Eros

Cuando la vagina se vuelve santa (e intocable)

Por: | 09 de mayo de 2015

Por Laura Cámara Roca (*)

Hace poco leía en un libro del sexólogo Antoni Bolinches algo que no deja de sorprenderme, pues nunca antes me lo había planteado. Y nunca se me ha dado el caso, aunque no deje de tener cierto sentido. Bolinches sostiene que los hombres pueden experimentar una falta de deseo sexual después de asistir al parto de sus hijos. Explica que esto puede deberse a que el hombre deja de ver la vagina de la mujer como algo relacionado con el placer y el disfrute para pasar a considerarlo un lugar que ha albergado el nacimiento de su hijo.

Yo lo veo algo así como la beatificación de la vagina, que hasta el momento del parto representaba el placer carnal.

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Dibujo a domicilio

Soy matrona y sexóloga, así que el tema me llamó poderosamente la atención. El mismo Bolinches reconoce que el asunto no está exento de polémica.

¿Resulta, entonces, que los hombres que acompañan a sus mujeres, a quienes yo, a su vez, acompaño en sus partos, pueden tener luego problemas de deseo sexual? No pude evitar sentir cierto desconcierto, pues yo siempre he pensado que la presencia de los padres en los nacimientos es totalmente beneficiosa. Ahora me cabe cierta duda de si, después de tal momento, la vida sexual de esa pareja se verá afectada en sentido negativo.

¿Cómo influye en un hombre asistir a un acto tan real, tan animal, tan puro, pero tan impresionante como es un parto? Un alumbramiento en estado puro, con su gemidos, con su dolor (que no siempre sufrimiento), con su distensión y apertura, con sus 3 kilos de bebé saliendo por aquel orificio que hasta ese momento se consideraba lugar de placer, de calor y humedad, de otro tipo de gemidos...

¿Puede alguien presenciar el nacimiento de su hijo sin que cambie su percepción de la vagina? ¿Se corre por eso el riesgo de dejar de tener a la vagina en el podio del placer sexual (que es donde ellos la ubican, normalmente)? No tengo respuesta al ciento por ciento, así que sería mejor preguntárselo a hombres y padres.

¿Nos ponemos en situación?

Antiguamente, los hombres no colaboraban en las tareas del parto: ni asistían ni les interesaba estar presentes durante el nacimiento de sus hijos. Aquello se consideraba "cosa de mujeres", con lo cual, ellos se dedicaban a esperar. Esperaban en el campo, en el sofá, en el pasillo del hospital, seguro que alguno esperaba jugando la partida en el bar... En fin, sin bromas... todo, según la época, tipo de hombre y situación de pareja. Los cuidados de los partos eran transmitidos por mujeres que ya habían tenido hijos y por parteras o matronas. Primero, rurales y, después, hospitalarias.

Esto cambia en el contexto actual de la necesaria igualdad de roles y buscando siempre la mayor participación masculina en la crianza, el fortalecimiento de los lazos de la pareja y el aumento del instinto paterno.

Pero ahora, según el citado libro, resulta que los hombres pueden ver afectada su libido por asistir a los partos. ¡Pues mal arreglo estaríamos haciendo entonces!

Obviamente yo veo adecuado que los padres acompañen a sus mujeres a los partos. Pero siendo abogada del diablo me planteo si la libido de la pareja con hijos puede soportar otra herida más. ¿No es suficiente con esos roces y distracciones que generan la crianza, la lactancia, la conciliación de la vida laboral y familiar, la rutina sexual, el cansancio y la supuesta falta de deseo que produce el natural paso del tiempo, que ahora debemos añadir otro temor y otra losa?

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                Dibujo a domicilio

Dicho esto, no deja de parecerme extraño pensar que si una mujer es capaz de vivir un parto en primera persona, de recuperarse de sus secuelas, de volver a ser mujer (deseosa o deseable) además de madre, no pueda hacerlo un hombre. Pero ese es otro tema.

Siguiendo con el lado masculino. Como sexóloga, no he vivido una consulta por este motivo. Y, realmente, me gustaría saber si vosotros, hombres parejas con hijos, padres que habéis asistido en primera fila al nacimiento de vuestros hijos/as podéis corroborar lo mencionado por Bolinches.

-¿Sueñas con esa cabeza saliendo de la vagina de tu mujer, estirando tejidos y amoratando la vulva?

- ¿Miras con ojos de cordero degollado sus genitales cada vez que os disponéis a tener sexo?

- ¿Se te han quitado las ganas porque has dejado de ver a tu mujer como diosa del sexo, para verla como madre sufridora?

