Eros

Ludópatas del sexo

Por: | 10 de mayo de 2014

Por Guillermo Ortiz(*)

Una vez escribí una novela sobre un montón de tíos que se tiraban a la misma chica sin darse cuenta de que era ella la que se los iba tirando a ellos. Nadie quiso publicarla. La novela contaba muchas más cosas, por supuesto: de entrada, era una novela sobre juegos y creo que en la introducción, que era muy breve, se decía algo así como "en este sitio lo importante no es saber con quién estás jugando sino contra quién".

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Del proyecto 'Medianoche' de @Rafael Arocha.

Una buena filosofía de vida.

La frase en cuestión ni siquiera era mía, sino de Hache. Yo a Hache le estuve robando frases durante un buen tiempo hasta que directamente le robé su cara para ponerla en la portada de un libro. Era una chica brillante y probablemente en su caso también todos creíamos que nos la habíamos tirado y era ella la que, mantis religiosa, nos había ido follando uno por uno, abusando de su estética 'Miss Carrusel'.

En cualquier caso, la chica de mi novela no era Hache y las dos frecuentaban bares distintos. Podría decir que hubo un tiempo en mi vida en el que los bares lo fueron todo para mí pero eso sería una exageración tremenda: hubo unos cuantos meses en los que un bar en concreto ocupó demasiadas noches y creo que con eso ya es suficiente. Un bar con encanto, bullicioso, en el que, efectivamente, todo el mundo jugaba y las balas te pasaban silbando junto al oído, sin saber quién demonios había disparado o qué pretendía al hacerlo, si herirte o avisarte...

Era divertido, sí, aquel juego era divertido pero muy probablemente no habría sido tan divertido sin el sexo de madrugada. El sexo entendido como ficha de parchís que llega a la última casilla, peón que se convierte en dama. El sexo como premio, si se quiere, fin y no medio. El sexo de las cuentas por mes, cuántos, cuántas y de qué manera. Sexo de gallitos pero sobre todo de gallitas. Un psicólogo me dijo una vez que mi sexualidad era muy femenina y yo le di la razón sin saber a qué demonios se refería.

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@Rafael Arocha

No sé lo que quieren los demás hombres pero sé lo que quieren algunas mujeres. Jugar y follar está en su lista. No sé si buscamos príncipes y princesas o si buscamos a alguien que nos permita huir de la idea de príncipes y princesas. El sexo como huida, entonces. Eso tiene sentido. Perderte en el sexo. Follar para contarla, que diría el Nobel. Por las noches, cuando esperábamos el autobús, yo le decía: "Vamos a liarnos, total, así al menos tendremos algo que escribir mañana".

Y ella decía que no, claro. O decía que sí. El juego es aburrido cuando las reglas son siempre las mismas y a la vez el juego sin reglas se convierte en cualquier otra cosa: una carrera de ratas enjauladas. De aquella época recuerdo lo que nos cundía un polvo. A todos. A ella también, por supuesto. Parecíamos una canción de Pereza. A veces jugabas tan bien que ni siquiera querías ganar, que te parecía una horterada, una falta de elegancia. Estética ante todo. Si uno no se permite algo de estética en un bar, ya me diréis dónde.

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@Rafael Arocha

Lo importante era no juzgarnos. En cuanto nos juzgábamos —a nosotros mismos, a los otros...— la cosa se iba a pique inmediatamente. El amor y el arrepentimiento. Sacar el tablero equivocado. El sexo en mi vida, desde los tiempos de aquel documental de Chus Gutiérrez, tiempos de adolescencia grunge persiguiendo a la 'Chica Langosta' por el barrio de Malasaña, ha sido sobre todo algo que se cuenta o, más bien, algo que los demás cuentan y yo escribo. Una vez dije aquello de "follar no es tan distinto de tomar un café" y la ciudad se llenó de Starbucks.

La chica de la novela al final se volvía a Barcelona porque quería cerrar un círculo. Huir de la huida. Si allí siguió jugando a los espejos, lo desconozco, nunca he pensado en ello. Supongo que sí porque en el fondo era tan ludópata como cualquier postadolescente que se precie. La adrenalina de la noche perdida. Por supuesto, hay algo mágico en el orgasmo pero qué triste el orgasmo sin narrativa, ¿no creéis? Un orgasmo fugaz, de tercera, que se acabe en sí mismo sin alguien que nueve años después lo recuerde en el blog de un periódico de tirada nacional.

