Eros

Entre tus piernas (o la cirugía de las curvas)

Por: | 03 de septiembre de 2013

A las mujeres que no hemos padecido grandes inseguridades físicas no nos importa lo que hace la industria estético-quirúrgica hasta que vienen nuestras hijas a decirnos que quieren operarse las piernas para quitarse esas grasitas del muslo que hacen que las piernas rocen entre sí... o sea, algo frecuente y muy natural en el cuerpo femenino.

La petite mort gv
Unas piernas como dios manda las de la chica de la 'Petite mort' '('pequeña muerte' u orgasmo, en francés) del ilustrador belga Gilles Vranckx. Vía gillesvranckx.blogspot.com

Remarco 'grandes inseguridades' porque todas las mujeres de este tiempo estamos culturalmente compelidas a seguir determinados cánones estéticos y, por lo tanto, la mayoría siente o ha sentido esa presión en alguna zona de su cuerpo, de su psique o en algún momento de su vida. Huelga señalar que para no sentir esas 'grandes inseguridades' no hace falta tener una apariencia Angelina.

Pero, vamos a esto del 'obligado' amplio espacio entre los muslos, que tiene nombre y se llama thigh gap. ¿Será esta otra moda que llega para atormentarnos, una vez más? ¿Inventada por mujeres? ¿Y cuánto tiene esto que ver con nuestra sexualidad?

Nunca había pensado que el gastar los pantalones en la entrepierna, con el uso, fuera algo tan anormal. Es más, en cotidianas charlas sobre remiendos, la modista me dice que muchas de sus clientas encargan parches para los pantalones viejos justamente en esa zona, porque es donde hay más roce. O sea, que una pierna se encuentre con la otra en su límite superior me había parecido algo absolutamente natural hasta que escuché que ahora las adolescentes se acomplejan por ese rasgo tan femenino, que en las revistas de moda se tratan las fotos con Photoshop para que las modelos luzcan hueco (o arco, o soportal) y que, por tanto, las clínicas de cirugía estética ofrecen también dicho servicio.

 

A finales del S. XIX, había un reconocimiento de las curvas como algo profundamente sexy. La actriz y musa de Méliès, Jeanne D'Alcy, en 'Après le bal', una película que, junto a material interesante de la Cinemateca Francesa, integra la exposición 'Georges Méliès. La magia del cine' que puede verse en el CaixaForum de Madrid. 

Con ese tema nuevo en mi argumentario del autoflagelo femenino, días atrás topé con un artículo titulado 'Thigh gap: la obsesión adolescente por que los muslos no se toquen', en un diario uruguayo. Una experta en nutrición advertía, allí, que casi nadie tiene un thigh gap ('espacio entre los muslos') sin estar por debajo de su peso recomendado.

Thigh gap
"Es tiempo de declarar la guerra al espacio entre los muslos", reza el titular del artículo que ilustra esta foto. 

Siento impotencia y me vienen ganas de echar mano de la antropología y la literatura para tratar de contrarrestar tanta automutilación y exigencia desmesurada, fruto de vaya a saber qué campaña, al menos entre las más inocentes, las más jóvenes, las incautas, las que no pueden adquirir seguridad por otras vías y son víctimas del mercado. Pero solo me sale leer un fragmento de un poema de Lew Welch, un poeta beatnik, amigo de Kerouac: "...Pastillas para adelgazar en el botiquín!/ (terrorífica visión de chicas aceleradas/ demasiado delgadas de cualquier modo Anfetamina/ balbuceo de suburbio!/ Ningún lugar? Ningún lugar, nunca más, esa/ gorda & deliciosa Madre-Carne en la que/ apoyar la cabeza (...)". En aquellos 60, lo raquítico ya asustaba pero a algunas chicas les parecía cool, quizá porque lo femenino pugnaba por alejarse del modelo tradicional de la mujer-madre. 

Madre-carne.

Me dirán: ¿qué tiene que ver esto con la sexualidad? Casi todo, si de lo que hablamos es de una mujer y no de una percha, claro. El año pasado, en este blog nos referimos al origen del maquillaje para tapar los brillos que evocan ciertas humedades -nada bien vistas en una dama- y hoy, esta nueva información sobre nuestra "cultura lipófoba", que diría Lipovestky, nos vuelve a dar un empellón hacia zonas represivas de (y con) la sexualidad femenina.