No sé exactamente qué voy a tener que hacer a partir de ahora. ¿Tendré que preguntar seriamente a los padres que quieran asistir a los partos: "Oye, hay un riesgo de que nunca vuelvas a ser el mismo después de esto, que pierdas el deseo sexual hacia ella. ¿Serás capaz de superarlo?"

¿Tú que crees que contestarán los futuros papás? ¿Tu que contestarías? ¿Arriesgarías, si fuera cierto, tu deseo sexual por ver a tu bebé llegando al mundo?

También se me ocurre, compañeras matronas, que cuando las parejas realicen la educación maternal, incluyamos un nuevo ítem en los puntos a tratar: 'Estudio de la vagina y sus funciones' (para que el tema no coja desprevenido a nadie).

Y tú, mujer, ¿sigues queriendo que tu pareja te acompañe al parto, si luego alguien te sugiere que va a perder la lujuria, o mejor llamas a tu hermana? 

(*) Matrona, sexóloga y bloguera: http://www.ginesexologiagranada.com/

Más información: Instituto Psicológico Antoni Bolinches

Hay 15 Comentarios

Yo lo veo algo así como la beatificación de la vagina, que hasta el momento del parto representaba el placer carnal.

Yo creo personalmente que se tiene que saber separar lo maravilloso de un parto, lo maravilloso del erotismo, el deseo sexual, etc, Al igual que sabemos diferenciar una caricia de consuelo a un maravilloso sexo oral.

Un saludo

La vagina no se hizo santa, mucho menos intocable. La mujer que decide cuando quiere usar la vagina o no. Tenemos que respetar ese momento.

Yo estoy de acuerdo en que no es nada erótico estar en un parto, pero es algo bonito para los dos. No hace falta que estés mirando en primer plano...

Love it! :)

Hay muchas cosas que hacen el elhombre pueda perder el deseo sexual, ver el parto de su mujer puede ser un motivo que ayude a eso y mas si durante un tiempo de verla embarazada tampoco has tenido muchas ganas. Tras la recuperación del parto por parte de la mujer, ese periodo para el hombre tampoco suele ser de mucho deseo, pero poco a poco el hombre volverá a ver la vagina como instrumento de placer y no como reproductor.

Tambien, el deseo pueden influir muchas cosas, si la madre todavia está dando el pecho, si ha ganado peso, muchas cosas que pueden influir, pero al hombre le conquista rápido, y si no un poco de ayuda con lenceria o juegutes de un buen sexshop: http://www.placerintenso.es y seguro que se olvidará de ese momento del parto.

El escrito de Laura Camara es una hermosa provocación erótica. Olvidó que también son santos las nalgas y las tetas, incluso los ojos, las orejas, el pelo, las manos, etc., etc. Todo en la vida es santo y todo comienza con el ADN que diferencia a los seres en machos (que santifican la vagina) y hembras (que santifican el pene).

El erotismo es algo "sagrado", de ahí que todo lo que se mueva a otro sector, como a un parto en un hospital, es perjudicial para el deseo sexual

Yo he asistido al parto de mis dos hijos. Los vi salir. Y no he tenido ningún trauma de ningún tipo, es más cada vez disfruto más practicandole sexo oral... me encanta, así que en cualquier caso mi visión ha mejorado respecto a la vagina.

Uno de los chistes cuarteleros mas bestias que he oído en mi vida, era aquel que decía"que es mejor follar a las preñás, porque de paso que jodes, te la chupan.
Y creo que si yo fuera sexologo y alguno apareciera con el chiste ó lo de la caída de líbido lo mandaría al pijo sin contemplaciones.
Tu solución me gusta mas: tratarlo como un perro verde y con humor e ironía echarlo del consultorio por defecto de fábrica.
Lo que si considero muy, pero muy importante es que el "padre", haga una preparación al parto como dios manda y no solo leer un folleto.

Dejaros de decir tonterías, la vagina es lo más bonito del cuerpo femenino y una maravilla de la naturaleza. Aquí os muestro la mía para que me digais si es algo maravilloso o no: http://goo.gl/lBQN5R

Mi hijo y mi hija nacieron muertos a los cinco meses de embarazo. Fueron, sin duda alguna, las dos noches más duras en la vida de mi mujer, y yo estuve allí acompañándola todo el rato en esos momentos en los que tanto me necesitaba. Lo vi todo, por supuesto. No, eso no me ha hecho perder mi libido ni mi atracción por mi mujer. Seguimos juntos y haciendo el amor ahora que nuestra hija (adoptiva) ha llegado a la adolescencia. Yo diría que el haber pasado por esa experiencia y la experiencia mucho más feliz de recibir un bebé que podíamos cuidar, ha servido para unirnos más.

