemos, con sus pasiones más salvajes. Ellas son las protagonistas de los relatos, sin guionistas que les digan lo que tienen que hacer, pero sobre todo, son las compositoras, directoras e intérpretes de los orgasmos más armoniosos de sus vidas.

Lux eróticaLux erótica. "Escribir sobre sexo era la propuesta y me sentí estimulada. Después de tantos años como periodista cultural y con mucha vida hecha en torno a la información y a la actualidad, tenía ganas de ponerle carne a la crónica. Porque nuestra más genuina actualidad como personas pasa por el relato del erotismo. Porque de atracción y de relaciones hablamos todo el tiempo en este tiempo occidental con ciertas libertades individuales garantizadas y rebosante de espíritu lúdico pero también algo desafectado y con nuevos descompromisos adquiridos...". Anne Cé.

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