 

Para la publicidad, hasta las chicas que 'trabajan la calle' miden 1.80 y pesan 45 kilos. La controvertida campaña de Louis Vuitton o la estilización de la prostitución.

Vuelvo a traer a este espacio a la antropóloga Helen Fisher cuando, citando estudios sobre la atracción entre personas en diferentes culturas, afirma que "a pesar de las diferencias en las normas de belleza y el poder de seducción, existen algunas opiniones generalmente compartidas acerca de lo que incita la pasión. Los hombres y las mujeres de todo el mundo gustan de un buen cutis. En todas partes, la gente se siente atraída por lo que consideran que es una persona limpia. Casi en general los hombres prefieren a las mujeres rollizas y de caderas anchas que a las delgadas (...) Al hombre le conviene genéticamente enamorarse de una mujer que le dará hijos sanos".

En el mismo libro, titulado Anatomía del amor, Fisher cita las investigaciones del etólogo Desmond Morris sobre la buena inversión reproductiva que parecen haber significado las hembras ancestrales con pechos bamboleantes, tanto como sus nalgas prominentes, y el valor evolutivo de nuestras 'grasitas': "a los machos ancestrales les gustaban las hembras con esos apéndices sensibles y mullidos y copulaban con mayor frecuencia con las que estaban dotadas de grandes pechos, dando pie así a la transmisión de dicho adorno".

Entendemos que una mujer que tiene nalgas y pechos prominentes necesita piernas que la sostengan y no palillos de los tobillos a las ingles.

Aquí viene a cuento lo que el filósofo Gilles Lipovetsky acota en La tercera mujer: "no cabe duda de que nada expresa mejor la extraordinaria adhesión de las mujeres a la estética de la esbeltez como las conmociones de su identidad social propiciadas por los progresos de la anticoncepción y las nuevas motivaciones profesionales. En las sociedades que nos precedieron, la corpulencia femenina se valoraba porque se la asociaba con la fecundidad (...) En la raíz de la alergia femenina a los volúmenes adiposos subyace el nuevo deseo de neutralizar las marcas demasiado enfáticas de la feminidad".

 

El debut en la dirección de cortos publicitarios de Penélope Cruz le puso algo de carne a las campañas de lencería.  

Cierto es que Lipovetsky desiste de considerar esta tendencia cultural como un "vector de opresión de la mujer" y que prefiere interpretarlo como un "signo de igualación de las condiciones" entre ambos sexos, al tiempo que "una exigencia de ejercer el control sobre su persona" por parte de la mujer.

La mujer actual, esbelta, tiene "las carnes firmes (que) son sinónimo de dominio de sí, de éxito, de self management", agrega. Y aquí le doy la razón al filósofo si de lo que se trata es de valorar que una persona tenga la disciplina de una buena alimentación y constancia con los ejercicios de tonificación muscular, porque eso significa una vida más saludable,  pero... ¿rebanándonos partes exhibimos control o estima sobre nosotras mismas?

Sin duda, vivimos tiempos muy erotizados pour la galerie (para muestra, algunas campañas de lencería), pero demasiado estilizados y esterilizados para el sexo real

Hay 60 Comentarios

Usín, yo estoy delgada y entre mis muslos no hay espacio, y he visto muchas, muchísimas chicas (ahora que todas llevan shorts y se puede comprobar) con un IMC adecuado, con cuerpos esbeltos y proporcionados que no tienen dicho espacio. Simplemente los muslos se ensanchan en la parte superior y rozan de manera natural, sin necesidad de que una esté gorda. Hay chicas que sí tienen el espacio, pero son una minoría, y lo que no puede ser es que la característica de una minoría se convierta en algo a lo que el resto aspire para, simplemente, ser estéticamente bella.

Mucha gorda es lo que hay por las calles. Enfocáis el tema como si ser delgado fuera una enfermedad, cuando lo único que pasa es que las gordas, mayoría, sentís envidia por la gente de físico equilibrado.

Abre tu boca y mente.

Me parece lamentable a los extremos que estamos llegando. Vivimos en la sociedad de la belleza donde los feos no tienen derecho a vivir. Y si las mujeres son ricas ya ni les cuento las barbaridades que se hacen, miren estas chicas guapas, ricas y famosas: http://xurl.es/16xv6

Yo me tuve que operar en la adolescencia de lo que viene siendo el pene. Tenía un exceso de centímetros para ser normal. Y bueno, pues todo salió muy bien, con lo que sobró puse un toldo en la terraza y todos tan contentos... :).

http://cuidadoconloshuevos.blogspot.com/

Creo que Sara Underwood no anda con problemas de autoestima....