Efectivamente, la vagina de mi mujer era aquel oscuro objeto de deseo que simbolizaba el máximo erotismo en esencia.....hasta que acudí al parto de mis dos hijos. Por circunstancias de la vida(nunca sabré si este hecho fue determinante) dos años después nos divorciamos, sin embargo no esta todo perdido queridos papis, tres años después he conocido a otra chica y he recuperado el interés por esa parte del cuerpo femenino que nos proporciona tanto placer a los amantes, animo!!

Yo cómo hombre y padre te digo que yo no asistí al parto precisamente por esa razón. Pero no creo que sea una cuestión de sacralizar sino de erotismo. Yo sé que todo el mundo va al baño y se tira pedos, pero preferiría no escucharlos ni saberlo y sobre todo de la mujer con la que quiero tener sexo. Ver a una mujer dar a luz, con toda la sangre y tal, pues no es nada agradable. ¿Es posible recuperarse? Supongo que sí, pero son cosas que van minando el erotismo cuyo declive comienza cuando tu chica no cierra la puesta del baño para...

Sugiero los amores longinianos, en los que no tienen lugar ese tipo de traumas para machos ultrasensibles: http://antiguoescriba.blogspot.fr/

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Sobre el blog

Ni enciclopedia ni consultorio sexual al uso. He aquí un rincón erótico festivo dedicado a las relaciones y la atracción entre seres humanos, esa faceta que nos hace la vida más placentera, tierna, amorosa, plena… Un blog coral, con cinco autoras de todo origen y condición, que apuesta por el juego, la provocación, lo sensual y el sexo como acto libre, adulto, compartido, real o ficticio, siempre divertido... Eso sí, si tu mirada no es amplia y tolerante, mejor no te detengas aquí. Coordina Analía Iglesias. No sólo se admiten firmas invitadas, sino que son deseadas.

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Venus O'Hara, de Reino Unido, con raíces irlandesas. Modelo fetish, actriz y escritora. Licenciada en Ciencias Políticas y Francés, reside en Barcelona, ha sido columnista sexual en varias revistas, tiene su propio blog de fetichismo y es creadora de 'No sabes con quien duermes', un confesionario para personas que llevan una doble vida. Publicó su primer libro junto a Erika Lust, 'Deséame como si me odiaras', en 2010.

Tatiana Escobar, de Venezuela (1976), ha escrito ensayos y poesía en español. Traductora y editora, en 2004 abrió en Madrid junto a sus socios la primera boutique erótica de España, La Juguetería Erotic Toys, para no tener que vivir de la literatura. Desde entonces vive del sexo. Y escribe, a veces, para sus amigos.

. Madrileña. Soñó con escribir y pronto descubrió una vía: el periodismo. Pero como tampoco valía narrar sobre cualquier cosa, eligió suerte y remató la faena con un posgrado en Sexología. Ha trabajado en suplementos de salud y medios especializados. Con la práctica ha acabado por darle un toque más sensual a sus letras. Y con ellas sueña en escribir, ahora, un libro.

Ilustracion
Venus O'Hara, Anne Cé y Silvia C. Carpallo, según 'Mi Petit Madrid'.

Nuevo libro

El orgasmo de mi vida. Si ya no sueñas con príncipes azules, locos por pedirte en matrimonio, ni esperas que aparezca un millonario atormentado pero diestro en amores, con una Visa en una mano y un látigo en la otra, este libro es para ti. Porque El orgasmo de mi vida habla de eso, de mujeres realistas, lúcidas, independientes y eróticamente vivas, capaces de combinar esa cotidianidad que todas conocemos, con sus pasiones más salvajes. Ellas son las protagonistas de los relatos, sin guionistas que les digan lo que tienen que hacer, pero sobre todo, son las compositoras, directoras e intérpretes de los orgasmos más armoniosos de sus vidas.

Lux eróticaLux erótica. "Escribir sobre sexo era la propuesta y me sentí estimulada. Después de tantos años como periodista cultural y con mucha vida hecha en torno a la información y a la actualidad, tenía ganas de ponerle carne a la crónica. Porque nuestra más genuina actualidad como personas pasa por el relato del erotismo. Porque de atracción y de relaciones hablamos todo el tiempo en este tiempo occidental con ciertas libertades individuales garantizadas y rebosante de espíritu lúdico pero también algo desafectado y con nuevos descompromisos adquiridos...". Anne Cé.

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