 


*Guillermo Ortiz es periodista y escritor. Ha publicado recientemente 'Una sucesión de amaneceres imprevistos' (Lapsus Calami, 2014), un libro de relatos en los que la ambigüedad y la inseguridad en las relaciones desmitifica el amor romántico.

Hay 14 Comentarios

Como todas las ludopatías son malas cuando pierdes ejjeje, si tienes sexo siempre ganas si no es de pago y si es de pago también jajaja
https://pasionclasificados.com/localidad/comunidad-valenciana/alicante-pasion/torrevieja/

¡Oh! ¡Que buena la ludopatía sexual! Hay que seguir jugando cuando somos adultos, si no la vida aburre. Tener pasión, excitación,masajes, juegos... ¡Vivir!

El sexo como huida, entonces. Eso tiene sentido. Perderte en el sexo.
http://www.lolatoys.com/es/toys.html

Me quedo con esta frase "El juego es aburrido cuando las reglas son siempre las mismas". Sí, cambiemos las reglas para disfrutar según nos convenga, cuando nos apetezca y con quién queramos.

La violación colectiva a una mujer es esencialmente un acto de homosexualidad colectiva, con la posible excepción
del primer violador (y eso habría que dilucidarlo un sicoanalista) lo demás es solo el frenesí de un macho por
estar en contacto con los fluidos de otros hombres, tan asqueroso, pornográfico y estúpido como eso. El erotismo es otra cosa, interdictos, literatura, etc. Y no, violar colectivamente a una mujer es todo menos interdicto.

"Un orgasmo fugaz, de tercera, que se acabe en sí mismo sin alguien que nueve años después lo recuerde en el blog de un periódico de tirada nacional" no debería ser tanto que pedirle a la vida, si al final incluso Dios le dio a Loriga su chica bonita.

Por algo no te lo publicaron, malísimo, si ese es el sentido que le dabas a la vida era en función a lo que describes, eras como una caja vacía, intentanto llenarla con lo primero que te encontraras por delante para creer que tenia sentido

Pues a nosotras nos parece muy interesante, ese juego donde se mezclan pasión, ego, y líneas rojas...

Vamos a publicar tu obra :)

No me extraña que no te lo publicarán es malísimo.

Así a bote pronto el libro no parece "Anna Karenina" pero si lo sigues intentando a lo mejor te lo publican.

Muy bueno el artículo, y en mi humilde opinión refleja una fase de la vida que todos hemos pasado y en la que los hay que todavía permanecen, Bendita "ludopatía" que buenos ratos nos ha hecho pasar a algun@s.

Chulo artículo y es que tiene razón. Espero que se inviten a más escritores en este consultorio tan moderno. "El sexo es la nostalgia del sexo", Warhol dixit. Al final, se convierte en la coartada de la noche: Bares ruidosos, gente gilipollas, garrafón a precio de oro, "relaciones públicas" tan herculeos como infames, poquedad femenina - empero insolente - versus machitos grotescos, empero viriles: Gemas y Borja-Nachos, vamos, o Paco Rabanne contra la peste a almizcle, a ver quién atufaba más. La factura era la cartera vacía, el cuerpo hecho mierda, los pulmones destrozaos, las ilusiones volando a posarse en la promesa del siguiente finde, que será probablemente igual... hasta que te ca(n)sas, claro. Por eso, las veces que tocaba ración de sexo, te sentías premiado, que lo del orgasmillo robado a la noche en plan crapulilla parecía compensar por todo lo demás, aunque en muchas ocasiones la nena fuese un adefesio, tu estuvieras hecho polvo y casi ni se te levantara, la higiene a veces dudosa y la "belleza" del polvo reducida a un mero "correrse, limpiarse y huir" a por unos churritos... Y joder! cómo te cegaba el sol mañanero, ese que te aplastaba como a un gusano a modo de penitencia. Y mientras se disolvía el Alka Seltzer en el agua te decías, tan sincero como cualquier político: "Es la última vez que lo hago ! "

Las novelas siempre merecen ser publicadas, esto es, poder ser leidas por aquel o aquella que la convertirá en la referencia de muchos momentos de su vida. Malditas editoriales, que nos hurtan nuestros potenciales sueños y encuentros.

http://casaquerida.com/2014/05/10/chalecos-salvapatrias-bajo-el-escano/

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Sobre el blog

Ni enciclopedia ni consultorio sexual al uso. He aquí un rincón erótico festivo dedicado a las relaciones y la atracción entre seres humanos, esa faceta que nos hace la vida más placentera, tierna, amorosa, plena… Un blog coral, con cinco autoras de todo origen y condición, que apuesta por el juego, la provocación, lo sensual y el sexo como acto libre, adulto, compartido, real o ficticio, siempre divertido... Eso sí, si tu mirada no es amplia y tolerante, mejor no te detengas aquí. Coordina Analía Iglesias. No sólo se admiten firmas invitadas, sino que son deseadas.