Nueva "chica de WyQ": Sara Underwood
Sara Underwood, la aniñada Playboy rubia
http://www.warrantsyquinielas.com/2013/08/sara-underwood-la-aninada-playboy-rubia.html
Cara de niña buena, cuerpo de pecado

Muy interesante el artículo y con miga por todas partes. Me interesa la concepción de una nueva mujer con menos grasa y que al fin alguien se haya dado cuenta de que lejos de ser opresivo habla de una mujer que ha cambiado. los cuerpos de las mujeres en Europa han cambiado tanto desde la IIGM hasta nuestros días que da un vértigo espectacular: ampliación de ombros por práctica de ejercicio, disminución de caderas por lo mismo. el tipo ha evolucionado, pero sin cosmética, sin moda, sin cirugía estética; por el simple transcurrir de mujeres que hacen algo muy distinto de lo que hicieron sus madres. pero la mentalidad social va detrás.
Desconozco las razones últimas de una cirugía como de la que se habla aquí, pero sí me parece que la cirugía estética es regresiva y crea obsesiones para satisfacer un mercado que no es más que lo que se inventen los gurús. En ese sentido las adolescentes quedan desprotegidas frente a los lobbys que por razones comerciales explotan y explotan y explotan las inseguirdades femeninas. Con los hombres hacen los mismo pero por educación son menos inseguros.
La clave de la autoestima de las jóvenes con excesiva frecuencia está en manos de sus madres. Suelen ser las madres y otras mujeres las que crean o fomentan las inseguirdades físicas para quedarse con el control sobre la persona. Así que lo más cuestionable es la cabeza del artículo en el que la autora se posiciona como madre. Muy inconsciente. Hay que saber un poco de las razones de competencia que aparecen entre madre e hija y no ser tan naif de creer que la inseguirdad adolescente estaba allí, antes de que apareciera la madre.

Los anuncios de Agent provacateur y otros tantos ofrecen sueños, mujeres perfectas, canones imposibles de seguir, pero en el fondo hacen demasiado daño cuando día tras día machacan nuestro cerebro con imagenes que la mayoría nunca podremos conseguir. Me gustaría dejaros un artículo sobre el mundo de la belleza, las dietas milagro , pócimas de ultima generación...... y vosotros juzgaís sobre estilismos y demás "LA DICTADURA DE LA BELLEZA LEE"

¡¡ Cuanto daño está haciendo el uso del PhotoShop en la publicidad de moda, creando modelos con anatomias casi imposibles que mucha gente desea ... pero muy pocos tienen ... cuanta frustracción ... y cuanta industria que lo aprovecha !!
Con respecto a la imagen de la modelo que ilustra el artículo, obviamente manipulada ... casi hasta el ridículo ...
Dicho esto, no puedo por menos que argumentar en contra de lo dicho de la antropóloga: solo he conocido una mujer con un marcado "hueco" ... y sinceramente, una vista posterior de su trasero enfundado en un ajustado vaquero cuando se apoyaba en una mesa mientras dejaba abiertas ligeramente ... era demoledor. Eso si, todo lo generosa que había sido la naturaleja con sus caderas/trasero, lo había sido con su "picota" ... y con un caracter insufrible ...

No creo que vivamos tiempos especialmente erotizados, más bien idiotizados, y es que esta moda del thigh gap es una manera más de forzar al cuerpo a ir en contra de su propia naturaleza. Lo peor es que la gente se doblega a estas modas y se entrega a ellas como si no hubiera más allá de eso. Con una hija adolescente y otra en ciernes no me queda otra que aguantar el tipo y decirles que su cuerpo es maravilloso tal como es y que por encima de las modas está nuestra propia genética y aprender a querernos mucho tal como somos.

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Sobre el blog

Ni enciclopedia ni consultorio sexual al uso. He aquí un rincón erótico festivo dedicado a las relaciones y la atracción entre seres humanos, esa faceta que nos hace la vida más placentera, tierna, amorosa, plena… Un blog coral, con cinco autoras de todo origen y condición, que apuesta por el juego, la provocación, lo sensual y el sexo como acto libre, adulto, compartido, real o ficticio, siempre divertido... Eso sí, si tu mirada no es amplia y tolerante, mejor no te detengas aquí. Coordina Analía Iglesias. No sólo se admiten firmas invitadas, sino que son deseadas.

Sobre las autoras

Anne Cé. Nació en el sur austral (Argentina), en un tiempo beatle y en un país con altísima densidad de psicoanalistas y jugadores de fútbol. Periodista, quizá incluso a su pesar, narra lo que se le ponga delante. Y narra, y narra. Un día descubrió que el simple roce de una clavícula le erizaba la piel y entonces comprendió por qué le gusta tanto abrazar a un hombre.

Esther Porta. Segoviana, fue becaria en el mítico Tentaciones y allí hizo de todo hasta que sus conocimientos de sexo la convirtieron en Beatriz Sanz. Y gracias a ella, publicó artículos semanales de sexo, dos libros y fue reclutada como sexperta guionista del programa de Canal +: 'Sex Pópuli'. Cuando casi se le había olvidado (lo de escribir de sexo...) se mete a bloguera. Y aquí está, con tantas ganas de sexo (del uno y del otro) como siempre...

Venus O'Hara, de Reino Unido, con raíces irlandesas. Modelo fetish, actriz y escritora. Licenciada en Ciencias Políticas y Francés, reside en Barcelona, ha sido columnista sexual en varias revistas, tiene su propio blog de fetichismo y es creadora de 'No sabes con quien duermes', un confesionario para personas que llevan una doble vida. Publicó su primer libro junto a Erika Lust, 'Deséame como si me odiaras', en 2010.

Tatiana Escobar, de Venezuela (1976), ha escrito ensayos y poesía en español. Traductora y editora, en 2004 abrió en Madrid junto a sus socios la primera boutique erótica de España, La Juguetería Erotic Toys, para no tener que vivir de la literatura. Desde entonces vive del sexo. Y escribe, a veces, para sus amigos.

. Madrileña. Soñó con escribir y pronto descubrió una vía: el periodismo. Pero como tampoco valía narrar sobre cualquier cosa, eligió suerte y remató la faena con un posgrado en Sexología. Ha trabajado en suplementos de salud y medios especializados. Con la práctica ha acabado por darle un toque más sensual a sus letras. Y con ellas sueña en escribir, ahora, un libro.

Ilustracion
Venus O'Hara, Anne Cé y Silvia C. Carpallo, según 'Mi Petit Madrid'.

Nuevo libro

El orgasmo de mi vida. Si ya no sueñas con príncipes azules, locos por pedirte en matrimonio, ni esperas que aparezca un millonario atormentado pero diestro en amores, con una Visa en una mano y un látigo en la otra, este libro es para ti. Porque El orgasmo de mi vida habla de eso, de mujeres realistas, lúcidas, independientes y eróticamente vivas, capaces de combinar esa cotidianidad que todas conocemos, con sus pasiones más salvajes. Ellas son las protagonistas de los relatos, sin guionistas que les digan lo que tienen que hacer, pero sobre todo, son las compositoras, directoras e intérpretes de los orgasmos más armoniosos de sus vidas.

Lux eróticaLux erótica. "Escribir sobre sexo era la propuesta y me sentí estimulada. Después de tantos años como periodista cultural y con mucha vida hecha en torno a la información y a la actualidad, tenía ganas de ponerle carne a la crónica. Porque nuestra más genuina actualidad como personas pasa por el relato del erotismo. Porque de atracción y de relaciones hablamos todo el tiempo en este tiempo occidental con ciertas libertades individuales garantizadas y rebosante de espíritu lúdico pero también algo desafectado y con nuevos descompromisos adquiridos...". Anne Cé.

Inglés para pervertidosInglés para pervertidos."Se dice que la mejor manera de aprender un idioma es a través del sexo con un extranjero. Pero ¿qué haces si estás en la cama y no sabes qué decirle? Con Inglés para pervertidos puedes aprender todas las palabras y expresiones que siempre has deseado saber, desde lo más elemental al sexo más salvaje. El libro cuenta con ocho capítulos centrados en las partes del cuerpo, la cama, el LGBT, las compras sexis, el lado oscuro, el porno, el chat y la salud sexual. Cada capítulo contiene vocabulario, gramática y unos ejercicios muy originales que no encontrarás en ningún otro libro. Aprende todo lo que tu "English teacher" no se atrevería a enseñarte nunca. Y... si te cansas de estudiar, el libro incluye un montón de fotos mias para distraerte". Venus O'Hara.

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