Sobre las autoras

Anne Cé. Nació en el sur austral (Argentina), en un tiempo beatle y en un país con altísima densidad de psicoanalistas y jugadores de fútbol. Periodista, quizá incluso a su pesar, narra lo que se le ponga delante. Y narra, y narra. Un día descubrió que el simple roce de una clavícula le erizaba la piel y entonces comprendió por qué le gusta tanto abrazar a un hombre.

Esther Porta. Segoviana, fue becaria en el mítico Tentaciones y allí hizo de todo hasta que sus conocimientos de sexo la convirtieron en Beatriz Sanz. Y gracias a ella, publicó artículos semanales de sexo, dos libros y fue reclutada como sexperta guionista del programa de Canal +: 'Sex Pópuli'. Cuando casi se le había olvidado (lo de escribir de sexo...) se mete a bloguera. Y aquí está, con tantas ganas de sexo (del uno y del otro) como siempre...

Venus O'Hara, de Reino Unido, con raíces irlandesas. Modelo fetish, actriz y escritora. Licenciada en Ciencias Políticas y Francés, reside en Barcelona, ha sido columnista sexual en varias revistas, tiene su propio blog de fetichismo y es creadora de 'No sabes con quien duermes', un confesionario para personas que llevan una doble vida. Publicó su primer libro junto a Erika Lust, 'Deséame como si me odiaras', en 2010.

Tatiana Escobar, de Venezuela (1976), ha escrito ensayos y poesía en español. Traductora y editora, en 2004 abrió en Madrid junto a sus socios la primera boutique erótica de España, La Juguetería Erotic Toys, para no tener que vivir de la literatura. Desde entonces vive del sexo. Y escribe, a veces, para sus amigos.

. Madrileña. Soñó con escribir y pronto descubrió una vía: el periodismo. Pero como tampoco valía narrar sobre cualquier cosa, eligió suerte y remató la faena con un posgrado en Sexología. Ha trabajado en suplementos de salud y medios especializados. Con la práctica ha acabado por darle un toque más sensual a sus letras. Y con ellas sueña en escribir, ahora, un libro.

Ilustracion
Venus O'Hara, Anne Cé y Silvia C. Carpallo, según 'Mi Petit Madrid'.

Nuevo libro

El orgasmo de mi vida. Si ya no sueñas con príncipes azules, locos por pedirte en matrimonio, ni esperas que aparezca un millonario atormentado pero diestro en amores, con una Visa en una mano y un látigo en la otra, este libro es para ti. Porque El orgasmo de mi vida habla de eso, de mujeres realistas, lúcidas, independientes y eróticamente vivas, capaces de combinar esa cotidianidad que todas conocemos, con sus pasiones más salvajes. Ellas son las protagonistas de los relatos, sin guionistas que les digan lo que tienen que hacer, pero sobre todo, son las compositoras, directoras e intérpretes de los orgasmos más armoniosos de sus vidas.

Lux eróticaLux erótica. "Escribir sobre sexo era la propuesta y me sentí estimulada. Después de tantos años como periodista cultural y con mucha vida hecha en torno a la información y a la actualidad, tenía ganas de ponerle carne a la crónica. Porque nuestra más genuina actualidad como personas pasa por el relato del erotismo. Porque de atracción y de relaciones hablamos todo el tiempo en este tiempo occidental con ciertas libertades individuales garantizadas y rebosante de espíritu lúdico pero también algo desafectado y con nuevos descompromisos adquiridos...". Anne Cé.

Inglés para pervertidosInglés para pervertidos."Se dice que la mejor manera de aprender un idioma es a través del sexo con un extranjero. Pero ¿qué haces si estás en la cama y no sabes qué decirle? Con Inglés para pervertidos puedes aprender todas las palabras y expresiones que siempre has deseado saber, desde lo más elemental al sexo más salvaje. El libro cuenta con ocho capítulos centrados en las partes del cuerpo, la cama, el LGBT, las compras sexis, el lado oscuro, el porno, el chat y la salud sexual. Cada capítulo contiene vocabulario, gramática y unos ejercicios muy originales que no encontrarás en ningún otro libro. Aprende todo lo que tu "English teacher" no se atrevería a enseñarte nunca. Y... si te cansas de estudiar, el libro incluye un montón de fotos mias para distraerte". Venus O'Hara.

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